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24.7.13

"The naked city"-Jules Dassin

En el corazón del cine negro

La Ciudad desnuda 1948
Director: Jules Dassin
Guión:  Albert Maltz / Malvien Wald (relato)
Música:  Miklös Rözsa-Frank Skinner
Fotografía:  William H,Daniels
Montaje:  Paul Wealthenwax
Dirección artística:  John DeCuir
Producción:  Mark Hellinger Universal







Actores:
 Barry Fitzgerald es el teniente de policia Dan Muldoon   

Barry FitzGerald
        
Howard Duff es Frank Niles


Dorothy Hart es Ruth Morrison
Dorothy Hart y Howard Duff

Don Taylor es el policía Jimmy Halloran

Ted de Corsia es Willie Garzah

Mark Hellinger es el narrador
Mientras la ciudad duerme…

Esa es la Ciudad tal como es: los niños jugando, los edificios en la desnudez de la piedra, la gente sin maquillaje: vistas de Nueva York con voz en off.
While the city sleep diría Fritz Lang: Mientras la ciudad duerme
Es la una de la mañana: el crimen, la chica muerta - los dos atracadores que han robado sus joyas,  la anestesian y la ahogan en la bañera: ¡la foto de la ducha enlaza con los chorros de agua saliendo del camión de la limpieza! Era modelo…Era polaca, cambió su nombre por Jean Dexter dirá más tarde un policía encargado de la investigación. La voz en off: «Yesterday she was just another pretty face. This morning she's the marmalade on everybody's toast ».





Son las cinco de las mañana: uno de los atracadores mata al otro. Vemos al “buen pueblo” despertarse, coger el metro, a los policías y detectives levantarse, afeitarse e ir al trabajo
Martha Swenson (Virginia Mullen) descubre el cuerpo de Jean Dexter


“La señorita Jean Dexter …”:  Gritos y música- Mark Hellinger, voz en off, que se ha presentado como el productor de la película no para de hablar;  nos describe la eficacia de la administración hospitalaria y  policiaca hasta llegar a la comisaría de Chelsea-NY: estamos en el departamento de la brigada de homicidios del barrio.


Todos al trabajo: les vemos coger las huellas, hacer las fotos en el lugar del crimen: la cámara de Dassin sigue cada gesto de la brigada. Un documental pesado: todos expertos, han hecho la guerra de… Hellinger comenta la investigación del detective Jimmy Halloran … Jimmy parece un poco torpe, pero es el buen americano, su mujer le espera con una buena comida, transmite a su hijo los valores morales de su país. Jimmy es el vigilante de la ciudad, el responsable de la seguridad y el orden  Esta es tu ciudad, Jimmy, mirala bien” le dice Hellinger.


El inspector Muldoon dirige la comisaría de Chelsea: convoca a Frank; la muerte de la chica le conmueve: “no me temblaban las manos así desde que estuve en la guerra en el Pacífico sur.” Ruth, amiga de Jean Dexter es novia de Frank, él estará mintiendo…”jamás he visto un mentiroso como usted” le dice el inspector. El productor Hellinger se hace realmente pesado contándonos los detalles de la investigación: eficacia policiaca… la larga secuencia con Frank se parece a las series de TV de la época El inspector es puro cliché: viudo, hablando del sueldo de la policía comparado a lo que gasta Frank…y más tarde “sólo trato de justificar mi sueldo”-  Hellinger también cuenta: dos hombres para seguir a Frank con tres turnos: son seis hombres ( a cargo de la colectividad…pensará – en esta época, el productor Hellinger ganaba 200 000 dólares al año).


Una escena de persecución magistral domina la película: Jimmy se vuelve protagonista y se lanza en una investigación por el barrio donde se supone que vive Willie Garsah “el armónica” como lo llaman los niños. Seguimos al detective por las calles hasta el refugio de Willie.


La fuga de este, los movimientos de la multitud dan una dimensión innovadora en esta época y que todavía impresiona… hasta que la brigada de homicidios con Barry Fitzgerald / Inspector Muldoon a la cabeza. Entonces la voz del productor retomo su narración propagandística.


Se mete hasta en la mente de Willie, el asesino que Jimmy ha por fin localizado: “a ver si tomo el metro…tranquilízate, no corras… no pierdas la cabeza” mientras vemos a Willie matando a un perro en la secuencia final de su persecución por el torpe Jimmy que no lo es tanto.


La escalera que sube Willie Garsah: el también, como Jimmy, domina la ciudad “Esta es tu ciudad, Willie, pero nosotros te matamos” no llega a decir Hellinger. El productor concluye, ante de morir él mismo poco después, hablando de Jean Dexter: « Her name, her face, her history were worth five cents a day for six days. Tomorrow a new case will hit the headlines », esta es  la historia de una niña nacida en la miseria, una jean dexter…8 millones de historias en la ciudad, esta ha sido una de ellas. Más tarde, una voz en off con más humor nos hablará de estos 8 millones de neoyorquinos que se van de vacaciones pero Jimmy no corre detrás de Willie sino de Marilyn Monroe y otra voz en off de Jack Lemon detrás de Sherley McLaine.

Las frustraciones de Jules Dassin

La publicación en 1945 del libro de fotografías sobre Nueva York “Naked City” del fotógrafo Arthur H.Fellig –conocido como Weegee –es por supuesto un punto de partida para el proyecto de la película, y Weegee es consejero durante el rodaje.  Sin embargo, podemos pensar que la cultura de Jules Dassin y William Daniels, abierta a Europa, ha sido influenciada por el neorrealismo italiano en plena apogeo en estas fechas.


El proyecto de instalar la cámara en la calle, de rodar un film negro fuera de los Estudios, prácticamente todo en exteriores, a pesar de las reservas de la Universal, es innovador. Malvin Wald, autor del relato encargado por el productor Mark Hellinger, cuenta: “La idea entusiasmó al alcalde de Nueva York. Lo veía como una oportunidad para revalorizar los servicios [de la policía estatal] que siempre han sido el hazmerreír de los neoyorquinos… Cuando Hellinger ha enseñado mi proyecto a Jules Dassin, éste ha comprendido enseguida: “es una nueva forma de cine, Mark, quiero participar”… Sólo quería que el script fuera reescrito por Albert Maltz, un escritor respetado que daría más peso al proyecto”.


Para Jules Dassin, la ciudad de Nueva York tiene que ser el principal protagonista. No va a ser así. A pesar de las promesas hechas por el productor de no tocar nada de la película filmada por Dassin, Hellinger decide cortar y hacer un nuevo montaje sin su acuerdo: el director sale llorando del preestreno. Se le repite el mismo disgusto que con Brute Force donde se añadieron unos flashbacks inútiles por orden de Hellinger. Se ha hablado también de una fuerte presión de los Estudios Universal en esta época de virulento anticomunismo, para no dar rienda suelta a Dassin y a su crítica social: el realizador era un antiguo afiliado al partido comunista (hasta el pacto Germano-Soviético). Nueva York pasa de principal protagonista – que era su motivación – a actriz de reparto. Las largas secuencias en estudio tienen a Barry Fitzgerald / Inspector Muldoon como protagonista. El actor, excelente, prefigura la larga serie de comisarios para TV y el guión le transforma en “voz in” paralela a la “voz off” del productor. Don Taylor / Jimmy es particularmente soso y su papel de padre de familia estadounidense entra totalmente en la propaganda. Howard Duff y Ted de Corsia salvan el casting por unas caracterizaciones más integradas en un cine clásico, aunque bastante lejos del neorrealismo querido por Dassin.


El subgénero “procedural”


Es Mark Hellinger quien tiene también la idea de añadir la voz en off, la suya, – pesada redundancia con las magnificas imágenes de William Daniels –desde el primer título de crédito, presentándose al público, lo que nos aleja de la voz en off de otros filmes del género. ¡Uno no puede presentarse como para parecerse  a Orson Welles! El resultado es una trama policiaca trivial que se impone muy a menudo a lo largo de la película sobre la descripción de la ciudad que deseaba realizar Dassin. Además, la narración  contiene unas explicaciones sobre los procedimientos de los servicios de la brigada criminal con un tinte propagandístico pronunciado, típico del subgénero “procedural” muy utilizado por Hollywood desde el final de la segunda guerra mundial y todavía más en esta época de “Guerra fría” con la Unión Soviética.  El aspecto cine negro no se integra totalmente en esta presentación de documental que impone el productor. La apuesta que consiste en mezclar estas dos formas exige un guión que tenga una fuerza de enganche: pensemos en Jacques Tourneur con Berlín Express  en 1948 que da una visión personal sin ninguna traba o, el mismo año, en  Henry Hathaway sobre procedimientos judiciales y periodísticos con Call Northside 777 (Yo creo en ti) y,  más tarde,  sobre servicios de espionaje y militares con Diplomatic Courier (Correo Diplomático-1952). Jules Dassin no ha tenido esta suerte.

Una inolvidable secuencia final

A pesar de estos defectos y de las dificultades encontradas por el director, la película nos ofrece una de las mejores secuencias de cine negro con la persecución de Willie “el armónica” en el East Side de Manhattan, hasta el Williamsburg Bridge. Abre la puerta al cine negro urbano como prototipo de calidad gracias  al genio de dos artistas: Jules Dassin y William Daniels. Si este último ha trabajado con los grandes del cine mudo, demuestra aquí su capacidad de innovación: utilización de focales de gran ángulo, focos de poco peso y muy manejables, de espejos sin azogue que le permitían filmar sin que la multitud, muy presente en las escenas en la calle, el metro y sobre todo en la secuencia final, mire la cámara.


Recibe uno de los tres Oscares nominados para The naked city. La calidad y la precisión de los encuadres, el virtuosismo del montaje demuestran el genio artístico de Jules Dassin después del magnifico Brute Force. Seguirá su trayectoria de cine negro urbano con Thieves’ Highway (Mercado de ladrones-1949), filmando las calles de San Francisco antes de huir hacia Europa, perseguido por el Comité de Actividades Antiamericanas como lo comentamos a propósito de Brute Force. En el Reino Unido, antes de exiliarse de nuevo en Francia,  rueda su último film negro:  Night and the City (Noche en la Ciudad-1950) donde mezcla un realismo brutal con un expresionismo sorprendente: ¡una obra de arte!



16.7.13

"Brute Force"-Jules Dassin

En el corazón del cine negro


Fuerza Bruta  1947

Dassin Jules
Guión:  Richard Brooks (novela: Robert Patterson)
Música:  Miklós Rózsa
Fotografía:  William H.Daniels
Montage: Edward Curtiss
Productor:  Mark Hellinger
Anuncian los títulos de crédito:
Burt Lancaster-Hume Cronyn-Charles Bickford as the men on the “inside”




Howard Duff y Burt Lancaster: la fuga

Burt Lancaster es Joe Collins segunda película después de The killers (1946) producida por Mark Hellinger
Hume Cronyn es Capt. Munsey después del famoso primer papel como aficionado a los juegos de adivinanza sobre  criminalidad, y descubierto por Hitchcock en The shadow of a doubt ( 1943) es una sorpresa descubrirlo sacando las fuerzas del mal. Antes de Brute Force, trabaja en The postman always rings twice (Tay Garnett-1946)
Charles Bickford as Gallagher. Lo bueno de Gallagher ha sido antes el malo de Fallen Angel  y Whirepool de Preminger-
Yvonne De Carlo es Gina Ferrara- La vimos en CrissCross de Robert Siodmak
Ann Blyth es Ruth vuelve al cine negro dos años después de Mildred Pierce de Michael Curtiz
Ella Raines es Cora Lister: después de tres films noirs de Robert Siodmak (ver Phantom Lady) y The web (Michael Gordon-1947) y antes de Impact (Arthur Lubin-1949) y A dangerous profesión (Ted Tetzlaff-1949)
Anita Colby as Flossie
Whit Bissell es Tom Lister Lo veremos en He walked by night (Orden: Caza sin cuartel-Alfred L.Werker-Anthony Mann-1948), Raw Deal (Ejecutor-Anthony Mann-1948)
Art Smith as Dr.Walters: lo veremos en Body and Soul (Robert Rossen-1947) y T-Men (Anthony Mann-1947)
Sam Levene es Louie Miller Lo recordamos en The killers (Robert Siodmak-1946) y Crossfire (Edward Dmytryk-1947)
Jeff Corey es "Freshman" Stack: fue  Blinky Franklin en The killers
John Hoyt es Spencer: el guapero trabajó enunos cuantos films negros como The unfaithful (Vincent Sherman-1947) y,  después de Brute Force,  en To the end of the earth (Opio-Robert Stenvenson-1948), The bribe (Soborno-Robert Z.Leonard-1949 con Robert Taylor y Ava Garner)Trapped (Richard Fleischer-1949), The Lady Gambles (Dirección prohibida-Michael Gordon-1949 con Barbara Stanwick)...
Jack Overman as Kid Coy
Roman Bohnen as Warden A.J. Barnes
Sir Lancelot as Calypso: después de una aparición en To have and have not (Howard Hawks-1944) y Yo anduve con un zombie (Jacques Tourneur-1943) donde era también el Calypso singer.
Vince Barnett as Muggsy, fue compañero de celda del “Sueco” /Burt Lancaster en The killers
Jay C. Flippen es Hodges (guard) Dos años antes de They live by night (Nicholas Ray-1948) considerada como su primer película,  Mark Hellinger le ofrece un corto papel en Brute Force.
Richard Gaines as McCollum
Frank Puglia es Ferrara ha trabajado en Casablanca (Michael Curtiz-1942)
Howard Duff es Robert "Soldier" Becker: es su primera película, seguida por The Naked City (Jules Dassin-1948), Woman hiding con su mujer,  Ida Lupino (Michael Gordon-1950) y While the city sleep (Fritz Lang-1956)
Charles McGraw es Andy. Ha participado en algunas películas negras como The killers, T-men, ya mencionadas y The long night (Anatole Litvak-1947), Berlin Express (Jacques Tourneur-1948), Roadblock (Harold Daniels-1951) con fotos de Nicholas Musuraca, His kind of woman (John Farrow-1951), The narrow margin (Richard Fleischer-1952)...

Un doble eje 
Con una potentísimas fuerza,  la trama de la película gira alrededor de dos eventos,  un doble eje que, tal el ojo del huracán, lo arrastra todo y lo precipita en las llamas del infierno.  El primer evento está claramente representado: se sitúa en la primera secuencia: un coche fúnebre se lleva el cuerpo de Frank, uno de los encarcelados. Bajo la lluvia, Joe Collins  se despide de su amigo,   acompañado por el señor Munsey, jefe de los guardias de la sinistra cárcel de Westgate.


Es una escena que posiciona a los protagonistas en su relación: la fuerza tranquila de Joe que controla su emoción, la “Fuerza Bruta” del capitán Munsey, un hombre físicamente débil al lado de Burt Lancaster al que exige que lo llame señor y de quien, extrañamente, busca la complicidad: ¿ambigüedad y confusión de sentimientos o cálculo premeditado?
Al segundo evento, no se alude: tenemos que imaginarlo a partir de la evolución de la situación. Se sitúa en la secuencia siguiente. El inspector enviado a la cárcel de Westgate por la administración penitenciaria, se reúne con el alcaide, el médico de la cárcel y Munsay para significar el desacuerdo de las autoridades con una gestión laxista y paternalista. Amenazando al alcaide, pide mano firme, disciplina y castigos ejemplares. Lo que indigna al viejo médico que demuestra que uno puede ser humanista y alcohólico a la vez. Munsay acompaña al inspector.


No vemos el encuentro entre los dos hombres pero las consecuencias de este segundo evento está puesta en evidencia cuando Munsay ocupa el puesto del alcaide y aplica con celo los métodos exigidos por el poder administrativo. Va tejiendo su tela de araña: crea las condiciones para que Joe organice con sus compañeros de celda y algunos otros la evasión tan deseada y que la revuelta de los demás sea inevitable. Entonces Munsay  puede sacar toda su fuerza bruta. Pero el Dr. Walters le avisa: la fuerza puede hacer de ti un jefe. Pero, olvidas algo: puede también destruirte.


Precursores y Secuelas
 Se puede enfocar la narrativa visual de Jules Dassin desde el realismo documentario, como el  prototipo de películas sobre encarcelamiento  que tendrá numerosas secuelas en las décadas siguientes y hasta ahora: la vida en la celda, la formación de los grupos con sus jefes, los soplones, los guardias psicópatas en su afán de dominación, las torturas, los motines y las fugas… No olvidemos, sin embargo, a los precursores, particularmente  con la notable I was a fugitive de Melvin LeRoy. Conviene también notar los numerosos puntos de similitud con The Criminal de Joseph Losey tratado en este Dossier.


La fuerza tranquila de Burt Lancaster parece ser una referencia para Stanley Baker cuando se trata de contener la violencia.


El encuentro en la iglesia entre Joe y Gallagher para preparar la fuga tendrá su equivalente en la película de Losey con el trato entre  Stanley Baker y Gregoire Aslan. A los comentarios cantados de Calipso sobre los eventos responden las canciones de Judas que se acompaña con la guitarra… Sobre todo, las dos películas abren una reflexión sobre el poder y la violencia.


A las imágenes de la pulsión y del afecto de Brute Force, se añade la fuerza espectacular que emana de la representación del espacio carcelario, en particular en la última secuencia. El mundo originario del caos y del estado salvaje se manifiesta a lo largo de la película, “como predador que elige sus presas y como parásito que acelera su degradación” dice Gilles Deleuze:


…es el asesinato del chivato,  empujado por las llamas de los tres soldadores hacia la apisonadora,
…las llamas que se tragan la torre y a los hombres delante de las puertas del infierno, Westgate:


… “Estas puertas se abren sólo tres veces: cuando entras, cuando tu tiempo ha cumplido, cuando mueres” dice Gallagher. El mundo originario invade progresivamente la totalidad del espacio y transforma las pulsiones de los humanos en una violencia que se vuelve necesariamente en contra del que la provoca: el devenir del capitán Munsey le lleva a la muerte,  arrastrando a tantos otros en un holocausto.  
Como en The criminal: la técnica cinematográfica funciona, más allá del texto de la narración, como dialéctica visual –y también musical (pensamos en la utilización de la música de Wagner para cubrir los gritos de Louie Miller  torturado por el capitán Munsey y a la potencia de la música de Miklós Rózsa en la secuencia final que prepara el futuro acompañamiento de Ben Hur de William Wyler).


El director consigue poner de relieve un aspecto de las cosas con un significado y una intensidad  que actúa sobre nuestra percepción. Las fuerzas de significado y de intensidad de la representación cinematográfica  pueden ir en un sentido que favorezca la emoción  o la visión crítica, o las dos a la vez. Cuando la película trata de  relaciones humanas y de problemas de sociedad como es el caso, se vuelve difícil encontrar el justo equilibrio entre emoción y reflexión crítica. Y todavía más cuando se trata de cuerpos encerrados y de relaciones de dominación

Cualidades de un equipo cinematográfico

Detrás de la obra, dirigida por Jules Dassin con el guión de Richard Brooks,  hay un equipo que  consigue el equilibrio esperado. La creación artística de una realidad de ficción es aquí una verdadera máquina emocional con  los primerísimos planos, los encuadres, la dirección de los actores, unos efectos visuales impresionantes –como la salida del túnel del desagüe  donde trabajan, castigados, el grupo de Joe Collins -y el ritmo. Pero es también una visión .crítica, una demostración aplastante  de la inutilidad del encerramiento de los cuerpos, las fuerzas que los humanos pueden desarrollar cuando reivindican su libertad, aunque acepten una condena de la sociedad.


El médico alcohólico Walters es el portavoz de esta reflexión: la cárcel es el reflejo de los valores de la sociedad que crea el sistema carcelario, brutal,  insensible y sin ninguna posibilidad de rehabilitar a los que entran, una sociedad que no quiere ver esta parte de ella misma que produce. Pero Dassin y Brooks van más lejos: estamos  en 1947 y nos dicen, después de la guerra mundial, que cuando el sistema de gobierno organiza la dominación de tal manera que se permita franquear la distancia entre vigilar y castigar, los que dominan pueden dar rienda suelta a su “fuerza bruta” y producir la “inhumanidad”. Pero también nos dicen, en plena guerra fría, que no se puede confundir la autoridad con el autoritarismo y permitir a un senador poner en marcha una “caza de brujas”. Unos años más tarde, Dassin tendrá que marcharse a Europa –parece ser por denuncia de Edward Dmytryk, como le pasó a John Berry (ver He ran all the way en este Dossier). Para rizar el rizo, recordamos que la novela de  Richard Brooks sobre el antisemitismo, The brick foxhole se llevará a la pantalla por Edward Dmytryk: Crossfire (Encrucijada de odios), el gran éxito de la película no impedirá al Comité de las Actividades Antiamericanos mandar al director a la cárcel. Dmytryk se libera unos meses más tarde denunciando a algunos colegas: el cine negro de la realidad.
Mark Hellinger, productor

El cine, realidad artificial y reproductible,  abre «un campo de acción inmensohace saltar por los aires este "universo penitenciario" de la modernidad urbana del capitalismo industrial» dice Walter Benjamin. Y el capitalismo industrial está detrás de la obra y del equipo dirigido por Jules Dassin: hay una sociedad de producción que financia el proyecto. Para Jules Dassin, eso ha sido el mayor obstáculo. Después de un curso en la RKO donde se forma en la cámara al lado de Hitchcock y rueda un corto, Dassin rueda siete películas con la MGM antes de Brute Force: las rechaza todas como rechaza también el sistema de producción hollywoodiano y Louis B.Mayer,  el déspota. Está más indulgente con Brute Force y The naked city a pesar de no  haber podido ejecutar su propia visión por la presión de la productora. Si el director denigra su etapa estadounidense es para mejor valorar la europea,  que le permite tener el control de su proyecto sin prácticamente ninguna intervención de los Estudios y también para aportar a Europa su testimonio de la “caza de brujas” del macartismo. Por lo menos, conviene agradecer la intervención de Mark Hellinger. Animado por Darryl Zanuck,  éste pasa a la producción,  después de ser asistente de productores para películas como They drive by night (Pasión Ciega -Raoul Walsh-1941), High Sierra (El último refugio-Raoul Walsh-1942) o Moontide (Marea de Luna-Fritz Lang-1942). Sus conflictos con la Warner le llevan a producir con los Estudios Universal tres clásicos del cine negro antes de morir en 1947,  a los 44 años sin ver acabado el último ni montar su propia productora en asociación con Humphrey Bogart. Estas tres películas son de The killers (Forajidos-Robert Siodmak-1946) y las dos películas de Jules Dassin: Brute Force (1947) y The naked city (1948).
El proyecto de Brute Force está relacionado en gran parte al éxito de Burt Lancaster, descubierto por Mark Hellinger para el papel del “Sueco” en The killers. La elección de unos cuantos más actores de su exitosa producción anterior,  The killers, está acertada, particularmente la de  Sam Levene, en el papel del compañero de Gallagher, que el brutal capitán Munsay tortura en una secuencia de una extrema violencia.  La elección de Richard Brooks para el guión de Brute Force a partir de un relato del periodista Robert Patterson, se debe a Humphrye Bogart que aconsejó a Hellinger la lectura de su novela, The brick foxhole. Hellinger organiza para Richard Brooks unos encuentros con el alcaide y los guardias de la cárcel de San Quentin. El guión de Brooks se revela demasiado violento para su época. La fuerte personalidad del productor acaba imponiéndose sobre las intenciones iniciales de Dassin y Brooks. Hellinger impone añadir a los “men inside” (hombres del interior) de los títulos de crédito, “the women outside”, las mujeres que, de alguna manera, son fatales:
Tom roba para no perder a Ella Raines,


Joe / Burt Lancaster organiza la fuga que le lleva a la muerte para volver al lado de Ann Blyth, paralítica que lo espera para operarse,


Yvonne de Carlo que deja a Soldier acusarse del crimen que ella ha cometido,
Anita Colby engaña a Spencer, le roba y le compromete. Dassin y Brooks intentan encajar con la buena idea de un cartel de cara de mujer en la celda de los cuatro hombres que les lleva a cuatro flashbacks. Están realizados con una atmosfera irreal como sí los que cuentan reviviesen un sueño. La secuencia de Tom / Ella Raines, se integra perfectamente en el guión:   presionado por Munsey (“yo disfruto mucho revisando las cartas, por ejemplo, esa, a tu esposa…”) Tom se suicida.
Las demás secuencias rompen el ritmo, no encajan con la realidad brutal de la trama y hacen de los encarcelados unos buenos hombres que viven el infierno por culpa de las mujeres. Esta concesión al productor conduce Dassin a declarar que Brute Force tenía un guión tonto.  De todas maneras, el director parece menos interesado por la trama que por el retrato de este grupo de hombres, guardias y encarcelados condenados a vivir juntos.  A parte del erotismo masculino y de la violencia extrema para su época –elementos que conducen a la censura o la prohibición en algunos países como Australia o Dinamarca – la caracterización de los numerosos personajes es precisa y demuestra una sensibilidad profundamente  humanista por parte de Dassin, sin excluir un cierto maniqueísmo en cuanta a la representación de prisioneros simpáticos en su mayoría y del médico alcohólico  frente a un jefe de guardias sádico. Hume Cronyn es la revelación de la película.

Rodada en dos meses, Brute Force utiliza un garaje de los Estudios Universal para montar los decorados de la cárcel Westgate. La fotografía de William Daniels y la música de Miklós Rózsa potencian   la fuerza de una dirección de gran cine negro.










































13.8.12

"Criss Cross" de Robert Siodmak (1)

Dossier ROBERT SIODMAK


Dossier Robert Siodmak






Criss Cross (1949)
Guión: Daniel Fuchs / Don Tracy (novela)
Música: Miklös Rösza
Actores: Burt Lancaster-Yvonne de Carlo-Dan Duryea


G

después de unos meses buscándose la vida en la construcción en Chicago y en los campos petrolíferos del sur, Steve Thompson vuelve a Los Ángeles. Sigue enamorado de Anna,  que le pidió el divorcio por no aceptar vivir con la familia de Steve y por la escasa ambición de éste. Se encuentran de nuevo y reanudan una relación a pesar de estar ella comprometida con Slim Dundee,  jefe de una pandilla de delincuentes. Con el tiempo, Anna decide dejar  de nuevo a Steve y se casa con Slim.
Pasa el tiempo y Steve e Anna se vuelven a encontrar. Este entrelazado  (Criss Cross) de encuentros y desencuentros,  caracterizados por un fuerte enganche físico, desemboca  en lo que quiere Anna: hacer que Steve entre en acción y participe en un atraco organizado de acuerdo con Slim y su gang. Si Anna es cómplice de Slim para atraer a Steve, está en realidad de lado de Steve para engañar a la banda y huir los dos con  el dinero. La jugada no le  saldrá como lo  esperan…

El estilo de Siodmak
Como  The Killers , rodada tres años antes por el mismo director, Criss Cross asocia numerosos temas del cine negro. Aquí tenemos a la obsesión de Steve por Anna, casi enfermiza comparada a la del "sueco" por Kitty Collins en The killers,  los flash backs con voz en off de Steve contándonos sus penas y lo que pasó, como lo hizo Fred McMurray en Double Indemnity o William Holden en Sunset Boulevard, el atraco y la huida de los amantes como lo veremos en Gun Crazy… Lo que hace de Criss Cross una película trágica es la referencia al destino, a la fatalidad que encierra a los amantes en el ojo del ciclón que ellos mismos han puesto en movimiento.  Anna, empujada por su marido Slim, induce en Steve, su ex marido conductor de furgón blindado, la idea de la acción: atracar el furgón. Una vez introducido en la acción, Steve vuelve a tomar el sitio privilegiado para Anna y provoca los celos de Slim a pesar de la asociación que se ha formado entre los dos hombres.  Una vez puesta en marcha, la acción los arrastra hacia la tragedia. La totalidad de la narración está encerrada ella misma entre dos imágenes: la película empieza y se acaba con la pareja de Anna y Steve abrazados.


La dimensión trágica de esta historia de una pasión, obsesiva y destructora en el caso de Steve,  se ve reforzada por el tratamiento estilístico que le da Robert Siodmak. El director sitúa la relación amorosa en el centro de la trama y crea una narración desde la imagen, unas composiciones subjetivas vistas por Steve y, por momentos por Anna, lo que da a la puesta en forma de Criss Cross una modernidad que la sitúa aparte en su filmografía y en el cine de la época. La muerte del productor Mark Hellinger antes del rodaje de Criss Cross no impide que la adaptación de la novela The underneath (los bajos fondos) de Don Tracy, un autor de pulp fiction , tenga como resultado una de las más conseguidas obras del cine negro. La novela inspira a Sodenbergh en 1995. Burt Lancaster, por su parte, se queja de la adaptación que se centra más en las relaciones amorosas que en el atraco, el cual no tiene lugar en un hipódromo, como en la novela,  sino en un furgón blindado. No le vendrá tan mal a Stanley Kubrick que puede más tarde rodar The Killing sin que tenga un sabor a remake.

El guión es de Daniel Fuchs: antes de Criss Cross, trabaja para el cine negro como guionista de the Gangster (gordon Wiles- en 1947) a partir de su novela Low Company (1937). Tuvo el Oscar por Love me or Leave me (Charles Vidor-1955) con James Cagney.
La fotografía es de Franz Planer que acaba de ser nominado al Oscar por otro film negro,  Champion (Mark Robson-1949)

Ver en you tuve, en inglés, la secuencia del atraco: parte 7

Los personajes
Entramos en la vida de una gente humilde, en la zona de Bunker Hill en Los Ángeles. Steve trabaja en un servicio público de transporte de dinero en furgones blindados. vive con su madre y su hermano Slade en Hill Street, justo por encima de  la entrada norte del túnel.  La humildad impuesta por las dificultades materiales no impiden las relaciones de poder:

de la madre hacia los hijos… 
Piensas que tengo todavía 10 años
- ¿Cuánto crees que tienes?
- He votado ya para dos presidentes

de Slade hacia su novia...

Anna, la ex mujer de Steve, ha sido empleada en una tienda antes de entrar en la banda de Slim Dundee. La otra cara de la sociedad presente en Criss Cross son el gánster Slim Dundee y su banda, esta "gentuza" como la llama el dueño del bar.

Los empleados  de la compañía de furgones blindados, Horten's Armored Car Service, tienen  sus problemas de familia, hablan de la seguridad de los coches blindados. Steve que ha vuelto a trabajar en esta compañía  es un buen tirador-

Dice uno de las oficinas: «no comprendo ese afán de encerrarte en un coche blindado. Fíjate en O'Hearn, sufrió una neurosis. Se fue a Santa catalina a pasar sus vacaciones en una barca con fondo de cristal para mirar en cuatro direcciones a la vez». el camarero invita a Steve a tomar una copa antes de anunciarle que Anna se ha marchado con Slim…  

Pete Ramírez, el teniente de policía,  criado en el mismo barrio que Steve,  es un amigo de la familia. Es un tipo de relación entre el policía y el protagonista recurrente en el cine negro y que Robert Siodmak retoma en Cry of the City entre el delincuente Richard Conte y el policía Victor Mature.  Aquí, tenemos a un policía que intenta proteger a un amigo de caer en el mundo de los bajos fondos, arrastrado por su amor por Anna. 
  
Es la madre de Steve que ha pedido a Ramírez de alejar Steve de Anna y de controlarla. 



Cuando visita a Steve en el hospital después del atraco, Pete lo sabe cómplice: you was the inside man Tú has sido cómplice. Y te engañaron-¿qué cebo utilizaron para atraerte? ¿No crees que te tomaron por el más cándido de todos los cándidos? Slim no ha muerto. Si ella se ha burlado de ti y está con Slim ahora, tu estás salvado. Pero si ella fue sincera contigo, si ha traicionado a Slim, si te está esperando en alguna parte, entonces él te cogerá, no lo olvides, enviará a un asesino a buscarte al hospital… ella está con Slim 


"lárgate" le contesta Steve. ¿Hasta que punto Pete tiene razón?.  Debí ser mejor amigo, tenía que haberlo evitado, cogerte por el cuello y romperte los dientes  dice Pete que Steve no quiere escuchar.

El suspense en el hospital  no tiene nada que envidiar a los mejores Hitchcocks:  el hombre en el pasillo, visto desde el espejo,  la enfermera…  Es acertada la relación que se hace a veces entre esta secuencia y el  trabajo del productor, asistente y guionista Val Lewton por Cat People y Leopard man de Jacques Tourneur.  

Criss Cross es un verdadero documento en cuanto a la vida en el final de los años 40 del siglo XX: los diálogos sobre precios y salarios entre los empleados de los furgones blindados y las localizaciones:
 el Barrio de Bunker Hill(foto) y sobre todo la Unión Station que es el escenario de una secuencia conmovedora sobre la fuerza del destino: el segundo reencuentro entre Anna y Steve.

Los actores
-Steve: Burt Lancaster.
Su padre era cartero y el mismo conoció varios empleos (vendedor, camarero) y, por supuesto, montó un circo en colaboración con Nick Cravat. Actuarán más tarde juntos en The flame and the Arrow (Jacques Tourneur-1950) y de nuevo bajo la dirección de Robert Siodmak en The Crimson Pirate en 1952).
-Anna: Yvonne de Carlo
Canadiense, coge el apellido de su abuelo materno,  siciliano. Se inscribe en escuelas de danza y su madre la lleva a Hollywood de donde  las expulsan a Canadá cuando expiran sus visas. Trabajará en diversos night-clubs hasta volver a la meca del cine. Después de un papel insignificante en la película negra This gun for hire (Frank Turtle-1942), encuentra a Burt Lancaster en el rodaje de Brute Force (Jules Dassin-1947), otra película negra.  Criss Cross lanza realmente su carrera.

-Slim Dundee: Dan Duryea.
En su papel habitual de cínico, diabólico, nos ofrece aquí un "plus" con unos trajes en blanco y negro que van a dejar sus huellas en el género. Ha trabajado en el cine negro antes de Criss Cross, esencialmente con Fritz Lang entre 1944 y 1945 en las tres películas que probablemente trataremos en este Dossier: The woman in the window, Ministry of fear, Scarlet Street. En 1946 tiene el papel principal en Black Angel de Roy W. Neill,  otro cine negro, muy estilizado con un Dan Duryea irónico como siempre frente a Peter Lorre –el "M" de Fritz Lang. Justo antes de Criss Cross, trabaja con Yvonne de Carlo en Black Bart y River Lady, dos películas de Geroges Sherman en 1948.
- Pete Ramírez: Stephen McNally
El teniente de policía, amigo de la familia de Steve, acaba de rodar  el papel del violador en Johnny Belinda (Jean Negulesco-1948)
-Finchley : Alan Napier
El  organizador del atraco en Criss Cross, tiene una corta pero notable actuación. También ha trabajado en Johnny Belinda. Actúa con unos grandes del cine negro como Peter Lorre y Sydney Greenstreet (The maltese Falcon) la película Three Strangers (Jean Negulesco-1946) con un guión de John Huston. El mismo año, tiene un papel en The strange woman (Edgar G. Ulmer, uno de los cineastas importantes en el cine negro que trataremos en el famoso Detour.). En 1949, participa en otro cine negro Manhandled (Lewis R.Foster) con Dan Duryea y, como este, roda una media de 5 a 6 películas al año en esta época.

CONTINUA: El abrazo de la muerte (2)