Mostrando entradas con la etiqueta Joseph von Sternberg. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Joseph von Sternberg. Mostrar todas las entradas

22.9.14

"His kind of woman"-John Farrow



Fronteras del crimen (Las) 1951

Director: John  Farrow   

Guión:  Frank Fenton-Jack leonard / Gerald Drayson Adams (relato: Star Sapphie)  

Música: Leigh Harline  

Fotografía:  Harry J.Wild  

Montaje:  Frederic Knudtson-Eda Warren  

Director artístico:  A.D'Agostino  

Productor:  Howard Hugues-Robert Sparks RKO

Actores:  



Jane Russell (Lenore Brent) y  Robert Mitchum (Dan Milner)



 
Mitchum con Charles McGraw (Thompson y Narrador) y John Mylong (Martin Krafft)

 
Mitchum con Raymond Burr (Nick Ferraro)




Leonor Brent nos ha avisado: ¿qué te ha parecido la película?,  le pregunta el actor Mark Cardigan. Bien, pero es demasiado larga, ¡una hora y media! Así que con sus dos horas, His kind of woman le parecería eterna.
Howard Hugues ha comprado la RKO, poca cosa al lado de sus grandes empresas, en particular en la aviación, pero eso le permite dar trabajo (o sea: la fama hollywoodiana y la cosecha de más beneficios)  a algunas de sus amantes (¿?) que tenían más recursos físicos que talento artístico. Aquí, como acababa de pasar con la joven desafortunada Faith Domergue en Where danger lives rodado el año anterior, quiere más y más de Jane Russell y, de paso,  hacer de Mitchum una muñeca de trapos. “un lobo solitario, sin familia, que toda su vida ha sido discreto” dirá el enviado del FBI. Hugues por supuesto lo consigue.. Pero necesitará de la ayuda del actor: Mitchum, prudente, acepta todas las torturas y las humillaciones con la impasibilidad que le caracteriza. ¡No se puede jugar con un contrato en la RKO! El problema lo tiene el director, John Farrow: aunque no tiene a Nicholas Musaraca a su lado, la fotografía del gran profesional Harry Wild, un guión clásico pero correcto que el mismo guionista ha supervisado le permiten sacar adelante una obra que gusta al jefe… pero él no puede reprimir su manía de director frustrado (ha hecho dos películas: Outlaw con la citada Jane Russell y Hell's Angels y decide entrometerse.

Vincent Price (Mark Cardigan) decide ayudar a Mitchum


 Hugues encuentra demasiado corta la secuencia final –que  pone a Mitchum en el aprieto ya citado – y convoca a su reciente adquisición, Richard Fleisher, en vez de tratar con Farrow. Tenemos aquí el primer síntoma: retomar la obra de otro, introducir nuevos elementos o probar con otro director. Lo hará también con Macao (de von Sternberg a Nicholas Ray), con The racket (Cromwell, Mel Ferrer). ¿Fleischer? ¿Por qué no? Ese acaba de realizar Narrow Margin,  que le abre de par en par la puerta del género. Acostumbrado a trabajar con pocos medios, Fleischer es el realizador ideal para retocar este final y acepta lanzarse a la operación. Nadie en el equipo ha contado con las excentricidades del gran jefe, sus contradicciones, sus brotes de maniaco-depresivo. Martin Scorcese era todavía muy pequeño para avisarlos. Howard Hugues encuentra que el papel de Nick Ferraro, confiado a Robert Wilke, no está interpretado de manera lo bastante violenta: porque lo que le gusta al jefe es más sexo-glamour y más violencia en el género.  Se convoca a Raymond Burr: no hay por qué quejarse cuando lo sumamos a Charles McGraw, Tim Holt, Vincent Price, el fiel Philip Van Zandt (que Farrow ha dirigido tantas veces) y por supuesto Mitchum. Eso promete un buen  cine negro. Sin embargo, Hugues se vuelve cada día más imprevisible y confuso en sus intervenciones: volver a rodar unas escenas sin que estos cambios aporten algo más a la veracidad de la acción o a la calidad de la ambientación. Sin olvidar a la señorita Jane Russell que tiene que cantar de vez en cuando e intentar enfocar mucho más la cámara sobre sus escotes o su bañador. La actriz rueda también para el cine negro: The Las Vegas Story (Robert Stevenson-1952), Macao (Joseph von Sternberg-Nicholas Ray-1952). Ver Filmografías de algunos de los actores en el Blog.


Sin embargo, todo había empezado como un buen cine negro: se habla de un hombre que tiene que medir 1,85 m, pesar 1,80 kg y tener 35 años: nada más y nada menos. Nick Ferraro desde Nápoles, su ciudad natal donde ha vuelto desde que  las autoridades EEUU le habían expulsado por sus malversaciones demasiado vistosas, quiere volver al lugar de todos los crímenes, entre Chicago, Nueva York o California, y necesita utilizar a un hombre como ese, su doble. O sea, Mitchum.. Ya veremos por qué. A  Dan le montan una trampa en su apartamento con el pretexto que debe dinero… le pegan. Todo eso organizado por un tal Corley, uno de los esbirros de Ferraro en California.

Paul Frees (Corley) y Mitchum


Corley invita a Dan a su mansión y le presenta a Arnold,  que le hace una oferta: 50 de los grandes para irse a Méjico un año o más. Tendrá instrucciones. La situación de Dan con sus deudas, una temporada en la cárcel (por haber caído, parece ser,  en otra trampa) es lo bastante difícil como para rechazar la oferta. Todo eso lo ha montado Corley para Ferraro pero a Dan le gusta la historia porque hay algo raro en todo eso y lo va a investigar a su manera. Ha dado un traspié, como dice Corley: ese le ha metido en un lío pero o Dan parece saberlo (o es que es muy  naif).
En Nogales-Méjico, en un bar,  con chile y frijoles. Ella está cantando “San Berdoo”, y  después en el avión, dirección Morro’s Lodge (Baja California-Méjico), se reúnen de nuevo Ella y El. Leonore dice que va a encontrarse ahí con su amante,  Mark Cardigan, actor de cine (Vincent Price en un papel que lo transforma todo en pastiche, lo que el actor disfruta particularmente).
En Morro Lodge: John Farrow (o puede que sea Fleischer) nos pasea con un largo traveling por esta residencia de lujo con sus salones, salas de juego y bungalows frente al mar. Dan da la vuelta a todo este mundillo, manos en los bolsillos preguntándose: ¿qué hago aquí, qué me espera? Se cuenta que pronunció estas frases en el plató antes de romperlo todo, harto de los  caprichos del jefe.

¿Se acaba el cine negro? No del todo, lo podemos adivinar por momentos en lo que sigue. Pero, a partir de ahora, vale la pena esperar la sobremesa,  un día de lluvia, medio tumbados delante de la mesa camilla para ver lo que queda como un divertido film de piratas, una pequeña comedia sobre problemas de amoríos en la que pasean algunos malos… Pero, al final, si nos dejamos llevar por el buen humor de algunos, la mala leche de otros, conseguimos pasar estas dos horas infinitas sin tantas dificultades y nos ganamos un número entre Mitchum y Raymond Burr con una pizca de Vincent Price memorables. 
 Lenore y Dan (Russell y Mitchum) se dicen cosas bonitas, con mucho humor,  toman el sol acompañados por Gershwin, la gente baila con la música de St Louis Blues transformado en rumba, el cisne de Camille Saint-Saens no para de morir cuando aparece la querida del jefe –El barroco Howard Hugues tiene todavía más manías de las que pensamos: sus mujercitas están siempre acompañadas por los adagios más famosos, de Tchaikovski a… Mahler que probó con Faith Domergue en Where danger lives. Los estudios están llenos de plantas sintéticas y Mark Cardigan lucha contra los piratas con su espada-Winchester para salvar a Dan Milner: lo hace sólo por el principio. Porque “los mortales son insoportables”.
La señorita Russell canta “Five Little Miles from San Berdoo” y los mejicanos le dicen por cortesía que habla bien el español.

¿Qué he venido a hacer aquí?: Dan, después de está pregunta existencial, se encuentra, para empezar,  con Morro (Philip van Zandt), el dueño del lugar, probable tapadera para Nick Ferraro, mirando a Leonore:
-Morro: es bonita además de interesante
-Dan: es bonita y eso es lo interesante.

Mitchum con Philip Van Zandt (Jose Morro)



Dan va a conocer a Crafft, el escritor que siempre  juega solo al ajedrez (quizás odie perder, dice Dan); y a Winton, hombre de negocios de la jet set. Se da cuenta en seguida de que el tal  Winton quiere ayudar a su manera a una pareja en luna de miel: se lo ha arreglado para que el joven marido pierda al juego y él está dispuesto a prestarle dinero… a cambio de… La joven esposa está muy nerviosa: Dan va a comportarse como Rick (está claro que ha visto Casblanca). Por fin conoce a Mark Cardigan, actor y cazador de ciervos.
Dan se fía de su intuición: presiona a Krafft y aparece un tal Thompson (el excelente Charles McGraw) que le da 10 de los grandes para esperar. ¿Esperar qué?  Le han elegido porque no está metido en problemas pero Thompson no le puede decir nada más, sino que: no es momento de involucrarse con una mujer, y menos si es la novia de otro dice Thompson. Es él quien parece llevar la operación Ferraro desde Morro Lodge, mientras Corley la llevaba desde California.

Mitchum con Tim Holt (Bill Lusk)



Llega el actor Tim Holt de noche en su avión: tiene el papel de Bill Lusk,  enviado del FBI, totalmente delirante como aviador supuestamente borracho.  Ese va a contactar con Dan: con la pipa en mano,  le anuncia que va a ser víctima de un plan de Ferraro y Thompson.  Excelente  actuación de Holt, pero muy corta, ya que el gran jefe Howard Hugues ha decidido que aquí todo tiene que pasar en familia y dar al género negro un ambiente hollywoodiano de fiesta entre mafiosos y mundanos.
Llega también la mujer de Mark:  Marjorie Reynolds es Helen Cardigan. Ha actuado también en Ministery of Fear Fritz Lang) acompañada por Gerald, el agente de publicidad de Mark,   enfadado por las relaciones entre el actor y Lenore: “en Hollywood no hay nada privado”  dice Gerald que quiere defender los asuntos matrimoniales que tan a pecho toman los estadounidenses republicanos…
Tal como lo anunciamos: Thompson sorprende a Tim Holt y lo elimina.

Charles McGraw y Tim Holt


Mark decide ayudar a Dan: dice a su mujer: vuelve a Hollywood mientras voy en busca del verdadero triunfo o de una muerte gloriosa
Mark a Dan: ¿qué tiene Ferraro contra usted?
Dan: Le gusto. Le gusto tanto que quiere ser yo… soy muy joven para morir. ¿Y usted?
Mark: ¡muy conocido! Ya le han matado en tantas películas…

Dan en el barco con Ferrero. Ahí están Corley, Thompson,  Krafft y, por supuesto, el temible Ferraro (Raymond Burr que echábamos de menos después de Blue Gardenia de Fritz Lang)… Y ahora se desvela el plan diabólico de Ferraro-Burr: utilizar el don de cirujano estético de Krafft, cuya maldad crece a lo largo de la película, para transformar sus rasgos en los de Dan Milner que, lo adivinamos, tendrá que desaparecer de la superficie terrestre. El tema de fondo de la película aparece al final como típico de una serie B. En 1947, Vincent Sherman con Nora Prentiss (La sentencia) o Delmer Daves con Dark Passage (La senda tenebrosa) nos habían contado todo eso. Robert Mitchum va pasar todavía cuarenta minutos más en la película, pero en mano de Ferraro y sus hombres. Puñetazos, látigos, baño de vapor, jeringa con drogas de los nazis… Ferraro: quiero que sea consciente, que vea de cerca la muerte…
Mientras, Mark Cardigan intenta montar un ataque con la ayuda de los policías mejicanos: ayuda torpe de estos inútiles indígenas en lo que es un ataque étnico por parte de Howard Hugues y el guionista bastante desagradable en cuanto a la superioridad estadounidense; está claro que Vincent Price tiene que fingir para cumplir con su contrato con la RKO.
Mark,  al final del ataque pirata: ¡yo pago las copas, amigo mío,  dice a Dan liberado, igual que nosotros!

Robert Mtichum sometido a las torturas en el barco de Raymond Burr


Blogs de memento
individuo y sociedad                  cine negro         Más de memento


28.8.14

"Affair in Trinidad"-Vincent Sherman




  La dama de Trinidad 1952

Director: Vincent  Sherman  
Guión: James Gunn Oscar Saul (relato: Virginia Van Upp y Bernie Giler   
Música:  George Duning/Morris Stoloff   
Fotografía:  Joseph Walker   
Montaje: Viola Lawrence   
Dirección artística: Walter Holscher 
 Producción: Vincent Sherman-Rita Hayworth-Virginia Van Upp -Columbia


Una obra negra sobre la organización de un complot nazi dirigido contra los EEUU, previsible, un poco confusa pero con un buen ritmo de la primera a la última escena. Por su temática,  podría ser un divertimiento sin pretensiones, en primera parte antes de la gran película,  como solían proyectar algunas salas de barrio en estos años de buen cine…  si no hubiera un “pero”: los dos protagonistas. Emparejados, constituyen un mito del cine hollywoodiano. Así que desde esta primera escena – el principio de la investigación sobre la muerte de un ciudadano estadounidense en el territorio británico de Trinidad – esperamos los bailes y… la bofetada de Glenn a Rita. En este punto de la obra, verdadero relajamiento de las tensiones acumuladas, como después de un orgasmo, no importa más que el beso de “The end”.
Hay algo más que este  “pero”: es la diferencia en la repetición. Si la obra es menor (que Gilda) con respecto a las expectativas del presente espectador, gana sin embargo en su atmosfera negra; el glamour y la relación amor-odio entre los protagonistas –  marido incluido –  de la película de 1946,  absorbe lo que Affair in Trinidad restituye a chorros: la descripción detallada de una investigación con sus resortes criminales, judiciales y también políticos en una sociedad multiétnica en la que cada uno tiene un papel muy definido. El aspecto más confuso que concierne a la organización pseudo-nazi dirigida por Max Fabian (Alexander Scourby, actor sin sombra ni huellas que yo sepa),  no limita el interés por la estructura narrativa. Ésta tiene su fundamento en la convergencia de todos sus elementos y de sus personajes hacia un único punto, o más bien,  cuerpo: Chris Emery /Rita Hayworth.



Cada uno lanza el lazo en su dirección para controlar sus pasos,  hasta que ella se quede totalmente bloqueada y al borde del abismo. Acepta que estos hombres tiren de los hilos. Se doblega delante de algunos funcionarios británicos y estadounidenses que la chantajean, desde el momento que esta colaboración forzada, consecuencia del asesinato de su marido, Neal Emery, le devolverá su pasaporte y la libertad de marcharse donde quiera. Como Ingrid Bergman en Notorious (Encadenados-Hitchcock), pone su vida en peligro y acepta ayudarles a desenmascarar a Max Fabian,  comprometido con el supuesto enemigo alemán. Cuando Steve Emery (Glenn Ford) llega a Trinidad para encontrarse con su hermano Neal que le ha escrito para que venga, le anuncian que éste ha sido asesinado, decide conducir su propia investigación y sospecha de su cuñada, Chris Emery, aunque el lazo que lanza esta cargado de deseo. La bofetada tan esperada de Glenn demuestra que este lazo era el más débil por no tener otra meta que declarar un sentimiento que parece ir más allá del simple deseo físico (que no es poco)… o, por lo menos, es lo que nos hace creer este “director de mujeres” que es  Vincent Sherman. En esta repetición de Gilda,  hay todavía más diferencias y el simulacro – que no pastiche – está perfectamente conseguido: Chris agita su cabellera cuando aparece y baila la rumba, pero ella no es Gilda. Su potencial de acción se desata y las fuerzas en movimiento actúan con intuición e inteligencia aunque, en el momento de más suspense, tiene un descuido que demuestra que quedaba sitio para algo más de suspense. La diferencia se debe al devenir de la actriz  entre Gilda y Chris, más exactamente entre 1946 y 1947: Orson Welles, La dama de Shanghai justo después de Gilda, la versión “wellesiana” de Sanson y Dalila con la mutilación de la cabellera de la diosa, mito absoluto de Hollywood, delante de los periodistas, el recurso a la mitología para identificarla con Circe, maga manipuladora,  el control de las emociones de la señora Ballister después de las pulsiones de Gilda. Y ahora, casi cinco años después de esta pesadilla, Sherman, le ofrece esta nueva explosión, la alegría de Chris cuando baila: ¡qué empiece la fiesta!, o como dice alguien en la recepción que ofrece Max Fabian:  Señoras y señores: la Dama de Trinidad. ¡ Abrochasen los cinturones!
George Duning compone una partitura de acompañamiento, el toque caribeño de una rumba sensual revisitado por la industria hollywoodiana.  Podemos pensar que fue una fuente de inspiración para las bandas sonoras de James Bond en sus viajes a Nassau o a la isla del doctor No, este personaje más temible y violento que Walter, Bronek y Franz Huebling, el equipo pro-nazi de Max Fabian.  Al espectador de 1952 no le hace falta más que oír un nombre que le recuerda al enemigo reciente o la palabra V2, antepasado de misiles, drones y otros artilugios,  para que su imaginación ponga en marcha las emociones correspondientes a bajo coste. 


Rudolph Maté, este gran fotógrafo que siguió la carrera de Rita Hayworth,  ya no está aquí para aconsejar al director de fotografía; la última vez fue con Charles Lawton para The lady from Shanghai. Pero el director de fotografíaJoseph Walker, para su última película (ver filmografía en el Blog), ha aprendido la lección. El mito invade, devora la pantalla que le ofrece el maestro Sherman que también produce la película con Rita Hayworth y Virginia Van Upp . La belleza provoca el propio guión, se enfrenta a la banalidad de los diálogos y a esta bofetada de Glenn Ford,  sólo un pequeño pedo insignificante para Chris. Su hada madrina ha sacado las antenas de su intuición: la fiel criolla Dominique (Juanita Moore), vela sobre el destino de Circe liberada. Intuimos en la mirada de Rita Hayworth que, ahora mismo, después de esta ridícula bofetada,  podría, delante de todos, transformar a Glenn Ford en cerdo como lo hizo Circe con la tripulación de Ulises. En este tremendo simulacro, la naturaleza,  hostil al hombre,  sabe contenerse y, con la bendición de Vincent Sherman,  hace esta última concesión al juego publicitario de Hollywood: dar el beso final a este pobre animal que se atreve a levantar la mano sin conocer los poderes de la magia.

Algunas secuencias


Antes de descubrir las palmeras caribeñas con el sonido de la rumba de George Dunning, Hollywood va de pedagoga abriendo un mapa como lo hizo Bill Clinton para explicarnos dónde estaban los Balcanes, antes de que la OTAN los bombardeen: “Entre América del Norte y del Sur…… las islas del Caribe exóticas y llenas de colorido. En otros tiempos, remotas y poco conocidas, la historia las saca ahora de la oscuridad para pasar a formar parte de los acontecimientos mundiales. Entre esas islas, destaca la colonia británica de Trinidad”. Está claro que la historia de la colonización toma en cuenta estas islas desde Cristobal Colón, pero los estadounidenses entran en la danza cuando les toca. Como en A lady without passport (Joseph H. Lewis-1950) con la presión sobre las instituciones cubanas en la epoca de Batista en el marco del control de la isla por los servicios de inmigración estadounidenses, o también en Riff Raff (Ted Tetzlaff-1947) con la apropiación de las materias primas de América del Sur (Perú) por empresas petroleras estadounidenses en Panamá, tenemos con Affair in Trinidad un documento de interés sobre la región, su relación con los EEUU, y la manera en que la industria cinematográfica estadounidense  publicita en el mundo 

Inspector Smythe (Torin Thatcher) y Anderson (Howard Wendell)


 En Trinidad, ocupada por los británicos, Anderson, el encargado de la embajada de los EEUU controla los movimientos de los residentes estadounidenses más en acuerdo con los intereses de su país y de su aliado que de las personas. Su gestión para que el inspector Smythe, súbdito del imperio de su majestad en Port of Spain, no retenga el pasaporte de Chris Emery, es de lo más tímido. Decir que ahora Trinidad forma parte de los acontecimientos mundiales es un dulce eufemismo para desvelarnos que unos ciudadanos estadounidenses en relación con otros de nacionalidad alemana u antiguos aliados del III Reich están en complot para instalar una base de misiles en la isla.

Chris Emery (Rita Hayworth) trabaja en “El Caribe”: hace una entrada espectacular bailando y cantando “Clic ClicBum, Clic Bum Trinidad Lady”.



Steve Emery (Glenn Ford)

  
Steve lanza su propia investigación después del juicio en el que el dueño del club, Wittol (hombre a sueldo de Fabian), intenta orientar la causa de la muerte de Neal Emery hacia problemas de celos.

Wittol (Steven Geray)


Wittol critica la actitud de los estadounidenses en la relación entre hombre y mujer: “cuando un hombre está casado con una diosa, debe esperar que otros hombres la adoren ¿cómo podía este hombre sentir que la poseía totalmente?”. A la paliza que recibe por parte de Steve, responde más tarde el intento de asesinato de éste.

Dominique (Juanita Moore aconseja a Chris


-Dominique: “El privilegio de una criada buena e ideal es ser impertinente
-Steve a Chris: “yo, en tu lugar, no discutiría con ella”.
La actriz Juanita More, más conocida por su papel de Annie Johnson en Imitación a la vida (Douglas Sirk), actúa en el género negro con No questions asked (Sidney Sheldon-1951), Witness to murder (El único testigo-Roy Rowland-1954).


Pero Chris no tiene más remedio que trabajar para los servicios secretos anglo-americanos y espiar a Fabian en su propia casa.


Alexander Scourby es Max Fabian
 Fabian no tarda en descubrir su doble juego. Walters, que parece ser el verdadero organizador del complot,  está furioso, no solo por la presencia de Chris sino también por  la actitud de Veronique, siempre borracha, lo que aumenta los riesgos. Bronek será eliminado cuando halla dado las informaciones necesarias.  

Alexander Scourby deja las series TV para interpretar a Max Fabian en Affair in Trinidad. Esta claro que Glenn Ford le persigue: le gusta introducirse en su casa para quejarse. Lo hará una vez más en The Big Heat (Los Sobornados-Fritz  Lang-1953) ya que Scourby tiene el papel del infame Mike Lagana. No tendrá más actuaciones en el género.


 Valerie Bettis interpreta a Veronique,  mujer de Franz Huebling (Karel Stepanek), el especialista en V2. Actriz de TV, es también aquí coreógrafa de los bailes de Rita Hayworth.
Karel Stepanek tiene un papel no acreditado en The third man (El tercer hombre-Carol Reed-1949) y actúa en unos cuantos thrillers rueda la película negra: No Highway (Henry Koster-1951)y Cita a las once (Alfred Werker-1952) antes de Affair in Trinidad.
Steven Geray es Wittol. Ver en este blog su impresionante filmografía cine negro: empieza en 1941 con Shanghai Gesture (Joseph von Sternberg) y sigue hasta 1955 con A bullet for Joe de Lewis Allen.
Conviene aquí homenajear a Viola Lawrence en el montaje: poca veces citada pero con una filmografía en el cine negro que empieza con nada menos que The lady from Shanghai. Trabaja también con Rudolph Maté y Nicholas Ray (ver filmografía en el blog).

El plano tan esperado


Blogs de memento
individuo y sociedad                  cine negro  Más de memento


18.3.13

"On a dangerous ground" de Nicholas Ray


Dossier CINE NEGRO / Nicholas Ray 

La casa en la sombra (1952)
para conseguir algo en esta vida,
 primero hay que dar algo, de corazón…

Director: Nicholas Ray 
Guión: Nicholas Ray  y A.I. " Buzz" Bezzerides escriben el guión a partir de la novela de Gerald Butler, "Mad with Much heart". Encontramos ya a Bezzerides en They drive by night, con Ida Lupino, rodada a partir de su novela "The long Haul".

 Música: Bernard Hermann:
La música es uno de los elementos esenciales de la película. En el principio de los años 1940, fuera de su colaboración con Orson Welles, su aportación al cine negro empieza con Hangover Square (John Brahm-1945) con un concierto de piano en un ambiente de film noir en el final del siglo XIX, estilo Luz de gas con Linda Darnell y George Sanders.  En el mismo año en que se estrena On a dangerous ground, Hermann prepara la música de Five Fingers –señalamos en esta página del  Dossier que la música es la que va utilizar más tarde para Vertigo (Hitchcock-1958). En On a dangerous ground,  desarrolla el tema "Hunt scherzo" que va a transformarse en la famosa música  de la persecución en el Monte Rushmore de North by Northwest (Con la muerte en los talones-1959) con la ayuda de un presupuesto mucho más consecuente (¡Hitchcock!) que le permite dirigir una orquestra sinfónica como lo hizo anteriormente en El hombre que sabía demasiado). Un tema de Marnie (Hitchcock-1964) entra hacia el final de la película. Así que 1951 es el año de la gran inspiración de Hermann que le llevará a su colaboración con Hithcock cuatro años más tarde con Pero… ¿quién mato a Harry?



Fotografía: George Diskant- Empieza en la dirección de fotografía con Desperate (Anthony Mann-1947) y sigue en el cine negro con They live by night (Nicholas Ray-1949), Port of New York (László Benedek-1949), The racket (John Cromwell/Nicholas Ray/Mel Ferrer-1951) con Robert Ryan.  Después de On a dangerous ground, sigue en el cine negro en la RKO  con The Narrow Margin (Richard Fleischer-1952) y por la productora The Filmakers de Ida Lupino y su marido Collier Young con Beware, my lovely (Harry Horner-1952) con Ida Lupino y Robert Ryan.


Montaje: Roland Gross. Ha trabajado anteriormente en el cine negro con Deadline at Dawn (Harold Clurman-1946), The woman on the beach (Jean Renoir-1947), The velvet touch (JackGage-1948), The set-up (Robert Wise-1949) que trataremos en este Dossier.

 Actores:

Ida Lupino es Mary Malden Después de su colaboración en el cine negro con Raoul Walsh y Jean Negulesco (Ver en este Dossier: They drive by night- RoadHouse), pasa a la dirección y la producción en 1949 –también escribe los guiones de sus películas –con Not wanted, Never fear, Outrage donde actúa. Aquí rueda algunas escenas, Ray estando enfermo.

Robert Ryan es Jim Wilson Uno de los iconos del cine negro, acaba de rodar The woman on the beach (Jean Renoir-1947), Crossfire (Edward Dmytryk-1947), Berlín Express (Jacques Tourneur-1948), Act of violence (Fred Zinnemann-1948-con un guión de Collier Young, marido de Ida Lupino), Caught(Max Ophuls-1949), The set-up (Robert Wise-1949), Born to be bad (Nicholas Ray-1950), The racket (citado anteriormente).


Prosigue su colaboración con Nicholas Ray con la película de acción Flying Leatherecks antes de On dangerous ground.  Como lo vimos anteriormente, el equipo Ida Lupino, Robert Ryan y el fotógrafo George Diskant se forma de nuevo en Beware, my lovely.

Ward Bond es Walter Brent. Lo vimos anteriormente en The maltese falcon en el papel del policía Polhaus. Ha trabajado esencialmente en  películas de aventura y wésterns, lo que puede haber (mal) inspirado a Bernard Hermann en una secuencia de la película. 

La violencia resiste a las censuras


para conseguir algo en esta vida, primero hay que dar algo, de corazón… le dice Pop.




La formación de este equipo por el productor John Houseman para los estudios de la RKO da como resultado una película que representa la quintaesencia filmográfica de Nicholas Ray, director del equipo. La trama inspirada por la novela de Butler que podemos traducir por "Loco pero con mucho corazón" cuenta la historia de Jim, un policía que vive mal su soledad.  impulsivo y violento, Jim tiene unos métodos dudosos cuando se trata de coger a un delincuente y hacerle hablar.
por qué me provocas…dice Jim a Bernie y le pega (no lo vemos)
Qué diablo te ocurre, Jimle dice su colega
 cuando este quiere seguir pegando a bernie a la llegada a la comisaria.

Jim entra en casa  de Myrna sin permiso, pasa de ella… dispuesto a presionarla: ella cede en seguida: quiere ver lo que me ha hecho bernie, "con amor de bernie" le enseña los cardenales en el brazo. Escena cargada de erotismo cuando Myrna provoca a Jim. Notamos también el ritmo de Jazz en la visita de los tres policías a casa de  Myrna.
Después de unos cuantos avisos por parte de su jerarquía, lo mandan al  norte –la película ha sido rodada en el Colorado –con el pretexto de resolver el asesinato de una adolescente.
-Jim: ¿Siberia?
-El jefe: Eso es Westham y llévate ropa de abrigo.
Este cambio de ambiente  provoca un giro en su vida. Encuentra a Mary, hermana del joven Dany, principal sospechoso.  Mary es ciega y, a  su lado, aprende lo que es la templanza y la generosidad a pesar de la soledad.  

El film de Nicholas Ray es, de todos los films noirs presentados en esta época  por la RKO  a la censura para su aprobación, el que tuvo mayor problema. Bezzenerides y Ray habían concebido al protagonista Jim Wilson / Robert Ryan,  como un "cruel policía que actuaba con violencia contra los criminales porque no podía racionalizarlo. Para él, los criminales eran criminales, no eran personas". Cuenta Gonzalo Pavés en su libro "El cine negro de la RKO"  que, cuando llegó el primer borrador del guión el 9 de Marzo de 1950 a la Oficina Breen, los censores se apresuraron a emitir un informe totalmente desfavorable.

sí, me echaran del cuerpo. Basura, es lo único que hay en este trabajo.
Dicen los censores: « el motivo… se encuentra en la crueldad y la brutalidad con las que se ha caracterizado a la persona de su protagonista, Jim Wilson… se ha ido demasiado lejos en esta caracterización… se convertiría en un serio problema con las Juntas de censura local… nos parece que, a contar esta historia de un agente de la ley que actúa de una manera brutal y salvaje… existe el peligro de lesionar el respeto debido a la ley y al orden».  Hubo una reunión entre Nicholas Ray, el productor John Houseman y los censores. Acordaron resolver el problema por dos medios: por un lado, en la manera de resolver la violencia y eso es una cuestión que incumbe al director, por otra parte hacer que intervengan unos personajes  que manifiesten su contrariedad por la actitud de Jim –serán sus colegas Pop y Pete.  La censura hace también referencia a la caracterización de Myrna por su conducta que « se asemeja peligrosamente a la de una prostituta ofreciendo sus servicios».
Cinco años antes, en 1945, Otto Preminger provocaba ya la censura con los métodos violentos de un policía, Mark Judd interpretado por Charles bickford, en Fallen Angel: unas imágenes sonoras mucho más sugestivas e "inaceptables" que las que nos ofrece Jim / Robert Ryan en su vida urbana.

Es que Nicholas Ray sigue aquí otro camino que Preminger, más cerca de Joseph Losey que esta empezando este mismo año su carrera en el film noir con The prowler y The big night que trataremos pronto en este Dossier. Lo que interesa a estos directores, como anteriormente Von Stroheim o Luis Buñuel,  es esta imagen tan difícil de conseguir, mantener, transformar en objeto de narración dentro de la creación cinematográfica: la imagen de la pulsión. Como la describe Deleuze en "Imagen-movimiento", se sitúa entre las imágenes del afecto y de la acción: la violencia contenida en la imagen de la cara, los movimientos de la mano, la violencia que estalla con el golpe, el empujón. Como lo hará más tarde Stanley Kramer en El criminal de Losey, como Humphrey Bogart, el violento de En unlugar solitario del mismo Nicholas Ray, Robert Ryan, con su arte,  traduce los matices que caracterizan la violencia explosiva o contenida de su personaje. Los focos de Dyskant permiten potenciar  las expresiones de su cara y su cuerpo, Nicholas Ray encuadra, marca el ritmo, dirige el equipo hacia donde él quiere: el lirismo.

Abstracción lírica

 La inspiración de Ray pertenece a la abstracción lírica, este tratamiento de la imagen que inspiró Carl Dreyer, Joseph von Sternberg –lo hablamos con ShaghaiGesture en este Dossier –y  que más recientemente Bela Tarr utiliza con maestría en El hombre de Londres –ver en este blog "Bela Tarr y la abstracción lírica" –. El blanco y el negro son tratados como verdaderos colores y, dice Deleuze en el libro citado, « con esta perspectiva, las tinieblas no son un principio si no más bien una consecuencia de las relaciones entre la luz… y el blanco». Los planos de Nicholas Ray captan un blanco luminoso que contrasta con las tinieblas en la ciudad de donde viene Jim: controles de noche en la persecución de los pequeños delincuentes, expresión sombría de la cara de Jim, habitaciones tristes y oscuras… Pero también en la naturaleza nevada, se vive en la oscuridad: consecuencia de la ceguera para Mary, de la acción para Dany que, por reacción se esconde en la sombra. Añade Deleuze: «La casa en la sombra donde la chica ciega y el asesino irresponsable se resguardan de los demás es como la otra cara del blanco paisaje de nieve que una tenebrosa multitud vienen a ennegrecer con un linchamiento». 

La violencia se traduce aquí como fuerza de reacción en contra del medio, de la sociedad, de la injusticia, de la soledad… El adolescente no tiene otra elección que morir o seguir como un niño, con la violencia del niño. Vemos perfilarse las películas siguientes de Nicholas Ray: por supuesto Rebeldes sin causa (1955) y, sobre todo, más tarde, esta violencia que no actúa, contenida, de donde salen de vez en cuando unas cortas, precisas y eficaces acciones. Jim es el precursor de los héroes de Party Girl (1958) o Everglades (Muerte en los pantanos-1958), la obra maestra del naturalismo.

La narración a partir del guión de Bezzerides y el propio Ray es un verdadero ejercicio estilístico.

  En los primeros 30 minutos, tenemos una sucesión de secuencias tratadas con un ritmo seco, nervioso, que retoman y manipulan los principales clichés del cine negro.  La coreografía de los policías – padres de familia o solteros atormentados–y los delincuentes  – peligrosos o simples adolescentes protegidos por la prostituta caritativa–, se desarrolla en una atmósfera nocturna y urbana, entre el documental estilo T-men de Anthony Mann y el thriller realista de Cry of the City de Robert Siodmak. Seguimos el cotidiano de tres policías en sus redadas nocturnas.  Ray no se pierde los detalles:
el colega que te pita para que bajes,…
...los dormitorios de cada uno…
El elemento novedoso lo dan estas pinceladas sobre los movimientos de los cuerpos y de las caras en su afectación por las circunstancias y el medio.

De pronto, con Jim / Robert Ryan como único hilo conductor, entramos en otro mundo y otra historia:
El tema "hunt scherzo" invade la pantalla cuando descubrimos con Jim el paisaje nevado. Su crescendo potencia la fuerza salvaje y majestuosa de una naturaleza que recibe en su seno  la ceguera y la violencia  del humano, la caza del  chivo por los lobos. A los primeros 30 minutos urbanos sucede una secuencia de 10 minutos a un ritmo infernal.  

Jim, con su abrigo, su sombrero, sus guantes, sus zapatos negros, se parece a un cuervo saltando, tropezando,  incomodo,  de un punto a otro en la nieve blanca. A su lado el "buen hombre" con su fusil: Brent, que quiere hacer la justicia a su manera después del asesinato de su joven hija.
  …Los padres de la niña asesinada no se fían de este "agente especial" (Jim) que llega de fuera y hace preguntas: saca los niños de aquí… es lo único que nos faltaba: que nos envíen un agente especial dice el padre, Brent. No lo haré como en la ciudad; descargaré mi escopeta sobre su vientre. Brent es un hombre respetable en el pueblo: "a good man" dice el guardia civil.
Una manada de hombres lobos empieza la caza del chivo. El cuervo Jim descubre otra violencia que la suya. 


  Cuando se abre la puerta de la casa de Mary,  no la vemos pero vemos a Jim: cambia la expresión  de su cara y saluda con el gesto de quitarse el sombrero. Oímos la  voz de Mary…"podéis pasar y mirar, si quereis",  vemos a Jim y Brent entrando, ella se queda en la sombra, aparece de espalda, siguiéndoles, hacia la chimenea encendida: la luz- han pasado 39mn

A los 40mn vemos su cara: ellos no comprenden por qué la casa está en la sombra: lo siento, hay una lámpara en la mesa, dice ella. Antes de Brent, Jim comprende que está ciega.    40 minutos después del primer plano. Ida Lupino, ciega, hace estallar su talento. Bajo la nieve, el fuego: el principio de incendio cuando cae la lámpara, la luz que Jim enciende delante de sus ojos, confirmación de la ceguera. Nicholas Ray juega con los elementos y los contrastes.

 El mecanismo de violencia se ha invertido: Jim defiende a Mary frente a la violencia de Brent que quiere obligarla a hablar. Jim para la bofetada que quiere darle. Han pasado 4 mn de una violencia extrema contrastando con la fragilidad y la vulnerabilidad de Mary.  Ella va hacia el espejo, se peina: lo quiere. Ha captado su soledad, él está atraído.


¿Policía? le pregunta Mary que añade: no confía en nadie; yo tengo que confiar en todos. El enamoramiento es un crescendo de viola y violines que acerca lentamente estas dos soledades: el hielo se derrite entre Mary y Jim. Los dos actores nos ofrecen la interpretación de la sobriedad y la sutileza de los sentimientos en este terreno resbaladizo, este "dangerous ground" del título. El tono  amenazante del tema principal,  "Hunt scherzo" de Hermann,  entra de nuevo y acompaña las escenas de persecución de Dany en la nieve. Es un tema que contrasta con la música  de viola, harpa y violines que oímos más tarde en casa de Mary, en la excelente y dramática secuencia en la cual Jim sigue a Mary hasta el refugio de Dany. Encadena sutilmente con la vuelta al tema principal cuando Jim corre detrás de Dany para protegerle de la venganza de Brent,  lo que pone de relieve la amenaza que pesa sobre Dany.

La muerte de Dany con la música de Bernard Herman como acompañamiento o,  mejor dicho, con la muerte en los talones, puede haber inspirado a Hitchcock para este final en los Montes Rushmore con la muerte de Martin Landau. Al horror que se leerá en la cara de Eve Marie Saint, anticipa aquí el de Brent:

"Tan sólo es un niño, nada más que un niño"
dice Brent deshecho.
Lo coge en sus brazos y lo lleva al pueblo.
"Encuentra la paz que no puedes encontrar aquí": es la oración de Mary, Dany era sus ojos.  La viola vuelve con la oración de Mary después de la muerte de Dany. Entra la música que  Hitchcock utilizará en Marnie…

Jim la acompaña a su casa en la sombra. Bernard Hermann es el que no acompaña: nos pone una música de western de estas que potencian los bonitos paisajes del oeste después de su conquista por John Wayne. La emoción se diluye. En casa, Mary cuenta a Jim quien era Dany ", la música aunque melosa y romántica no molesta ya tanto. Quiere ayudarla, que vaya a un medico.
-Vete por favor
-Haré lo que me pides. Se va pero… vuelve. Final en la nieve.


La productora RKO, ya en manos  de Howard Hugues, guarda la película en un cajón  un año y medio y  la distribuye en Enero de 1952, con  un recorte de 10 minutos. Este recorte corresponde a este final, cambiado con respecto al guión inicial de Benezzerides y Nicholas Ray: la novela de Benezzerides acaba con el rechazo de Mary hacia la oferta de Jim. Éste, transformado por la experiencia de su encuentro con la generosidad de Mary y la violencia desatada en este pueblo en la nieve, vuelve a su trabajo de policía urbano.
Un final posible...

 Esta reflexión más profunda sobre la fuerza de la soledad falta aquí. Sin embargo,  el guionista que, tres años más tarde, adapta la novela de Mickey Spillane, Kiss me deadly,  realiza con La casa en la sombra un excelente trabajo que la modificación del final no llega a  ensombrecer.   Unos detalles empiezan a llenar la pantalla desde la aparición de Mary, en su casa, en el refugio de Dany, en sus desplazamientos hacia el pueblo, en su relación con los demás… una visión de la América profunda –aquí el estado del Colorado –que sirve de escenario para unos personajes muy negros en su afán de venganza. Nicholas Ray sabe dar a este guión la fuerza emocional  y el soplo lírico que caracterizan su obra desde su primera película "They live by night" (Los amantes de la noche-1948).