Luz Roja 1949
Director: Roy del Ruth (una segunda unidad tiene
por director a D.Ross Lederman y su asistente es Robert Aldrich) –
Guión: George Callahan y Charles Grayson (relato
“This Guy Gideon” de Donald Barry)
Música: Dimitri Iomkin
Fotografía: Bert
Glennon (en la segunda unidad: James Van Trees)
Montaje: Richard Heermance
Director artístico: F.Paul Sylos
Producción: Joe Kaufman y Roy del Ruth (United Artists)
George Raft es Johnny Torno |
Virginia Mayo es Carla North |
Gene Lockhart es Warni Hazard |
Raymond Burr es Nick Cherney |
Arthur Franz es Father (Chaplain) Jess Torno |
Ver una serie B con George Raft y Raymond Burr en el casting promete un buen duelo y efectivamente
tiene muchos puntos de interés. El primero es la presencia de un segundo equipo
de dirección y de Robert Aldrich
como asistente de dirección de Lederman. La segunda es la calidad
interpretativa de los dos actores, Raft y Burr apoyados por un buen equipo
técnico, particularmente la fotografía. Notamos también una secuencia final en
la que la utilización de las letras luminosas de neón en lo alto de un edificio
producirá muchas secuelas en el cine – aunque Hitchcock ofreció años antes un
buen momento humorístico con su “Hot
Europe” en Foreign Correspondant (Enviado
Especial-1940).
La sorpresa es descubrir al director Roy del Ruth. Empezó como guionista
para Mack Sennett en 1915. Su interés por las películas de gánsteres le conduce
a dirigir a James Cagney en Blonde Crazy (1931). Este mismo año,
dirige la primera versión de The maltese falcon de la novela de Dashiell Hammett con Ricardo Cortez en
el papel de Sam Spade que, diez años más tarde,
retomará Bogart en la versión de John Huston. La versión de Roy del Ruth
escapa a la censura y los sobreentendidos sobre homosexualidad o una escena de
desnudos la acerca más a la novela que la obra de Huston. Con George Raft y Rosalind Russell
rueda It had to happen en 1936. Vuelve a encontrar a George Raft en esta entrega Red Light de 1949. En
1952, rueda con Broderick Crawford y Claire Trevor el thriller negro Stop,
you’re killing me. Pero le recordamos más por su famosa película de
terror en 3D con Karl Malden: Phantom of the Rue Morgue (1954).
Una
doble cruzada privada bajo el signo de Némesis
“Esa es
la historia de uno de los casos más extraños que se puede encontrar en los
archivos criminales de San Francisco. El criminal, un cruel y sádico asesino no
fue nunca arrestado, ni juzgado. El caso está clasificado con la palabra
“cerrado”, lo que permitió a alguien añadir la frase “El hombre propone y Dios
dispone”. Con este aviso empieza una película que no tendrá en absoluto el
final prometido.
Torno, rico empresario de San Francisco, decide vengar él mismo la muerte de su joven
hermano Jess, capellán en el ejército durante la guerra mundial. Éste ha sido
asesinado en el hotel y sus últimas palabras a Torno tienden a aclarar el
misterio: el nombre del responsable de su muerte se encuentra en la biblia Gideon (de ahí el nombre de la
novela “This guy of Gedeon”: las
biblias Gideon se encuentran en las mesillas de noche de los hoteles en los
EEUU). Torno no confía en la investigación
de la policía. Su búsqueda del asesino de Jess y su sed de venganza son una
cruzada sin cuartel ni consideración hacia los que se presentan en su camino.
Raymond Burr
decide vengarse de su jefe George Raft que lo hizo arrestar por malversaciones
en su empresa de transportes: sabe que la persona a quien quiere más es su
joven hermano y lo hace ejecutar por un compañero de celda liberado antes que
él. Una vez fuera de la cárcel, seguirá dañando a George Raft, eligiendo como
blanco de su venganza a las personas que le son más cercanas.
Claro, George Raft
es Johnny Torno. Tardará hasta el final para descubrir lo
que sabemos desde la primera secuencia, informados por el mismo Raymond Burr.
La cruzada privada a la que se libra Torno nos
recuerda la de Glenn Ford en The Big Heat (Sobornados-Fritz Lang-1953) con la diferencia que, aquí, la
venganza es recíproca; un duelo en el cual uno sabe quien es el adversario y el
otro no.
Raft se lanza en busca de los clientes del
hotel que han ocupado la habitación de su hermano después del asesinato para
saber quien se llevó la Biblia Gideon que Jess mencionó antes de morir.
Encontrará la ayuda de Virginia Mayo, se enfrentará a la resistencia de la
policía para dejarlo seguir en solitario, se peleará con todas y todos,
mientras Raymond Burr ronda por ahí, disfrutando del calvario de Raft. Tiene la
osadía de pedirle que le contrate de nuevo en su empresa. Raft, cegado por la
ira y lanzado en su cruzada no intuye nada en el comportamiento enigmático del
diabólico Burr.
La
secuencia de noche en el aparcamiento donde el socio de Raft se siente seguido
por estos pasos que se acercan inexorablemente constituye un punto de inflexión
en el comportamiento de Raft. La terrible muerte de su socio le pondrá en un
estado de ira en contra de todo, empezando por la iglesia que no se merece sus
donativos y la pobre Virginia Mayo tiene que aguantarlo. Uno que no tiene
relación con la santa iglesia es el Burr que acabará en el infierno en una
secuencia final bien dirigida por este interesante descubrimiento que es el
señor Del Ruth.
Sin
embargo, la tentación de una interpretación diametralmente opuesta es grande:
¿por qué no ver en Raymond Burr una representación del proletario explotado por
su jefe, un notable poderoso que le echa la culpa de su propia corrupción y que
tiene compradas a las instituciones policiales y a la iglesia, talonario de
cheques en mano? La muerte atroz del empleado, quemado por el inmenso panel
publicitario en letras luminosas del empresario Torno, aparece entonces como el
símbolo de la fuerza destructiva de un sistema decadente.
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