Mostrando entradas con la etiqueta François Truffaut. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta François Truffaut. Mostrar todas las entradas

20.12.16

"Les enfants terribles"-Jean-Pierre Melville






Inicio / TextosPelículas (en el Blog +más+ de memento)

El análisis de la película comporta dos partes:
“Los niños terribles” (2): el Ver de Melville pulicada en este blog

Les enfants terribles - 1950


Director: Jean-Pierre Melville 
Guión: J.P.Melville-Jean Cocteau (novela de Cocteau-1929: Cocteau escribe aquí los diálogos y dirige la adaptación de la obra literaria- La voz en off es la de Cocteau)
Música: Bach, Vivaldi
Fotografía:  Henri Decaë-J.Thibaudier
Montaje: Monique Bonnot
Producción: Melville

*****
   “Paul se muere” pensaba Gerard.  No era tan dramático este golpe en el pecho a la salida del instituto. Dargelos había “marcado” a Paul (“le tiró  una piedra envuelta en nieve” afirmaba Gerard). “Bola de Nieve”: así Dargelos,  desde este día, llamará a Paul que tanto le admiraba. Lo marcó… y se desmarcó, huyó a Indochina… ¿Qué secreto envenenado había entre Paul y Dargelos? ¿Por qué Paul echaba la culpa de todo lo que pasaba a Agathe? Acaso fue este golpe en el pecho en el primer encuentro con ella: el recuerdo  de su relación con Dargelos, la repetición de su “marca”…  Agathe y Dargelos…¡se parecían tanto!...  Entonces, ¿por qué tanto amor mientras la acusa? En realidad, Paul no para de morirse… Agathe, Dargelos… Elisabeth  no debe saberlo.
Lo que Elisabeth quiere es seguir con este “juego” que los dos tienen desde siempre en el cuarto común, su pequeño teatro. Seguir a pesar de las muertes: su madre, Michael… o ellos dos, ¡qué importa desde el momento que la falsa  representación les protege de la vida de los demás! Seguir, dice Elisabeth porque sabe que el “juego” es la única manera de dominar a Paul, poseerlo, superar las prohibiciones, las reglas de los demás... ¿Terribles, los niños? O más bien aterrorizados, Paul por la confusión de sus sentimientos, Elisabeth por la posibilidad de un final de la representación y de este juego que Paul no quiere más. Sus dos cuerpos agotados por la resistencia al poder de las leyes de los adultos terribles acabarán derrumbando  los biombos de la muralla del cuarto de China

*****

VER


…la máquina de guerra en la nieve (un guiño a Henri Michaux)



, Melville da la muestra de su talento de director de actores y del equipo técnico: los utiliza para tensar el arco que va a disparar la flecha que definirá los encuadres y las luces que esculpen los movimientos de los cuerpos en sus devenires. Consigue  dar una prodigiosa lectura visual de las emociones que brotan continuamente en un crescendo que transforma el drama en film noir (puro Melville en gestación). La flecha tiene un movimiento continuo que parte del golpe en el pecho de Paul provocado por la “marca” de Dargelos para acabar cayendo  con los biombos de la muralla que Paul había levantado.

 Un movimiento que no tolera ninguna partición, un solo salto, un movimiento único entre dos paradas,  sin coincidencia posible con lo inmóvil: ese es el destino de esta masa biológica de carne y de nervios sostenida por el esqueleto del Hablar  de Jean Cocteau y que da a Ver Jean-Pierre Melville. No hay parada causada por  el viaje al mar o por el cambio de decorado cuando los hermanos se instalan en la lujosa casa de Michael. Esta trayectoria sin interrupción fuerza el teatro de Elisabeth y Paul, pone en evidencia la falsa representación que Elisabeth quiere mantener para proteger su nido y define los movimientos de los cuerpos no tanto en función de sus desplazamientos físicos como por unas variaciones intempestivas de sus intensidades. No se puede confundir con la representación lo que es una transformación biológica continua. El cambio de dimensión se efectúa progresivamente en los devenires de Elisabeth y Paul pero también en los de Gerard y Agathe… o Dargelos. 

El cuerpo que marca el ritmo del movimiento en su totalidad se llama Elisabeth: él fija la alternancia de las aceleraciones y de los reposos. Las cortas  fases de reposo,  siempre tensos, dan a ver unos músculos contraídos. Un salto brusco que pasa de la fragilidad del cuerpo en su fase de ternura a la densidad concentrada en los hombros y los brazos en los momentos de reflexión antes de una nueva representación, una salida del escenario, lenta e irónica, su mano arrastrando majestuosamente una tela por el suelo. Paul también tira de su manta pero sus gestos son los del niño perdido en la noche que busca un nuevo refugio.


La flecha disparada por el arco de Melville traspasa el cuerpo  de Gerard en su devenir:  un plano fijo con profundidad de campo:


La flecha sigue su trayectoria hacia el devenir de Elisabeth que descubre que, a pesar del “juego”, nunca ha podido apropiarse totalmente de Paul: un movimiento circular de la cara que acompaña la temible transformación de la expresión antes de una nueva aceleración descubre sobre una pared virtual todo el imaginario de Paul plasmado en las fotos que coleccionaba en el cuarto y a las que ella nunca había echado cuenta.

El crescendo emocional provocado por los sentimientos confusos de Paul transforma la imagen y el ritmo musical. Los cuatro pianos suenan en los pasillos oscuros, las luces y las sombras más contrastadas, los encuadres aprietan las caras, los picados vertiginosos  nos separan de los cuerpos, unas largas sombras planas corren por las paredes o los biombos detrás de sus seres de luz… Melville realiza sus primeras imágenes de un futuro cine negro.


La flecha finaliza su trayectoria después del último devenir de Paul, la última emoción con la aparición de los camaradas del instituto. Imagen silenciosa de la despedida, imagen fija que deja adivinar una superposición de planos transparentes en un leve movimiento,  casi imperceptible: los cristales y los marcos se borran, los cuerpos, las sonrisas, las manos levantadas en un signo de adiós. A pesar del “juego” cada vez más dirigido por Elisabeth, el devenir de Paul nunca consiguió realizarse en su totalidad en el margen que ella quería marcar para protegerles: los golpes en su pecho eran los del compañerismo y del amor… Agathe, Dargelos…


El final de la trayectoria de la flecha disparada por Melville coincide con otro disparo: el de Elisabeth. La caída de la muralla que protegía los niños terribles libera sus cuerpos.

*****

La poesía onírica de Cocteau también estará capturada por un montaje de la imagen de Melville.  El sueño premonitorio de Elisabeth, perfectamente traducido en su lento desarrollo hablado en la pura tradición del cine francés de Marcel Carné o del propio Cocteau con La Bella y la Bestia o el Eterno Retorno,  se ve revisitado por la brujería de Melville. Antes de disparar su flecha, antes mismo de presentar los títulos de crédito, el director presenta una  imagen fija: premonitoria de las imágenes que ira descubriendo Elisabeth soñando, un domingo a las doce de la noche. La revelación del sueño se ve totalmente transformada por esta imagen fija anterior al movimiento de la obra.


La doncella y la muerte
Con esta primera y única imagen fija, Melville da un título a la trayectoria de la flecha que pronto va a disparar: la doncella y la muerte, la silueta de Elisabeth mirando  a la muerte en el cuerpo de Paul tumbado encima de la mesa del billar en su último “juego”. 

*****
Un eslabón imprescindible


Con Los niños terribles, Jean-Pierre Melville define sus propias reglas para un cine negro a venir en su filmografía. Pero también fertiliza el campo ya abonado por sus predecesores, Jean Vigo (pensamos en la primera secuencia con la batalla de bolas de nieve entre los estudiantes),…

 Dargelos y su banda en la cité Monthiers


…Luís Bñuel (la boca de Paul chupando el dedo de Elisabeth puede recordar la famosa escena en el parque de La Edad de Oro)…

 Elisabeth introduce un trozo de cangrejo en la boca de Paul


… o los del neorrealismo italiano. Lo fertiliza para la generación siguiente, los de la Nueva Ola francesa. ¿Cómo no reconocer en Los cuatrocientos golpes de Truffaut la influencia de esta primera secuencia a la salida del instituto?, ¿o en Al final de la escapada, los movimientos de los cuerpos y los encuadres de los personajes con  este pequeño juego de robo en la tienda de cachivaches?



Blogs de memento
individuo y sociedad                  cine negro           +Más+ de memento




17.6.16

"Swamp Water"-Jean Renoir





En el cristal


Aguas Pantanosas -1941
Añadir leyenda

Director: Jean Renoir Swamp Water  –Guión: Dudley Nichols /Verren Bell (novela) –Música: David Buttolph –Fotografía: Peverell Marley /Lucien Ballard –Montaje: Walter Thompson –Producción:  Len Hammond, Irving Pichel, Darryl F.Zanuck
Walter Brennan es Tom Keefer
Walter Huston es Thursday Ragan
Anne Baxter es Julie
Dana Andrews es Ben
Virginia Gilmore es Mabel MacKenzie
John Carradine es Jesse Wick
Mary Howard es Hannah
Eugene Pallette es Sheriff Jeb McKane
Ward Bond es Tim Dorson
Guinn 'Big Boy' Williams es Bud Dorson
Russell Simpson es Marty McCord
Joe Sawyer es Hardy Ragan)
Paul E. Burns es Tulle McKenzie
Dave Morris es el barbero

Julie y Ben: ¿podran los amantes encontrar una brecha en este cristal cerrado?



FrançoisTruffaut: (“Le Plaisir des Yeux“  Edición : Cahiers du Cinéma-p.324)
«Jean Renoir no sabe por adelantado lo que quiere conseguir pero finge lo contrario. Renoir declara siempre que él no es el autor de sus películas,  que los amigos son los que lo han hecho todo, que lo han encontrado todo, que una película es una obra colectiva…  pero no el lo  que p8iensa en absoluto… Lo que él está maquinando en su cerebro no tiene nada que ver con lo que está escrito en el guión ni con lo que espera el productor».
Parece ser que Renoir tuvo que lidiar con Zanuck por tener muy claro que quería rodar en exteriores. La referencia a Dark Water, Gun Crazy o  Roadhouse , todas posteriores a Swamp Water sería incorrecta
. Como en La Regla del Juego  Renoir escenifica  un proceso por etapas violentas; difiere así de la idea que desarrolla en lo esencial de su obra: sin necesidad de la violencia, algo saldrá del cristal, un nuevo Real, más allá de lo actual y lo virtual.  Se encuentra aquí también la alteridad como fundamento: los personajes y sus reflejos (animales y humanos-dos mujeres-padre e hijo-dos grupos opuestos…)

Tom Keefer y Ben dejan morir a Bud en las arenas movedizas…y abandonaran a su hermano Tim en la inmensidad salvaje de Okefenokee

Thursday y Ben Ragan: la reconciliación





*****
***
La calavera colgada de la cruz, la cámara en un lenta travelling nos enseña a los hombres en barcas, buscando… Dos cazadores han desaparecidos:
«Sheriff: No hace falta seguir buscando…Si ¿para qué seguir?  Se los han comido los caimanes…
Thursday, que se ha subido en la barca de su hijo Ben: Tiene razón no han duda posible, Okefenokee es un pantano enorme y peligros…
Sheriff: Claro que lo es, Thursday: 800 km en los que no hay nada…800 km en los que no me verán la punta de un pelo, Marty…
Marty: No podemos perdernos, sheriff, mientras sigamos viendo esa cruz
Sheriff. Yo me pongo muy nervioso…Vamos, desatáscala, Hardy»

 Los hombres rodeados de amenazas (un aligátor, un extraño animal en la oscuridad…) Cuando los hombres se marchan, la música inquietante se vuelve  suave: pájaros, ciervos bebiendo….Trouble (Lío en la versión española), el perro de Ben, salta al agua, excitado por su instinto de caza… El fundido al negro puntuará la casi totalidad de los cambios de escenas.


Esta secuencia de introducción plantea distintas relaciones: a pesar de ser cazadores, estos hombres establecen una frontera con la naturaleza, definen un límite con la cruz y la calavera (¿una posible representación de la muerte del Cristo en la cruz?), demuestran claramente que no se puede aventurar más lejos en Okefenokee, sería un desafío a la muerte. Temen por supuesto los aligátores y la serpiente “cotton-mouth” pero la inmensa extensión de la que sus miedos les han separado podría tener sobre todo  unos peligros  desconocidos, unos misterios que hacen desaparecer a los humanos. Desde esta primera secuencia, las aguas pantanosas, la fluidez y los reflejos, borran las fronteras de los miedos entre los habitantes del pueblo cercano a Okenokee y Tom Keefer, el hombre que vive recluido en medio de las marismas que pronto Ben descubrirá. El conjunto de los personajes están encerrados en un medio común que sus miedos impiden ver en toda su belleza salvaje. Están todos encerrados en un espacio-tiempo siempre pasado, un cristal de tiempo del que pocos encentran las fisuras para liberarse. El mundo animal y el vegetal potencian por contraste la encerrona de los humanos.

Los hermanos Dawson, Jesse y los demás…

Otra frontera es la que se percibe entre Ben y su padre de un lado, los demás hombres (el sheriff, Marty, Hardy…) del otro: las actitudes, los acentos y  tonos de voces, las reflexiones de unos y otros no dejan duda ninguna sobre la marca social de una diferencia cultural que se confirmará en la secuencia siguiente cuando Ben se vera acosado por estos mismos más borrachos todavía. Se puede notar que el conjunto de los actores supo coger perfectamente el  acento sureño que canta a lo largo de la película. Por fin, algunos detalles señalan la relación de pareja entre Ben y Trouble-Lío (no será la primera vez que el perro crea problemas) comparado con su respeto por un padre frío y distante.

 En poco más de un minuto, Renoir sitúa lo esencial de la trama y de su propio planteamiento: unos personajes encerrados en las tradiciones (la caza) y los prejuicios (las clases) demuestran su incapacidad de liberarse de los miedos al punto de no intentar nada para asistir a dos hombres en peligro de muerte… Y el joven Ben que demuestra su capacidad para enfrentarse a lo desconocido: él es quien descubre la barca de los dos desaparecidos y sería dispuesto a seguir buscando con ímpetu pero también una reserva que traiciona una educación severa. En la escena siguiente decide lanzarse en busca de Lío a pesar de la oposición violenta de su padre.
Los demás personajes que irán apareciendo confirman esta sensación de encerramiento, de miedo al uno u al otro o de frustración.

Hannah
Hannah, que no es de la región, se ha casado con Thrusday  a pesar de ser mucho más joven que el padre de Ben: « Siempre te vas con los perros al anochecer y me dejas sola» para añadir, cuando padre e hijo discuten: « Los hombres tenéis miedo de exteriorizar vuestros sentimientos».  Otro frustrado: Jesse intentará seducir a Hannah, al principio con su guitarra, para llegar al acoso, lo que tendrá, más tarde,  unas consecuencias esenciales. Mabel, novia de Ben, es un verdadero chinche: caprichosa y celosa, encerrada en las convenciones de su sociedad, se venga de la relación entre Ben y Julie cuando se entera del encuentro entre Ben y Keeper: no le queda otro medio que provocar disputas entre hombres para vencer su aburrimiento. ¿Los hombres? Unos verdaderos zánganos aburridos cuando no cazan, hablando de sus mulas, sus perros, apuestan por una botella de whisky  para cualquier cosa (por ejemplo para tirar los gatitos al río porque molestan a Marty, el patrón del bar-drugstore. 

Hannah en la profundidad de campo:
se potencia su presencia mientras Ben y su padre
se preguntan sobre su relación con Jesse




 Julie
En esta región sureña, la ausencia del esclavo de origen africano puede corresponder a la voluntad de la dirección de potenciar la fuerza de dominación entre blancos. La violencia con la que los hombres tratan a Julie, considerada como esclava por la comunidad y por Marty y su mujer que la han acogido, es de una violencia poco habitual en la época. Algunos han visto en esta relación de dominación un mensaje sobre lo que pasaba entonces con judíos y gitanos, víctimas del fascismo en Europa.


La entrada de Julie en el baile, empujada por Ben


La violencia de su aparición y de la manera en la que los hombres en el bar  la tratan sorprende parte de Renoir francés, pero no tanto del Renoir hollywoodiano que habrá visto unos cuantos westerns y que se lo pasa bien con algunos pastiches de John Ford (o será Ford que, más tarde retomará la escena en la agresión de Liberty Valence al pobre James Stewart en el restaurante: ver este enlace con el Blog +más+de memento). Y cuando más tarde, Ben la lleva al baile, la gente está sorprendida, Mabel se ríe de ella porque no sabe bailar y provoca la pelea… Acompañados por la música a la armónica que tantas veces oímos en las películas de John Wayne, en particular en Stagecoach, viendo los típicos bailes de la época de los westerns y, a continuación la pelea entre los dos gallos para una hembra, reconocemos que Renoir no solo sabe rodar “a la John Ford” y ha comprendido las reglas que dan recetas, también sabe discretamente dar la vuelta a lo que todavía nadie ve como clichés. Howard Hawks sabrá en Rio Bravo, homenajear a Walter Brenan en el papel de Slumpy , el viejo cojo, con la misma música y el armónica.


Ben en busca de Trouble:
el largo travelling horizontal paralelo al recorrido de Ben en barca entre árboles responde a  un esfuerzo técnico del equipo que no pasa desapercibido, acompañado por una música discreta y misteriosa.



Tom Keefer: llegamos con Ben hasta el corazón del pantano donde vive Tom. Acusado de haber matado a Shep Collins se ha refugiado aquí para estar cerca de su hija Julie que Marty acogió cuando le arrestaron. Julie hace las tareas de la casa y la mujer de Marty le da comida y un lugar para dormir. Tom: « Fuera de este pantano, la mayoría d e la gente es mejor de lo que pensamos… y algunos hombres mucho peores»
«Vivir solo en este pantano es como vivir en otra estrella. Hay que conocer los que viven aquí para llevarse bien, igual que conoces a la gente de fuera antes de llevarte bien con ella» confía Keeper a Ben. Ha aprendido del pantano y de sus” habitantes”: la serpiente le mordió como otra mató a los dos cazadores perdidos. Pero el conoce el antídoto (« Si esas criaturas me matasen, hace tiempo que habría muerto: me mentaliza que voy a curarme, me concentro bien y… tal vez rezo un poco. Me habrán picado una docena de veces».


Plano (casi) final típicamente hollywoodiano entre muchos otros: la vuelta de Tom Keeper a la jungla humana (el último plano nos lo enseña, triste y envejecido acariciando a Trouble)


Reconoce que ha cazado algunas veces con un mestizo: « Los indios saben un montón de cosas. Entierran a los perros con ellos porque creen que tienen alma como los humanos» Ben piensa que eso no tiene sentido. Pero Tom añade: «Dices que un perro está muerto cuando muere. No veo por qué iba a ser así. ¿No respira como tú? ¿No tiene un corazón, sentimientos, sentidos?» (Trouble mueve el rabo). Sigue Tom: «Fíjate en este mosquito, que intenta picarme. ¿No tiene vida como yo?» Ben lo mata. «No lo has matado, Su vida se ha ido a otra parte».  Ben: « Qué hay del hombre que mataste? ¿No tendrás miedo de encontrarte a Shep Collins en el más allá» Entonces Tom Keeper le cuenta su historia…Es el principio de un gran amistad…
En el mundo de Tom hay serpientes, caimanes, y él sabe bien donde se encuentran las arenas movedizas.  En el mundo de fuera, hay perros de caza, pero también cerdos, vacas, caballos y los gatitos de Julie que los hermanos Dorson mataron por una botella de whisky…

Profundidad de campo: Julie (los años pasados con estos en el fondo)


Ben y Tom deciden ser socios: cazar juntos en el pantano pieles de zorro, ganar dinero y repartirlo entre Julie y Ben. Estallan las sospechas, las envidias, los celos y las mentiras que, desde el principio, desde la denuncia de Tom Keefer, su condena a muerte y su desaparición, se han apoderado de la pequeña sociedad que se concentra en el bar de Marty  McCord,Y las sospechas de Ben por parte de Tom unas cuantas veces, y después de Julie: ¿no habrá traicionado a su padre?
Unas cuantas situaciones están llena del calor humano, sobre todo alrededor de Hannah: Jesse confuso por ser sorprendido por Ben cuando intenta ligarla, o la complicidad entre Ben y ella frente a Thursday que, como siempre, lo toma mal… hasta que se encuentra con que los hermanos Dawson, el sheriff y los demás torturen a Ben para que diga dónde se esconde Keeper.  Un impulso paterno se apodera de Thursday.
Hay un boquete en el cristal de Okefenokee para Ben y  Julie. Se liberan del tiempo que les encerraba,  cada uno con su memoria. Crean lo nuevo (el penúltimo plano hacia el último). Pero el padre de Julie, el de Ben y todos los demás, se quedan en prisioneros de la dualidad actual-virtual de un presente que pasado y de un pasado que se conserva, encerrados en el cristal del tiempo.

Pero… ¿no será esta primera película en los Estados Unidos una línea de fuga, un boqueto en el cristal del tiempo de Jean Renoir? Después de haber vivido la primera guerra en Europa y la huida antes de la segunda, ¿no será que la libertas se encuentre  en las aguas del estanque o en el mar agitado que arrancan respectivamente Aguas Pantanosas y Mujer en la Playa… antes de acabar en El Río en India?

Blogs de memento
individuo y sociedad                  cine negro           Más de memento



2.3.15

"Notorious"-Alfred Hitchcock






Encadenados 1946


Director: Alfred  Hitchcock   Notorious 
Guión: Ben Hecht-Hitchcock / J.T. Foote (relato: "The song of the Dragon")
Música: Roy Webb
Fotografía: Ted Tetzlaff
Montaje: Theron Warth
Dirección artística: Carroll Clark-A.D'Agostino
Producción: Hitchcock/William Dozier-RKO
Ver Filmografía en este Blog en Inicio

Cary Grant es T.R. Devlin
Ingrid Bergman es Alicia Huberman
Claude Rains es Alexander Sebastian (después de Casablanca y Passage to Marseille, Notorious: The Unsuspected-Michael Curtiz-1947; Where Dangers Lives-John Farrow-1950
Leopoldine Konstantin es Madame Anna Sebastian
Louis Calhern es Paul Prescott, funcionario de los servicios secretos (The asphalt jungle-John Huston-1950)
Moroni Olsen es Walter Beardsley, de los servicios secretos (The strange woman-Edgar G.Ulmer-1946; Call Northside 777-Henry Hathaway-1948)
Reinhold Schünzel es Dr. Anderson, (Hangmen alos die!-Fritz Lang-1943; The Hitler gang-1945; Berlin Express-Jacques Tourneur-1948)
Ivan Triesault es Eric Mathis, (Johnny Allegro-Ted Tetzlaff-1949)


Alicia y Devlin viven un amor íntimo y secreto en un territorio perdido en medio de una novela de espionaje llena de imprevistos y peligros que les acorrala por todas partes e intensifica sus sentimientos. Alicia no se siente digna de ser querida por Devlin, como le pasó a la segunda mujer de Max De Winter, la que sucedió a Rebecca. Pero hay una diferencia: Alicia está encadenada a un pasado que a Devlin le cuesta aceptar. Un pasado difícil de llevar cuando eres la hija de un alemán, Huberman,  comprometido con el nazismo y arrestado –probablemente por la Oficina encargada de los criminales de guerra de la Sociedad de Naciones – en los Estados Unidos donde se había refugiado con Alicia. Además, antes de conocer a Devlin, Alicia tuvo unas relaciones bastante disolutas, amantes y borracheras…
Se han enamorado. Pero el punto de partida de su relación correspondía más bien al sentimiento frío y burocrático propio de los servicios de inteligencia: Devlin había sido encargado de contratarla para espiar a unos importantes hombres de negocios en Brasil, comprometidos también con el nazismo. Para los servicios secretos estadounidenses, la elección de Alicia es ideal, justamente por este pasado que tanto le pesa: podrá introducirse fácilmente en casa de Alex Sebastian, organizador de las reuniones del grupo –  amigo de Huberman en tiempos mejores – y, si hace falta, seducirle.


El beso que engaña la censura


Producción
Hitchcock y Ben Hecht, en esta segunda colaboración después de Spellbound, presentan el guión en Marzo de 1945 al productor David O’Selznick. A éste, la idea de producir la película le atrae. Sin embargo, no está convencido a causa de la caracterización de los dos protagonistas y de la elección de Cary Grant en el papel de Devlin: hubiese preferido a Joseph Cotten (nosotros también).  Después de Hiroshima y Nagasaki, Selznick, impresionado por esta historia de uranio que manejan estos notables de Brasil, pero, ante todo, totalmente involucrado en la producción de Duelo al sol con su querida Jennifer Jones, vende a los estudios RKO la totalidad del proyecto incluyendo guión, director y actores.  Ahí, los censores del equipo Breen,  escondidos detrás del código Hays, aplauden este contrato que les va a dar el esperado trabajo que justifique sus sueldos. Sin embargo, Hitchcock le prepara una buena sorpresa cuando se trata de censurar unos besos de más de tres segundos… Pero también, En los estudios de la RKO, el proyecto puede beneficiarse de un brillante equipo técnico, en particular Roy Webb para la dirección musical y sobretodo Ted Tetzlaff. Dore Schary confiará al jefe operador, tres años más tarde, la dirección de The Window.  Pero Tetzlaff da probablemente lo mejor de sí mismo en este encuentro con Hitchcock.


Zoom después de un plano en picado de la recepción en casa de Sebastian: acercamiento lento hacia la llave “unica” que Alicia tiene en la mano…



Hitchcock en 1945
Hitchcock trató explícitamente del nazismo en películas como Foreign Correspondent (1940) Saboteur (1942). Sin embargo, conviene resaltar la particularidad de la situación durante la preproducción de Notorious: cuando en el verano de 1945 David O’Selznik  y William Dozier de RKO se ponen de acuerdo para una transferencia del proyecto del primero al segundo, Hitchcock está viviendo una experiencia que le aleja de los estudios de Hollywood para meterse de pleno en el horror del nacional socialismo alemán. En este Blog, detallamos en Cineastas en los campos la participación del director en el documental Memorias de los campos.
Sidney Bernstein, promotor del proyecto, a partir de las tomas hechas por otros cineastas sobre la apertura de los campos de exterminio nazis,  llama a su amigo Hitchcock en Junio de 1945 para asesorar al equipo de producción dirigido por Peter Tanner. El director se encontraba en Hollywood en Abril de 1945 y no había asistido a la liberación de los campos.  Pide que se le presente el material del proyecto y llega a Londres al final de Junio. Tanner que pone su sala de montaje a la disposición del equipo, presenta a Hitchcock como consejero sobre el documental. Hitchcock se quedó en Londres hasta el final de Julio. El proyecto fue archivado en el museo de la guerra en 1952 con el nombre de Memorias de los campos y difundido el 7 de mayo de 1985 (40 años después de la liberación de los campos), tal como se encontraba en los archivos del Museo, con una banda sonora incompleta. Notamos que,en 1944, Bernstein había pedido a Hitchcock dos cortometrajes Aventura Malgache y Bon Voyage para el programa de liberación de Territorios en Francia. Más tarde, Bernstein y Hitchcock crearan una productora independiente, Enterprise, que realiza sólo dos películas:  The Rope y Under Capricorn, esta última con Ingrid Bergman y Joseph Cotten.

Los nazis en Brasil

  
La ambientación de la película es propia de las películas de espionaje como Five Fingers de Mankiewicz, Affair in Trinidad de Sherman o Diplomatic Courrier de Hathaway…  y la sitúa por supuesto dentro del cine negro con el inconfundible toque hitchcockiano. Notorious utiliza esta relación entre la ficción y una realidad histórica – muy reciente en este caso –  de la instalación de los criminales de guerra en América Latina y sus intentos para mantener viva una red de poder en busca de un nuevo tipo de dominación. Unos meses antes, Orson Welles respondía a un encargo con The stranger en el que daba al público estadounidense la primera audiovisual sobre la red nazi en América y la huella indeleble que dejaban detrás de su fuga en Europa con las primeras fotos de la apertura de los campos de exterminio.
    Los servicios de inteligencia, las reuniones secretas y los espías dan, con el suspense adecuado y un blanco y negro expresionista o algunos flashbacks los adecuados ingredientes. Pero Hitchcock va mucho más lejos y firma aquí probablemente su mejor poema de amor igual que Vértigo.
Nada ni nadie puede vencer al amor, sobre todo si es Hitchcock quien filma a Bergman. Para empezar, se echa a Alicia Huberman en el nido de la serpiente a punto de poner otro huevo, más sofisticado con su proyecto a base de uranio (las botellas de vino llenas de muestras del metal son un excelente McGuffin). Bergman será el perfecto cebo a sueldo de los espías estadounidenses para capturar al supuesto enemigo – que no lo es tanto ya que, en la realidad, muchos de los nazis han sido bien reciclados entre los Estados Unidos y algunos aliados, incluida la propia Alemania Federal después de la guerra.
El juego de los servicios de espionaje es, en este caso, doblemente cruel: Alicia está muy expuesta, vulnerable y los riesgos de ser descubierta por el grupo alemán nazi son cada vez más grandes, sobretodo cuando, presionada por los servicios estadounidenses, no le queda más remedio que casarse con Sebastian para sacar más informaciones. Ella misma se va encontrar espiada por su suegra, Anna Sebastian, servidora incondicional del Tercer Reich.  Pero también, el doble juego de Alicia compromete cada vez más la relación amorosa con Devlin. Para éste, la situación pone a prueba su confianza en él mismo y su amor por Alicia. Utiliza el cinismo, a veces se muestra cruel, añade todavía más obstáculos al itinerario moral que Alicia se ha propuesto para recuperar su confianza y el honor perdido con la monstruosidad de su padre. Irá hasta la puerta de la muerte, hará todo el camino sola para que él, por fin, comprenda que ella “jugaba limpio”.

Alex y su madre Anna Sebastian plantean envenenar a Alicia



La parte más peligrosa del itinerario de Alicia se desarrolla en medio de un grupo de hombres inquietantes que contrastan con su marido Alex Sebastian, enamorado discreto y atento, pero débil frente a una  madre posesiva, revelando así un fuerte complejo edipiano que tanto gusta a Alfred…   Hitchcock añade a este simple y clásico triángulo amoroso, Alicia entre Devlin y Alex,  dos objetos, un llavero y una botella de vino,  para poner en marcha su máquina de suspense. Dice François Truffaut que, con Notorious, Hitchcock consigue el máximo efecto con un mínimo de elementos, la cumbre de la estilización y, a la vez, de la simplicidad. A esta reflexión de Truffaut, el director contesta que “el esfuerzo ha ido en esta dirección. En general, en una película de espionaje, hay muchos elementos de violencia y, aquí, hemos procurado pasar de todo eso”.

Notoriedad

 Primer plano:  en el Tribunal del distrito sur de Florida,  este 24 de abril de 1946, los fotografos esperan a Alicia Huberman


Por supuesto el trío amoroso no vive todo eso simplemente. La infamante notoriedad del título concierne ante todo a Alicia por la publicidad que se hizo de su vida privada con el proceso a Huberman (primera secuencia, en el tribunal). La hija no tiene más remedio que asumir la notoriedad pública del padre, no tiene más privacidad y se vuelve accesible a los servicios secretos estadounidenses…  Secreto, a partir de ahora, su amor por Devlin: Alicia se construye una nueva intimidad. Todo lo demás, lo público, se vuelve apariencia como, por ejemplo, la escena en el hipódromo: hay que sonreír mientras Devlin dice a Alicia unas palabras crueles. Lo privado se vive en el silencio como, por ejemplo, en el encuentro en el banco público: Devlin habla desde el prejuicio, piensa que Alicia está borracha; ella se queda silenciosa: la están envenenando. También frente al marido, a su madre y al grupo nazi reunido en casa de Sebastian: el silencio, el secreto, la intimidad recobrada, es todo lo que queda a Alicia.


 Privacidad: puertas y más puertas: La última puerta (último plano): la puerta se cierra sobre Alex que el grupo de hombres de negocio nazis van a juzgar.



 Devlin también vive el secreto de la intimidad para seguir en el asunto que los servicios secretos le han encargado y no perder a Alicia. Y a Alex Sebastian, por supuesto, más que a ningún otro, no le he permitido tener una vida privada: la notoriedad del grupo nazi, hombres de negocios respetables en Brasil, exige el secreto en cuanto a los fines pero con la condición de que no haya ningún en la vida privada. La oposición entre vida privada y pública, silencio y palabras forman aquí lo esencial del suspense, hasta el último plano: el silencio de la pareja bajando la escalera, de la madre, de Alex… hasta las palabras que surgen del grupo, la orden a Alex. Cada personaje del trío ha aceptado su papel público en relación en cuanto a unos sentimientos afectivos no desvelados como una apuesta, una prueba de amor frente a las exigencias de un asunto político que domina la vida pública.

Con Notorious, Htichcock despliega su potencial creativo para realizar la perfección de lo que Gilles Deleuze llama la imagen mental, o relacional. Por supuesto, los enfoques, encuadres, cálculo preciso del tiempo hacen que el espectador participe de los pensamientos de los protagonistas, de la evolución de las relaciones entre ellos y con los objetos. Las secuencias relacionadas con las botellas de vino en la bodega (llaves, servicio de vino en la recepción, caida de la botella…) o el envenenamiento de Alicia (tazas de café, zoom de Alicia a Anna, de Alicia a Alex. Ahora, Alicia sabe…) se quedan en las memorias.  Lo que cuenta más para el director son los problemas y las paradojas. El encuadre define la cadena de relaciones yla cámara filma el espiritu de la acción mientras esta circula en el campo visual. Este encuadre  va mucho más lejos que la imagen de la actuación de estos personajes: estamos en la profundidad de las mentes de estos cuerpos en acción. Hitchcock  realiza la saturación, el perfecto acabado de la imagen movimiento escribe Deleuze en “Imagen-movimiento”, y añade: estos personajes  tienen unos sentimientos más intelectuales que afectivos, modelados por unas relaciones fundamentalmente inestables sobre un juego variado de conjunciones vividas: porque, aunque, puesto que, incluso si… Esta inestabilidad es la que viven Alex o Devlin: deben mantener discretas sus expresiones afectivas frente a la presión que ejerce sobre ellos la situación y el control de grupos sociales: los hombres de negocio alemanes y los servicios secretos estadounidenses respectivamente. Para Alicia, el modelo de inestabilidad es el binomio culpa-inocencia impuesto por el papel que aceptó tener para liberarse de esta “notoriedad” que quiere borrar: un difícil equilibrio que va poner su vida en peligro.  Los interpretes de los personajes, Alicia, Alex, el grupo nazi o Anna Sebastian modelan sus sentimientos en función de la situación con un prodigioso sentido de los matices de la caracterización. Excluimos voluntariamente la del personaje de Devlin, limitado en su expresión: la proposición de Selznik de Joseph Cotten para el papel hubiese sido, a pesar de los intereses de contratos de producción, más acertada, aunque aquí tocamos al mito hollywoodiano. El actor, después de Citizen Kane y The magnificent Amberson’s (El cuarto mandamiento) y antes de su dúo con Ingrid Bergman en Uneder Capricorn demuestra una fuerza interpretativa y un abanico de expresiones que ciertamente hubiese respondido  al papel de Devlin con otro nivel que el de un galán de una época pasada como Cary Grant.

McGuffin Las botellas de vino (McGuffin) sirven para guardar las muestras del mineral con que el grupo está traficando




Blogs de memento

individuo y sociedad                  cine negro           Más de memento

11.12.14

“The wrong man” -1- Alfred Hitchcock




Falso Culpable 1956

Director: Alfred Hitchcock  The wrong man 
Guión: Maxwell Anderson, Angus MacPhail  
Música: Bernard Hermann (ver Filmografía cine negro en el Blog
Fotografía: Robert Burks (también en cine negro: The Verdict (Don Siegel-1946), The enforcer (Sin conciencia-Raoul Walsh-1951), Tomorrow is another day (Felix Feist-1951),  y con Hitchcock, entre la serie de sus  películas en las décadas de 1950-60: I confess, Strangers on train
Montaje: George Tomasini (también en otras películas de Hitchcock en las décadas de 1950-60)
Dirección Artística: Paul Sylbert
Productores: Herbert Coleman-Hitchcock-Warner


Actores:
Henry Fonda es Christopher Emmanuel "Manny" Balestrero
Vera Miles es Rose Balestrero
Esther Minciotti es Mama Balestrero
Nehemiah Persoff es Gene Conforti


Una falsa acusación
Los guionistas Maxwell Anderson, Angus MacPhail parten del libro del primero, “La verdadera historia de Christopher Emmanuel Balestero”, y del artículo de Herbert Brean publicado en Life Magazine el 29 de junio de 1953: “A case of identity” (Un caso de identidad):
Un hombre, Christopher Emanuel Balestrero, músico en la orquesta de un club selecto de Nueva York, casado, con dos hijos, no consigue  gestionar correctamente con su pareja la vida material de la familia y las deudas se acumulan. Una mañana de enero de 1953, el hombre va a la compañía de seguros a pedir un préstamo sobre la póliza de su mujer que tiene que ir al dentista. La persona que le atiende le identifica como el hombre que les atracó unos seis meses antes. La policía arresta al hombre a su salida del trabajo sin permitirle avisar a su familia. Una prueba de grafología en la que se compara su escritura a la de una nota dejada por el atracador –  y llevada a cabo por los mismos agentes de la comisaría y sin confirmación por un grafólogo –  pone en evidencia la similitud de escrituras y el mismo error en la ortografía de la palabra “drawer” (limitado a draw), Los testigos de los diferentes atracos cometidos en el barrio en estas fechas le identifican como el atracador.  El tribunal decide dejarlo libre bajo fianza que paga su cuñado (una suma desproporcionada con respecto al dinero robado). El hombre prepara su defensa. El abogado que acepta el caso le aconseja ahondar en las pruebas de su inocencia y buscar una coartada para los dos días que corresponden a los atracos –sin proponerle ninguna ayuda por su parte. Con la ayuda de su  mujer, el hombre conduce su propia investigación. En el juicio, los resultados de su investigación no están tomados en cuenta, los testigos presentados por el fiscal se contradicen, el jurado pone de manifiesto la falta de preparación de la instrucción. El abogado, en busca de notoriedad frente a un fiscal más experimentado en materia penal, consigue la anulación del juicio, lo que significa para el hombre la vuelta al punto de partida y una nueva pesadilla. Su mujer, profundamente afectada por la situación, tiene que ser ingresada en un psiquiátrico. A los pocos tiempos, el verdadero culpable comete un atraco en el barrio, lo arrestan y… los testigos anteriores le reconocen. Se anula el juicio del hombre  pero su familia está destrozada.
Conviene hacer notar que después de los eventos que cuenta la película, el hombre, “Manny” Balestrero (1909-1998), se mudó a Carolina del Norte, mientras su mujer Rose (1910-1982) pasa dos años en el psiquiátrico y muere en Florida. Ningún documento consultado menciona una indemnización por perjuicio moral ni sabemos si los autores de la revista, la novela, la película han compensado el hombre por la utilización de su nombre en la revelación pública de este suceso.
*******
*****
***
Hitchcock realiza una obra austera y sobria que se diferencia profundamente de su filmografía estadounidense, de Shadow of a doubt hasta su vuelta a Ingleterra con Frenzy.  En The Wrong Man no hay ni una denuncia del nazismo como en la época británica  o en Notorious (Encadenados-1946), ni del anticomunismo de Torn curtain (La cortina rasgada-1966) de una ideología  poco definida como en North by Northwest (La muerte en los talones-1959). Con respecto a las relaciones familiares, estamos muy lejos de los problemas edípicos de Strangers on a train  (1951) o Birds (Los pájaros-1963) y por supuesto Psycho (1960).
Los tonos de grises, unos decorados y unos vestuarios más propios del Ladrón de bicicleta de De Sica, de Force of Evil (La fuerza del destino-Abraham Polonsky-1948),  o de la época inglesa del director con, por ejemplo, Joven e inocente, potencian el realismo del tema.

La verdad enmascarada de las apariencias
Hitchcock consigue unir el movimiento de las imágenes cinematográficas con la revelación de una verdad enmascarada de las apariencias” escribe Jacques Rancière (Les écarts du cinéma-La Fabrique-2011).

 “Lo que se dice y no se muestra está perdido para el espectador” (Alfred Hitchcock)

La “estrategia de lo indecible”
 El tratamiento que da el director a The wrong man es profundamente distinto a lo que podrían hacer los autores citados con la historia de Manny Balestrero. Se podría interpretar como un rechazo a la denuncia directa o a un apego (real o aparente por razones comerciales) al modelo hollywoodiano de las grandes estrellas que adornan sus obras de esta época,  a pesar de haber elegido unos actores que rompen con el glamour. Otra interpretación – que conviene más a la visión de la obra que intentaré desarrollar – es la voluntad de expresar sin artificios un estilo que se acomoda mal con la verosimilitud. Lo reconoce en una entrevista: “Pedir a un hombre que cuente unas historias que tengan en cuenta la verosimilitud me parece igual de ridículo que pedir a un pintor figurativo representar las cosas con exactitud”. Veremos cómo Hitchcock utiliza una estrategia hábil y discreta que muestra sin demostrar, da a la imagen el monopolio de la narración, versión cinematográfica de esta “estrategia de lo indecible” que se aplica a otro británico, Harold Pinter.

Una obra aparte
 The Wrong Man sorprende también por la ausencia de suspense y puede irritar la presencia de una simbología religiosa más marcada que en I confess (1953). Sobre el primer punto, tenemos aquí la demostración de que humor y suspense forman la envoltura superficial de la tragedia en la obra de Hitchcock. Escribe André Bazin después de su estreno en Francia: “si tuviéramos que definir Falso Culpable con respecto al género policiaco, sería como un suspense vaciado de todo suspense, pura espera sin catarsis: el despliegue inexorable, sin complacencia y sin efectos,  del tema de la acusación, de la inocencia y la culpa. Si este tema constituye también la esencia de las otras películas policíacas de Alfred Hitchcock, el suspense es sólo su ropa o su coartada. Con Falso Culpable, Hitchcock nos ofrece probablemente por la primera vez el revés trágico de su humor”. Lo que su discípulo Truffaut resume así: Falso Culpable es el asado sin la salsa.
Con respecto a la referencia al catolicismo, Hitchcock presenta a la familia del protagonista,  Manny Balestrero,  como profundamente creyente –Manny reza durante el juicio, rosario en mano. La relación entre el Mal y la Verdad es el fundamento de la mayoría de sus películas, con un tono moralizador y un cierto conformismo. Utiliza a menudo el contrapunto de lo falso y la mentira para hacer resaltar la belleza de la verdad, corolario de la justicia. Pero,  con una referencia directa al catolicismo en Falso Culpable, la verdad se vuelve corolario de una justicia divina. Es la segunda película que evoca explícitamente el catolicismo después de I confess (1953) en su vertiente de “Bondad divina” frente al Mal y con una referencia a la iconografía y la oración. Con el secreto de la confesión de un asesino, el cura Logan aplica en Yo confeso la ley del silencio, dogma de su iglesia que pasa por encima de la justificación de su inocencia frente a las instituciones seculares. Pero  en  Falso Culpable, Manny no sabe para dónde mirar: ¿Dónde está el Mal? Se nos habla de un atraco a la compañía de seguros, y de otros dos en unas tiendas donde el inspector obliga a Manny a entrar, andar y salir;  el atracador ha simulado tener una pistola a través de su abrigo; no tenía arma. Ha robado 70 dólares aquí, 200 ahí... La tarifa del dentista para Rose,  la mujer de Manny, es de 300 dólares. Manny reconoce unas deudas con algunos amigos de unos 40 a50 dólares. El verdadero culpable  gritó cuando le arrestaron: “tengo hijos…” Manny no puede ver el Mal sino la injusticia mientras le presionan en la comisaría para que reconozca más deudas.

Determinismo y azar

 ¿Dónde está el Bien? ¿Dónde está lo verdadero? el joven de Young and innocent (1937), el personaje de Kaplan / Cary Grant de North by Northwest, son unos “falsos culpables” que se mueven desde lo verdadero, apoyados por la familia del inspector de policía o por los servicios secretos respectivamente. Pero la sociedad no ofrece estas referencias a Manny Balestrero. No se atreve a juzgar las instituciones y se refugia en la oración. Ha pasado este calvario del sistema policiaco-judicial sin encontrar ninguna referencia a lo verdadero. Por conminación de “la máma”, cuando se encuentra al borde de la desesperación, vuelve a centrarse en la referencia a la imagen santa del Cristo colgada en la pared, en un más allá de la verdad humana. La justicia divina acaba actuando a su favor cuando el verdadero culpable se manifiesta con un nuevo atraco. Sin embargo, la “estrategia de lo indecible” de Hitchcock permite que esta manifestación determinista y trascendente acentúe la fuerza de su opuesto: el azar, la suerte, “único suspense de la película…” escribe J.L.Godard[1]. Añade en su análisis de The Wrong Man: “el tema de esta película reside más en la probabilidad de los eventos que en lo imprevisto”. Porque, a continuación del pretendido “milagro” debido a la oración, el inspector que arrestó a Manny, se entera,  en el pasillo de la comisaría, justo antes de marcharse,  que han arrestado a un hombre por un atraco. Relaciona inmediatamente el evento con el caso Balestrero, duda un corto instante y, por fin, pone en marcha la máquina administrativa que libera a Manny. Puro azar o probabilidad ínfima como dice Godard.
Por otra parte, si Manny no juzga las instituciones, lo que parece haber pasado según el artículo de Life Magazine, y que Hitchcock representa, sitúa el “Mal” en estas mismas instituciones: Manny Balestrero es rehén de la sociedad y, como el príncipe Michkine, el idiota,  se vuelve un icono crístico. Siempre filmo un inocente en un mundo culpable dirá Hitchcock a Truffaut.  En una época en la que Hollywood produce tantas películas sobre familias rehenes de fugitivos armados, vanagloriándose del buen funcionamiento de las instituciones estadounidenses y del comportamiento, heroico para su prole,  del “jefe de familia” –pensamos por ejemplo en Desperate Hours (William Wyler-1955) o Suddenly (Lewis Allen-1954), Hitchcock invierte la situación y representa las consecuencias de ésta sobre las relaciones humanas, sin por eso tener que comprometerse denunciando los grandes símbolos de una sociedad democrática.
Tenemos aquí una diferencia mayor con sus otras obras. El mismo año en que Fritz Lang firma dos películas sobre Verdad y Apariencias, On a reasonable doubt (Más allá de la duda) y While New York sleeps (Mientras Nueva York duerme), Hitchcock utiliza una narración que, desde la imagen, rompe el sistema de juicio y se sitúa entre lo verdadero y lo falso. Para los investigadores, no hay error o duda: el interrogatorio que conduce a la acusación es falseante; y si para algunos testigos hay dudas, para otras el director sugiere una posible falsedad. No hay error judicial porque el juicio ha sido anulado por vicio de forma… y, más tarde,  el inspector libera a Manny sabiendo que había una alternativa a la  decisión que tomó de arrestarlo: ahondar más en la investigación en vez de este juego tramposo con Manny Balestrero. Con su rechazo de la verosimilitud, del realismo por el realismo, del documental o del cine-vérité, Hitchcock opta por la utilización exclusiva de su sensibilidad para tejer unas imágenes narrativas que Deleuze llama lo falso elevado a la enésima potencia, la del artista.

El telar de Hitchcock
El bastidor es el marco de la pantalla, o más bien el encuadre de la cámara en sus movimientos. Hitchcock encierra en él todos los elementos del suceso descrito anteriormente. Pero el primer plano que encuadra es él mismo. No es uno de sus famosos cameos: acompañado de dos notas de música – en la tonalidad de la escena siguiente que acompañará los títulos de crédito – se presenta en contra luz en un estudio de la Warner. Nos invita a ver un film diferente porque se trata de “una historia verídica”. Insiste (en la versión original): “cada una de sus palabras lo es”. Sigue hablando, con un tono de publicista para lavadoras: “Sin embargo contiene unos elementos más extraños que las ficciones que he tratado en tantos thrillers anteriores”.
Hitchcock nos propone un juego: lo falso se encuentra justamente en los “elementos más extraños” que anuncia. Si su bastidor contiene todos los eventos, no significa por supuesto que son todos verídicos, y menos todavía que “cada una de sus palabras lo es”; saber si su única fuente es el artículo de una revista sobre un hecho ocurrido unos años antes o si e puede reconstituir lo que pasó en la casa de la familia Balestrero no es lo que importa. Las “palabras verídicas” anunciadas no pueden serlo porque todo lo que se dice en la película no ha sido transcrito, ni en la comisaría, ni en casa de la familia Balestrero, ni en la investigación que emprenden Rose y Manny. Las transcripciones del juicio son típicas de cualquier juicio y las confesiones de Manny en el despacho del abogado O’Connor, aunque transcritas por su secretaria,  corresponden a la única escena elíptica.
La frase cinematográfica, palabras incluidas, pertenece en exclusiva al director. Descubrimos que utiliza su arte para distanciarse de la verdad y dar una representación subjetiva de unos eventos reales. Al opuesto del documental, no nos enseña la realidad desde el discurso, la denuncia del error judicial, los conflictos latentes en las relaciones. Todo está sugerido y sujeto a interpretación.


 La creatividad artística del director consigue transformar un suceso propio de un documental, con este largo recorrido administrativo entre el arresto y el juicio, en una “autentica ficción” con estos movimientos de una cámara a veces objetiva, siguiendo la evolución de los eventos y  de los personajes relacionados con Manny, a veces subjetiva cuando enfoca lo que ve Manny. El resultado es un trabajo  plano por plano y, para cada encuadre de su bastidor, un prodigio de dirección de actores, particularmente de las expresiones de Henry Fonda, en su composición del hombre reservado, casi introvertido, con sus explosiones de ira, sus pasos decididos cuando se le permite actuar.  Consigue una perfecta sincronización de los estados emocionales de Manny  con la entrada de los temas musicales de Hermann, los ángulos de toma, los contrastes luminosos de la fotografía y el ritmo de montaje. Cuando Hitchcock filma la “historia verídica” de Manny Balestrero,  no vemos lo que ha pasado a Manny Balestrero, vemos una obra de Hitchcock, la tela que ha tejido.
   
Urdimbre: los símbolos en las relaciones

Hitchcock suele elegir en sus películas una acción particularmente impactante: podría ser “matar”; aquí es “robar” como, un año antes en To catch a thief. Retomará el tema en 1964 con Marnie.   Tensa la urdimbre de su telar, o sea lo que no se oye ni se ve, lo que está “fuera de campo”, de tal manera que cobre una importancia simbólica decisiva. Lo hace sobre la base de la acusación: “el hombre acusado, su función en la sociedad, la fragilidad de los testimonios, del sistema policial y de la justicia[2]. Muestra fríamente, sin crítica aparente, el funcionamiento de las instituciones, de la sociedad (inmigración, pobreza, atracos para poco dinero…), de la justicia humana: lo verídico y lo falso, la inocencia y la culpa. Da más peso a la familia, núcleo de afectividad y de conflictos, y a su inseparable compañera, la religión (aquí, el catolicismo y la hipótesis de una justicia divina). Unos leves indicios dejan planear una duda con respecto a la condición de Balestrero, muy probablemente de origen italiano (“Ciáo, máma” en la visita a la madre, la frecuentación de algunos lugares como el Hotel de Ferraro): la actitud condescendiente, por momentos irónica,  de los inspectores de policía que pronuncian con dificultad su apellido y emprenden un juego sucio con él durante el interrogatorio con la prueba de grafología; también se nota una actitud paternalista por parte del abogado O’Connor. Más importante es la diferencia marcada entre Rose y el resto de la familia Balestrero.


 Hay en la película dos planos-secuencia que reúne a la familia de Manny con su mujer y su madre; sugiere que la madre, la hermana y el cuñado Conforti,  forman un clan en el que Rose no está incluida: se puede interpretar que Rose es protestante de origen anglo-sajón mientras los Balestrero son católicos. En la primera de estas escenas se sitúa la causa principal del profundo trauma que Rose vivirá más tarde: este corto instante en que Rose sospecha de las relaciones de su marido con las apuestas y las deudas en contraste con la confianza incondicional de la máma.   Nada está dicho,  los detalles en las imágenes sugieren los símbolos de esta sociedad.

Trama: las relaciones en la acción
Lo que pertenece a la trama que el director va tejiendo es la acción, las imágenes de los eventos, la música que las acompaña y, dentro de la acción, las relaciones que marcan a los personajes y de las cuales algunos se desmarcan…. Al final, se corta los hilos que solidarizan la obra al bastidor: la trama tendrá su propio destino, acompañada por este “fuera de campo” que la sostiene y así llegará al espectador[3].
Hitchcock va tejiendo la trama, incorpora la acción principal (robar) a un conjunto de relaciones y describe unos eventos que cuentan más que la propia actuación de los personajes. Manny es un hombre cualquiera, está acusado de robo, atrapado en una situación que no puede controlar: él es parte de unos eventos. Pero, según Eric Rohmer y Claude  Chabrol (“Hitchcock” Ed.d’Aujourd’hui),  sería insuficiente decir que  “un inocente  está acusado de un crimen que no ha cometido”.  Culpabilidad e inocencia están en un  equilibrio inestable: el verdadero ladrón ha cometido un delito “por” el otro, el inocente… que ya no lo es totalmente. El hombre equivocado (the wrong man) se va sentir culpable de su mala gestión del presupuesto familiar, probablemente de algunas apuestas en las carreras,  reales y no imaginarias como intenta justificarlo a su mujer. No sabemos hasta que punto se elevan realmente sus deudas. A ella también le va a pasar lo mismo: se atormenta por la gestión de la casa y por, un breve instante, duda de la inocencia de su marido. A la culpabilidad que la roe, se añaden las investigaciones y el juicio que no conducen a ninguna parte: pierde el contacto con la realidad y hay que ingresarla en un psiquiátrico.  


 Desde la primera secuencia,  nos identificamos con el hombre, falso culpable hasta la devolución de la inocencia a éste y la culpa al otro, el verdadero culpable,  realizada con un  fundido de las dos caras. Lo que nos dice Hitchcock es que “no se puede separar el crimen del “intercambio” como en Stranger on a train o también “dar” o “devolver” tu crimen al inocente como en I confess. En el cine de Hitchcock, uno no comete un crimen: lo devuelve, lo da o lo intercambia. .. La relación (intercambio, dono, devolución…) no se limita a envolver la acción: la penetra por todas partes  con antelación…” (Gilles Deleuze- nota anterior).
Las relaciones marcan este movimiento de intercambio y devolución hasta la restitución a cada uno de su papel: Manny carga la consciencia del verdadero atracador culpabilizándolo del trauma de su mujer.




 Porque nada será lo mismo de antes: uno de los términos de la relación ha saltado fuera de la trama. El devenir de cada uno en este delicado equilibrio entre inocencia y culpabilidad ha transformado el conjunto de las relaciones; los eventos han conducido a uno de los personajes a desmarcarse: Rose. Al principio, nos encontramos en una relación ordinaria de pareja: el afecto y los problemas del día a día. Pero el desequilibrio inocencia-culpa se instala y, después de un corto instante en oposición con el resto de la familia por la sombra de una duda, la mujer se desmarca totalmente, borra la relación y entra en otro movimiento mental. Los personajes han llegado a un delicado y trágico equilibrio en unas nuevas relaciones. Más tarde, una gaviota se desmarcará de la relación ordinaria entre  los humanos y los pájaros… lo que conducirá a un nuevo equilibrio más bien precario (Birds-1963).

Continúa: The wrong man -2:Un relato de Hitchcock


Blogs de memento
individuo y sociedad                  cine negro  Más de memento







[1] J.L.Godard: “ Le cinéma et son double” Cahiers du Cinéma Junio de 1957
[2] François Truffaut en Cahiers de cinéma 1/05/1957.

[3] Gilles Deleuze en Image-mouvement-Editions de Minuit-p.270 y siguientes: “En  Hitchcock, las acciones, los afectos, las percepciones, todo es interpretación, desde el principio hasta el final. Rope está hecho en un único plano de tal manera que las imágenes forman unos meandros  de un solo y mismo razonamiento… el plano único de Hitchcock somete el todo (de las relaciones) al encuadre: abre este encuadre a lo largo manteniéndolo cerrado la anchura, justo como en un telar cuando se teje un tapiz infinitamente largo …