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10.1.16

Dossier Joseph L.Mankiewicz





El tema del Tiempo en el cine negro de Mankiewicz

«Sin su pasado, usted no podría estar aquí hoy: el hecho de que usted esté aquí implica un devenir. Por la mañana, hombre o mujer, usted se maquilla o se afeita mientras escribe un guión sobre lo que pasará este día… lo que habrá que pensar… ¡Suena el teléfono y el guión está jodido! El guión de otro le molesta… la vida te fastidia (echa a perder) tus guiones… ¿El flashback? Para mí, las historias más apasionantes pueden ser contadas así; no pienso que se trate de una astucia, de una técnica artificial…»
(Joseph L.Mankiewicz: entrevista con Michel Ciment).

El instante como conjunción de un pasado y un futuro próximo para formar “el presente”: esta traducción del tiempo en el arte cinematográfico encuentra en la obra de Mankiewicz una representación, una imagen-tiempo. Somewhere in the night (Sólo en la Noche), House of Strangers (Odio entre Hermanos), All about Eve (Eva al desnudo), Letter for three wives (Carta a tres esposas), Suddenly last summer (De repente el verano pasado)…ofrecen unas variaciones originales sobre la utilización del flashback para el tema favorito del director: el tiempo. 
     
« Cuando se trata de flashbacks,  sin lugar a dudas, Mankiewicz es el más grande» escribe Gilles Deleuze en su libro  “Imagen-Tiempo”. Para el filósofo francés, no encontramos en la obra del director unas bifurcaciones en el espacio sino en el tiempo. La imagen del tiempo es la que José Luís Borges describe en El Jardín de lossenderos que se bifurcan. Podemos leer en esta obra de Borges escrita en 1941: « El jardín de los senderos que se bifurcan es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pên. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan o se bifurcan,  se cortan o se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo estas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma».

House of Strangers- Irene (Suzan Hayward): nueva bifurcación en la vida de Max (Richard Conte)


En las películas citadas de Mankiewicz, en cada punto de la bifurcación del tiempo, el flashback encuentra su razón de ser. Cada bifurcación pone en evidencia un circuito propio; cada circuito se bifurca sobre si mismo « como un pelo ahorquillado» escribe Deleuze. Uno o varios de los  personajes que describen un circuito, un fragmento del pasado en el flashback, están creando una desviación en la linealidad del tiempo pasado; nos descubren “un trozo” de su devenir y algo siempre se queda en la sombra, como un secreto que nos toca intuir como espectadores.  La multiplicidad de los circuitos va creando así un nuevo sentido.
La evolución lineal de la historia de un personaje así fragmentada, desviada, corresponde a un flashback muy distinto de, por ejemplo el de , Sunset Bvd (El crepúsculo de los dioses-Billy Wilder-1950) con la voz en off del muerto entre la primera y la última secuencia, Double Indemnity (Perdición-Billy Wilder-1944) que reconstruye la historia a partir de la grabación de Fred McMurray o la inolvidable voz en off de Pat (Claire Trevor) que nos cuenta las vicisitudes de su relación amorosa con Joe Sullivan (Dennis O’Keefe) en Raw Deal (El Ejecutor-Anthony Mann-1948) Apartamos el excelente tratamiento que hace Robert Siodmak del tiempo y el espacio en The Killers (Forajidos-1946) aunque la narrativa de unas cuantas personas, cada una explicando un fragmento de una historia con su propio flashback no corresponde al juego inventivo de Mankiewicz que hace que se bifurquen los circuitos de tres personas en Carta a tres esposas o la Condesa descalza, dos personas en Eva al desnudo. Eliminamos por supuesto el inútil flashback de Postman always rings twice (El cartero siempre llama dos veces-Tay Garnett-1946), traducción pesada y muy torpe de un efecto literario.

Somewhere in the Night- ¿Qué ha pasado?, se pregunta George (John Hodiak)


Para Mankiewicz el efecto literario que mejor corresponde al tema del tiempo cinematográfico es el relato con su pregunta: ¿Qué ha pasado? Al relato hitchcockiano de The Wrong Man (Falso Culpable-1956) sin flashback, en el que la pregunta viene acompañada de esta otra: ¿Cómo hemos llegado a eso? Mankiewicz responde con una representación temporal del relato: el flashback y su multiplicidad de circuitos bifurcandose en un jardín de tiempo. El resultado se ve y se oye en  la autenticidad de los recuerdos, los conflictos consecutivos al peso del pasado: esos nacen y se amplifican en cada situación. Las bifurcaciones implican por supuesto el espacio, el decorado como lo vemos en House of Strangers o en Somewhere in the Night. En el marco del cine negro, el flashback responde a la narrativa de estas dos obras. Por lo que concierne otra obra negra,  Five Fingers, el peso del pasado es permanente debido al tema, histórico en lo esencial, a pesar de su parte de ficción; además, el encuentro entre los protagonistas, el mayordomo del embajador  y la condesa, forma un circuito pasado-presente inmediato: descubren un punto común del pasado que va a definir la relación por venir como un perpetuo flashback.  La memoria conduce  el relato en estas tres películas negras del director, de una manera original, totalmente distinta a la que se ejerce en las demás películas citadas.


House of Strangers- Empieza el flashback


En House of Strnagers (Odio entre Hermanos), la explicitación del relato por medio del flashback no tiene voz en off pero la distribución de los papeles y la secuencia de inicio del flashback conducen a imaginar que la memoria de uno u otro de los protagonistas podría conducir el relato acompañado por la cámara que filma: el padre muerto (Edward G.Robinson) que nos mira desde su retrato, o su hijo Max (Richard Conte) que mira el retrato. Unos circuitos se han formado ya antes del flashback; el de los hermanos de Max, el de Max con Irene, el de Max y su padre Gino. Cada uno lleva a la misma pregunta: ¿Qué ha pasado?: nos invita a entrar en el flashback. A partir de este momento, los circuitos se multiplican, se chocan, se ignoran… estamos El  jardín…  de Borges. La vuelta al presente hace estallar todos estos fragmentos de circuitos, todas las imágenes de los recuerdos que sólo la memoria atenta del espectador puede intentar reconstituir para cada personaje… Un presente que no para de construir una memoria para unos posibles nuevos circuitos, sin por eso acabar con el peso del pasado. Pero Deleuze nos avisa; «Lo que está trasladado es siempre una desviación, una bifurcación.  Aunque la bifurcación no puede, en principio,  ser descubierta sino por flash-back a posteriori, hay un personaje que ha podido presentirla o captarla en el momento, aunque tenga que utilizarla más tarde para bien o para mal… en algunos otros momentos,  cada personaje comprende, aprovechando una nueva bifurcación». Veremos que Irene (Suzan Hayward) sabrá utilizarlas cuando sea necesario (¿para bien o para mal?)….

Somewhere in the Night- George en su búsqueda del pasado


Somewhere in the Night (Sólo en la Noche) trata de la amnesia del protagonista. Por supuesto la pregunta ¿Qué ha pasado? va  a ser el hilo conductor: George Taylor (John Hodiak) tiene un único indicio en su búsqueda del pasado, el nombre de un cierto Larry Cravat; el problema reside en la resonancia que tiene este nombre para unos cuantos personajes extraños y para el hampa de la ciudad. George se encuentra comprometido con un evento que no puede recordar. Así que no es la memoria la que conduce el relato sino más bien al contrario, el relato que se construye ayuda al nacimiento de una nueva memoria.
El director pone en marcha su propia máquina del tiempo que encontrará su pleno rendimiento con Eva al desnudo, De repente el verano pasado y otras grandes realizaciones: los flashbacks, las voces en off, los entrelazamientos del tiempo de la memoria entre unos personajes que manifiestan unos sentimientos profundamente distintos los unos hacia los otros… Somewhere in the night anuncia estas características de las obras futuras del director. Pero, aquí no hay flashback posible ni imagen de un recuerdo; el peso del pasado que los justifica se ha esfumado, la pantalla de los recuerdos es un fundido en negro.
El espectador acompaña este recorrido angustioso que conduce a George de un decorado a otro, de un encuentro a otro, unos diálogos hechos de preguntas y (a veces) respuestas: preguntas del amnésico y respuestas por parte de unos cuantos personajes. Se crean una serie de circuitos que se bifurcan sin flash-back ni imagen-recuerdo: es el teatro de la construcción de una memoria improbable de más y más voces discordantes.
Imágenes ópticas y sobre todo sonoras. Conviene hacer notar aquí una de estas imágenes sonoras: corresponde a la elección de la voz en off en la primera secuencia en el hospital; cuando el protagonista sale del coma, pasamos inmediatamente en cámara subjetiva y oímos la voz en off de John Ireland que empieza a preguntarse ¿qué ha pasado? Esta sustitución de la voz de John Hodiak, define la frontera entre el pasado definitivamente perdido y el nacimiento de una nueva memoria. Tenemos aquí un interesante detalle de la “máquina del tiempo” de Mankiewicz.
El relato se desvela lentamente como una cinta de sueños un extraño y único flash-back: eso sí,  sin flash,  sin representación posible del pasado, pero activa la imaginación a falta de actualizar las imágenes del recuerdo. Así se va reconstruyendo esta posible memoria: cuando una bifurcación se está evidenciando,  otra la borra… Mientras,  el protagonista construye su nueva memoria con los eventos que están pasando;  George es el acontecimiento: «en vez de una memoria constituida como función del pasado que traslada un relato, asistimos al nacimiento de la memoria como función del futuro: retiene lo que está pasando para que sea el objeto venidero de otra memoria» escribe Deleuze.

Five Fingers- Diello (James Mason) en voz en off: el pasado de la condesa,,, y el suyo


En cuanto a Five Fingers (Operación Cicerón), un tema atrae a Mankiewicz, como lo reconoce en su entrevista con Michel Ciment: «En la enorme selección de temas sobre los cuales puedo escribir, reconozco que no tengo verdaderamente interés por los desheredados… Claro, tienen problemas inaguantables y quiero ayudar en los límites de mis posibilidades pero no quiero escribir sobre ellos»…El autor se pregunta: ¿por qué un realizador y dramaturgo tiene tanto interés para tratar de estos personajes decadentes, poderosos…  que son la escoria de la humanidad? Llama nuestra atención sobre la dramatización posible de estos personajes y también su interés por retratar a los empleados, criados, mayordomos...   «El protagonista de Five Fingers sabe lo que quiere: ha sido grumete en un barco; ha visto a un hombre con un esmoquin blanco y ha querido ser “éste” hombre. La única manera de conseguirlo  era el espionaje… y se volvió rico. Eso es la idea americana de “Horatio Algier”. No considero Five Fingers como una tragedia. Para mí, la tragedia en esta historia era la estupidez  de los dos lados durante la guerra. La de los ingleses que han mandado la Operación Overlord ahí y la de los alemanes que no se creían lo que este hombre (Diello / James Mason) les comunicaba. Todo eso es verdadero. La otra historia es ficción: la verdad era distinta pero fue maravilloso, esta pareja ( el mayordomo Diello  y la condesa)… he conseguido no caer en la banalidad… ella ha intentado traicionarlo… y él, en su esmoquin blanco ha reído cuando se entera de que ella fue  arrestada: permanecen fieles a ellos mismos».
Un elemento característico del cine de Mankiewicz tiene en Five Fingers más importancia que en las dos obras negras citadas, Somewhere in the Night y House of Strangers. El crítico francés Jean Douchet lo define como “la virtud cinematográfica del lenguaje” (en su artículo “El cine americano” de los Cahiers du Cinéma nº150 de diciembre de 1963).  Según Gilles Deleuze en su libro citado anteriormente:
«Mankiewicz sería el que mejor ilustra con el cine la diferencia entre “¿Quién piensa?” y “¿Quién ve?”. La bifurcación se vuelve en su cine una correlación visual de un acto de palabra doble: una vez como voz en off, una vez como voz en acto».
Cierto, ningún otro autor ha utilizado el acto de la palabra de esta manera, que dicho de paso, no debe nada al teatro. La fuerza de la palabra en los diálogos (del autor o supervisados por él) deja la imagen en un estado diferenciado de la imagen del cine mudo: se vuelve más enigmática con respecto al texto, más difícil de descifrar. La palabra define las bifurcaciones del relato;  mientras, lo que nos enseña la imagen puede ser descifrado como mentira, engaño.  Los diálogos de la Condesa Slaviska y Von Papen, embajador de la Alemania nazi en Turquía, o de éste con el embajador de Japón, los de Diello con la Condesa… ilustran estas bifurcaciones que sólo uno o algunos personajes pueden descifrar… Estos diálogos se encadenan como tantos acontecimientos que – citando a Antonioni – tienen el tiempo como horizonte.

Five Fingers- Diello, ... un hombre con un esmoquin blanco en Río de Janeiro



 A continuación:
Somewhere in the Night (Solo en la noche-1946)
FiveFingers (Operación Cicerón-1952)

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30.10.15

"The Postman always rings twice"-Tay Garnett







El cartero siempre llama dos veces 1946 

Director: Tay  Garnett   
Guión: Harry Ruskin-Niven Busch / James M.Cain
Música: George Bassman
Fotografía: Sidney Wagner
Montaje: George White
Productor:  Carey Wilson MGM

Lana Turner es Cora Smith
John Garfield es Frank Chambers
Cecil Kellaway es Nick Smith
Hume Cronyn es Arthur Keatsel abogado
Leon Ames es Kyle Sackett, el fiscal
Audrey Totter es Madge Gorland
Alan Reed as Ezra Liam Kennedy
Jeff York as Blair


Una luz de acuario
Cuando el critico francés André Bazin escribe en el numero de febrero de 1983 de los “Cahiers du Cinéma”: «…una luz de acuario característica de los estudios hollywoodianos inunda la película; y todo, incluido los actores, se transforma en figuras japonesas  en una pecera» hace referencia a  El diario de una doncella de Jean Renoir, rodada en los Estados Unidos. François Truffaut cuenta en su libro “Le Plaisir des yeux” que Bazin volvió a ver la película de Renoir y corrigió su crítica diciendo que « … esta luz de acuario que me molestaba tanto, por supuesto la he encontrado de nuevo;  pero me aparece como la de un infierno interior, una suerte de fosforescencia telúrica…».
¿Qué tiene que ver El diario de una doncella de Jean Renoir con la película de Tay Garnett?   sólo la primera crítica de Bazin le es aplicable: una luz de acuario inunda su obra como si de una publicidad o de una comedia de los años 30 se tratase, Lana Turner sigue siendo el pececito llamativo de la pecera como en todas sus actuaciones y John Garfield (¿qué le ha pasado para caerse en estas aguas?) acaba siendo, a pesar de sus esfuerzos para actuar como sabe hacerlo,  una figura japonesa bidimensional antes de ahogarse…. ¡destino de los galanes de moda! 
La segunda parte de la crítica que justifica la utilización por Renoir de la atmósfera hollywoodiana y la transforma en “infierno interior y fosforescencia telúrica” se encuentra lamentablemente ausente de la película de Garnett. El realismo de la obra literaria de los años de crisis económica con el paro, el problema de la inmigración –Nick, el marido, es griego –y la lucha para llevar adelante un negocio en estas condiciones… se ven borrados por el tsunami de la representación del “american way of life” que roza el hiperrealismo. Los decorados, los vestidos, los coches tan nuevos, limpios tienen un dominante “blanco inmaculado”. Su soso erotismo podría recibir la bendición de una iglesia adepta a la frigidez universal: por cierto, el malaventurado Frank acabará recibiendo esta bendición por un cura (James M.Cain era un católico irlandés) en la última secuencia.  
El talento de Luchino Visconti, tres años antes, para representar este ambiente de crisis económica, y el de Garett sometido a la política hollywoodiana del cine como escaparate del bienestar estadounidense a la mirada del mundo, se contrastan en estos dos fotogramas:


Cora y Nick en la puerta de su negocio: el fotograma podría ilustrar una revista de corazón de la época o uno de estos documentales actuales sobre Hollywood tan empalagosos…



-Giovanna y Giuseppe Bragana en Ossessione: ella da un masaje a su marido en la cocina-comedor…
No hay lugar aquí para ir más lejos en esta comparación, los filmes nacen libres e iguales…

¿Y Tay Garnett?
Mientras el historiador del cine y crítico francés comprometido, Georges Sadoul, trataba a Tay Garnett de «personalidad insignificante»…,
…François Truffaut prefiere los elogios en el marco de su “política de los autores”. En el prefacio a la traducción francesa del libro de Garnett “Un siglo de cine” que recoge confidencias de cineastas famosos (Capra, Fellini… etc.) cuenta: “Como Hitchcock, había empezado escribiendo subtítulos para las películas mudas. Como todos sus colegas del cine mudo, era deportista, aviador, aventurero, como ellos, era, sin quiererlo, un intelectual. Su modestía le hacía emplear la palabra “masters” para referirse a los directores que le han contestado aquí [el libro de Garnett]. Sin embargo, desde el  momento que tantos cineastas del mundo entero le han contestado sin vacilar, eso significa que estaban conmovidos y orgullosos de descubrir que su existencia era conocida por el hombre que había rodado “ Su hombre, Viaje de ida, De ilsa en isla, El cartero siempre llama dos veces, Ruedas de fuego”.
Podemos añadir que, después de trabajar como guionista, en particular en los estudios Hal Roach que han marcado el burlesco en Hollywood, Garnett va a colaborar con el grande de la comedia, Mark Sennett y con Frank Capra, escribiendo guiones para actores como El flaco y el gordo… Su éxito como realizador le vendrá también de comedias como China Seas con Clark Gable y Jean Harlow.
¡Eso podría explicar por qué la luz del acuario de las comedias americanas consiguió invadir una obra inspirada en una novela tan negra como la de James M.Cain! Y el empeño de Truffaut para justificar su “política de los autores” está puesto en entredicho aquí: Garnett sirve a la política de la industria de algunos estudios, particularmente MGM que acompaña el “entretenimiento” (su eslogan) de propaganda del modo de vida estadounidense.


 De todas maneras, el glamur de la época, con una actriz como Lana Turner, la ausencia evidente de carisma de la  pareja que forma con John Garfield limita el alcance del guión, excelente adaptación de la novela por otro escritor, Niven Busch y el guionista Harry Ruskin que firmó The Glass Key (La llave de cristal de Frank Tuttle-con George Raft-1935) o Great Guy (El gran tipo-John G.Blystone con James Cagnney-136).
Echamos de menos la fuerza erótica de Barbara Stanwick y Fred McMurray o la complicidad de Bacall-Bogart. Y por alabar la política de algunos autores, conviene más bien, en las adaptaciones de la obra de James M.Cain, citar a Billy Wilder  con Doulbe Indemnity (Perdición-1944) o Luchino Visconti con Ossessione (Obsesión-1943). Wilder sabe transgredir las exigencias de los estudios y transformar el glamur en relaciones de fuerzas. Añadimos que consigue dar un sentido a los flashbacks del protagonista que no tiene la película de Garnett: ¡un único flashback lo que es equivalente a ninguno!  Billy Wilder con su adaptación de la obra de Cain (publicada en 1936 en la revista Liberty) y apoyado por el guión de Raymond Chandler, crea un estilo que marcará el cine y que obviamente no inspiró a Garnett que, perdido en la luz del acuario, no consigue salir de un clasicismo rígido. Cae en la trampa que Wilder esquiva en la secuencia final de la condena a muerte del amante. Wilder elimina la escena rodada de la entrada en la cámara de gas de Neff (Fred McMurray) y se queda en el montaje con la magnifica escena del último cigarro que le ofrece Edward Robinson. Mientras,  Garnett nos inflige el discurso de John Garfield explicando al cura el título de la película y reza al dios todo poderoso. ¡Cuestión de estilo!
En cuanto a Visconti, aparte los problemas de censura, no tenía ninguna traba  de tipo «luz de acuario» con la industria cinematográfica italiana, en este ambiente de fascismo mussoliniano plena guerra, y el «infierno interior» que André Bazin descubre en la obra de Renoir cubre totalmente el espacio tiempo de Ossessione. En esta opera prima, Visconti establece los cimientos del gran bloque neorrealista italiano y el hecho de elegir la obra, también prima,  de James M.Cain, confirma su fuerza realista y la importancia de un tratamiento que le corresponde como lo ha comprendido el realizador italiano. Estos diversos puntos de referencia a los que podemos añadir la adaptación clásica pero también transgresora que hace Michael Curtiz de Mildred Pierce (inefable traducción española: Almas en Suplicio-1945) que el escritor publicó en 1941, nos parecen útiles para analizar The Postman always rings twice desde un ángulo que no le sitúa como un  clásico del género negro, sino en sus límites.

Sin embargo, estas reflexiones llevan a una más, relacionada con los eventos históricos: Garnett, a sus 52 años se encuentra en California, años después de una guerra que le fue muy probablemente ajena: rodó una película de propaganda sobre la resistencia francesa en los estudios con actores internacionales… (Notamos sin embargo que, durante la primera guerra mundial, monta espectáculos para las tropas,  fue instructor de pilotos en San Diego y un accidente le dejó con una leve cojera.
Wilder rueda Double indemnity en el mismo año en que tiene que dirigir el montaje de un documental sobre la apertura de los campos de exterminio en Alemania donde murieron familiares suyos, incluida su madre, Visconti rueda Ossessione en 1942, año en que muere su hermano en la batalla de El Alamein y la distribuye bajo ocupación alemana: las bobinas serán quemadas pero el director, prudente, había guardado una copia.  ¿No conviene reflexionar sobre quiénes son estos creadores y cuál es el impacto de las circunstancias, cuando son tan dramáticas, sobre las obras que están realizando?


La novela de James M.Cain « es de una ejemplar concisión estilística y rítmica. Es una obra revolucionaria que lleva el crimen a casa de la gente ordinaria» (François Guérif): desvela las motivaciones de los amantes, el sexo y el dinero, sin ningún juicio moral pero con el ojo del entomólogo.  Aunque la obra cinematográfica no respeta esta estilística de la obra literaria, sí lo hace con la estructura episódica. Estructura clásica de la tragedia, en la que el coro se ve reemplazado por la voz en off, presenta una simetría o más bien una repetición (encontramos aquí una posible  justificación primera de las “dos veces” del cartero…): el triángulo amoroso, mujer, marido, amante en unas circunstancias sociales y económicas que obstaculizan las relaciones de fuerzas (deseos sexuales, materiales…) hasta el asesinato del marido. Esta primera muerte conduce a una segunda situación con otras circunstancias y nuevos obstáculos: la presión social de nuevo, pero organizada esta vez por el aparato judicial  y la corrupción… hasta la segunda muerte. Las circunstancias en las que los amantes se ven envueltos están puntuadas de incidentes, accidentes, eventos intempestivos… un fatalismo que guía el destino de la pareja, Cora y Frank, y de cada uno por separado.

Algunos diálogos
Todos los ingredientes del cine negro: voz en off, asesinatos y juicio, chantajes, puñetazos… la carga del pasado, la fuerza del destino… el hombre que quiere ser libre, que no encaja en el marco de la sociedad de clases y que, a pesar de la fuerte atracción sexual, ve a la mujer como “fatal”, castradora. Ella, Cora, prisionera de este orden social de la dominación del hombre: el marido, el amante, el pasado con la sombra de los hombres, el abogado, el chantajista…

John Garfield (Frank Chambers) y Leon Ames (el fiscal)


Nick contrata a Frank, hombre que se dice vagabundo y libre, pero con un pasado oscuro.
¿El leitmotiv de Frank?: es que tengo un problema: mis pies, se empeñan siempre en estar viajando
¿No le preocupa el futuro?, dice el hombre que le cogió a dedos (Frank no sabe que es el fiscal del distrito)  a quien ha contado su “teoría de la vida”
Bueno, por eso tengo mucho tiempo… además, tal vez mi futuro está aquí, ahora (mirando el restaurante “Twin Oaks” de Cora y Nick Papatakis… ¡no! Smith).  Tay Garnett y los estudios MGM han tomado la precaución de borrar los orígenes griegos del marido de Cora para “quedarnos entre nosotros” supongo,  transformándolo en el clásico  “Nick Smith”.

para salir de una vida sin perspectivas de futuro y presa de la dominación masculina, la atractiva Cora se ha casado sin amor, con Nick, un hombre mayor, pero que tiene bienes.
Frank; ¿cómo se le ha ocurrido casarse con un hombre así?
Cora: ¿Y a ti qué te  importa?... más tarde reconocerá que desde los 14 años, con los hombres… casarse era lo más conveniente… Nick enamorado… decía que con el tiempo, ella también… ¡pero, no!

El flechazo


Entre  Cora y Frank es el flechazo: la colilla rueda en el suelo, las piernas… Lana Turner, momento culto para cinéfilos trastornados,  acompañado por la hamburguesa quemada seguida del cartel “man wanted” quemándose. Beso fogoso: golpe de violines seco…
La noche, el fuego sigue vivo, bailan una rumba, pegados cuerpo a cuerpo… ella no puede más, ¡decide ir a bañarse… calor, calor!  Él se pega a ella y eso a ella le gusta. Olas,  olas..
Quitar una mujer a un hombre no es nada, quitarle el coche es un delito… y deciden ir a dedo…
Te quiero mucho, Frank, pero no así huyendo como vagabundos…

La semilla del diablo
La fábula de la femme fatale no tiene lugar en la obra de James Cain y, si analizamos algunos diálogos, en la película tampoco. Frank deposita su semilla en Cora, terreno fértil para la germinación.
Nick vuelve, borracho y  está a punto de tener un accidente con un camión –
Frank: ¡ojala se estrellase cualquier noche o se cayera por un barranco!
Cora: tú no piensas eso, es una broma
Frank: Sí, claro, una broma…

Sí, claro, es una broma


Más tarde, la semilla está brotando dentro de la hembra Cora, mientras el macho Frank, alentador, deja la hembra responsabilizarse de la gestación:
Cora:¿ Me quieres hasta el punto de que sólo eso importe? Hay algo que podemos hacer y todo estaría resuelto.
Frank: ¿pedir que le pase algo a Nick?
– Algo por el estilo   Música… – ¡Cora! – Bueno, pero tú lo sugeriste una vez, ¿No?  – Era una broma – ¿Una broma? ¿No sería que había pensado en ello? – Puede que lo dijera, pero no lo pensaba…
Cora: Pero ¡Yo lo digo!
… hablan de amor
Frank: ¡no me convencerías de algo así si tú no me quisieras!

Después del fracaso de la primera tentativa para acabar con Nick:
Cora: es mi culpa, la próxima vez…
Frank: no habrá próxima vez…. Y añade: no debemos hacer plan hasta ver lo que pasa.


La tentativa de asesinato, maquillada en accidente, el crédulo Nick decide vender el negocio e ir a vivir con Cora en la casa familiar, cuidar de la hermana paralítica y tener un hijo. Perspectiva aterradora para Cora. Entonces los amantes planifican una nueva estrategia para liberarse de Nick. Por fin, ¡lo han conseguido!...  Frank absuelto, Cora acusada pero liberada por falta de pruebas claras, la pareja puede realizar sus proyectos… hasta que unos chantajistas relacionados con los magistrados entren en el juego…


Las dos veces
Frank se presenta dos veces a Twin Oaks (se va y vuelve cuando Nick le encuentra).
Los dos intentos de asesinato: el primero fallado por un gato. Nick decide vender Twin Oaks, ella no está de acuerdo pero Nick no cambia de idea: quiere que Cora cuide de su hermana paralítica.  Lo que provoca el segundo plan.

Cora no quiere seguir así. En la cocina, tiene un cuchillo en la mano: pensamos en Sabotaje de Hitchcock… y John Garfield también. Él ya ha tomado la decisión y la confirma:
Ya está bien… ¿tú quería clavarle este cuchillo, no?
No, Frank este cuchillo era para mí: ¿estrategia inconsciente?
¿Hasta este punto me quieres?
No sabe todavía que Cora está desesperada: está embarazada
Más tarde, Cora dará a Frank la prueba de su amor y de la ausencia de cálculo por su parte: es la emocionante secuencia del baño nocturno después de cometer el crimen (se han olvidado del “crimen perfecto” para un vulgar accidente con borrachera…), una escena simbólica del amor desesperado de dos seres que intentan purificarse en el mar… fuera de la luz del acuario.  

Cora y Frank



Al crimen disfrazado en accidente de coche, sigue un dialogo inverosímil, típico del cine negro comercial: Cora y Frank te explican como si eres tonto… (Ver cine de propaganda de Hathaway)…
Ellos mirando el coche cayendo en el barranco:
F-ahora la cosa va a ser dura, ¿seguro que tienes fuerza?
C-¡después de ver eso, las tengo para lo que sea!
F-muy bien, hay que bajar ahí, tenemos que ensuciarnos un poco, ¡vamos!

Hume Cronyn (el abogado de Cora)


… Pero el fiscal que les vio salir borrachos les seguía.  Frank está herido. ¿Las sospechas del fiscal?  El seguro de vida que Nick acababa de hacer. Frank sospecha de Cora.
Aquí el fiscal pide a Frank que denuncie a Cora.  Él firma: la postura del fiscal parece exagerada, inverosímil… o mal dirigido. Sigue el típico cliché: el abogado de Cora y el fiscal son amigos que tratan fríamente de los asuntos judiciales, de la vida de la gente…
 Ella decide confesarlo todo para no cargar sola con el asunto. Pero es un truco del abogado. La estrategia del fiscal no ha servido de nada, y tiene que retirar la acusación de asesinato por homicidio, y recomienda la clemencia por falta de pruebas… y ahorrar los gastos al pueblo de California.

Audrey Totter (Madge)


Ahora es Audrey Totter quien entra en la vida del protagonista, harta de hamburguesas mientras se muere la madre de  Cora… Después viene Kennedy a chantajearles. Con su amigo Willy. En una escena totalmente teatral, ridícula…


Al final, en el corredor de la muerte, el cura le da una carta de Cora a Frank que lo cuenta todo… incluido la historia de las dos veces y del cartero… ¡antes de entrar en la cámara de gas!
Frank: es como si estas esperando una carta con angustia. Te quedas justo a la puerta por si no oyes al cartero. Sin darte cuenta que el cartero siempre llama dos veces: dos veces para Cora y ahora dos para mí…. Siempre dos veces, por muy lejos que estes en la parte de atrás. Cora ha pagado por Nick, y ahora yo….
Frank pide una oración para que Dios…. ¡Paramos ya, Georges Sadoul tenía razón!


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