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9.1.16

"House of Strangers"- Joseph L.Mankiewicz





Odio entre hermanos 1949
 Director: Joseph L. Mankiewicz     

Guión:  Philip Yordan- Joseph L.Mankiewicz /Jerome Weidman (novela)

Música: Daniele Amfitheatrof

Fotografía:  Milton R.Krasner

Montaje: Harmon Jones

Dirección artistica: Lyle wheeler-George W.Davis

Productor:  Sol C.Siegel 20Th Century Fox


Ver filmografías en el blog que complementamos aquí:


Edward G. Robinson es Gino Monetti
Susan Hayward es Irene Bennett
Richard Conte es Max Monetti
Luther Adler es Joe Monetti
Paul Valentine es Pietro Monetti
Debra Paget es Maria Doménico 
Hope Emerson es Helena Doménico 
Esther Minciotti es Theresa Monetti, mujer de Gino


 La preparación del  Dossier Boxeo que acabo de publicar en este Blog, ha despertado la memoria de esta imagen de Richard Conte besando a Suzan Hayward en un rincón oscuro de una sala de boxeo: él es el abogado Max Monetti, hijo del banquero Gino Monetti,  e Irene Bennett una rica cliente con la que ha empezado una relación a pesar de su compromiso para casarse con la joven y dulce Maria, hija de la temible Helena Doménico. Irene y Max acaban de asistir a un combate de boxeo amateur  del hermano de Max, Pietro (Paul Valentine que vimos en Out of the Past de Jacques Tourneur-1947).  Richard Conte se reúne aquí con Debra Paget y con la “grande” Hope Emerson que nos ha dejado un recuerdo imborrable del impresionante masaje que da a Conte en Cry of the City (Una Vida Marcada- Robert Siodmak -1948),  pero también de su corta aparición en este tremendo mercado de ladrones de Frisco  que es Thieve’s Highway de Jules Dassin, . rodado el mismo año.

María, Gino, Teresa, Helena

  
 Acabamos con las presentaciones: Luther Adler, el hijo mayor de Gino Monetti, va tener pronto el papel del impresentable Majak en la película culta: D.O.A. (Con las horas contadas- Rudolph Maté-1950). La mujer de Gino Monetti, Teresa, es la entrañable actriz Esther Minciotti que vimos en este blog tener otro papel de la  mama italiana: la de un falso culpable, Henry Fonda, en The Wrong Man (Alfred Hitchcock-1956). Suzan Hayward aporta una limitada contribución al cine negro en dos películas más,  que no he visto: Deadline at Dawn (Muerte al amanecer-Harold Clurman-1946), They won’t believe me (Irving Pichel-1947).

Joe entre Tony a la izquierda y Pietro a la derecha, al entierro del padre


Por supuesto la película se fija más en los dos actores padre e hijo, Edward G.Robinson y Richard Conte. El dúo es bueno aunque  Gino Monetti fanfarronea  por momentos más de la cuenta. Bueno, se le perdona… Llevan entre los dos el peso de una película,  clásica por la firma del guión pero relevante por su realización. Mankiewicz, desde su sillón de director, maneja todos estos personajes, los hace evolucionar en unos espacios que tienen también un evidente protagonismo, y cuenta con su viejo colaborador: el tiempo. Después de Dragonwick (1946) una primera obra como director y guionista que deja una huella en el público de la época y en su  futura filmografía, dirige el mismo año su primera película negra, Somewhere in the Night (Solo en la Noche) también con Richard Conte. Siguen la comedia El mundo de Apley, el excelente Fantasma de la señora Muir, y el thriller teatral Escape. En 1949, Mankiewicz realiza la oscarizada Carta a tres esposas y esta segunda película negra, House of strangers. Su aportación al cine negro seguirá con No Way Out (Un rayo de Luz) , en 1950  (año memorable de Eva al desnudo),  y Five Fingers (Operación Ciceron) en1952.

 House of Strangers no está considerada como una obra maestra comparable a algunas citadas anteriormente – aunque un Mankiewicz menor siempre será más sabroso que muchas otras obras cocinadas en los estudios de Hollywood –. Me parece sin embargo que, a pesar de la calidad del equipo técnico que apoya la dirección,  ha sido poco reconocida como un clásico del género, fuente de inspiración para Coppola o Scorcese que, muy probablemente, han apreciado la morbosidad, el dramatismo exagerado de Gino Monetti y el tono mordaz y agresivo de algunos diálogos.

El tiempo
House of Strangers se desarrolla entre dos épocas que se sitúan aproximativamente entre el principio de la década de 1940, o el final de la anterior, y unos pocos años antes del final de  la década, en un periodo de unos ocho años que cubren el New Deal y la guerra mundial (aunque este segundo evento no se menciona en absoluto ni tiene relación con la narrativa).
Está construida sobre la base de un flashback. Mankiewicz utiliza el flashback en Somewhere in the night como elemento esencial de la amnesia. Recuerdo aquí lo que apunté en el análisis de esta película: un extraño y único flash-back: eso sí,  sin flash,  pero que activa la imaginación a falta de actualizar las imágenes del recuerdo. Así se va reconstruyendo esta posible memoria: cuando una bifurcación se está evidenciando,  otra la borra… Mientras, el protagonista construye su nueva memoria con los eventos que están pasando;  él es el acontecimiento: “en vez de una memoria constituida como función del pasado que traslada un relato, asistimos al nacimiento de la memoria como función del futuro que retiene lo que está pasando para que sea el objeto venidero de otra memoria” escribe Deleuze a propósito de la obra cinematográfica de Mankiewicz, en su libro  Imagen-tiempo.   
La  utilización de los flashbacks múltiples en Eva al desnudo permite la demostración magistral de estas bifurcaciones de las que habla Deleuze. Otras aparecen con menos fuerza en De Repente el verano pasado y en Carta a tres esposas, por ejemplo.
Sin embargo, en House of Strangers, el flashback que nace de la vuelta de Max Monetti en la casa familiar después de cumplir siete años de cárcel,  pertenece a la categoría «memoria constituida como función del pasado que traslado un relato» según los términos de Deleuze y no conduce aparentemente a ninguna bifurcación.
Aquí nadie cuenta la historia pasada ni se construye una memoria común: es  la cámara que nos cuenta lo que pasó. Mankiewicz nos invita a imaginar su propia voz en off – aunque podría ser también Max o Gino –  para un relato que no para de cambiar de dirección, de hacer hablar personajes con su propia memoria de ciertos hechos verdaderos o no, flashbacks virtuales encajados como en la escena en la cárcel en la que Gino da una versión del arresto de Max o las memorias de las señoras sicilianas, nostálgicas del pasado en Palermo... La utilización del “fuera de campo”  puntúa las bifurcaciones del relato como en la escena del arresto de Max visto desde la ventana del coche por Irene en la sombra. La técnica narrativa con el tema del tiempo tiene para Mankiewicz muchas formas y lo interesante, al final del flashback de esta película,  es que la vuelta al presente proyecta una luz distinta sobre los personajes que vimos antes del flashback: todas las bifurcaciones posibles estallan de un golpe.
Las más evidentes son las que crean intempestivamente las circunstancias: la aparición de Irene en la vida de Max, la puesta bajo control judicial del banco Monetti por malversación de fondos. Gino no acepta la regulación bancaria y los prestamos con garantía a tasa definida por ley, lo que hoy sería aplicar la “subprime” que provocó la crisis económica mundial que tenemos… no cambia nada. El juicio de Gino conduce al arresto de Max, abogado de su padre, por intento de soborno de testigo.  Parece evidente que Max lleva el peso del pasado que la cámara acaba de representar. Pero volvemos también al presente de sus hermanos, de Irene, los padres Monetti… con un enfoque muy distinto a lo que la cámara nos enseña al principio.   Cada personaje tiene su propia memoria de lo que ha pasado al que se añade la memoria de Palermo, las imágenes-recuerdos tan viva en los emigrantes al “Nuevo Mundo” que son las familias Monetti y Doménico. Esta memoria no es aparente, no se manifiesta directamente si no es por unas pinceladas del director en expresiones de caras, exclamaciones o palabras asesinas.
*****
***

¿Qué pasa antes del flashback?
Primera secuencia: Max atraviesa el mercado italiano en el barrio de Little Italy en Nueva York y entra en el banco Monetti. Trust and Loan Association Joseph, Antonio, Pietro Monetti”,  se lee en  la placa.  Tiene que pasar por tres controles de  guardias antes de llegar  al Presidente: Joe (Joseph) le espera con  Tony ( Antonio) y  Pietro (que todavía no se llama Peter).
-Joe ¿Quieres una copa? Le ofrece 1000 dólares
-Max: He perdido el gusto por el champán… quiero recuperar siete años
Se marcha.
Quiere sangre… no necesitamos a Angelino, lo resolveremos en familia como siempre, es cosa nuestra…  dice Joe a Tony y Pietro.

La vuelta de Max


Segunda secuencia: Max va a un piso de lujo, la llave como siempre sobre la mesa de la entrada. Abre la puerta: música tema principal jazz clásico sensual. Llega Irene: guarda para ella la alegría de la vuelta de Max en un gesto particularmente llamativo de posesión.

Has tenido mucho tiempo para matar investiga Max, celoso
Y demasiado para pensar… ¿Has visto a tus hermanos? Irene quiere saber por dónde van los tiros.
-M: “La venganza es un vino exquisito, un placer divino”… Voy a emborracharme con él.
-I: ¿Dónde oíste eso? ¿Lo dijo un filosofo en la cárcel’…
-M: Antes era el más listo de todos, ¿Qué conseguí con ello?
-I: Nosotros. Tú y yo, y todo lo que hemos esperado.
Irene le propone marcharse de Nueva York e ir a San Francisco.
Max se niega a quitar Nueva York.
¿Qué pasa por esta brillante cerebro italiano? ¿El crimen? contesta Irene
Max la pega: eres igual que tu padre… Irene tiene la sangre fría.

Profundidad de campo para ver a Irene tirar al suelo el abrigo que Max le había ayudado a poner: la señal que quiere entrar en una relación más… profunda.


Max entra en la casa familiar (su madre se marchó a vivir en otro barrio), mira el retrato del padre.Se oye la voz de un tenor cantando una opera italiana. Mankiewicz realiza el flashback desde una relación al tiempo y al espacio: la cámara sube las escaleras como paso del tiempo hasta que, llegando al dormitorio de Monetti, la voz del tenor se transforma en la de Edward G.Robinson: en su bañera Gino Monetti ordena a Joe rascarle la espalda.
*****
***
¿Qué sería el presente de estos personajes sin este pasado?, pregunta Mankiewicz.
En una entrevista a Michel Ciment, el director dice: « No estaría aquí sin tu pasado, el hecho de que estás aquí implica un devenir…», y, a partir de Eva al desnudo, explica como a cerrarse el flashback, « en este instante, el pasado y el futuro forman el presente». Si en Eva…  las historias de cada uno de unos cuantos personajes se agrupan para proyectar una luz distinta «sobre una joven actriz, transformándola en una furcia que ha mentido», aquí la historia que cuenta Mankiewicz transforma cada uno de los personajes que vimos antes del flashback y en cada uno se desvela una parte de sombra. Por supuesto, el demiurgo de tal reconversión es el difunto patriarca Gino Monetti… y su compañera, la mama siciliana que tan bien prepara los espaguetis. 

Max aparece al principio como un personaje que ha cometido un acto  reprensible con respecto a su familia y sus hermanos no saben como deshacerse de él. Le desborda el odio y el deseo de venganza. Irene, la (rica) mujer que le quiere pero que no soporta su violencia, le propone olvidarlo todo e irse los dos a California, él responde con una bofetada…
La vuelta al presente después de que la cámara de Mankiewicz nos haya contado lo que pasó, tiene ahora otro enfoque. Irene aparece como caprichosa y calculadora: su miedo a la soledad y el envejecimiento, la necesidad de un consejo para administrar sus bienes…  le han conducido a esperar a Max el tiempo suficiente para que caiga, maduro, en su cesta navideña.

Irene va marcando puntos:¡ Max ha vuelto!

Los otros tres hermanos Monetti, bajo el mando del mayor, Joe, son unos colonizados emancipados. Nada más que unos arribistas al principio, siguen siendo unos seres humillados y cobardes; han visto la humillación cambiar de campo y el dominador caer del pedestal que  se había forjado con la autoridad, la ambición, la rusa y la mentira. Sin embargo, la historia sigue: la vuelta de Max pone en evidencia los miedos, de los tres hermanos, una incapacidad para incorporarse en el papel de los dominadores banqueros para el limitado Pietro, la apatía calculada de Tony que siempre se queda en la sombra para recoger los restos de sus hermanos, la borrachera de poder para Joe, frustrado e humillado bajo la batuta del padre y que, ahora,  iría hasta el crimen fratricida para conservar sus privilegios.
La joven María que quería tanto a Max, se ha casado finalmente con Tony y la mama siciliana, Theresa Monetti, no sólo sabía cocinar unos buenos espaguetis: detrás del velo de sometimiento a su marido Gino y de las lagrimas y los lamentos sobre  el destino de sus hijos devorados por el odio, ha utilizado la política del avestruz: la cámara de Mankiewicz no se pierde los momentos en los que se tapa la cara con la mano o da la espalda al ataúd del marino y a sus hijos después de echar a Max que ensució el nombre de Monetti. La mama ha dado a sus tres otros hijos el dinero que le había confiado Gino para proteger a la familia de un embargo,  cuando se encontró enfrentado a la justicia. Tomó ella la decisión de la caída del patriarca y se retiró en otro barrio, abandonó la casa familiar a cambio de una renta del banco Monetti en manos de sus tres hijos. 

La mama Teresa Monetti

¿Y Max? Lo que nos cuenta la cámara no le transforma en hombre honrado que ha puesto la defensa de su padre y del honor familiar por encima de su libertad. Si va a pasar siete años en la cárcel es por haber intentando sobornar una testigo en el juicio de su padre que él defiende. No hay que olvidar tampoco que intentó pasar la patata caliente a Joe para no comprometerse ya que él, como abogado, no podía contactar a los testigos. Joe se niego, claro: El viejo se ha metido sólo en ese lío, que se las arregla sólo dice Joe a Max.
Defender a su padre en el juicio ¿era ayudar al padre a no perder dinero o… sacar beneficio de este éxito como abogado? Sobrecargado del odio que le ha inoculado su padre durante los años de cárcel, provoca a sus hermanos… Pero ¿Cree realmente Max al honor del padre y de la familia que hay que defender? Mäs bien, como Gino Monetti, tiene una tan alta autoestima por ser un “self-made-man”, un hombre libre e independiente que se ha hecho por sus propios méritos,  bien integrado como exiliado italiano en el país de las libertades…  y  además, tener una amante anglosajona… al punto de considerar a sus hermanos como residuos del pasado que intentan imitar a los estadounidenses. Cuando acepta la proposición de Irene de marcharse de Nueva York, después de ver que el odio fluye por todas partes, ¡no parece tan claro que la translación a California pueda relajar su ambición y su machismo!
El flashback se sitúa así entre dos miradas de Max al retrato de su padre. La vuelta al presente nos enseña a Max intentando liberarse del lazo poderoso que le une a Gino Monetti: le habla, dándole todas las posibilidades para vengarle… Quieres seguir mandando Yo tengo a Irene, he perdido siete años no te daré nada más. Quiero vivir papa… Ni en California podrá salir de este combate interior.

El espacio como centro dramático

Gino Monetti tiene problemas

« Me parece que el medio ambiente es esencial; cuando es real, se vuelve el centro dramático. Creo que eso puede ser un soporte para el tema, cual que sea;  genera mi tema del tiempo…» dice Mankiewicz en la entrevista a Michel Ciment. Por supuesto, el centro dramático en House of Strangers está formando por la reunión de dos espacios totalmente investidos por un personaje: Gino Monetti.
Yo soy el banco dirá a Joe. Lleva  el negocio con paternalismo: presta dinero sin interés a una, con interés elevado a otro… le besan la mano, le insultan…  Max es el preferido porque se ha hecho sólo, es abogado e independiente del banco… Joe pide ayuda a Max para que intervenga para que el padre le aumente el sueldo. Gino contestará que tiene que esperar que se muera… Aparte Max, los demás en la familia son sus domésticos.
¿Por qué siempre escribir sobre el fango de la humanidad y encontrar en eso nuestro interés como cineastas? Se pregunta Mankiewicz… Pienso que hay personas dotadas, inteligentes que tienen unos problemas que merecen la dramatización… El protagonista de Five Fingers [Operación Cicerón] sabe lo que quiere: ha sido grumete en un barco, ha visto un hombre con esmoquin blanco y ha querido ser este hombre. La única manera para conseguirlo era ser espía… y se volvió rico… hasta el final se quedó fiel a el mismo.  En House of Strangers, el director tiene en la familia Monetti unas muestras de caracterizaciones que merecen esta dramatización que tanto le conviene, empezando por Gino y Joe.


La cena familiar, con en fondo sonoro el Barbero de Sevilla y sobre la mesa los espaguetis es el clímax de esta dramatización en el segundo espacio esencial: la casa de la familia Monetti.  María, la preferida de Gino, novia de Max ha sido invitada con su madre Helena. Pero Max deja la comida para visitar a Irene que le ha llamado. Helena quiere que María rompa el compromiso con Max porque tiene relación con su “cliente” Irene, y, como Teresa Manotti, tiene la nostalgia de los tiempos antiguos en Palermo.
En mi tiempo no era así, mi marido era feliz-
Tu marido era feliz porque se moría, contesta Gino Eso es el nuevo mundo ¿Por qué?...  Porque todo es nuevo…

Cuando arrestan a Max y que el juicio de Gino concluye con una privación de sus derechos sobre el banco, los hermanos se quedan con el negocio para proteger los activos: Tendrás 40 dólares a la semana, vamos a limpiar el nombre de Monetti dice Joe.

-Esta casa está llena de extraños, confía Gino a su mujer.
-En Palermo, la peluquería… nos queríamos… ahora sólo tenemos odio contesta la mama.

Así es Gino, tiene siempre la última palabra. La tautología o el dictamen son sus  principales formas de expresión. Cuando el otro no se confunde contigo, no corresponde a tu forma, es un extraño, aunque se trate de tu propio hijo. La xenofobia ha entrado en la casa familiar. En realidad las que responden mejor a la necesidad de orden y estabilidad de la burguesía que tanto los Monetti como Irene Bennett representan, a pesar de las diferencias de cultura. En este punto de la comparación, conviene notar la precisión con la  que Mankiewicz trata los decorados: ofrece como contrapunto a la casa de la burguesía asentada italiana con una ambientación de los años 1920-30, el lujoso piso con vista sobre Manhattan de Irene en el barrio de los WASP, anglosajones blancos protestantes, verdadero pastiche hollywoodiano que corresponde a la estrella fría y sofisticada Suzan Hayward  que embruja a Max pero no parece haber inspirado a Mankiewicz más acostumbrado a la inteligencia en la actuación de Gene Tierney con quien ha trabajado anteriormente dos veces. El director reconoce su interés para los papeles femeninos con actrices más intelectuales que emocionales Lo demostrará con Bette Davis, Liz Taylor, Katherine Hepburn… pero no encontramos ninguna de estas calidades en Irene Bennett. ¿Podría ser que el realizador hubiera respectado los gustos de Max Monetti? Sin embargo, tendrá que dirigirla de nuevo 18 años más tarde en The Honey Pot (Mujeres en Venecia).
Notamos también, hablando de decorados, la calidad de los exteriores elegidos (mercado, calles, ambientación frente al banco…), los pequeños bares y restaurantes italianos… Pero ¿cómo Max se permite mentirnos así cuando toca el piano? Eso no representa a alguien que sabe tocar. ¿Qué le pasó a Mankiewicz para dejar pasar un detalle tan opuesto a su legendario perfeccionismo?


La fobia frente a los extraños toma pronto el aspecto del odio. Hay que levantar barreras, fronteras en la casa de los extranjeros: cuando Gino visita a Max a la cárcel, le dice que fue Joe que le delató a Max a la policía: es María que lo ha contado…  Pide a Max que le venga cuando sale de la cárcel. Max lo promete. Gino que no para de escribir a Max a la cárcel, contándole lo que hacen sus hermanos con él… su odio que quiere transmitir a Max.  ¿Qué legado vas a dejar al mundo? ¿Cuatro hombres llenos de odio? Deje a Max en paz, dale una oportunidadusted debería estar en la cárcel… dice Irene a Gino. ¿Irene?  Aunque en algunos momentos,  cada personaje comprende lo que puede sacar de una bifurcación del circuito en que se encuentra, el espectador puede descubrir unas bifurcaciones por flashback a posterior… pero Irene es probablemente la que ha  podido presentir o captar en el momento todas las que conciernen el devenir de Max (en relación al suyo, por supuesto). Sabrá utilizarlas cuando necesario (¿para bien o para mal?)….


Los cachorros


 En la lucha final entre hermanos, la sombra del padre sigue mandando e inyectando más odio. Si Pietro se niega a matar a Max es un tonto: Tonto, tonto le dice Joe.
Si matas a Joe,  lo hace por papa… dirá Max a Pietro…
Esta secuencia final confirma la intención del director sobre la utilización de lo que llama “su tema: el tiempo”. En la casa familiar, localización del centro dramático, los cuatro hermanos van a vomitar el odio, fruto del poder de la transmisión, del liderazgo autoritario, de la  transcendencia inoculada en el genoma humano. Después de pegar a Max, Tony carga con su cuerpo; le precede Joe, le sigue Tony. El orden se establece espontáneamente. Suben la escalera,  la cámara les acompaña y repite así el trayecto que hizó al principio del flashback, al mismo ritmo. Mankiewicz realiza entonces el simulacro de un nuevo flashback: los cachorros vuelven en la planta de la casa de los dormitorios y los baños,  donde se criaron, jugaron y se pelearon,  para un último juego macabro. Agotadas las últimas gotas de odio, los cuerpos anudados, exhaustos y vaciados,  oyen el último grito desvanecerse antes de separarse. Max baja la escalera y vuelve al presente de su devenir.
   
Las apariencias, falsas, engañosas del presente son las herramientas para tapar las heridas que nunca pararan de sangrar. Mankiewicz lo señala en su entrevista como un rasgo de nuestra época. Así responde a si mismo  sobre el interés que tiene, como artista y realizador de películas, por “el fango de la humanidad”.
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24.9.14

"Roadblock"-Harold Daniels



 La embuscada 1951

Director: Harold Daniels   
Guión:  George Bricker y Steve Fisher (relato: Richard Landau y Geoffrey Homes)   
Música:  Paul Sawtell   
Fotografía:  Nicholas Musuraca   
Montaje:  Robert Golden   
Dirección artística:  Alberto S.De Agostino   
Producción:  Lewis J.Rachmill RKO 



Actores:
Charles McGraw es Joe Peters
Joan Dixon es Diane
Lowell Gilmorees Kendall Webb
Louis Jean Heydt es Harry Miller
Milburn Stone es Egan



Charles McGraw y Joan Dixon


Charles McGraw, uno de los actores más representativos del cine negro, empezó como uno de los “killers” del título, asesino de Burt Lancaster en The killers (Forajidos-Robert Siodmak-1946) y desarrolló una carrera con una aportación impresionante al género. Su participación en las series B de la RKO tan apreciadas en primera parte de la gran película con Bogart y Bacall, Mitchum, Widmark, Gloria Grahame y Glenn Ford… ha sido reconocida con demasiado retraso. En las décadas 40 y 50 del siglo pasado, no se iba al cine para ver una película de Siodmak, Tourneur, Edgar G.Ulmer o Joseph H.Lewis… ni tampoco un Hitchcock. El efecto taquilla lo daban los actores con los que Hollywood construía la leyenda de los beneficios más jugosos. Se podía temblar o apreciar la fuerza bruta de McGraw en The threat (La amenaza-Felix Feist-1949), verlo pasar en Brute Force de Jules Dassin, al lado de Burt Lancaster o en His kind of woman (Las fronteras del crimen-John Farrow-1951) al lado de Mitchum o en Berlin Express (Jacques Tourneur-1948) al lado de Robert Ryan sin quedarse con su nombre. Los pequeños grandes personajes del cine negro como McGraw y el excelente Elisha Cook pero también Jack Kellogg, Steve Cochran, Evelyn Keyes, Helen Walker, Jay Adler, Jay C.Flippen, Mary Windsor…  han dado excelentes momentos de cine negro a unos espectadores que, sin embargo, sólo memorizaban lo que la industria hollywoodiana les filtraba.

Charles McGraw y Lowell Gilmore


En Roadblock, McGraw no representa la amenaza de The threat: Interpreta al “honrado Joe”, empleado como detective en una compañía de seguros. Pero su encuentro con Diane (Joan Dixon en su única entrega al cine negro entre westerns y series TV) lo va a  transformar en uno de estos hombres-femme fatal que encontraremos el mismo año con Van Heflin en The Prowler (El merodeador-Joseph Losey) en su encuentro con Evelyn Keyes o, tres años más tarde Steve Cochran en Private Hell 36 (Infierno36-Don Siegel) cuando se enamora locamente de Ida Lupino.

 “Si necesitas un seguro, llámanos” dice Joe al ladrón, mientras Miller cuenta el dinero.


La primera secuencia tiene lugar en Ohio: dos detectives de la Southwest, compañía de seguros de Los Ángeles,  investigan de manera original el robo de una gran cantidad de dinero a un banco de Los Ángeles, montando una trampa al sospechoso: Harry Miller, el socio de Joe,  se hace el muerto después de una falsa pelea con Joe. Éste se lleva al sospechoso que ha sido testigo de la pelea. El hombre le propone repartir un dinero que tiene en la tumba de su tío. La trampa ha funcionado: Miller se lleva el dinero (100 de los grandes) a la compañía de seguros mientras Joe lleva el hombre a la comisaría antes de coger el avión para Los Ángeles.


En el aeropuerto,  Diane escucha el nombre de Joseph Peters (Joe),  que tiene una reserva para Los Ángeles. Primer encuentro: ella monta una estrategia para chocar con él: Lo siento dice Diane- Yo, no contesta Joe subyugado. Diane va al mostrador y pide un asiento para la señora Peters señalando a Joe que la saluda, y pide una reducción para pareja. Cuando toma asiento a su lado, Joe está muy enfadado: en realidad Diane se ha aprovechado y se ha colado para pagar menos y viajar en primera clase, que es su gran placer. Una tormenta les obliga a  aterrizar en Kurtzville (Missouri). Tienen que compartir la habitación del hotel. Se juegan la cama y él gana. Se juegan la manta y ella gana.


Desde el sofá, Diane le lanza la frase decisiva:
-“Un día querrás algo bonito y caro, que no podrás permitirte con tu sueldo”.
-“¿Como qué? Pregunta Joe tumbado vestido en la cama
-“Como yo


 La charla en el desayuno: Diane le cuenta algo de su vida.
-“He tenido muchos trabajos: modelo, maquilladora… En todos mis trabajos siempre había un hombre interesado en más que mi currículo
-“Lo entiendo” dice Joe
-Diane, encendiendo un cigarro: ¿De verdad? Viniendo de ti es un cumplido
  Joe se enamora, la besa.
-Diane:  “hacen falta doseres un tío majo, Joe, pero no estás a mi altura. Yo juego en la liga mundial”  es la respuesta de Diane a Joe. Buena suerte concluye Joe. Esta claro que su deseo aumenta a cada minuto.
Se separan cuando llegan al aeropuerto de Los Ángeles donde Miller espera a Joe: Cuándo volveré a verte dice Joe- Nunca, voy de cohete a la luna,  no quiero que nada me detenga. No va a ser el caso: en la segunda investigación de Joe y Miller sobre un robo en la peletería Brissard, situada en un edificio en Wilshire que pertenece a Kendall Webb, “el mayor traficante de la ciudad” según Joe  que sospecha de Webb y su equipo. En el Larry’s Club,  donde le conduce la investigación sobre el robo,  Joe descubre que Diane es la “nueva chica de Kandall Webb, un bombón” según el camarero. Pero Diane lo ve, se acerca y le da un beso: “Hacen  falta dos” le contesta esta vez Joe. Diane se está enamorando de Joe.

Joe va al apartamento de Diane. Te quiero dice Joe- Yo también pero no como detective que gana 300 dólares al mes. Esta respuesta de la chica que mantiene un juego en el  que ella misma no cree, y la frase decisiva que pronunció en el hotel de Kurtzville (Missouri).: todo eso y tanto deseo sexual,  desencadenan en él esta fuerte pulsión de conquista de la mujer y del dinero, transformándolo en uno de estos “hombres-femme fatal” de los que hemos hablado al principio.
Joe aprovecha un envío de los bancos a la Reserva Federal  de 1, 250 000 dólares de Los Ángeles. a  San Francisco para calmar su fuerte deseo. ¿Su plan? Visita a Webb, le dice que tiene pruebas contra él sobre algunos asuntos que le comprometen y le ofrece asociarse para el robo (una tercera parte del botín para Joe): ¿Cuál es el trato?, pregunta Webb –Tú tienes lo que necesito (hablando de su riqueza… y de Diane) contesta Joe. Algo tremendo, que dormía en el laberinto neuronal de Joe, le está llevando a la autodestrucción. Harry Miller es el único que siente que su amigo Joe Peters está cambiando.
Pero Diane también está viviendo un cambio profundo: no quiere más ser la joven aventurera en busca de la vida fácil. Quiere a Joe y le entra de pronto la vena maternal y familiar. Va a visitarlo. Joe le recuerda que cobra 350 dólares al mes… “pero puedo arreglarlo
-Diane: Déjalo, Joe- ¿Por qué no? Es lo que quieres. –Te equivocas, te quiero tal como eres. No necesito permiso de Webb ni de nadie para casarme contigo. Ahora, bésame y dime que alquiler podemos pagar con tus 350 dólares al mes.

Estas bifurcaciones en el devenir de Diane y Joe se hacen en sentido opuesto: mientras Diane decide abandonar el lujo que le ofrecía Webb, Joe se desmarca de su entorno profesional y de su imagen de honradez para ofrecer el lujo a Diane, influenciado en su decisión por el diabólico Webb. Ese le convence que su historia con Diane durará un par de meses porque ella pensará en todas las cosas bonitas que tenía y que Joe no puede darle… una vez que una chica siente el visón en sus hombros… ¿Qué harás entonces, Joe?

La emboscada


 Entramos entonces en el negro puro. Joe tiene un doble juego: informa al equipo de Webb para la organización del atraco a partir de los datos de la compañía y de los servicios policiales de  Egan con quien está en contacto directo en todas sus investigaciones. Va improvisando sobre la marcha. Diane y Joe pasan la luna de miel en North Creek. Para Joe eso es una buena coartada. Está nervioso, piensa en el atraco del tren, espera el correo… Diane se da cuenta y Joe le revela la verdad, su trato con Webb, la riqueza que les espera… Diane está hecha polvo: “la luna de miel ha terminado antes de empezar… ¿qué importa el dinero?”…
 Las improvisaciones siguen: Joe da cita a Webb en Mulholland Drive. Le roba sus maletas con su parte del dinero después de tumbarlo, le mete en el coche y lo tira en el barranco. La policía recupera billetes quemados en el coche de Webb lo que le acusa, pero está muerto. Mientras Joe ha mandado a la mujer de Webb un sobre con parte del dinero con telegrama firmado por Webb. La policía arresta a la mujer de Webb..

Joe quiere proteger a Diane, acabar con las sospechas de Harry Miller que le ha invitado a tomar una copa: “sabías que había cinco tipos con el piloto en el hidroavión, nosotros note he traído aquí para decirte adiós porque creo que te lo debo…te  voy a detener Joe, iremos a la policía. No hay cargo contra Diane, recuperaremos el dinero en tu apartamento”. Joe tumba a Miller y huye.
Llama a Diane para que se reúna con él y la maleta con el dinero… Hasta que, como Van Heflin o Steve Cochrane, se encuentre contra la pared, representada aquí por el monstruo de hormigón del lecho del río que cruza Los Ángeles: espectacular final con la organización policial de la ratonera que atrapa a Joe Peters en su huida hacia Méjico. Para protegerla, Joe echa a Diana del coche en el lecho del río, esta ruta bloqueada, esta Roadblock en la que Diane se va a encontrar ahora sola en un mundo frío y desolado.  


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24.7.14

"The Threat"-Felix E.Feist



Amenaza / La) 1949 

Director: Felix E. Feist threat (–The)  
Guión: Dick Irving Hyland (relato de Hugh King)   
Música:  Paul Sawtell    
Fotografía:  Harry J.Wild    
Montaje:  Samuel E. Beetley    
Dirección artística: Albert S.D’Agostino   
Productor:  Hugh King –RKO


En el año en que Howard Hugues toma las riendas de la RKO, empieza el chorro de películas de bajo presupuesto, casi todas de acompañamiento en sesión doble. Después de The clay pigeon, Follow me quietely, Strange Bargain, se estrena The threat en primera parte en algunas salas de Los Ángeles. La película es poco conocida pero su director, Felix E.Feist,  ha participado en el cine negro con películas como The devil thumbs a ride (Autostop al infierno-1947), The man who cheated himself (1950 con Lee J:Cobb, Jane Wyatt, John Dall), Tomorrow is another Day (Unidos por el crimen-1951-con Ruth Roman que vimos en La Ventana de Tetzlaff y con Steve Cochran). Notamos también el drama: This woman is dangerous (Una mujer peligrosa-1952- con Joan Crawford y Dennis Morgan) y la ciencia-ficción  (y horror): Donovan’s Brain en 1953 con un guión de Curt Siodmak(autor del relato), con Lew Ayres, Nancy Reagan.(Hay una foto de Fiest con Ayres y Nancy y Ronald Reagan de visita en el plató).… Pero Feist debe más bien su fama a algunos westerns.


Michael O'Shea (Ray Williams) y Virginia Grey (Carol)


Estos dos actores tenían una cierta fama entre los cinéfilos en las décadas 40 y 50 del siglo XX: a O’Shea, con cinco hermanos policías, no le quedaba más remedio que actuar de policía (tiene tres películas negras. (ver filmografías en el Blog).

Charles McGraw ("Red" Kluger)


La participación en el cine negro de Charles McGraw es más importante que la de los actores precedentes: si la situación internacional le conduce a actuar, como muchos otros actores, en películas bélicas, entra en el cine negro por la puerta grande con la secuencia de introducción de The killers (Forajidos-Robert Siodmak-1946): McGraw es uno de los dos hombres encargados de matar al sueco Burt Lancaster. Volverá a encontrar a Lancaster en Brute Force. Sus papeles de bruto, gángster o psicópata alternan con los de detective, inspector de policía (Ver filmografías en el Blog).

El guión – de Dick Irving Hyland y Hugh King , adaptado de un relato de este último que produce la película –  es de lo más clásico: la toma de rehenes. En un poco más de una hora, la película se divide en tres partes muy marcadas, separadas por unos cortos intermedios:

-Primera parte (unos 8 minutos)

Robert Shayne es el Inspector "Murph" Murphy


Corresponde a unas secuencias clásicas de las películas de propaganda de las instituciones estadounidenses que tanto le gustaba filmar a Hathaway (con más medios y los mismos resultados). Unos prisioneros se escapan de la cárcel de Folsom. La banda sonora musical, trágica, intenta cubrir el ruido de los disparos: ametralladoras, focos y pistolas se inmiscuyen entre los títulos de crédito.
Red Kluger se ha escapado: los medios de comunicación (telegramas, radios, teléfonos,…) se disparan. Felix Feist insiste con diferentes planos de radios, TV con informativos, venta de periódicos en la calle, títulos de diarios, locutores…  Informamos a la población de tener cuidado, que todos se mantengan en alerta,  tiene 37 años, está armado, fuerte complexión… Red Kugler ha avisado en su juicio que se vengará de los responsables de su captura: el fiscal MacDonald y el detective Ray Williams.
La policía llama al inspector Murphy que llama al fiscal MacDonald: te envío a unos guardaespaldas, no salgas de casa, espera.

Ray Williams y su mujer Ann (Julie Bishop)


Actuación bastante mediocre por parte de los dos, la típica pareja de las películas de policías y gángsteres: el policía para quien el trabajo pasa ante todo, la mujer que se queja de tanta consciencia profesional pero “orgullosa” de su hombre…. Roy está convaleciente después de una fractura de costilla (de lo que no se hablará más a pesar de sus acrobacias). Esperan a un niño. Ella le propone el nombre de Dexter; si te empeñas con Dexter, tendrán que apuntarme con una pistola! Llama Murph para avisarlo: Espera, se prudente

-Un intermedio de poco más de un minuto

Nick (Anthony Carusoy Lefty (el actor Frank Richards)


Excelente momento de cine negro: los raptos sucesivos de Ray, Carol (novia de Tony, socio de Kluger) y el fiscal Mac.
Dos hombres esperan a Ray en su coche y lo raptan. Nick, esbirro de Kluger,  espera a Carol a la salida del club y la rapta. Lo mejor es el caso de Mac: pequeña astucia de Kluger y sus dos acólitos, Nick y Lefty. Estos dos últimos, disfrazados de pintores en el edificio de la fiscalía, tapan la entrada de Kluger en el despacho de Mac (la violencia de la bofetada que da Kluger a Mac es memorable)… y su salida con Mac tumbado que envuelven en una lona.
Con este corto intermedio, Felix Feist nos pone del lado de la banda de Red Kluger, lo que pone su pimienta a la segunda parte. A propósito, un nombre que suena (¿por casualidad?),  un poco “rojo” y un poco “alemán”,  al pacto germano-soviético firmado 10 años antes, la gran amenaza que puso en marcha la máquina de guerra. Al fin y al cabo, el plan de Kluger es simple: antes de deshacerse de Ray y Mac el fiscal, utilizarlos para aclarar el papel de sus acólitos y en particular el de Carol y de su socio Tony en un asunto de robo que le ha mandado a él y él sólo  a Folsom.

-Segunda parte (unos 18 minutos)

Kluger con Carol, Nick, Lefty y,detrás,  Joe Turner (el actor Don McGuire)


El salón de una casa probablemente en los afueras de Los Ángeles. El efecto claustrofóbico lo dan las luces y el sonido continuo de la radio sincronizada a la frecuencia de la radio-policía, pero también y sobre todo estos techos bajos que permiten pensar que Feist es un admirador del Citizen Kane de Welles.
Kluger contrata a un chofer de camión, Joe Turner para ir a Palm Springs,(en realidad van al desierto de Banning). Nick y Lefty torturan a Mac (no lo vemos, por orden del censor Breen en la RKO, ¡pero lo oímos!) mientras Kluger interroga a Ray sobre lo que pasó y en particular sobre el papel de Carol. Ray revela que Carol fue la novia de Tony Anzo pero que no habló. “Sólo cuatro de nosotros sabíamos lo de aquella caja fuerte: Tony, Alex, tú y yo. Alex está muerto. Tony no lo haría. Yo no lo hice.” dice Kluger a Carol. Ella: “¿tú crees que estaría viviendo en un cuartucho si tuviera unos cientos de miles de dólares? Tú crees a tu socio Tony, ¿por qué no a mí?
Ray confirma lo que dicee Carol: lo de la caja fuerte fue un soplón de Ciudad de Méjico.
Kluger llama a Lefty: ¿Tú crees que Tony habría pactado con el Departamento del Tesoro?
De todas maneras, si Tony tiene la pasta, ¿qué importa?, dice Lefty. “Mucho, mucho si yo no sabía nada de ello” contesta Kluger. Empiezan las sospechas entre los tres.
Preparan el camión: Carol con la comida, los dos polis en un coche metido dentro del camión. Joe se enrolla bien con ellos de momento.
En este momento, Kluger les informa que Tony vendrá desde Méjico con un avión al desierto para recogerles.

Intermedio de 12 minutos



El viaje de noche, con el coche en el camión, permite varios suspenses: controles de policía, disparos… La policía ahora tiene la pista del camión y de Joe. Ocho minutos después de su salida el camión llega a un sitio donde sacan al coche y sigue el viaje, Joe conduciendo el coche. Mientras el avión de Tony sale de Méjico. El coche llega a la cabaña.

Tercera parte: en la cabaña (poco más de 20 minutos)

Joe Turner, en un ataque de nervios, rompe el cristal de la puerta


Hemos visto unas cuantas películas negras con situaciones en exteriores, en general con la misma situación de dominación y rehenes. Pensamos al número que monta Richard Widmark en Road House de Negulesco, y también a Nightfall de Jacques Tourneur en una cabaña en la nieve. Pero Charles McGraw no es el sádico perturbado Widmark ni el forzudo y violento Brian Keith: Red Kluger es una sutil mezcla de los dos. Utiliza la calma, el dominio de los nervios cuando se trata de desmantelar una situación con riesgos o de demostrar su evidente dominación, saca toda su fuerza tranquila cuando le atacan. A Ray que se le ha echado encima desde el tejado, le aplasta en una lucha de la cual sabe que saldrá ganando y acaba con los gestos de alguien harto que el mosquito le pique: a pesar de la violencia de la escena, verle romper la silla sobre el cráneo de Ray con los gestos del superhéroe pone al público de su lado por la magia de este diablo de director.

A Kluger, el policía Ray lo tiene harto


McGraw muestra sus dones de actor en contraste con el clásico y aburrido O’Shea, aunque éste encabeza los títulos de crédito. Todavía más: no es el actor que muestra, más bien el monstruo que actúa. Empieza enseñando su porte elegante y a la primera bofetada (al fiscal McDonald atontado) nos permite vislumbrar su otra imagen. Sabe jugar con las dos imágenes en la segunda parte (el hombre de negocios con Joe Turner, el jefe de banda con Carol, preservando todavía a Nick, pero no a Lefty). En la tercera parte, la primera imagen está totalmente borrada, la fuerza bruta estalla por fin con la imagen del líder que pone en marcha la máquina eliminatoria.
  Distintos elementos van a potenciar la situación en crescendo:  la evolución de la relación entre los miembros de la banda, la violencia cada vez más incontrolable de Nick y Joe Turner, la claustrofobia aumentada por el fuerte calor, el alcohol, la espera del avión de Tony, las falsas alertas de los aviones de la policía que pasan por la zona, la radio… Joe Turner no aguanta más, rompe el cristal de la puerta, Kluger rompe el reloj de Nick que contaba los minutos… El detective Ray y el fiscal, en posiciones que rozan lo ridículo, las bofetadas de Kluger a Ray, a Carol que, en un último intento, decide ligar a Kluger para conseguir la clemencia y la libertad…


-Dame una oportunidad.¿Quién desea al que queda en segundo lugar? Añade hablando de Tony. Kluger la tira al suelo
La escena, violenta y sensual, contrasta con el plan siguiente, que nos aclara sobre las intenciones del guionista y de Feist: la ironía cuando se trata de la sociedad establecida en sus miedos y necesidad de seguridad potenciada por los medios de comunicación. Este plan que se opone a la imagen de Carol y Red Kluger es un grupo de mujeres haciendo punto en un salón con sus cortinas de volantes y hablando de pañales y del niño que va a nacer: ¡Dexter! Pero la escena tiene su sentido por supuesto en tanta violencia desencadenada… Carol, calor, cervezas, balas que se quitan de las pistolas, pistolas que se pasan de unos a otros u otra… Habrá todavía más disparos, bofetadas, sillas rotas en la cabeza de Ray que ha olvidado su fractura de costilla y empieza a andar por los tejados… Felix Feist nos regala unos travelings y unos encuadres que dan vértigo.



Una trama simple dicen algunos. Eso no es cine negro dicen otros… ¿Qué quieren más?  Con un potencial de violencia:   contenida por parte de los personajes que intentan sacar provecho,  pactando con este diablo de Kluger que les retienen;  declarada tanto por parte de los criminales – que no tienen ningún reparo para sacar sus pulsiones – como de sus víctimas cuando luchan por su supervivencia, la caracterización de todos ellos está justo desdibujada, limitada a lo esencial,  dando más fuerza a los hechos.

Michael O’Shea (Ray Williams) y Frank Conroy (fiscal MacDonald)



 Felix Feist consigue crear una falsa oposición entre “buenos” y “malos”: contrasta los personajes y las situaciones. Pasea al fiscal y al policía protagonista esposados y a veces en posición que les ridiculiza (por ejemplo, el poco carismático policía Ray llega a dar las gracias a Carol en el momento de arrestarla). Pone de relieve la fuerza del liderazgo: la de Red Kluger que realiza una interpretación memorable, provocando en el espectador una cierta empatía o, sino una risa (a veces nerviosa) frente a sus actuaciones exageradas pero que caracteriza la fuerza bruta que no conoce el miedo ni la inseguridad; por contraste,  la fuerza de liderazgo de las instituciones y los medias que instilan el miedo en una población que quiere estar asegurada. Esta representación por Feist de la sociedad estadounidense en estos años de posguerra es sólo un elemento más de una obra que actúa como un fuerte puñetazo en el arte cinematográfico.   La música, la fotografía y la dirección artística… se encuentran en mano de los buenos empleados de la RKO.



¡Ah, algo más después de tanto derroche de testosteronas! Las mujeres: Ann resuelve parte del problema (Ray), Carol, la otra (Kluger). Entonces, se aclaran las cosas sobre el contraste entre los “buenos” y los “malos”, la brusca oposición entre los planos sucesivos de la cabaña con la escena sensual Carol-Kluger y de la casa de Ann con mujeres hablando de pañales, la mirada de Ann a Ray cuando se marcha de casa, la mirada de Carol cuando decide resolver con revólver. Lo que parecía ser un contraste entre los dos polos de la sociedad  era al contrario una similitud que Felix Feist escenificaba: a la dominación y el liderazgo necesarios en los dos polos sociales habitados por seres que lo piden, se añade la similitud de la acción de mujeres cuando luchan por la supervivencia y la paz mientras los hombres se lanzan en la guerra y la competitividad.
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