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23.6.15

Dmytryk's film noir: "Blacklisted-Antisemitism"


Claire Trevor en Murder, my sweet (Historia de Detective)


I-OBRAS
La parte más importante de la carrera de Edward Dmytryk se confunde con los eventos de la historia de la segunda mitad del siglo XX, particularmente  por lo que concierne a la época oscura y vergonzosa del macartismo. En este periodo relacionado principalmente con su cine negro, Dmytryk va a tener un papel poco glorioso que le sumerge en un guión que podría también considerarse de cine negro. Sin embargo, la década de 1940 había empezado muy bien y su carrera estaba tomando una nueva dimensión cuando firmó su contrato con los estudios de la RKO.

James Craig enfrentado a los nazis (Seven Miles from Alcatraz)

Seven Miles from Alcatraz es su primera entrega a esta productora en 1942, “unas travesuras nazis en un faro,… por lo menos, me encontraba en un nuevo territorio… ”, escribe Dmytryk. Cuenta en sus Memorias que el proyecto estaba programado con otro director y actores pero que el resultado probablemente habría sido el mismo teniendo en cuenta el material de origen, una historia corta, inédita de John D. Klorer llamada Sou’West Pass”.  
El administrador de la RKO en estas fechas, Koerner, abre de par en par las puertas de los estudios a Dmytryk después del éxito de Hitler’s Chlidren, en 1943. Con un presupuesto muy limitado, Dmytryk realiza un film sobre el nazismo desde un ángulo más original e innovador que el de las travesuras de la película anterior o de las características del culto al jefe y de la voluntad bélica del Reich. Hitler’s Children describe la voluntad del nazismo de crear una raza dominante desde el control de los cuerpos: adoctrinamiento de la juventud, creación de campos de trabajo, seguimiento de la procreación.    El resultado del interés del público por la obra de Dmytryk fue un golpe doble: dos películas que constituyen unas referencias para el cine negro. Murder, my sweet (Historia de Detective-1944) y Cornered (Venganza-1945). 

Dick Powell en Cornered (Venganza)

En la primera, Dick Powell es Philip Marlowe, el personaje creado por Raymond Chandler que inspirará a unos cuantos directores más, empezando por Hawks (The Big Sleep con Bogart): ver en este Blog el dossier Detectives. La segunda, interpretada también por Dick Powell, Corenred estrena un subgénero del cine negro sobre la caza a los nazis o colaboradores que tendrá un gran éxito comercial con obras de referencia en el género: The Stranger de Orson Welles en 1945, Notorious de Hitchcock (1946), Berlín Express de Tourneur (1947)… No olvidemos sin embargo, que estas películas tienen un antecedente con The Fallen Sparrow (Richard Wallace-1943) que trata de las secuelas de la guerra civil española que afectan a un ex voluntario de las Brigadas Internacionales (John Garfield en el papel): este se encuentra involucrado en un asunto manejado por “aristócratas” españoles franquistas y alemanes nazis.

Bajo la administración de Dore Schary, entre 1946 y 1948, la RKO produce una serie de films noirs que marcan el género: Crossfire, Berlin Express, Race Street, The window, They live by night,The velvet Touch
Cuando se estrena Crossfire, los estadounidenses han podido ver dos años antes las primeras imágenes de la liberación de los campos de exterminio nazis en actualidades filmadas o en The stranger de Orson Welles. El libro de Richard BrooksThe Bricks foxhole, interesaba al productor Adrian Scott porque esta historia de militares que vuelven de la guerra – aquí contra Japón en Okinawa – con sus traumas y sus fobias permite recordar los horrores que se pueden cometer cuando los humanos  se encuentran invadidos por un odio visceral e irracional hacia el otro, el extraño.
El equipo Scott, Dmytryk y el guionista John Paxton, inspirado por Richard Brooks, van a enseñar al público un asunto de asesinato en el ejército de los Estados Unidos en 1947. Una historia en la que el criminal, un sargento, interpretado por Robert Ryan, mata por un único motivo: un antisemitismo patológico, una judeofobia, más aceptable a su paso por la censura que la homofobia que denuncia el libro.  La película, construida en torno a dos flashbacks, pone el acento sobre distintos puntos de vista acerca de la ignorancia, la intolerancia y el odio y se convierte así en una de las más taquilleras del año. 

Robert Ryan en Crossfire (Encrucijada de odios)

Crossfire representa una forma artística que corresponde a la visión que quiere imponer Dore Schary como administrador: comprometerse con el público más allá del simple entretenimiento. Sin embargo, no sólo  Crossfire cierra el ciclo de las obras del director para el género negro: también es su última película de este periodo hollywoodiano. Edward Dmytryk se exilia a Reino Unido en 1948. En el prologo al excelente “Cine Negro de la RKO” de Gustavo Pavés, podemos leer: La ironía de que Dmytryk fuera despedido por Dore Schary, un hombre liberal, jefe del Estudio en esos momentos y que le había prometido al director su protección, justo en el mismo año en que la obra maestra de Dmytryk, Encrucijada de odios (1947), un film acerca de la tolerancia, había sido nominada para el oscar a la mejor película, es un testimonio contundente de esta absurda y desgarradora época dentro de la evolución de Norteamérica y su cultura popular.
Pero ¿qué tiene de absurdo y desgarrador el espíritu del tiempo? Estos epítetos, expresados como un simple juicio expeditivo que evita poner el dedo en la llaga,  ¿son apropiados cuando se habla de la supuesta evolución de la cultura popular estadounidense?


II-ANTISEMITISMO





En la primera parte de este Dossier, nos hemos preguntado:¿qué tiene de absurdo desgarrador el espíritu del tiempo? Estos epítetos, expresados como un simple juicio expeditivo que evita poner el dedo en la llaga,  ¿son apropiados cuando se habla de la supuesta evolución de la cultura popular estadounidense?
Si nos situamos en 1947 nace también la pregunta: ¿qué está pasando en los Estados Unidos para nominar a los oscares dos películas que denuncian el antisemitismo. La primera, en la sociedad burguesa con este extraña expresión del título, Gentlemen’s Agreement de Elia Kazan, este “Acuerdo entre Caballeros” que se traduce por el hecho de que alguien que tiene un apellido “raro”, judío, por ejemplo,  no tiene que insistir si se le niega la entrada en un hotel. La segunda, Crossfire de Edward Dmytryk, denuncia el racismo, más precisamente la judeofobia en el ejército: al sargento Monty no le gusta estos con un nombre “raro”… y este odio visceral puede conducir, una noche de borrachera, al crimen.
Las dos películas abren el debate sobre “la barrera invisible” en una sociedad, pero muy visible en algunos pilares del poder político, empresarial o mediático. Cuando Charlie Chaplin denuncia el fordismo en “Tiempos Modernos”, ataca también al señor Henry Ford. Cuando Orson Welles denuncia al Ciudadano Kane, se inspira en el magnate de la prensa William Hearst. Pero, ¿quiénes son y qué relación tienen Ford, Hearst, el industrial Rockwell y Walt Disney o Joseph Kennedy?
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Podemos encontrar unas respuestas en el museo del holocausto de Washington: nos ha provisto de una información no muy divulgada acerca del extendido antisemitismo existente allí, especialmente en la década anterior. Existió un manifiesto apoyo  por parte de de grupos de poder estadounidenses hacia el nazismo, mientras que en otros grupos, la simpatías hacia el régimen nazi fueron más ocultas y solapadas.
Algunos carteles de propaganda antisemita en 1939 afirman que comunismo es judaísmo y que  reaccionar contra el comunismo consiste en boicotear a los judíos.
Una de las razones utilizadas por el gobierno para mirar para otro lado con respecto a la situación de los judíos europeos era que el reconocimiento de la brutalidad del nazismo implementaba una política de aceptación de los refugiados. Tanto la población como los congresistas consideraban que una llegada masiva de refugiados representaba una amenaza para la propia subsistencia ante la escasez de trabajo, después de la crisis económica de 1929. La política inmigratoria fue definida entre 1941 y 44 por Breckinridge Long, alto funcionario del Departamento de Estado y amigo del presidente Roosvelt. En la sociedad, había un fuerte sentimiento aislacionista y una resistencia a participar en una guerra a la cual consideraban ajena. Pero había también un profundo antisemitismo en la población católica de origen irlandés, influido por las prédicas de  la iglesia, como los curas Fahey y Coughlin y también porque Irlanda se declaró simpatizante de la Alemania nazi como muestra de su rechazo a la dominación británica. El sentimiento antijudío se extendió unido a la posición de personalidades como Henry Ford, notorio antisemita que escribió la obra “El judío internacional”, y sobre todo Joseph Kennedy. Éste, embajador en Gran Bretaña, demostró su apoyo a Hitler y al régimen nazi.

Kennedy, que pertenecía a la minoría irlandesa católica, manifestaba un verdadero odio hacia el judío: en una visita a Hollywood, comentó a sus amigos que esperaba echar a patadas de allí a los judíos que dominaban los estudios y que de ese modo serían borrados del mapa. Manifestó también que “sólo se sentía feliz cuando al fin de cada día, le había ganado o estafado a un judío”. Impulsó a William Randolph Hearst a ayudar a Hitler a mejorar su imagen en los EEUU. Hearst solicitó y publicó en sus periódicos, columnas de Mussolini y de Hitler. Apoyaba al fascismo desde 1927 hasta mediados de los años treinta al mismo tiempo que prestaba su apoyo y ayuda a Roosvelt y al New Deal. Visitó Alemania en 1934, se entrevistó con Hitler y divulgó en Hollywood su asistencia a la reunión de Nuremberg de 1934. Libró una campaña para tratar de instalar la censura dentro de Hollywood para ciertas producciones, apoyado por algunos congresistas que consideraban que la inmoralidad que se podía ver en las películas era producida por los judíos que dominaban Hollywood.
Otro antisemita notorio era Walt Disney: ayudó a organizar a los cineastas independientes contra los judíos de la industria del cine y asistía a las reuniones del partido nazi americano con actores y músicos famosos.
El difundido odio a los judíos existente en los EEUU antes de la guerra había aumentado a niveles nunca vistos. Hubo discriminación y “númerus clausus” en colegios y universidades. Con la guerra y el alistamiento, los jóvenes descubrieron el antisemitismo existente en las fuerzas armadas norteamericanas. Mientras los graduados de universidades como Yale o Columbia entraban directamente como oficiales, los judíos con las mismas condiciones eran rechazados de los cuerpos de la marina o de los servicios de Inteligencia de las fuerzas aéreas.

El 19 de abril de 1943 se reunieron en las Bermudas representantes de EEUU y Gran Bretaña para tratar del problema de los refugiados sin propuesta significativa. En enero de 1944, Roosvelt establece la Junta para refugiados de guerra en el departamento del Tesoro para rescatar en Fort Ontario en Nueva York a los refugiados de áreas NO ocupadas  por los nazis, zonas liberadas con selección de personas relacionadas con la ciencia y la cultura y no inmigrantes comunes.
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Con estas informaciones hechas públicas, se podría hablar de una época desgarradora si nos satisfacemos con una reacción visceral –lo que sería tener una actitud contradictoria con la voluntad de una reflexión más profunda. Pero de ninguna manera se trata de una situación absurda como lo leemos en el prologo al libro de Pavés. La voluntad de unos progresistas de los estudios de Hollywood de abrir el necesario debate sobre las tendencias xenófobas y el antisemitismo por una parte de la sociedad estadounidense conduce a las nominaciones a los oscares de las películas de Dmytryk y Kazan en 1947.  Lo que no impide la  Comisión contra las actividades antiamericanas incluir Dmytryk y el productor de Crossfire, Adrian Scott a la lista negra llamada “Los diez de Hollywood”.  


III-BLACKLISTED


"Los diez de Hollywood"

HUAC: Comisión sobre las actividades antiamericanas 
La Comisión se sitúa en la continuidad de la ideología y la acción de los grupos de poder,  cercanos o afiliados al partido nazi americano desde la década anterior, que han tenido al comunista como principal enemigo bajo la paranoia de la apariencia del judío (o al inversa), como lo vimos en la página anterior: II-antisemitismo.  El nombre de la Comisión es House of Un-American Activities Committee (HUAC): la palabra House pone en evidencia al enemigo interior considerado como extraño.
Las investigaciones por la HUAC de unos cuantos profesionales de la industria cinematográfica, promovidas por el senador MacCarthy,  puede considerarse como la continuación de la acción del senador Jack Tenney con el CJFUAC Californian Joint Fact-finding Committee on Un-American Activities  del final de la década de 1930.

Con respecto al supuesto anticomunismo, conviene hacer notar sin embargo que la industria cinematográfica supo ponerse al servicio de los intereses del gobierno federal. Cuando en 1943, las miradas se vuelven por fin hacia la contención del nazismo y el fascismo europeo, se necesita debilitar la tendencia aislacionista y fortalecer la alianza con la Unión Soviética y los estudios  Warner satisfacen la demanda de la administración Roosevelt con  Mission to Moscow, película pro-Stalin. Warner consideró esta producción como un acto patriótico al servicio del New Deal en la guerra contra el fascismo.
Acabada la guerra, la vuelta al anticomunismo visceral se acompaña de la necesaria limpieza de los focos izquierdistas que habían manifestado con tanto vigor su rechazo al fascismo. La HUAC va actuar con respecto al foco hollywoodiano en dos tiempos: 1947 y 1951.

“Los Diez de Hollywood”: Dmytryk “”
En un primer tiempo, el porcentaje de los guionistas convocados para declarar sobre su simpatía o pertenencia o no al comunismo es el más elevado: más de 60%. Se constituye una lista negra (Black List) con los nombres de los que se niegan a declarar, a pesar de la posición en contra del presidente de la influyente  Motion Picture Association of America, Eric Jonston. Los que figuran en la lista negra no podrán trabajar en la industria cinematográfica, sus nombres tendrán que ser borrados de los títulos de crédito. La resistencia de los que forman los “Diez de Hollywood” (The Hollywood Ten) provoca una inestabilidad en el ambiente laboral de los estudios. Los productores se comprometen a no emplear a  comunistas u otros subversivos  en los estudios de Hollywood. En 1948 empieza el juicio de los de la lista negra. En abril de 1950, el recurso de los “Diez” se ve rechazado por la Corte Suprema. En 1951 son condenados a un año de cárcel. 
Se puede consultar la lista de los “Diez de Hollywood” que recordamos a continuación, en el enlace siguiente: http://www.lib.berkeley.edu/MRC/blacklist.html
-Alvah Bessie, periodista, novelista y guionista, ganador de un oscar por Objective Burma en 1945, voluntario en las Brigadas Internacionales, resume su experiencia en la guerra civil española en Men in the Battle en 1938.
 –Herbert Biberman, realizador, guionista y productor, denunciado, así como su mujer, por Dmytryk. En 1954 Biberman realiza Salt of the Earth sobre la condiciones laborales de los mineros en Nuevo Méjico.
-Lester Cole, guionista, uno de los primeros condenados por HUAC escribió el guión de Viva Zapata (Elia Kazan) que tuvo que acabar John Steinbeck.
-Ring Lardner Jr: guionista, ganador de un oscar en 1942 por Woman of the Year. Su mejor guión: M.A.S.H en 1970.
-John Howard Lawson guionista y escritor de obras de teatro
-Albert Maltz escritor de novelas cortas y obras de teatro con dos oscares para sus guiones de documentales Moscow Strikes Back (1942) y The House I Live In (1945). Para el cine negro: This Gun for Hire (1942), Cloak and Dagger (1946), The naked City (1948).
-Samuel Omitz guionista y escritor
-Adrian Scott guionista y productor (Cornered y Crossfire de Edward Dmytryk para RKO). Después del año de cárcel no volvió al cine.
-Dalton Trumbo el famoso guionista de Gun Crazy de Joseph Lewis, He ran all the way de John Berry, Exodus de Preminger o Spartacus de Kubrick. Huye a México donde sigue mandando a Hollywood guiones con otros nombres.
-Edward DmytrykLa obra de Dmytryk entre 1942 y 1947 es bastante comprometida con la lucha antifascista. Además es miembro del partido comunista entre 1944 y 45. Así que, en 1948, Dmytryk decide exiliarse al Reino Unido donde rueda dos películas antes de volver a los Estados Unidos en 1950.
Su actuación parece confusa.
En 1950, un documental de un cuarto de hora, The Hollywood Ten realizado por John Berry, sale en las salas de cine y permite al público enterarse de los argumentos de defensa de cada uno de los diez de la lista negra que se habían negado a expresarlos delante de la HUAC. Excelente testimonio de una época, el documental es un verdadero llamamiento a la consciencia ciudadana del espectador. Parece ser que el mismo Edward Dmytryk tuvo la idea del documental. Sin embargo, éste acepta la sentencia de la Comisión y, después de unos cinco meses de encarcelamiento en vez de los doce decididos por el tribunal,   es liberado. Lo consigue a cambio de denunciar unos cuantos colegas suyos, entre ellos John Berry y Jules Dassin que huyen a Europa.
En 1949, se sabía que la orden de arresto había sido mandada por la HUAC para algunos profesionales comprometidos o denunciados. Cuenta el productor Norman Lloyd que Zanuck (productor de la 20 th Centuy Fox) visitó a Jules Dassin para que se marchase a Reino Unido: le había confiado el proyecto de Night in the City. Le aconsejó rodar las secuencias más caras en los estudios de Londres para que no puedan echarlo (bajo la presión de los Estados Unidos probablemente) según el propio Dassin. Otro director, Joseph Losey,  se siente aludido indirectamente y prefiere también instalarse en Europa. Notamos también que Raoul Walsh se encontró en una situación comprometida que le obligó a dejar a Bretaigne Windust firmar en su nombre The enforcer (Sin consciencia-1951).

Extensión de la Lista Negra
La segunda etapa del proceso llevado a cabo por la HUAC tiene lugar en 1951. Los profesionales del cine tenían que aparecer como testigos en un espectáculo de exorcismo ideológico. Se sabía ya con antelación quien iba a testificar de su buena fe y su rechazo al comunismo, los que estaban dispuestos a denunciar a otros, los que se negaron a hacerlo…
Las consecuencias fueron dramáticas para algunos de los que tuvieron que pasar delante de la comisión, para los que perdieron sus empleos, no sólo para los “Diez”… Señalamos en este Blog el caso de John Garfield (Ver He ran all the way de John Berry) pero también se ha relacionado la muerte de J,Edward Bromberg y Canada Lee con el asunto. Para la película de Berry citada, recordamos que Dalton Trumbo escribió el guión desde México donde se había refugiado cuando tenía que ingresar la cárcel federal de Ashland y lo firmaron Guy Endore y Hugo Butler. Después de recibir el oscar por The Btave One en 1956 con el seudónimo de Robert Rich, hay que esperar que Otto Preminger rompa el tabú de la famosa Black List y imponga el nombre de Dalton Trumbo en los títulos de crédito de Exodus en 1960.

Habrá que esperar 1954 para que el senador MacCarthy sea destituido y 1960 para que todas las listas sean suprimidas. A fin de cuentas, la industria cinematográfica, con la complicidad de unos productores, administradores de estudios, sindicatos de actores (pensamos en Ronald Reagan), medios de comunicación han podido impedir a unos actores, realizadores, actores, técnicos… trabajar, han expulsado a algunos, empujados a otros marcharse del país y sufrir el boicot de sus obras.
Jules Dassin denunció más tarde el terrible coste que tuvo el asunto en cuanto a las rupturas de relaciones entre profesionales del cine. Dalton Trumbo tuvo unas palabras generosas con respecto a este vergonzoso episodio de los Estados Unidos: “Fuimos todos unas víctimas”.


Volviendo a Edward Dmytryk, consiguió que HUAC borrase su nombre de la lista después de volver a declarar… como amigable testigo (Elia Kazan o Clifford Odets hicieron lo mismo, delatando algunos profesionales del cine).
Así que Dmytryk puede volver a rodar en Hollywood, cerrando su ciclo negro con su propia historia: el tema de la culpabilidad va dominar su obra posterior con algunos personajes presos de sus neurosis, el director intenta liberarse de sus propios demonios.

Ver en este Blog:
He ran all the way (Yo ame a un asesino-1951-John Berry)


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19.2.15

"Caught"-Max Ophüls


 Caugh 1949 

Director: Max Ophüls Atrapados 
Guión:  Arthur Laurents / Libbie Block (novela)
Música: Friedrich Hollaender
Fotografía:  Lee Garmes
Montaje:  Robert Parrish
Producción:  Wolfgang Reinhardt MGM

 Ver Filmografías en Inicio 


“Los cineastas de la época no eran conscientes del hecho de que los elementos sociales reaccionarios no eran algo exclusivo de la Alemania nazi y la Italia fascista. Wealthy, right-wing, unscrupulous figures and forces in postwar America came increasingly into the spotlight, in films by Orson Welles, Max Ophuls, Edgar Ulmer, Michael Curtiz, Abraham Polonsky and John Huston, among others. Unos ricos, a la derecha del tablero político, unas fuerzas y figuras sin escrúpulos de los Estados Unidos de la posguerra se encontraron cada vez más bajo la luz de los proyectores de Orson Welles, Max Ophuls, Edgar Ulmer, Michael Curtiz, Abraham Polonsky y John Huston, entre otros. The Hollywood blacklist came as a response to this socially critical trend, within which, generally speaking, Anthony Mann worked. La lista negra de Hollywood fue una respuesta a esta tendencia de crítica social  …” (En: “Las películas de crímenes de Anthony Mann”- Max Alvarez- Prensa de laUniversidad de Mississippi, 2013). 

Problemas de producción
Caught es una película independiente de la producción Entreprise, pero distribuida por MGM. El proyecto sufrió muchos cambios y desacuerdos financieros y artísticos antes de recaer en Max Ophüls después de la intervención del hijo de Max Reinhardt en su favor. El realizador participó activamente en la elaboración del guión de Arthur Laurents. Éste se inspira en el personaje de Howard Hugues a partir de la novela Wild Calendar de Lobbie Block y de sus datos sobre las relaciones del magnate con él mismo y de las mujeres que le acompañaban en la época. El guionista y el realizador transforman la novela, bastante floja en su romanticismo, en un retrato de mujer con, en tela de fondo,  una crítica del sueño americano materialista en la que tantas jóvenes están educadas: el matrimonio como única finalidad y, si es posible con hombres que les ofrezcan la seguridad material y una “buena posición social”. Ophüls puede así tensar la urdimbre donde va a tejer sus variaciones armónicas y rítmicas. Pero cae enfermo justo antes de la primera toma y la productora confía el arranque de la película a John Berry que rueda las secuencias en las que Leonora y su compañera presentan las colecciones de abrigos de piel a unos ricos clientes y encuentran a Franzi. El cambio de dirección no se nota y se puede suponer una buena interrelación entre Berry y Ophüls – tendrán por lo menos en común una visión crítica sobre la sociedad de la posguerra y, más tarde, el exilio a Francia. Notamos que el director de fotografía es también un buen aliado en este tipo de dificultades de producción: el muy profesional Leo Garmes asegura el mejor lazo posible con una dirección de fotografía que confirma su talento después de Scarface con Howard Hawks y Shanghai Express con Joseph von Sternberg.

Barbara Bel Geddes es Leonora Eames- Robert Ryan es Smith Ohlrig
Reunión en la sala de proyección: Leonora ha salido, desafiando a Smith que echa a toda la gente.


Aunque Caught no fue previsto en la pre-producción para ser dirigida por Max Ophüls, éste, con su intervención en la elaboración del guión,  sabe adaptarse a las exigencias de la producción y dar a la película el soplo que caracteriza sus obras alemanas y sobre todo francesas pasadas y futuras. Unas limitaciones impuestas en el rodaje le obliga a abandonar un largo plano-secuencia en la escena en el hospital, lo que crea un final brusco y más bien con puntos suspensivos… Por otra parte, parece ser que los primerísimos planos –en particular en la secuencia entre Smith y Larry – fueron también impuestos: aunque el director no apreciaba particularmente este tipo de planos, demuestra que puede fácilmente jugar a ser durante un segundo,   un “Anthony Mann”.

La cámara de Ophüls
Para mí la vida es el movimiento” dice Lola Montes, una frase que Ophüls puede aplicarse después de este corto repaso a su biografía. Pero también traduce la visión cinematográfica del director que, como un leve viento, y a pesar de las dificultades creadas por la producción, mueve a sus personajes al ritmo de sus elegantes travelings:
A shot that does not call for tracks
Is agony for poor old Max…”,
escribe James Mason en un poema dedicado a Ophüls.




Antes de La Ronde o del movimiento giratorio sin fin de Lola Montés en la pista de un circo, aunque sin llegar a la altura de estas dos obras maestras de Max Ophüls, Caught va encerrar a  Leonora, (dominada por el condicionamiento de una educación dirigida hacia un matrimonio seguro y, si posible, en la riqueza y el lujo) en este va y viene perpetuo entre una libertad ilusoria y un marido tiránico, Smith (Robert Ryan). Él mismo es prisionero de la imagen de Leonora, de su recuerdo que aviva su borrachera de poder y sus miedos a la soledad. Nada puede subsistir fuera de este movimiento interior al decorado en el que Smith ha instalado a Leonora.

Frank Ferguson es Dr. Hoffman


En la otra cara de este decorado, la humilde sala del consultorio de los médicos Quinada y Hoffman representa el espacio de las mujeres (Hoffman es ginecólogo) y de los niños (Quinada es pediatra). Unas mujeres con sus problemas de amas de casa o de parejas, unos niños tanta veces enfermos por ser atendidos por unos padres que no se quieren, dirá Quinada. El consultorio es un espacio hecho de realidades y cotidianidades que Leonora tarda en aceptar. Ella puede entrar, pasar, salir, desaparecer… o morir. Inolvidable, esta secuencia en la que los dos médicos comentan la ausencia de Leonora, uno (Quinada) inquieto por la segunda desaparición de la mujer que quiere, el otro (Hoffman) que sabe el por qué de la desaparición de Leonora. La cámara oscila ostensiblemente entre la puerta de la consulta de Hoffman y la de Larry Quinada, enseñándonos de paso la mesa de trabajo desocupada de Leonora: con este movimiento Ophüls marca la ausencia dolorosa de la mujer, su abandono de esta otra cara del decorado que, sin embargo, ella sigue habitando como un fantasma. 
Los travelings de Ophüls la acompañan, entre las diferentes imágenes que se reflejan  en su presente, las de las distintas épocas vividas: Larry, Smith o antes, la de sus sueños de juventud. Estos fragmentos de pensamientos la dirigen, la empujan hacia la huida hacia el uno o el otro, la torturan cuando descubre el engaño de este condicionamiento por una sociedad atrapada en el sueño materialista americano… La cámara de Ophüls, pegada a Leonora,  los pone en evidencia, los resalta a cada sobresalto, cada estallido de ira, cada momento de esperanza o de abandono en los brazos de Smith o de Larry. 

Sin embargo, su dirección de actores y sus movimientos de cámara destinados a reflejar una cierta melancolía, un romanticismo elegante que enfatizan la posición de la mujer en el triangulo amoroso (como en Caught) o en situación extrema como Joan Bennett en The reckless moment, no son unas simples figuras estilísticas. Ophüls consigue adaptarse al género negro, no sólo por la utilización de la fotografía, de los contrastes luminosos marcados –en particular los referentes a la cara de Robert Ryan –ni tampoco por la tensión y los estallidos de violencia entre Leonora y Smith, pero sobre todo por unos movimientos de cámara que dan el ritmo justo y el ángulo adecuado para marcar un suspense que potencia la situación emocional. Pensamos, por ejemplo,  en la secuencia en el restaurante. Leonora y Larry se levantan, empiezan a bailar. Sabemos que Smith ha contratado un detective para vigilar a la pareja cuando Leonora se marchó la primera vez. Ahora que Leonora ha decidido marcharse definitivamente, estudiar para ser asistente de los médicos del consultorio, Hoffman le informa de que está embarazada. Larry le ha invitado al restaurante, algo simple, popular, después del lujo con Smith en Long Island. Bailan. Pero Leonora ya ha decidido volver con Smith para “dar a su hijo una seguridad material”. Larry no sabe nada.

Leonora con Larry Quinada / James Mason


 La cámara no les pierde ni un instante en medio de la multitud en la pista de baile. Pero el movimiento se complica: la cámara, manteniendo a la pareja en el centro del objetivo, se aleja, da la vuelta a unos pilares que desfilan delante de los bailarines. La sensación de vigilancia por un observador fuera de campo, de encerramiento y de amenaza nos permite decir que Ophüls sabe combinar perfectamente su peculiar visión cinematográfica con el género negro. Lo constatamos también en la página sobre The reckless moment (Almas Desnudas) en la secuencia en la que Joan Bennett intenta borrar las huellas después del supuesto asesinato del amante de su hija. En Caught, Smith, bajo los efectos psicosomáticos de un poder contrariado, cae aplastado debajo de su flipper: Franzi acaba de anunciarle que se marcha definitivamente.



La escena de la agonía de Smith tirado en el suelo,  espectáculo patético de un dominador sin poderes que se ofrece a la vista de Leonora embarazada pero que la tiranía de su marido ha dejado enferma y exhausta,  es otro momento de puro cine negro con la mujer en la profundidad de campo, el monstruo Smith en primer plano. Una escena que podemos enlazar con la misma en Sabotage (Alfred Hitchcock), pero que también nos recuerda a este momento de parálisis que tiene Ida Lupino antes de dejar morir a su marido en el garaje (They drive by night-Pasión Ciega-Raoul Walsh).

Smith Ohlrig y el sueño americano

Ophüls y Laurents retratan a Smith Ohlrig como un rico empresario egocéntrico, dominador y cruel con sus empleados que hace temblar la bolsa de Wall Street. Leonora pertenece al primero círculo de los dominados, al lado del fiel Franzi. Tienen que encontrarse donde él quiere, a la hora que él fija. Forman el núcleo afectivo de referencia en el mundo sin piedad de los negocios, elementos de una estructura en la que cada uno es sustituible  por cualquier otro personaje que acepte el papel impuesto por el único sujeto: Smith Ohlrig. 

El núcleo afectivo: Leonora con Franz / iCurt Bois


Ophüls acentúa la caracterización del personaje, denuncia el poder del dinero y la megalomanía de los ricos que personifica Robert  Ryan, una caracterización  que ha sido a veces presentada como la “vendetta” del director, su respuesta a lo ocurrido en 1946 con Howard Hugues. Sin embargo, la sombra del ciudadano Kane planea encima del personaje en la manera en la que trata a su propio núcleo afectivo. La debilidad física de Smith Ohlrig nos acerca más al abogado Bannister de The lady from Shanghai que a Kane: la voluntad de poder, la manipulación de lo falso, la enfermedad de los que quieren dominar son los ingredientes básicos de las sociedades jerarquizadas.



La cámara de Ophüls pone en evidencia los diferentes aspectos que caracterizan al personaje. Notamos por ejemplo, este  magnifico plano de Robert Ryan sentado, mientras en la profundidad de campo, Leonora, en la escalera, parece ser un pequeño punto frágil e impotente. El actor acaba de rodar Crossfire (Encrucijada de odios--Edward Dmytry,-1947), Berlin Express (Jacques Tourneur-1948), Act of violence (Fred Zinnemann-1948), y prepara, el mismo año que Caught, una de sus mejores actuaciones en el papel de un boxeador en el final de su carrera,  The set-up (Combate trucado-Robert Wise-1949), seguida por una caracterización bastante cerca a la de la película de Ophüls: The woman on Pier 13 (Casada con un comunista-Robert Stevenson-1949).

“Sólo me interesan las relaciones entre el jefe y el empleado. A fin de cuentas, Leonora era una empleada mía.Y aún sigue siéndolo. Aún estamos casados”


La puesta en escena de las relaciones de fuerza entre los dos personajes masculinos está también muy conseguida, antes del anuncio por Smtih que Leonora es su mujer a un Larry que se queda boquiabierto.  Se presenta como un duelo de western entre Smith y Larry separados por una inmensa barra, (a punto se sacar la pistola, primerísimo plano de los ojos de los dos hombres) antes de encontrarse cara a cara con Leonora. Más allá del encuentro, el estudio de los espacios en los que evolucionan los dos hombres refuerza su caracterización. La inmensa mansión de Ohlrig está filmada con unos travelings laterales y unas focales cortas que dan una sensación de encerramiento reforzada por los muebles que crean unos obstáculos entre los personajes (billar, barra, sofás, escaleras…). Al contrario,  en el consultorio de Hoffman y Quinada la cámara de Ophüls se desliza como un niño corriendo de una puerta a otra, en el pasillo, en la sala de espera… y el jaleo de los niños impacientes da una sensación de vitalidad y calor humano.


Una visión distanciada de la mujer


Con estos elementos de oposición, la caracterización de Leonora encuentra un marco apropiado. La dulce Bárbara Bel Geddes (¡la futura señora Ewing de la serie TV “Dallas” antes de las arrugas del tiempo!) da una interpretación distanciada que, por momentos, aparece como un doble de Joan Fontaine en Carta de una desconocida estrenada el año anterior.   La actriz logra transmitir la confusión que su condicionamiento ha provocado a través de las circunstancias que se presentan. Vive un enfrentamiento obsesivo e íntimo entre la realidad pesadillesca que le impone su marido y el sueño ingenuo de una vida material segura que la sociedad le proyectaba.



En la foto, Smith, después de que Leonora se ría en la reunión de negocios en la sala de proyección:“Ahora comprendo por qué a la gente le gusta besarse en los cines, Leonora. Pero recuerda que ahora ya no estás en el cine”
Leonora no para de reinyectar en las situaciones los fallos de su condicionamiento. Si Leonora reconoce la realidad de su situación con su marido, no puede dejar de conformarse con su papel: toda su realidad, toda su vida se han vuelto un espectáculo en un espacio, la mansión de Smith Ohrlig, que Ophüls ha transformado en unidad cinematográfica, por encima de todos los planos y movimientos de cámara. Esta experiencia del director es probablemente una fuente de inspiración para la realización del gran espectáculo de la pista de circo de la que Lola Montés no puede salir.La fuerza rebelde de Leonora se ira manifestando en tres etapas con una determinación siempre valiente,  a veces pausada, a veces violenta como en la secuencia de la sala de proyección, cuando decide marcharse:

Leonora a Smith: “¡Mírame! ¡Mira lo que compraste! ¿Llamo a tus amigos para que me insultes de nuevo delante de ellos?”


Sin embargo, el romanticismo y la melancolía que emanan del tema de la mujer prisionera del estatuto moldeado por su sociedad – inspirada al dramaturgo Arthur Schnitzler desde Liebelei y que personifica también Joan Bennett en la obra siguiente y que expresará más tarde La Ronde – no pueden cubrir la visión crítica que el director quiere manifestar aquí con fuerza.  El cuento cruel en el que se ha dejado encerrar Leonora conduce a Max Ophüls a marcar,  él también, una distancia con la protagonista, lo que no hace en ninguna de sus numerosos retratos de mujeres. Esta distancia es lo que le permite desarrollar plenamente una representación de la sociedad estadounidense que acerca su obra al género negro… pero con su propia firma. Con el tema del desencanto progresivo que concluye con un aborto del sueño de una mujer a través de un parto fallido, Ophüls marca un falso final feliz, Leonora se encuentra ahora condicionada progresivamente por Larry hacia la ideología del nuevo molde, el de la familia estadounidense media.
A fin de cuentas, Caught se presenta como un laboratorio experimental para la siguiente película, The reckless moment, tratada anteriormente en el Blog, en la que el director retoma algunos aspectos técnicos que acentúan su firma –como por ejemplo, este espectacular traveling de James Mason corriendo de derecha a izquierda en la primera y al inversa en la segunda película, en medio de obstáculos que desfilan a gran velocidad. Max Ophüls cierra así su etapa americana en la que consiguió observar e inspirarse del romanticismo escénicamente más atrevido en boga en Hollywood, con un acercamiento original al cine negro,   antes de volver a encontrarse con la elegancia y el romanticismo europeo, literario e intimista. La suma de sus experiencias en los dos continentes le permitirá acabar en Francia su filmografía y realizar sus últimas obras maestras.

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5.7.13

"The fallen sparrow"-Richard Wallace



Perseguido 1943  
Director: Richard Wallace
Guión:  Warren Duff
Música:  Roy Webb
Fotografía:  Nicholas Musuraca
Montaje: Robert Wise
Actores:
John Garfield (John McKittrick / alias “Kit”),
Maureen O'Hara (Toni Donne),
Walter Slezak (Dr. Christian Skaas),
Martha O'Driscoll (Whitney Parker),
Bruce Edwards (Ab Parker).


 « En un mundo en guerra deben caer muchos gorriones… many sparrow must fall»

La entrada de los Estados Unidos en la guerra mundial se acompaña de la entrada de Hollywood en la propaganda: la orientación de la información de la población sobre lo que está en juego en Europa empieza con la guerra civil en España con The fallen sparrow. Casablanca, To have and have not, Passage to Marsella… informan a su manera sobre la necesidad de ayudar a la  resistencia francesa.

The fallen sparrow, gran éxito de los Estudios RKO en 1943 y mal traducida por Perseguido 1943 (la acción se desarrolla en 1940), trata de las secuelas de esta guerra sobre John McKittrick / “Kit”, un voluntario de las Brigadas Internacionales que pasó dos años en cautividad, torturado por los franquistas en presencia de un misterioso oficial nazi. Kit sabe que su huida ha sido programada por Louie Lepetino, íntimo amigo suyo, inspector de policía en Nueva York. A pesar del descanso de unos meses en un rancho en Arizona,  no consigue cerrar las heridas pasadas: los sudores, la fiebre, la presión del cráneo, este ruido de pasos de un cojo – ¿realidad pasada o puro invento? – la paranoia de la persecución…   ¿Podrá Kit aclarar la muerte de Louie Lepetino, caído –o tirado –desde la ventana de un rascacielos?

John decide actuar y se desplaza a Nueva York donde reanuda sus antiguas relaciones, sobre todo con Ab Parker y su prima Whitney, cantante en un club donde se dan cita la clase alta y unos refugiados europeos aristócratas. Entre ellos, Hugo  y Christian Skaas …

…y, sobre todo, la esplendida Toni Donne.
Kit no se fía de nadie, todo eso huele más bien a nazis infiltrados que a refugiados políticos. El asesinato de Ab, disfrazado también de suicidio, confirma sus inquietudes: él está perseguido después de haber sido liberado de las cárceles franquistas porque tiene en su posesión algo que alguien quiere recuperar.

Whitney y Kit descubren el cuerpo de Ab

No se nos está revelando la toma de posesión de minas de minerales por un grupo nazi, como nos lo contará Hitchcock unos años más tarde  en Notorious (Encadenados). El objeto es simbólico, tanto para el aristócrata al servicio del nazismo como para estos jóvenes de las Brigadas Internacionales y sus compañeros republicanos españoles para quienes la guerra civil no ha acabado –estamos en 1940

El actor John Garfield, abiertamente comprometido con las causas antifascistas, encuentra con este papel un excelente escenario para transmitir con toda su fuerza vital, su expresión de niño inocente –que no ingenuo –un mensaje sobre los ideales de las Brigadas Internacionales, la necesidad de seguir el combate contra las fuerzas franquistas y nazis. Hemos evocado a propósito de  He ran all the way (John Berry-1951) el calvario del actor perseguido –esta vez en la realidad –por la pesadilla del macartismo, y que muere,  agotado, en 1952.
 ¿Conseguirá Kit desvelar la identidad del o de la que mató a Louie, caído como un gorrión muerto? ¿Caerán otros gorriones en esta guerra sucia protagonizada por espías nazis, refugiados comprometidos con Alemania, turbios policías estadounidense?
¿Es realmente Toni víctima chantajeada por Hugo Skass? ¿Es su mujer? ¿Qué busca Christian Skass cuando elogia las nuevas técnicas de torturas, mirando fijamente a Kit, descompuesto?

¿Podrá Kit salir de este nido de espías al que le ha llevado su investigación sobre la muerte de Louie y de Ab? ¿Acabarán sus obsesiones si encuentra al hombre cojo?


Con Charles Koerner se inicia  [entre 1942 y 1946] no sólo la verdadera producción noir de la RKO, sino también un periodo donde el Estudio, a lo largo de tres administraciones distintas, cada una de ellas con sus singularidades, ofrecerá a la historia del cine sus mejores obras dentro de esta categoría cinematográfica… La comercialidad de los productos debías ser, a partir de ese momento, el único objetivo perseguido por las producciones elaboradas por el estudio cada temporada. Para el nuevo encargado de la producción era necesario abandonar las películas de prestigio de la era Schaefer, por películas taquilleras, baratas y cuyos argumentos estuviesen inspirados en temas de actualidad. La acción. La violencia, el misterio y el crimen del film noir eran ingredientes perfectos, que se ajustaban perfectamente a las exigencias de Koerner. El entretenimiento estaba asegurado y las historias donde gente sencilla se ve envuelta en situaciones que se escapan a su control, eran un medio adecuado para atraer a los espectadores y conseguir que se sintiesen identificados con los protagonistas de estas películas. No es de extrañar por tanto, que siete de los diez films noirs producidos bajo su administración fueran precisamente de la variante que hemos denominado como thriller noir: The fallen Sparrow, Noche en el alma, Deadline at Dawn, Venganza, Escalera de caracol, Encadenados, Crack-Up. [Notamos que también Murder, my sweet (Historia de un detective-E.Dmytryk) y the woman on the beach (La mujer en la playa-Jean Renoir) están rodadas bajo su administración]”. (Gonzalo Pavés “El cine negro de la RKO”). The Fallen Sparrow es el primero thriller negro bajo la administración de Charles Koerner y corresponde a sus exigencias:

-Estamos en la actualidad de la época con la guerra mundial y la presencia de espías nazis en los Estados Unidos: el protagonista,  de vuelta de la Guerra Civil en España, mantiene viva la memoria de las Brigadas Internacionales que lucharon contra el golpe de Estado de Franco.

-Tenemos a una gente sencilla envuelta en situaciones que se escapan a su control: Kit, a pesar de un largo descanso en Arizona, está muy vulnerable después de dos años encerrado en una cárcel franquista,  torturado por orden de un militar nazi. Su amigo, Louie Lepetino, organizó su huida en unas circunstancias misteriosas.

La película empieza cuando Kit vuelve a Nueva York después de enterarse de la muerte de Louie, disfrazada de suicidio: con el acuerdo de los padres de Louie, una gente humilde, quiere aclarar el asunto aunque la policía no le preste ayuda.
Su amigo Ab y la prima de este, la cantante Whitney Parker le facilitan su regreso a la vida púbica. Se encuentran los tres atrapados en un nido de espías noruegos y alemanes dirigidos por el extraño Doctor Christian Skaas y eso cuesta la vida a Ab. En el seno de este grupo sospechoso y poderoso en los Estados Unidos, aparentemente protegido por la policía, se encuentra la enigmática Toni que parece dispuesta en ayudar a Kit en su búsqueda de la verdad sobre la muerte de Louie.
-La violencia de la acción no se debe a los crímenes –que no vemos –sino al contraste entre el estado nervioso frágil de Kit después de estos años anteriores en las mazmorras franquistas y las  circunstancias de sus investigaciones. Kit se encuentra inmerso en una situación compleja, con unos personajes oscuros en sus intenciones, y, para colmo, se siente atraído por la mujer cuya implicación en la muerte de su amigo Louie llega a sospechar.

John Garfield llena la pantalla, la cámara no lo pierde ni un instante en su lucha por no dejarse llevar por sus desequilibrios. El actor es prodigioso e impone su marca con su discurso sobre lo absurdo de la guerra, sobre el imperativo de justicia que animaba esta juventud crédula de las Brigadas Internacionales, de los combatientes antifascistas dispuestos a sacrificarse y sacrificar a sus familias… Interpreta con un fuerte realismo, a veces teatral, su  ira frente a esta sociedad tan lejana de los eventos que ha sufrido en su carne, de este  sentido de la amistad y de la justicia, su sospecha de todo y de todos.

Lo acompaña la excelente Martha O’Driscoll en el papel de la cantante Whitney Parker.

Con la excepción de Walter Slezak en el papel del misterioso Dr Skaas, los demás actores son bastante flojos, particularmente Maureen O’Hara de la cual se podía esperar más convencimiento en su interpretación. La dirección de Richard Wallace es también irregular. La música de Roy Webb –el cual había ofrecido a la RKO unos buenos momentos en otras películas –no sigue aquí la narración a pesar de la calidad musical del tema principal y sorprende su nominación a los Oscares.


El otro elemento magistral es la fotografía de Nicholas Musaraca. Este profesional desde 1923, estrena  el cine negro  con Stranger on the third floor (El desconocido del tercer piso en 1941) y define el estilo negro de la RKO para toda la década acompañando a  Robert Siodmak (The spiral staircase-La escalera de caracol-1946)Harold Clurman (Deadline at Down-1946), John Brahm (The Locket-1946) Jacques Tourneur (Out of the Past-Retorno al pasado-1947), siguiendo a Fritz Lang, John Farrow, Ida Lupino… en la década siguiente. La buena sorpresa: la dirección del montaje por Robert Wise que había tenido la misma responsabilidad dos años antes con Ciudadano Kane, antes de ser el asistente de Welles en The magnificiant Ambersons.

Y, al final:  « otro gorrión ha caído» piensa Kit...