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29.3.16

"Man Hunt"-Fritz Lang



Walter Pidgeon es el capitán Alan Thorndike



Dossier Fritz Lang
En Blog Cine Negro: Inicio  / Fritz Lang

La Caza del hombre  1941 


Director: Fritz Lang 

Guión:  Dudley Nichols / Geoffrey Household (novela)

Música: Alfred Newman y David Buttolph

Fotografía: Arthur C.Miller

Montaje: Allen McNeil

Producción: Darryl F.Zanuck (ejecutivo), Kenneth Macgowan (asociado)









Esta caza del hombre que indica el título original es la de un inglés, Alan Thorndike, que se encuentra en Alemania en 1939. Va a cazar a Baviera y se encuentra con Hitler en su punto de mira. Su fusil no está cargado: lo ve como un reto… pero cambia de opinión y carga el fusil en el momento en que unos soldados alemanes le sorprenden. Arrestado, torturado, consigue escapar y volver a Londres… A partir de este momento, Thorndike  va a ser el  hombre cazado por los servicios de espionaje alemanes en Londres….
Si Rick (Humphrey Bogart) representa  en Casablanca de Michael Curtiz una metáfora sobre la necesaria presencia de los Estados Unidos en Europa, Thorndike (Walter Pidgeon) es la metáfora de las demás democracias que podían haber parado el proyecto nazi antes de la guerra: Man Hunt pone en evidencia la culpabilidad de las potencias europeas y estadounidense frente a las ambiciones de Alemania y la desastrosa política británica que llevó a los acuerdos de Múnich en 1938.  Denuncia también la presencia de quintacolumnistas en Reino Unido pero, más allá del culto al jefe, nos muestra la naturaleza inhumana del sistema alemán nazi y su extrema peligrosidad; estamos en 1941.  

George Sanders es Quive-Smith


Sin embargo, Fritz Lang está más interesado en desarrollar uno de los temas fundamentales de su filmografía: el hombre frente a sus pulsiones y, particularmente,  al acto de matar al otro. Bajo estos aspectos, Man Hunt puede ser considerada como la obra más representativa del género “negro-anti nazi”,  que tratamos en “Fritz Lang frente al totalitarismo”, por encima de Casablanca, convencional , a pesar de una excelente ambientación, y centrada sobre la relación amorosa Bogart-Bergman y el mito de la alianza Estados Unidos-Europa  continental… que acabará en una alianza con Alemania por encima de todo lo demás. Está claro que la trayectoria filmográfica de Lang, exiliado en los Estados Unidos y afectado por la guerra en Europa que tiene a su país, Alemania, como factor principal de la contienda, no puede alinearse sin algunas bifurcaciones con la posición “políticamente correcta” de los estudios de Hollywood (lucha por la democracia, el bien contra el mal nazi…). Aunque quiere contribuir al “esfuerzo de propaganda” –y lo hará con las cuatro obras que citamos en este dossier  –le interesa más bien sondear la mente humana con la lucidez que caracteriza toda su filmografía. La denuncia de las apariencias, encontrada muy a menudo en las películas de Lang y la agudeza de su visión de las zonas oscuras de la psique humana no se limitan a un testimonio sobre una época turbia. Como lo vimos con Hangmen aslo die! (Los verdugos también mueren-1943) y Ministry of Fear, (Ministerio del Miedo-1944) la aportación de Lang a la propaganda para informar y justificar la entrada de los Estados Unidos en la guerra en Europa le permite más bien ofrecernos una expresión personal y singular, así como  la investigación formal de un artista,  centradas en las pulsiones de unos seres que pueden llegar a actuar fuera de cualquier referencia ética. En Los verdugos… Mascha está dispuesta a denunciar al resistente a la Gestapo para salvar a su padre, acaba mintiendo y denunciando a un inocente del crimen del resistente; mientras su novio pacifista matará al inspector de policía de la Gestapo a punto de descubrir la verdad. En Ministerio del Miedo,  para defender a su novio, Carla mata a su hermano le cuando descubre que es el jefe de una red de espionaje alemana infiltrada en el ministerio de defensa en Londres.
En Man Hunt también el enemigo está bien señalado y sabemos que el totalitarismo que conduce su acción responde a la “correa de transmisión” de las órdenes, lo que elimina cualquier referencia que no sea ésta cuando se trata de matar. Pero, frente a este enemigo,   vemos hasta qué punto las referencias éticas y morales del protagonista inglés, el capitán Thorndike, pueden variar. Desde la primera secuencia,  que tiene lugar unos dos meses antes de que estalle la guerra entre Reino Unido y Alemania, Thorndike, excelente cazador de fieras en África, hermano de un importante diplomático…., nos lleva a ver (a reflexionar y a juzgar) en un instante que realza más que cualquier otra película del director– en este instante de duda: ¿matar o no matar a Hitler? –, la necesidad absoluta de ponerse al nivel del mal para combatirlo. A lo largo de Man Hunt, encontramos otros de los temas favoritos de Lang representados en un clima de angustia con la utilización del suspense que le es propia (ver el tratamiento del tiempo en Ministry of Fear). Por supuesto el suspense acompaña al protagonista cada vez que se encuentra en las situaciones  del  “cazado”.

John Carradine es Mr. Jones


Thorndike no quiso colaborar declarando que estaba encargado por el gobierno inglés de matar a Hitler. La única solución para no crear un incidente diplomático con Inglaterra,(tomando en cuenta la posición del hermano de Thorndike) era dejarle por muerto simulando un accidente, genila idea (fallida) del cínico y malvado Quive (nadie mejor que George Sanders para el papel), el oficial que le capturó y torturó.
Le perseguirá con la ayuda de otro nazi que tomó la identidad de Thorndike en su regreso lleno de imprevistos a Londres. Éste  otro nazi es el inquietante Mister Jones que interpreta John Carradine con quien Thorndike tendrá que luchar en un memorable combate de fieras en celo en el metro londinense. Así que las situaciones para crear el suspense están servidas. Se les añade la presencia de Jerry, la joven prostituta que ayudará (enamoradísima) a Thorndike, con otra línea posible para aumentar el suspense. Todos estos ingredientes sirven también en el universo languiano: las oposiciones sociales y políticas, la culpabilidad y, sobre todo, esta terrible pulsión de la venganza que el director desarrollará más tarde con Big Heat (Los sobornados-1953), obra clave en el género negro.

Thorndike con Vaner (Roddy McDowall )


Aquí, después de esta “historia de mujer” (como dice el joven Vaner interpretado por Roddy McDowall) que acaba con la muerte de Jerry, víctima del nazismo, el hombre que vaciló en el momento en el que podía haber matado a Hitler,  se vuelve un asesino y, empujado por este espíritu de venganza, una bestia capaz de lo peor.  Fritz Lang califica así el papel de Joan Bennett con quien va a rodar las tres películas negras tratadas en este Blog: The woman in the windowScarlet StreetSecret beyond the door (las dos últimas en colaboración con ella y su marido Walter Wanger con quien crea la “Diana Production”):   

Joan Bennett es Jerry



«He querido con todo mi corazón este papel  de la pequeña prostituta Jerry (interpretada por Joan Bennett), que se enamora de Thorndike. Pienso haberla comprendido y que Joan también la ha comprendido de maravilla. Esta historia de amor (en esta época uno podía emplear la palabra amor sin provocar la risa), su ternura… esta chica llora como una niña porque el hombre que quiere no se acuesta con ella. El personaje tiene una gran riqueza: la vergüenza: “a lo mejor, no estoy lo bastante bien para él” –el deseo “¿por qué no me mima? … Además, creo que estaba muy bien escrita. Pero, por supuesto la oficina de censura del señor Hays insistió sobre el hecho de que no se podía representar a una prostituta y, para colmo, atractiva… ¡era imposible!... ¿sabe cuál fue la  única manera para salir de este atolladero? Instalar una máquina de coser en su habitación, ¡algo verdaderamente factible!»
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21.3.16

FritzLang frente al totalitarismo



Hangmen alos die! (Los verdugos también mueren-1943)




1-FritzLang frente al totalitarismo

En  1931, con “M”, Fritz Lang informaba sobre la disgregación de la sociedad alemana pre-nazi  y sus instituciones; en particular, daba una visión premonitoria de la utilización de archivos de policía, de las marcas impuestas a los extraños y de los juicios expeditivos. En  1934, Alfred Hitchcock lanzaba una advertencia sobre la presencia de una red de espionaje en Londres con The man who knew too much, y, en 1936 rueda Sabotaje, inspirándose (mal, dirá J.L Borges) en el relato de Joseph Conrad, The secret Agent -1907,. En 1938, el mismo director se mostraba más evasivo en cuanto al rapto de una vieja señora en The Lady vanishes en un país de Europa central en un tren lleno de espías. En 1940, Hitchcock se instala en los Estados Unidos y rueda Foreign Correspondent  después de Rebecca: la sitúa justo antes de que Reino Unido y Francia declaren la guerra a Alemania. Dos años más tarde, el director sitúa en Estados Unidos las acciones de sabotaje por parte de los alemanes  y avisa de la presencia de una “Quinta Columna” con Saboteur
La primera película que marca una posición hostil al propio régimen alemán nazi de una manera más directa que a partir de redes de espionaje sin identificar, será realizada por Anatole Litvak en 1939: Confessions of a Nazi Spy con Edward G.Robinson y con los Estados Unidos como lugar de la acción de servicios secretos alemanes. Aunque Goebbels no encontró el film “peligroso”, el productor Warner reconoció que tuvo que soportar fuertes presiones por parte de personalidades estadounidenses opuestas a su realización.
En 1942 Edward Dmytryk  propone un guión fantasioso con Seven Miles from Alcatraz: dos presos se fugan de Alcatraz pero la  guerra les persigue: se encuentran entre nazis espías,  dentro de un faro  frente a un submarino dispuesto a acabar con San Francisco. Al año siguiente, Dmytryk realiza, con un presupuesto muy limitado, un film sobre el nazismo desde un ángulo más original e innovador que el de las travesuras de la película anterior y que tendrá un enorme éxito para los estudios RKO:  Hitler’s Children describe la voluntad del nazismo de crear una raza dominante desde el control de los cuerpos: condicionamiento de la juventud, creación de campos de trabajo, seguimiento de la procreación.  El culto al jefe como principal crítica del Tercer Reich lo encontramos por supuesto en la feroz sátira  El Gran Dictador (Charlie Chaplin-1940) y más tarde en To be or not to be (Lubitsch-1943) oThe  Hitler Gang (John Farrow-1944).

En el vestíbulo del cuartel de la Gestapo(antiguo Banco Petschek): “El que sirve a Hitler, sirve a Alemania-El que sirve a Alemania sirve a Dios



La política aislacionista de los Estados Unidos con respecto a Europa después de la primera guerra mundial sigue vigente cuando estalla la guerra en Europa y se mantiene cuando entra el país en guerra contra Japón en 1941. Lo que no impide al gobierno estadounidense pedir a los estudios cinematográficos una participación en el  “esfuerzo de propaganda” y de información de los estadounidenses.  La decisión del desembarco en Norte África en noviembre de 1942 para contener el fascismo en el Mediterráneo conduce  por ejemplo a la realización de Casablanca por Michael Curtiz estrenada en estas fechas: no se trata sólo de enseñar a una población,  mal y poco informada sobre Europa en general,  el papel más inmediato de los Estados Unidos – representados por el héroe justiciero  Rick (Humphrey Bogart) enamorado de la guapa europea, esposa de un gran resistente checo –  en la maraña franco-alemana. Conviene también informar de que se van reabrir las puertas, escandalosamente cerradas hasta ahora, a los refugiados europeos huyendo del nazismo. Los productores y cineastas de Hollywood, muchos de ellos, como Lang, Wilder, Siodmak…, – exiliados en la década anterior cuando Hitler fue nombrado canciller después de elecciones democráticas –, son por supuesto receptivos a esta demanda de “esfuerzo de propaganda”.  Así nace el género anti-nazi; cubre los primeros años de la década de 1940 y, después de la guerra, le sigue  la “caza a los nazis” con The stranger (Orson Welles-1945), Notorious (Alfred Hitchcock-1946)… 
Fritz Lang realiza cuatro películas que marcan profundamente este género de corta vida pero bastante polimorfo. Mientras Casablanca se sitúa en el protectorado francés en Marruecos, bajo el gobierno de Vichy, colaborando con los nazis, las películas de Lang se sitúan en su orden cronológico en Alemania, Chequia, Reino Unido, Italia: 
Man Hunt (1941)-Hangmen also die! (1943)-Ministry of Fear (1944)-Cloak and Dagger (1945)

Cloak and Dagger se desarrolla durante la guerra, mientras Alemania ocupa Italia: un científico italiano que trabaja sobre la bomba atómica se encuentra bajo control de los alemanes. Un estadounidense también científico, tendrá la tarea de raptarlo, actuando como espía.

Ministry of Fear que trata de la penetración de los servicios secretos alemanes en el ministerio de defensa británico, es objeto de un estudio separado en este Blog.

Man Hunt puede ser considerada como la obra más representativa del género, por encima de Casablanca, convencional , a pesar de una excelente ambientación, y centrada sobre la relación amorosa Bogart-Bergman y el mito de la alianza Estados Unidos-Europa  continental… que acabará en una alianza con Alemania sobre todo lo demás. Fritz Lang está más interesado en desarrollar uno de los temas fundamentales de su filmografía: el hombre frente a sus pulsiones y, particularmente,  al acto de matar al otro. Esta caza del hombre que indica el título original es la de un inglés, Thorndike, que se encuentra en Alemania en 1939. Va a cazar y se encuentra con Hitler en su punto de mira. Su fusil no está cargado: lo ve como un reto… pero cambia de opinión y carga el fusil en el momento en que unos soldados alemanes le sorprenden. Arrestado, torturado, consigue escapar pero se vuelve el hombre cazado.

 Man Hunt (La caza del hombre-1941)



Si Rick-Bogart representa una metáfora sobre la necesaria presencia de los Estados Unidos en Europa, Thorndike (Walter Pigeon) es la metáfora de las demás democracias que podían haber parado el proyecto nazi antes de la guerra: Man Hunt pone en evidencia la culpabilidad de las potencias europeas y estadounidense frente a las ambiciones de Alemania y la desastrosa política británica que llevó a los acuerdos de Múnich en 1938.  Denuncia también la presencia de quintacolumnistas en Reino Unido pero, más allá del culto al jefe, nos muestra la naturaleza inhumana del sistema alemán nazi y su extrema peligrosidad; estamos en 1941.
A las cualidades de la realización y la dirección de actores (en particular George Sanders en nazi y Joan Bennett en víctima absoluta del nazismo) y a la creación de una atmosfera opresiva, la obra de Lang añade la reflexión sobre el tema de la pulsión de venganza que encontraremos magníficamente descrita en Big Heat: aquí, el hombre que vaciló en el momento en el que podía haber matado a Hitler, se vuelve un asesino y, empujado por este espíritu de venganza, una bestia capaz de lo peor.

Hangmen aslo die! no transmite, aparentemente, la fuerza creativa de Man Hunt pero conviene estudiar de más cerca la obra. Por supuesto,  me parecen innegables  la calidad de su estructura narrativa y el valor documental que aporta en su época sobre la capacidad de territorialización y de dominación de la producción por parte del régimen alemán nazi así como el tema de la resistencia  frente a la esclavitud y la exterminación programadas.

La fuerza del guión nos conduce a hablar más adelante de la relación entre Fritz Lang y Bertolt Brecht, uno de los puntos de interés destacados de la obra. Los dos comparten la decisión de dejar al espectador la decisión de juzgar o no las acciones de los principales protagonistas de la narrativa policiaca, al margen de la atmosfera de terror que crea la ocupación alemana de Chequia.
Sin embargo, Lang utiliza la narrativa escrita con Brecht y John Wexley (escritor de teatro comunista que entrará en la lista negra del macartismo) con unos medios que la dirección y el apoyo del productor Arnold Pressburgeu le ofrecen: elección y dirección de unos actores que no responden al gusto de Brecht pero de una credibilidad asombrosa; orientación del protagonismo hacia un personaje (la joven Marsha) y no del pueblo y de los resistentes checos que planteaba el guión de Brecht; organización de la trama, inmersa en un movimiento histórico, con una inteligencia en el encadenamiento de las secuencias, de la fotografía y del montaje que le dan la estructura de un buen relato policiaco negro. Lo más importante, probablemente, en esta creación de Fritz Lang, es haber sabido hacer resaltar dos características del totalitarismo (que puede aparecer en los mundialismos, universalismo y otras globalizaciones), y que Hannah Arendt desarrollará más tarde. La primera es la presencia de una correa de transmisión  en la organización del poder que pasa por todos los engranajes de la sociedad y de sus instituciones. Aunque se trata sólo de un protectorado, vemos cómo la correa de transmisión de cualquier orden pasa por la industria (aquí la fábrica Skoda), la policía, la enseñanza, los hospitales, los cines (control por policía secreta), clubs (un cartel informa “Prohibido a checos y perros”), los edificios oficiales, los pisos registrados… El poder utiliza sus servicos de inteligencia y sus chivatos, sembrando el miedo entre la población, intentando dividirla (caso de los rehenes)…  

Alexander Granach es el inspector de la Gestapo, Alois Gruber el actor muere poco después, en 1945: este actor de origen judío, huyó de Alemania en 1933 para refugiarse en la Unión Soviética de donde huyó por las persecuciones antisemitas del régimen de Stalin.



La segunda característica del totalitarismo está representada de manera muy acertada por Lang en la caracterización y la interpretación del papel de Alois Gruber: la banalización del mal. El poder incorpora al individuo medio en los engranajes de la correa de transmisión. Gruber, magníficamente interpretado por Alexander Granach: tiene esta apariencia de bonachón, que disfruta de buenas comidas y de la compañía de las mujeres, un vividor… temible. La muerte de Gruber, asfixiado en una cuba de ropa sucia de un hospital por tres resistentes es una escena que marca la obra. Dice Fritz Lang: « En mis películas, los objetos son unos signos, pero unos signos muy concretos.  Cuando vemos el sombrero de Alexandre Granach –que ha sido asfixiado bajo un montón de ropa –caer dando vueltas en el suelo, no es tampoco un símbolo expresionista. Eso significa la muerte de Grtanach pero, sobre todo, se trata de la imagen de un hecho concreto»[1]. El movimiento de péndulo del sombrero hasta el total reposo se acompaña de un silencio que invita a la reflexión sobre esta “imagen de un hecho concreto”: deja el juicio está del lado del espectador.

“Un hecho concreto”



Continúa


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[1] En los Cahiers du Cinéma nº 169: Fritz Lang-“La noche vienesa” Agosto 1965

7.11.15

Literatura




Después de  los escritores que pusieron de moda  las novelas de Detectives (ver en el Blog) con protagonistas como Sam Spade con Dashiell Hammett, Philip Marlowe con Raynond Chandler, Mike Hammer con Mickey Spillane…, conviene recordar algunos otros nombres de la literatura que influenciaron –o colaboraron con – la industria cinematográfica en el marco de lo que más tarde fue designado por género negro.
Aunque la novela policiaca tuvo que pasar por la fase de “mala fama y vulgar” su aceptación por el gran público por la manera en la que trataba la condición humana en sus dimensiones más oscuras de la psique cambió el panorama literario en los Estados Unidos y en Europa,  particularmente en Francia con la “série noire”, colección de bolsillo. La  segunda guerra mundial marca una etapa esencial en la cultura de masas con la edición de novelas y la realización de películas que van a definir claramente al género. Dos películas caracterizan esta tendencia en 1944: Double Indemnity (Perdición-Billy Wilder) y Murder, my sweet (Historia de detective-Edward Dmytryk). Si la segunda nos remite a Raymond Chandler y  su detective, Philip Marlowe (Dick Powell en esta o Humphrey  Bogart en The Big Sleep de Howard Hawks), la primera,  película de Wilder,  nos conduce al objeto de esta página: las novelas sin detectives “Private Eyes”.
 Un gran número de novelas van a inspirar a realizadores y guionistas y algunos escritores van a redactar guiones o colaborar a su redacción. Citamos a WR Burnett, Vera Caspery, Horace McCoy, Dorothy B.Hughes, Peter Cheney, Erneste Hemingway, David Goodis, Cornell Woolrich quien, a veces, toma el nombre de William Irish…., y por supuesto, James M.Cain.  ¡La lista es larga! Nos limitamos en este dossier a recordar algunas películas analizadas en este Blog en relación a las  obras literarias que inspiraron a los cineastas.

Este Blog Cine Negro empezó con un texto, El Acuario, que relacionaba la secuencia del acuario de La dama de Shanghai con una parecida en Sabotaje de Hitchcock, una película de 1936. Esta última se inspiraba en una novela de Joseph Conrad, The Secret  Agent, y recuerdo en su análisis la irónica crítica que hace José Luís Borges de la adaptación de Hitchcock. The secret Agent” fue publicado en 1907: se trata de un relato político sobre el terrorismo y la fuerza de las ideologías, ambientado en el final del siglo XIX que, sin dar un mensaje claro ni tomar posición, deja aparecer la cautela del autor con respecto a los gobernantes y a los principios abstractos de los que quieren eliminarlos, su reserva sobre la guerra al terrorismo y su denuncia de una civilización industrializada en contradicción con los sentimientos anárquicos del corazón humano. 

Obras teatrales


La obra de Hitchcock me llevó naturalmente a uno de sus limitados acercamientos al género, con Falso Culpable o Encadenados. Se trata de I confess (Yo confeso-1953) inspirada en la obra teatral de 1902  del escritor y administrador colonial francés  Paul Anthelme (1851-1914): Nos deux consciences (Nuestras dos conciencias) y que Hitchcock descubrió en los años 30.  
¿Las obras teatrales? Entre las llevadas a la pantalla, unas cuantas enriquecieron  el género negro. Citamos en el Blog a: Maxwell Anderson con Key Largo (Cayo Largo-John Huston-1948), Martin Vale con The two Mrs Carroll (Peter Godfrey-1947), John Colton con The Shanghai Gesture (El embrujo de Shanghai-Joseph von Sternberg-1941),  Summerset Maugham con The letter (La carta-William Wyler-1940).

Novelas y relatos


Pero, volvemos a la novela. aparte las evidentes relaciones con los famosos libros sobre Detectives, mi primera relación con una obra literaria se debe al humor de Zanuck y Mankiewicz en su idea de adaptar la novela Der Fall Cicero (Operación Cicero) de Ludwig Carl Moyzisch, publicada en 1950. Así que la portada del libro apareció en la primera secuencia de Five Fingers (Operación Ciceron-Joseph Mankiewicz-1952). En esta secuencia se contaba que el  escritor había sido el interlocutor directo del espía Diello-Cicero, empleado en la embajada de Reino Unido en Ankara. Diello le transmitía unos microfilms para la embajada de Alemania. El hecho de que el título del libro ý de la película fueran idénticos puede interpretarse como un guiño de Mankiewicz, un juego entre ficción y realidad.  Se sabía que “Five Fingers” había sido elegido por Darryl Zanuck  que, por superstición, necesitaba entrar una cifra en sus películas en estas fechas, Moyzisch existía pero da una versión borrosa de los hechos (en plena guerra mundial, Turquía, como España,  es neutra lo que abre las puertas a todas las maniobras). Diez años más tarde, en 1962, el verdadero Diello-Cicero publica su versión en “Yo, Cicerón”: se llama en realidad Elyesa Bazna, pero desaparece… se sabe que murió en 1971. Sin embargo, el caso es bastante rocambolesco y novelesco como para despertar la curiosidad y el deseo de utilizar estos ingredientes para una película. No volveré a encontrar esta curiosa mezcla de  literatura y cine en mi paseo por el género negro en este Blog.

El escritor, uno de los más destacados representantes de lo que, más tarde, se llamará “Novela Negra”, escribe en el prólogo de Double Indemnity, en 1943: «Sólo intento escribir como lo haría el protagonista, sin olvidar nunca que el hombre medio, en el campo, las calles, los bares, las oficinas… o hasta en las alcantarillas de este país, tiene un lenguaje muy vivo que va más allá de todo lo que yo podría inventar». Si muchas de sus obras fueron adaptadas para el cine, las que tuvieron más éxito entraron en la leyenda del cine negro. Corresponden a las novelas siguientes: The postman always rings twice (1934), Mildred Pierce (1941), Double Indemnity (1943, pero publicada antes en ocho episodios en la revista Liberty entre 1935-36).  Contribuyó a la redacción de guiones como por The Shanghai Gesture (Joseph von Sternberg-1941).
El amor, el sexo y el dinero, la traición y el crimen son los elementos claves de estas tres novelas citadas. En The postman always rings twice,  el amante deposita la semilla del crimen en la mente fértil de la mujer dispuesta a todo para acabar con la dominación del marido y organizar su propia seguridad, pero el amor le da también otra fertilidad: está embarazada. El crimen será mal improvisado y habrá que intentarlo por dos veces… como suele hacer el cartero... En Double Indemnity, la semilla tiene el mismo circuito pero con la idea del crimen perfecto. Mildred Pierce, dominada por su hija más que por los hombres, tendrá que asumir sus debilidades…

A partir de una historia de James M.Cain, bastante imperfecta, sobre un crimen imperfecto,  Billy Wilder y un equipo de lujo van a moldear lo que es probablemente el perfecto cine negro. En cuanto al crimen, sabemos que el género no puede tolerar que sea un “crimen perfecto”. Le conviene más el fracaso del criminal que pensaba actuar con perfección. Dice Neff (Fred McMurray) en Double Indemnity: « Sí, le maté. Le he matado por el dinero y por la mujer. No he conseguido ni el dinero ni la mujer. ¿Un verdadero éxito, no?». 

The Postman always rings twice (El cartero…-Tay Garnett-1946)
Cain antes de su primera obra literaria, un ensayo, One Government, fue reportero en el New York World y siguió el juicio de unos amantes, Ruth Snyder y Judd Grey: pensaban haber cometido el crimen perfecto matando el marido de Ruth para cobrar el seguro de vida. Acabaron denunciándose recíprocamente, lo que les llevó a la silla eléctrica. James Cain comenta en una interesante entrevista la creación de su obra a partir de este juicio (enlace en Parisreview). La adaptación cinematográfica, como para Double Indemnity, debe esperar la tímida relajación de la aplicación del código Hays sobre la censura después de la guerra. The Postman… se estrena en 1946. La realización clásica de  Tay Garnett y el casting elegido por la MGM da a la película un tono de glamur que limita considerablemente su alcance en el género negro en pro de un éxito comercial. En The Postman… no se encuentra ni la foto de John F.  Seitz, ni la música de Miklòs Rózsa, ni el trabajo de Barbara Stanwyck  y  McMurray, ni a Edward G. Robinson... ni el estilo de Wilder que da una base al género que manifiestamente Garnett no supo aprovechar.
Cuatro años antes, en 1942, Luchino Visconti se inspira en la obra literaria para realizar Ossessione (Obsesión) estrenada en 1943, cuando los alemanes ocupan Italia. Visconti despliega el texto de James M. Cain y da su verdadera dimensión al protagonista con la caracterización de nuevos personajes y una atmosfera que corresponde más a la novela que la adaptación de Garnett en su pintura de la vida de gente ordinaria. O sea: adaptar no es copiar con la intención de vender más, lo que Tay Garnett hará con la versión hollywoodiana de 1946.
Entre las dos películas citadas, Hollywood adapta la tercera obra de James M. Cain mencionada: Mildred Pierce (Almas en suplicio-Michael Curtiz-1945).

Este mismo año 1945, se estrena   Scarlett Street (Perversidad-Fritz Lang-1945)  adaptada de la obra del escritor Georges de  La Fouchardière que había inspirado a Jean Renoir con La Chienne (La golfa-1931)
Los años 1944 a 46 son de los más fructíferos para la influencia literaria  sobre el cine negro. Si, en 1946 descubrimos la película culta The killers (Forajidos-Robert Siodmak-1946)  adaptación del relato de Ernest Hemingway, en 1944, podemos citar a Graham Green  para Ministery of Fear(Ministerio del Miedo-Fritz Lang-1944)   - J.H. Wallis con Once of Guard para The woman in the window (Mujer del cuadro-Fritz Lang-1944) - Eric Ambler  con A Coffin for Dimitrios para The mask of Dimitrios  (Jean Negulesco-1944), - Vera Caspary para Laura (Otto Preminger-1944), y más tarde - Blue Gardenia  (Gardenia Azul-Fritz Lang-1953) Cornell Woolrich para Phantom Lady  (La dama desconocida-Robert Siodmak-1944).

Con respecto a este último escritor,  además de Phantom Lady conviene recordar su influencia sobre el género por su tratamiento de las situaciones de impotencia y de paranoia: borracheras, amnesia, hipnosis, predicción de la muerte del personaje o del crimen que va a cometer… en películas como:
Street of Chance (Jack Ively-1942 con Claire Trevor ) novela: The Black Curtain
Deadline at Dawn (Harold Clurman-1946) novela:  Black Angel 
Fear in the Night (Maxwell Shane-1948) novela: Nightmare
Night Has a Thousand Eyes (John Farrow-1948 con Edward G.Robinson) (novela)
The Window (La ventana-Ted Tetzlaff-1949) (The Boy Cried Murder)
No Man of Her Own (Mitchell leisen-1950- con Barbara Stanwick) (I Married a Dead Man)
Notamos también sus novelas: It Had to Be Murder adaptada por Hitchcock (Rear Window-La ventana indiscreta-1954),y  con el apodo de William Irish: The Bride wore Black  (La mariée était en noir- François Truffaut -1958) y Waltz into Darkness (La sirène du Mississippi-François Truffaut- 1969)


Otros autores destacados en este Blog en una lista que no pretende ser exhaustiva:
-David Goodis con  Dark Passage (La senda tenebrosa-Delmer Daves-1947) y Nightfall  (Al caer la noche-Jacques Tourneur-1957) 
-Dorothy B.Hughes con The fallen sparrow  (Perseguido- Richard Wallace-1943) y In a Lonely Place (En un lugar solitario-Nicholas Ray-1950)
…y también:
-A.I.Bezzerides con  They drive by night  (Pasión ciega-Raoul Walsh-1940) y  Thieves ’Highway (Mercado de ladrones-Jules Dassin-1949)
-W.R.Burnett con  The asphalt jungle (La jungle del asfalto-John Huston-1950)
-Richard Brooks ( The Bricks Foxhole) con Crossfire  (Encrucijada de odios-Edward Dmytryk-1947)
-Sam Fuller  (The Dark Page) con  Scandal Sheet (Trágica información-Phil Karlson-1952)   
-Clifford Odets  con Clash by night (Encuentro en la noche-Fritz Lang-1952) y, con Ernest Lehman:  Sweet Smell of Success (Chantaje en Broadway-Alexander Mackenderick-1957)
 -Guy Endore con Whirlpool (Voragine-Otto Preminger-1949)
-Peter Cheney con la adaptación de Sinister Errand: Diplomatic Courier (Correo Diplomático-Henry Hathaway-1952) ,
James Hadley Chase: adaptación de Eve (1945) por Joseph Losey en 1962
-Patricia Highsmith von Strangers on a Train (Extraños en un tren-Alfred Hitchcock-1951) 

- …y Emile Zola (La Bête Humaine) con  Human Desire (Deseos Humanos-Fritz Lang-1954)



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"Mildred Pierce"-Michael Curtiz







Dirctor: Michael Curtiz Almas en suplicio 1945 Mildred Pierce

Guión:  Ranald MacDougall (y William Faulkner, Catherine Turnet, Albert Matz y 4 más…), novela: James M.Cain

Música: Max Steiner

Fotografía:  Ernest Haller

Montaje: David Welsbart

Producción: Jerry Wald-Warner

¡Qué importa, la espuma del mar borra los títulos de crédito!





Actores:
Mildred y sus dos maridosJoan Crawford entre Bruce Bennett (Bert" Pierce) y Zachary Scott(Monte Beragon)

Jack Carson es Wally Fay ex socio de Bert Pierce, “al servicio” de Mildred


Eve Arden es Ida Corwin asistente y amiga de Mildred

Ann Blyth  Veda) sorprendida por Mildred en los brazos de su padastro Monte Beragon



La novela de James M.Cain, publicada en 1941, unos años después de la más famosa, The Postman always rings twice (El cartero siempre llama dos veces-1934) y Double Indemnity (Pacto de sangre) publicada a partir de 1935 en una revista, es menos conocida que las otras dos.  Sin embargo, la ambientación de Mildred Pierce corresponde a los años de la crisis económica de 1929 en los Estados Unidos y se prolonga hasta la segunda guerra mundial. Además de la calidad literaria de la obra en cuanto a la representación de la lucha por la supervivencia en esta difícil época, da una visión de la mujer (siempre sublimadas en los libros de James M.Cain), mucho más realista y emocionante que en sus otras obras citadas. Hace una crítica mordaz de la pequeña burguesía estadounidense: Mildred está obsesionada por el dinero, utiliza a los hombres con una ausencia de sentimientos que podría crear la antipatía hacia su historia; pero su voluntad inquebrantable para  lograr sus propósitos despierta el respeto. Un tema más profundo se confirma a lo largo de la lectura: el amor exclusivo, casi incestuoso de Mildred por su hija, fuente de sufrimiento, humillación, desesperanza, fracasos materiales, hasta la separación definitiva.

¿Qué nos cuenta la película?


Unos disparos, un hombre cae, pronunciando el nombre de… (¡No!, no es “Rosebud”)… se oye: “Mildred”. Está claro que el hombre no se levantará nunca más…  Unos diques, un puente, de noche, una mujer a punto de suicidarse, un policía la retiene… la mujer anda por las calles, encuentra a un conocido, Wally. Ella es Mildred, le lleva en la casa donde se cometió el asesinato, huye…

Wally se encuentra encerrado en la casa, corre de una habitación a otra… el expresionismo alemán ha alimentado unos cuantos de años al director…



EInspector Peterson (Moroni Olsentiene una estrategia


Después del asesinato de su marido, Monte Beragon, Mildred tiene que contestar a las preguntas del inspector Peterson. El ambiente en el palacio de justicia es de lo más “negro”: lámparas y focos, relojes, policías, magistrados, humo, Sombras proyectadas en las paredes… periodistas, unos cuantos testigos convocados, hombres, mujeres… Reconocemos, aparte Joan Crawford (Mildred) a Bruce Bennett, Eve Arden, y Wally-Jack Carson. ¿Se está estrechando el cerco sobre Mildred? En absoluto, dice el inspector Peterson, el asesino se ha entregado: es Bret Pierce, el ex marido de Mildred,. Imposible, dice Mildred…
Ella cuenta al inspector Peterson su historia en unos pocos flashbacks. Empieza el melodrama que tan bien le va a Joan Crawford y, por momento, podemos temer que la imagen se hunda en la “luz de acuario” hollywoodiana que utilizó Tay Garnett en The Postman… (El cartero siempre llama dos veces): unos cuatro años antes, estaba casada con Bert Pierce, pero éste no soportó que Mildred pusiese a sus hijas Veda y Kay (Jo Ann Marlowe) por delante del matrimonio; además se encontraba en una situación financiera desastrosa en su asociación con Wally en una empresa inmobiliaria y Mildred sospecha que es infiel.

Fin de la pareja Pierce (Crawford y Bruce Bennett) sumergidos en una “luz de acuario”



 Mildred decide vivir sola con sus dos hijas, Veda y Key: echa prácticamente a Bert de la casa y acaban divorciándose Veda, mimada y caprichosa, se avergüenza  de la condición modesta de su madre y llega al punto de ocultar que trabaja como camarera para pagar las clases de música de Veda. 
¿El gran secreto de Mildred Pierce? ¡Las tartas! Con la ayuda de Wally, abre un restaurante. Por supuesto, Wally está dispuesto a ocupar el sitio de Bert al lado de Mildred. Aparece entonces Monte Beragon, un play-boy  que le abre puertas… Mildred monta una cadena de restaurantes. Se casan (ella cubre las deudas de Monte) y empieza una vida de lujo que satisface a Veda: Mildred abre una cadena de restaurante a su nombre. Todos felices… Veda cantante…. Hasta que Mildred sorprende a Monte y Veda abrazados… ¿Quién disparó?...

Veda acaba de pegar a su madre Mildred ¡el ambiente está cada vez más animado!



Mientras la obra de James M.Cain sitúa la historia a lo largo de la década de 1930, la película de Curtiz se desarrolla en los años 40, lo que elimina cualquier posible relación con la crisis económica de la Depresión de 1929 y con el ambiente de la Prohibición de la novela. El otro punto de importancia es la puesta en escena de un crimen:  en la obra literaria no hay crimen ni condena del personaje que daña a los demás –se trata de Veda, la hija de Mildred, condenada por el  asesinato de su padrastro, Monte Beragon en la película cuando, en la novela, se marcha tranquilamente a Nueva York –… ¡Podría considerarse como más negra que el film en el que, en esta época de censura y de defensa de una cierta moral, los estudios Warner inventan el crimen para que el “Mal” sea “castigado”!

La adaptación de Michael Curtiz en 1945 subraya la fuerza dramática de la novela. Se debe ante todo a la calidad del guión de Ranald MacDougall, futuro realizador del excelente The world, the Flesh and the Devil (1959 con Harry Belafonte). MacDougall se juntará de nuevo a  Michael Curtiz en 1947 para The Unsuspected). Sin embargo, la Warner y los sucesivos directores de la producción, Hal Wallis seguido por Jerry Wald, tienen claro que el éxito de Double Indemnity (Perdición-Billy Wilder-1944) corresponde al nacimiento de un nuevo estilo, y que conviene dar al guión un giro hacia lo que se llamará más tarde el film noir. Mac Dougall se encontrará aupado por nada menos que otros siete escritores no acreditados,. Citamos al escritor William Faulkner (en el cine negro: guionista de To have or have not de John Huston o The Big Sleep de Howard Hawks), Catherine Turney, guionista de Of Human Boundage (Cautivo del Deseo-Edmund Goulding-1946), The man I Love (Raoul Walsh-1947), Cry Wolf (El aullido del lobo-Peter Godfrey-1947), Margaret Gruen autor de Road House (El Parador del Camino-Jean Negulesco-1947)…
A pesar del tono melodramático (el melodrama femenino sofisticado era la especialidad de la Warner), la participación de estos guionistas da el tono “cine negro” (asesinato de Monte, flashback, voz en off…) con el añadido de la experiencia del director y el tratamiento que hace de la fotografía el veterano Ernest Haller. Éste ha sido el fotógrafo de Bette Davis y Marlene Dietrich y repite en 1946  con Joan Crawford en Humoresque (Jean Negulesco). Este mismo año participa en el rodaje de la película negra: The Verdict (Don Siegel) 6 sigue en el género con The Unfaithfull (L’Vincent Sherman-1948). Conviene notar que Haller fue el director de fotografía de Rebel without a Cause (Nicholas Ray-1955). Con David Welsbart (Conflict de Curtis Bernhardt-1945-Dark Passage-Delmer Daves-1947-en el montaje tenemos un  equipo Warner de lujo, que el fiel Max Steiner acompaña con su música.

Michael Curtiz empezó a rodar en 1912, en su país natal, Hungría, con un nombre que suena muy húngaro: Mihály Kertész (su verdadero nombre, judío, es  Manó Kamine). Realiza unas cincuenta películas entre Hungría, Austría y Alemania, antes de emigrar a los Estados Unidos donde mantiene el ritmo con unas cien películas más, en gran parte con los estudios de Warner. Su filmografía rebosa de películas históricas, de aventuras,  de westerns, pero realiza algunas joyas que preceden al cine negro como Angels with dirty faces con Bogart, James Cagney, Ann Sheridan en 1938. Colabora con la propaganda de la industria hollywoodiana en el esfuerzo de guerra hasta Casablanca (1942) que acompaña con su estreno la entrada en guerra en Norte África, seguida por Mission to Moscow, pro soviética en la efímera política de Roosevelt de acercamiento a Rusia.  Después de Mildred Pierce, volverá al cine negro con The Unsuspected en 1947 con Claude Rains y Audrey Totter, seguida por Flamingo Road, un nuevo encuentro con Joan Crawford.y Zachary Scott en 1949, a pesar de las tensiones en el rodaje de Mildred Pierce entre la actriz y el director que tenía una preferencia por Bette Davis u Olivia de Havilland con las que había trabajado. Pero, Crawford entraba en los estudios Warner después de 18 años en los de MGM y tenía claro que quería dar un giro marcado a su carrera. Lo consiguió: tuvo el Oscar por su interpretación de Mildred Pierce..
Michael Curtiz es uno de los directores más representativo del estilo de los estudios Warner: una narración con un ritmo rápido y elíptico. Después de la realización de la mítica Casablanca, no tiene dificultad para responder al deseo de Warner y Jerry Wald de orientarse hacia la atmosfera de la película de Wilder. Consigue acentuar los elementos negros del guión con iluminaciones contrastadas por el blanco y negro, unos numerosos exteriores nocturnos, unos encuadres muy elaborados como esta primera secuencia del asesinato de Monte Beragon que cae al pie de la cámara.


Otros encuadres muy apretados, enseñan la mano de Mildred sacando una pistola de un cajón, la de Wally indecisa delante del teléfono. Curtiz  encarcela a los personajes, los planos-secuencia y los travellings crean un lirismo que, con el “plus” de la partidura de Max Steiner,  potencia la caracterización de los personajes, la negrura de esta atmosfera: la perfidia, la perversidad, la falta de escrúpulos… se dan cita en la historia que cuenta Mildred. ¿La femme fatale? Por supuesto la tenemos aquí: Veda, la cara de ángel. ¿Los hombres? Monte y Wally  traicionaran la confianza de Mildred. Sólo cuenta el dinero. ¡Bert Pierce, el ex marido, es el único que no tiene su retrato colgado en esta galería! Tanto en la novela como en la película, de todas maneras, se describe a la sociedad estadounidense, en su versión californiana, viviendo sin escrúpulos una carrera hacia el dinero fácil y el consumo que ira extendiéndose… Como dice el inspector Peterson: ¡Necesitamos aire fresco aquí!

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