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7.11.15

Literatura




Después de  los escritores que pusieron de moda  las novelas de Detectives (ver en el Blog) con protagonistas como Sam Spade con Dashiell Hammett, Philip Marlowe con Raynond Chandler, Mike Hammer con Mickey Spillane…, conviene recordar algunos otros nombres de la literatura que influenciaron –o colaboraron con – la industria cinematográfica en el marco de lo que más tarde fue designado por género negro.
Aunque la novela policiaca tuvo que pasar por la fase de “mala fama y vulgar” su aceptación por el gran público por la manera en la que trataba la condición humana en sus dimensiones más oscuras de la psique cambió el panorama literario en los Estados Unidos y en Europa,  particularmente en Francia con la “série noire”, colección de bolsillo. La  segunda guerra mundial marca una etapa esencial en la cultura de masas con la edición de novelas y la realización de películas que van a definir claramente al género. Dos películas caracterizan esta tendencia en 1944: Double Indemnity (Perdición-Billy Wilder) y Murder, my sweet (Historia de detective-Edward Dmytryk). Si la segunda nos remite a Raymond Chandler y  su detective, Philip Marlowe (Dick Powell en esta o Humphrey  Bogart en The Big Sleep de Howard Hawks), la primera,  película de Wilder,  nos conduce al objeto de esta página: las novelas sin detectives “Private Eyes”.
 Un gran número de novelas van a inspirar a realizadores y guionistas y algunos escritores van a redactar guiones o colaborar a su redacción. Citamos a WR Burnett, Vera Caspery, Horace McCoy, Dorothy B.Hughes, Peter Cheney, Erneste Hemingway, David Goodis, Cornell Woolrich quien, a veces, toma el nombre de William Irish…., y por supuesto, James M.Cain.  ¡La lista es larga! Nos limitamos en este dossier a recordar algunas películas analizadas en este Blog en relación a las  obras literarias que inspiraron a los cineastas.

Este Blog Cine Negro empezó con un texto, El Acuario, que relacionaba la secuencia del acuario de La dama de Shanghai con una parecida en Sabotaje de Hitchcock, una película de 1936. Esta última se inspiraba en una novela de Joseph Conrad, The Secret  Agent, y recuerdo en su análisis la irónica crítica que hace José Luís Borges de la adaptación de Hitchcock. “The secret Agent” fue publicado en 1907: se trata de un relato político sobre el terrorismo y la fuerza de las ideologías, ambientado en el final del siglo XIX que, sin dar un mensaje claro ni tomar posición, deja aparecer la cautela del autor con respecto a los gobernantes y a los principios abstractos de los que quieren eliminarlos, su reserva sobre la guerra al terrorismo y su denuncia de una civilización industrializada en contradicción con los sentimientos anárquicos del corazón humano. 

Obras teatrales


La obra de Hitchcock me llevó naturalmente a uno de sus limitados acercamientos al género, con Falso Culpable o Encadenados. Se trata de I confess (Yo confeso-1953) inspirada en la obra teatral de 1902  del escritor y administrador colonial francés  Paul Anthelme (1851-1914): Nos deux consciences (Nuestras dos conciencias) y que Hitchcock descubrió en los años 30.  
¿Las obras teatrales? Entre las llevadas a la pantalla, unas cuantas enriquecieron  el género negro. Citamos en el Blog a: Maxwell Anderson con Key Largo (Cayo Largo-John Huston-1948), Martin Vale con The two Mrs Carroll (Peter Godfrey-1947), John Colton con The Shanghai Gesture (El embrujo de Shanghai-Joseph von Sternberg-1941),  Summerset Maugham con The letter (La carta-William Wyler-1940).

Novelas y relatos


Pero, volvemos a la novela. aparte las evidentes relaciones con los famosos libros sobre Detectives, mi primera relación con una obra literaria se debe al humor de Zanuck y Mankiewicz en su idea de adaptar la novela Der Fall Cicero (Operación Cicero) de Ludwig Carl Moyzisch, publicada en 1950. Así que la portada del libro apareció en la primera secuencia de Five Fingers (Operación Ciceron-Joseph Mankiewicz-1952). En esta secuencia se contaba que el  escritor había sido el interlocutor directo del espía Diello-Cicero, empleado en la embajada de Reino Unido en Ankara. Diello le transmitía unos microfilms para la embajada de Alemania. El hecho de que el título del libro ý de la película fueran idénticos puede interpretarse como un guiño de Mankiewicz, un juego entre ficción y realidad.  Se sabía que “Five Fingers” había sido elegido por Darryl Zanuck  que, por superstición, necesitaba entrar una cifra en sus películas en estas fechas, Moyzisch existía pero da una versión borrosa de los hechos (en plena guerra mundial, Turquía, como España,  es neutra lo que abre las puertas a todas las maniobras). Diez años más tarde, en 1962, el verdadero Diello-Cicero publica su versión en “Yo, Cicerón”: se llama en realidad Elyesa Bazna, pero desaparece… se sabe que murió en 1971. Sin embargo, el caso es bastante rocambolesco y novelesco como para despertar la curiosidad y el deseo de utilizar estos ingredientes para una película. No volveré a encontrar esta curiosa mezcla de  literatura y cine en mi paseo por el género negro en este Blog.

El escritor, uno de los más destacados representantes de lo que, más tarde, se llamará “Novela Negra”, escribe en el prólogo de Double Indemnity, en 1943: «Sólo intento escribir como lo haría el protagonista, sin olvidar nunca que el hombre medio, en el campo, las calles, los bares, las oficinas… o hasta en las alcantarillas de este país, tiene un lenguaje muy vivo que va más allá de todo lo que yo podría inventar». Si muchas de sus obras fueron adaptadas para el cine, las que tuvieron más éxito entraron en la leyenda del cine negro. Corresponden a las novelas siguientes: The postman always rings twice (1934), Mildred Pierce (1941), Double Indemnity (1943, pero publicada antes en ocho episodios en la revista Liberty entre 1935-36).  Contribuyó a la redacción de guiones como por The Shanghai Gesture (Joseph von Sternberg-1941).
El amor, el sexo y el dinero, la traición y el crimen son los elementos claves de estas tres novelas citadas. En The postman always rings twice,  el amante deposita la semilla del crimen en la mente fértil de la mujer dispuesta a todo para acabar con la dominación del marido y organizar su propia seguridad, pero el amor le da también otra fertilidad: está embarazada. El crimen será mal improvisado y habrá que intentarlo por dos veces… como suele hacer el cartero... En Double Indemnity, la semilla tiene el mismo circuito pero con la idea del crimen perfecto. Mildred Pierce, dominada por su hija más que por los hombres, tendrá que asumir sus debilidades…

A partir de una historia de James M.Cain, bastante imperfecta, sobre un crimen imperfecto,  Billy Wilder y un equipo de lujo van a moldear lo que es probablemente el perfecto cine negro. En cuanto al crimen, sabemos que el género no puede tolerar que sea un “crimen perfecto”. Le conviene más el fracaso del criminal que pensaba actuar con perfección. Dice Neff (Fred McMurray) en Double Indemnity: « Sí, le maté. Le he matado por el dinero y por la mujer. No he conseguido ni el dinero ni la mujer. ¿Un verdadero éxito, no?». 

The Postman always rings twice (El cartero…-Tay Garnett-1946)
Cain antes de su primera obra literaria, un ensayo, One Government, fue reportero en el New York World y siguió el juicio de unos amantes, Ruth Snyder y Judd Grey: pensaban haber cometido el crimen perfecto matando el marido de Ruth para cobrar el seguro de vida. Acabaron denunciándose recíprocamente, lo que les llevó a la silla eléctrica. James Cain comenta en una interesante entrevista la creación de su obra a partir de este juicio (enlace en Parisreview). La adaptación cinematográfica, como para Double Indemnity, debe esperar la tímida relajación de la aplicación del código Hays sobre la censura después de la guerra. The Postman… se estrena en 1946. La realización clásica de  Tay Garnett y el casting elegido por la MGM da a la película un tono de glamur que limita considerablemente su alcance en el género negro en pro de un éxito comercial. En The Postman… no se encuentra ni la foto de John F.  Seitz, ni la música de Miklòs Rózsa, ni el trabajo de Barbara Stanwyck  y  McMurray, ni a Edward G. Robinson... ni el estilo de Wilder que da una base al género que manifiestamente Garnett no supo aprovechar.
Cuatro años antes, en 1942, Luchino Visconti se inspira en la obra literaria para realizar Ossessione (Obsesión) estrenada en 1943, cuando los alemanes ocupan Italia. Visconti despliega el texto de James M. Cain y da su verdadera dimensión al protagonista con la caracterización de nuevos personajes y una atmosfera que corresponde más a la novela que la adaptación de Garnett en su pintura de la vida de gente ordinaria. O sea: adaptar no es copiar con la intención de vender más, lo que Tay Garnett hará con la versión hollywoodiana de 1946.
Entre las dos películas citadas, Hollywood adapta la tercera obra de James M. Cain mencionada: Mildred Pierce (Almas en suplicio-Michael Curtiz-1945).

Este mismo año 1945, se estrena   Scarlett Street (Perversidad-Fritz Lang-1945)  adaptada de la obra del escritor Georges de  La Fouchardière que había inspirado a Jean Renoir con La Chienne (La golfa-1931)
Los años 1944 a 46 son de los más fructíferos para la influencia literaria  sobre el cine negro. Si, en 1946 descubrimos la película culta The killers (Forajidos-Robert Siodmak-1946)  adaptación del relato de Ernest Hemingway, en 1944, podemos citar a Graham Green  para Ministery of Fear(Ministerio del Miedo-Fritz Lang-1944)   - J.H. Wallis con Once of Guard para The woman in the window (Mujer del cuadro-Fritz Lang-1944) - Eric Ambler  con A Coffin for Dimitrios para The mask of Dimitrios  (Jean Negulesco-1944), - Vera Caspary para Laura (Otto Preminger-1944), y más tarde - Blue Gardenia  (Gardenia Azul-Fritz Lang-1953) Cornell Woolrich para Phantom Lady  (La dama desconocida-Robert Siodmak-1944).

Con respecto a este último escritor,  además de Phantom Lady conviene recordar su influencia sobre el género por su tratamiento de las situaciones de impotencia y de paranoia: borracheras, amnesia, hipnosis, predicción de la muerte del personaje o del crimen que va a cometer… en películas como:
Street of Chance (Jack Ively-1942 con Claire Trevor ) novela: The Black Curtain
Deadline at Dawn (Harold Clurman-1946) novela:  Black Angel 
Fear in the Night (Maxwell Shane-1948) novela: Nightmare
Night Has a Thousand Eyes (John Farrow-1948 con Edward G.Robinson) (novela)
The Window (La ventana-Ted Tetzlaff-1949) (The Boy Cried Murder)
No Man of Her Own (Mitchell leisen-1950- con Barbara Stanwick) (I Married a Dead Man)
Notamos también sus novelas: It Had to Be Murder adaptada por Hitchcock (Rear Window-La ventana indiscreta-1954),y  con el apodo de William Irish: The Bride wore Black  (La mariée était en noir- François Truffaut -1958) y Waltz into Darkness (La sirène du Mississippi-François Truffaut- 1969)


Otros autores destacados en este Blog en una lista que no pretende ser exhaustiva:
-David Goodis con  Dark Passage (La senda tenebrosa-Delmer Daves-1947) y Nightfall  (Al caer la noche-Jacques Tourneur-1957) 
-Dorothy B.Hughes con The fallen sparrow  (Perseguido- Richard Wallace-1943) y In a Lonely Place (En un lugar solitario-Nicholas Ray-1950)
…y también:
-A.I.Bezzerides con  They drive by night  (Pasión ciega-Raoul Walsh-1940) y  Thieves ’Highway (Mercado de ladrones-Jules Dassin-1949)
-W.R.Burnett con  The asphalt jungle (La jungle del asfalto-John Huston-1950)
-Richard Brooks ( The Bricks Foxhole) con Crossfire  (Encrucijada de odios-Edward Dmytryk-1947)
-Sam Fuller  (The Dark Page) con  Scandal Sheet (Trágica información-Phil Karlson-1952)   
-Clifford Odets  con Clash by night (Encuentro en la noche-Fritz Lang-1952) y, con Ernest Lehman:  Sweet Smell of Success (Chantaje en Broadway-Alexander Mackenderick-1957)
 -Guy Endore con Whirlpool (Voragine-Otto Preminger-1949)
-Peter Cheney con la adaptación de Sinister Errand: Diplomatic Courier (Correo Diplomático-Henry Hathaway-1952) ,
James Hadley Chase: adaptación de Eve (1945) por Joseph Losey en 1962
-Patricia Highsmith von Strangers on a Train (Extraños en un tren-Alfred Hitchcock-1951) 

- …y Emile Zola (La Bête Humaine) con  Human Desire (Deseos Humanos-Fritz Lang-1954)



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7.7.14

"Dark Waters"-André de Toth



Aguas Turbias 1944

Director: André de Toth         

Guión:  Joan Harrison-Arthur T.Horman-John Huston / Francis y Marian Cockrell     

Música:  Miklös Rösza      

Fotografía:  John J.Mescall-Archie Stout    

Montaje:  James Smith    

Productores:  James Nasser… y seis más –United Artists

 Actores: en la foto Merle Oberon al cine con Thomas Mitchell y Elisha Cook Jr. (ver Filmografías en el blog)




Merle Oberon (Leslie Calvin) y Franchot Tone (Dr. George Grover) perdidos en los bayous

 Thomas Mitchell (Mr. Sydney), Fay Bainter (Emily Lamont) y John Qualen (Norbert Lamont

 
Elisha Cook, Jr. (Cleeve) neurótico como siempre


 El periódico Saturday Evening Post publica  unos extractos de la novela Dark Waters de Marian y Franck Cockrell los cuatro fines de semana entre medio febrero y marzo de 1944. Este tipo de publicación se hacía por entregas sucesivas; para Dark Passage que realizará más tarde Delmer Daves, el mismo periódico ofrecía el texto de David Goodis a lo largo de todo el verano de 1946. El productor Benedict Bogeaus compra los derechos de adaptación cinematográfica.
Sàsvrài Farkasfawi Tothfalusi Toth Endre Antai Mihaly le 15 mai 1912 à Mako (Autriche-Hongrie) entra en la industria cinematográfica a los 21 años como guionista, asistente de dirección y rueda su primera película seis años más tarde. Pero muy pronto tiene que refugiarse en Inglaterra donde trabaja con su compatriota Alexandre Korda (El ladrón de Bagdad); los dos emigran a los EEUU y de Toth sigue como segundo realizador de Korda en El libro de la jungla. Mientras está rodando Guest in the House (Semilla de odio) con el productor Hunt Stromberg, recibe la invitación de Bogeaus para dirigir Dark Waters. Alexandre Korda interviene para que Merle Oberon, su ex mujer,  sea la actriz protagonista. La presencia (¿exigida o no?) del fotógrafo Lucien Ballard en el plató conforta a Oberon que tenía serios problemas en cuanto a las relaciones entre la piel de su cara y las luces de los focos.




Antes de hablar de la película, lo más llamativo de esta producción es… la misma producción: nada menos que siete productores, seis cachorros machos y una hembra. Nos lo cuenta el mismo De Toth, el cuarto caballero de la banda de los tuertos: “Las aguas estaban llenas de remolinos, cadáveres y corrientes traicioneras, de cocodrilos, y de siete (!) productores  a punto de ahogarse, armando con páginas de guión, chapoteando en  el barrizal de Dark Waters, los cuatro hermanos Nasser, que ambicionaban convertirse en los Warner Brothers, Benedict Bogeaus, elegante a la rumana, casado con una joven heredera  Dodge, Arthur Landau, exigente, hundiéndose bajo toneladas de fotos y guiones; y Joan Harrison, mujer encantadora y guionista de talento. Todos nuevos en la carrera y debutando en la producción sobre una pista fangosa. Por separado, eran soportables; juntos, se convertían en un verdadero dragón de siete cabezas preso de del pánico… A Joan Harrison, la única  profesional de esta asociación incongruente, no le hacían mucho caso, pero no cedió a esta banda de machos”. De esta última, hablamos a propósito de Phantom Lady (Robert Siodmak-1944) cuando decide pasar a la producción después de ser guionista, co-autora de cinco películas de Alfred Hitchcock entre 1939 y 1942 (aparece en un corto papel en la primera versión de El hombre que sabía demasiado-1934). Más tarde produce también,  para el cine negro, Nocturne (Edwin L. Marin-1946) tratada también en este blog y Ride the Pink Horse (Persecución en la noche-Robert Montgomery-1947). Los folios de guión a los que se refiere De Toth estaban escritos por John Huston; Harrison contacta con él para reescribir entre los dos un guión que casi todo el equipo rechazaba. Huston mandaba folios a cambio de dinero para apostar en carreras de caballos. El resultado de todas estas peripecias (y unas cuanta más) es una curiosidad entre el exotismo romántico lunar, el melodrama clásico y el cine negro: el cine de la dominación de los débiles, del asesinato fácil y del engaño. Añadimos este cinismo tan propio del director que ya descubrimos en Pitfall (1948), con una interpretación de Dick Powell muy acorde con su director. Recordamos también, si hace falta,  que los tres otros de la banda de los tuertos eran: Fritz Lang, John Ford y Raoul Walsh.


El padre de Scarlet O’Hara, este buen hombre que fue el Dr.Boone en Stagecoach (La diligencia-John Ford), se transforma en el mejor /peor de estos dominadores monstruosos que todavía pueblan el planeta.Thomas Mitchell sigue siendo el “malo” después de Moontide (Marea de luna-Fritz Lang-Archie Mayo-1942) pero con un toque de cinismo y de crueldad y sobrepasa ampliamente en sus intenciones a los pérfidos cálculos del compañero de Jean Gabin en la película citada. Aquí, él tampoco puede separarse de su compañero: se trata de Elisha Cook cuya lubricidad y maldad le sitúa en las antípodas de su papel en Phantom Lady rodada el mismo año, pero que nos recuerda al cobarde esbirro de Greenstreet en The maltese falcon(Houston-1941) y su actuación en  The big sleep (Howard Hawks-1946) o The killing (Atraco perfecto-Stanley Kubrick-1956).

Franchot Tone y Thomas Mitchell 


Aunque Franchot Tone también interpreta a un personaje totalmente opuesto al psicópata de Phantom Lady, guarda aquí un aspecto por momentos inquietantes a pesar de sus buenas intenciones –en el cine negro, el actor trabaja también en Jigsaw (Fletcher Marker-1949). Un punto interesante marcado por De Toth que mantiene así la atmósfera peligrosa  que rodea a Merle Oberon –la cual no para de sufrir, ya que acaba de salir de las garras de Jack el destripador – aquí en el papel de Leslie –la actriz trabajará una vez más para el cine negro con Berlin Express (Jacques Tourneur-1948) .

 *****
***
*
¿Ha ido a algún funeral en que el sacerdote olvidase el sermón? ¿Y que, al morir el que se sentaba junto a ti, sólo pensase: “Habrá más agua para beber”? Daba igual que hubiese muerto. Y el marinero se levantó y dijo: “Señor, vela por su alma, y que su cuerpo...”




Leslie Calvin, en plena guerra mundial, vive una experiencia dramática: huye con sus padres del sitio donde vivían en el Este de India, invadido por Japón. El barco donde viajan choca con un submarino  alemán,  y Leslie es una de los pocos que sobreviven a un naufragio que fue seguramente un espectáculo apocalíptico, el mar tragándose sus padres y cientos de pasajeros… Se despierta en un hospital y sufre un profundo trauma y delira. Nosotros espectadores no vemos  nada de lo que ha pasado. Eso me recuerda a Robert Ryan y sus pesadillas con barco hundido y guerra en The woman on the Beach (Una  mujer en la playa -Jean Renoir-1947) – las  heridas de la guerra son profundas y el público  de la época tiene que agarrarse a la butaca; los europeos verán estas imágenes sólo después de la guerra –. La diferencia con Ryan es que Merle Oberon no encontrará un hombre en la playa sino “un médico en los bayous”: se llama Franchot Tone. Estamos en Louisiana, cerca de estos pantanos que dan a este Estado de America una fama tan cargada de misterio como lo son también los Everglades de Florida escenificados por Nicholas Ray en lo que me parece ser su obra maestra.
Nos encontramos en este ambiente exótico, asfixiante de calor y de humedad, con estos hombres de trajes blancos inmaculados,  que nos recuerda otra película que paseó por este Blog: The letter (La carta-William Wyler-1940). El tema de la guerra está bastante desarrollado en esta primera parte: en la zona de Diego Suarez-Madagascar Leslie se puso enferma pero las “autoridades” francesas –o sea los esbirros del gobierno francés de Vichy bajo los órdenes del ocupante alemán nazi – les niegan el visado. Justo después, el barco se hundió. Los padres de Leslie eran propietarios de una empresa petrolera, lo que significa una herencia prometedora. De Batavia, la mandaron a los Estados Unidos-Louisiana.

Alan Napier en una corta aparición (encontrará a Merle Oberon en “Désirée”-Henry Koster-1954)


El medico que la trata (Alan Napier),  localiza a unos familiares suyos: Emily, la hermana de su madre y su marido, Norbert. Ellos viven en Nueva York pero le escriben desde Belleville- Lousiana donde se encuentra Leslie, en el hospital. La invitan en su nueva mansión, donde tienen su plantación, el Rossignol,  en el bayou Grand’Père. Pero dos hechos llaman su atención: nadie le espera en la estación de tren, y el empleado de la estación no conoce el nombre de Lamont. El calor, el cansancio: Leslie se desmaya; el doctor Grover la acompaña a la plantación Rossignol. Ahí viven también el Señor Sydney y un tal Cleeve, dos extraños personajes que gestionan la plantación de los Lamont. Pero quien dice bayou, pantano, dice arenas movedizas y sobre todo ¡AGUA! y eso es lo que traumatiza tanto a  Leslie (¡el naufragio!).



¡Cuánto agua en los bayous!, piensa Leslie cuando Mr. Sydney y Cleeve le proponen este temible paseo siguiendo un camino estrecho que bordea el bayou. Estos dos juegan a ser los niños malos que asustan a la niña Leslie: “El año pasado una mujer se hundió en las arenas movedizas. La oímos gritar pero, cuando llegamos, ya se había hundido… Es terreno peligroso, hay que conocerlo bien. Debe ser horrible ahogarse en arenas movedizas… mucho peor que en agua. Al menos el agua es limpia y rápida”. Lo que le espera a Leslie es de lo más turbio, a veces casi negro. Empieza a experimentar la “Luz que agoniza” y a oír voces en la noche…
A pesar del comportamiento amable –una afabilidad quizás exagerada –de los que la rodean, se nota una tensión continua en la expresión de sus caras, hasta cuando se encuentra con esta familia instalada en la zona pantanosa: pasamos un corto y sorprendente momento en contacto con una sociedad particular, la de estos descendientes de franceses que emigraron a Louisiana, “invitados” por Méjico, después de huir de Canadá, echados por los ingleses.  


Pero Leslie encuentra también en ellos esta expresión de tensión, exceptuando al padre, tierno y alegre. La tensión, la incomprensión de ciertas actitudes, las sospechas nacientes: para Leslie, al trauma y el dolor se añade  la certeza de haber caído en una trampa mortífera. Le invaden las dudas cuando Pearson, el empleado negro de la plantación con quien ha establecido una relación amistosa,  promete ayudarla y darle más informaciones sobre estos extraños personajes.

Rex Ingram es Pearson Jackson el genio de El ladrón de Bagdad  y el gigante de Las mil y una noche.

Pero cuando se presenta a la cita con Pearson y que  le encuentra muerto ahogado, es el pánico… Este loco de Cleeve,  que no para de acosarla,  no está muy lejos. “Somos jóvenes y tenemos otros intereses, ¿no?, podemos divertirnos, relajarnos, le mostraré el bayou. Venga, suba a la lancha” le dice Cleeve. ¡Adíos, Leslie! Menos mal que el Dr.Grover aparece a este momento.  
Algunos hablan de un cine gótico. Una trama que exige una ambientación no urbana y más bien exótica no conduce necesariamente a alejarse del género negro como pasa en las películas de Peter Godfrey, Cry Wolf o The two Mrs. Carrolls con Barbara Stanwick. Así que prefiero limitar este tipo de clasificación a las películas citadas que nos acercan al terror o a las que se merecen este calificativo por el decorado y la ambientación como lo son Sunset Boulevard o The house on Telegraph Hill.


Ahora bien, lo señalamos a propósito de las películas de Godfrey ya citadas: ¿qué conduce a las escritoras o guionistas a hacer sufrir tanto a las mujeres encerrándolas en trampas tendidas por unos malvados o unos maridos psicópatas? Marian Cockrell y sobre todo  Joan Harrison con Rebecca y Sospecha a su activo, tendrían que explicarse porque  Merle Oberon baja de sus Cumbres Borrascosas de la hermana Bronte, para interpretar a Leslie, acorralada en un entorno hostíl: su belleza radiante se debe a las particulares condiciones impuestas a la dirección de fotografía, siguiendo los consejos expresos del ex marido de la actriz, el director Alexandre Korda que conocía mejor que nadie el punto débil de Oberon: la mala calidad de su piel.


El lirismo fantástico de la región de los pantanos constituye el aspecto más original para esta trama al fin y al cabo bastante simple y clásica. Sin embargo, la reconstitución en los estudios del paisaje es un reto que decidió lanzarse el director para crear una atmosfera personal. Sacrifica así la posibilidad de utilizar la luz tan particular de los bayous de Louisiana,  las posibilidades de imágenes cinematográficas que ofrecen las viejas mansiones, las marismas, el calor pegajoso, la mitología del lugar… La elección de André De Toth parece atrevida y valiente;  a pesar de tener un presupuesto generoso: a partir de una trama minimalista y clásica,  trabaja la atmosfera: puro gesto artístico. Y le sale bien: la secuencia final de noche en el bayou con los reflejos de la luz de la barca, acompañada por la música angustiosa y particularmente eficaz de Miklos Rosza es un buen momento de cine negro.
 Cierto, la obra suscita unas cuantas reservas en cuanto a la fuerza del suspense: las consecuencias de los extraños eventos no crean en Leslie una alteración que la conduzca a un punto límite como le pasa a Ingrid Begman en Gazlight, estrenado el mismo año –sin por eso quitar a Dark Waters un apreciable éxito comercial –y, por otra parte,  el guión no deja planear bastante tiempo el misterio sobre la identidad de esta falsa familia.  Pero estas reservas – y la simplicidad de esta historia, bastante previsible –  no le quita su potencial melodramático que, en manos de André de Toth, Joan Harrison y John Huston,  nos garantiza un buen entretenimiento. Podemos disfrutar de unos momentos muy conseguidos en este ambiente de arenas movedizas y de vegetación húmeda y oscura en el que la perversidad de Sydney y Cleeve agudiza la angustia de Leslie que tiene que elegir entre morir o zambullirse en estas Aguas turbias.

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6.7.14

"Dark Passage"-Delmer Daves



La Senda tenebrosa   1947

  Director: Delmer Daves    
¡El equipo y el casting de actores merece echar un ojo a sus filmografías! 
Guión:  Delmer Daves / David Goodis (novela "Dark Passage") Delmer Daves  también guionista y actor. En el cine negro: The red house (La casa roja-1947) con Edward G.Robinson, Dark Passage (La senda tenebrosa-1947),
David Goodis (Ver filmografía en el Blog)

  Música: Franz Waxman    

Fotografía:  Sidney Hickox    

Montaje:  david Welsbart   

Producción: Warner




 Humphrey Bogart es Vincent Parry

Lauren Bacall es Irene Jansen

   
Bruce Bennett es Bob 
Agnes Moorehead es Madge
Clifton Young es Baker
Douglas Kennedy es Detective in Diner
Rory Mallinson es George Fellsinger 
Houseley Stevenson es Dr. Coley

Cámara garrapata
Títulos de crédito: la cámara se desplaza en apertura con un largo traveling horizontal, efecto clásico. Después de que el nombre de Delmer Daves se va borrando y que aparece la cárcel de San Quentin –California, el movimiento  continúa y la cámara se desplaza, siguiendo ahora un camión cargado de barriles, que sale de la cárcel.
Primer salto de la cámara. Traveling vertical baja sobre los barriles: la cámara se ha instalado dentro del camión y observa un barril (banda sonora: sirena de la policía, un perro ladra en el campo). Dos manos salen del barril que se cae en la carretera y empieza a rodar.


Segundo salto de la cámara. Sigue al barril y se acerca. Se pega en la entrada del barril cuando este choca bruscamente contra un obstáculo. Hay un hombre dentro. A través del barril le vemos salir: titubea,  se aleja, parece saludar al barril, desaparece en el paisaje. El acercamiento al barril que da vueltas y vueltas provoca una tensión extrema: el remolino incesante al que está sometido el cuerpo que se adivina en el interior contrasta con la parada seca contra el obstáculo. Dos fenómenos nacen: “algo” observa este cuerpo que se desliza fuera del barril, lo huele… pero también, nosotros espectadores vemos, desde un telescopio gigante,  salir de un túnel a un hombre en fuga: el pasaje desde la oscuridad  hacia la luz, un parto…



Tercero salto: la cámara ha saltado dentro de la cabeza del hombre. En esta secuencia de unos dos minutos, los dos primeros saltos de la cámara, en el camión, luego en el barril, conducen al salto final: la cabeza del hombre. La cámara de Delmer Daves ha territorializado los ojos del hombre. El espectador es este hombre a partir de este último salto de la cámara.   Somos sus ojos que ven la hierba donde sus manos esconden la camisa que delata su condición de prisionero. Escrutamos  la carretera cuando, de lejos vemos a los policías en moto; las sirenas no paran. La mirada acompaña al movimiento de las motos que pasan delante de una barrera. Vemos con sus ojos pero es su voz la que empieza a hablar: alcanzarán el camión, interrogarán al conductor, registrarán los barriles. La mirada se dirige hacia otra parte de la carretera: dentro de cinco minutos volverán hacia aquí lentamente –empieza a andar: peinando la carretera palmo a palmo. La mirada que se dirige hacia la derecha, ve la barrera  y se agarra a ésta: Les costará unos 10 minutos Mirada hacia el horizonte: Ya ves, eso me da 15 minutos. Salta la barrera: debo arriesgarme…Tengo que salir de aquí. Espero haber enterrado bien la camisa… Daría lo que fuera por agua helada o un cigarrillo… Mira la carretera… Algo se acerca. Debo arriesgarme ahora. Llega un coche, no se oye más el ruido de la sirena… El coche para…
La territorialización progresiva del cuerpo del hombre por la cámara nos identifica con éste en sus movimientos pero también nos lo hace descubrir por partes: una mano, otra, los pies en el coche que ha parado para recogerlo… más tarde, su reflejo, su sombra… La calidad y la elegancia de esta introducción a una narración que nos va a pasear unos 40 minutos utilizando la  cámara subjetiva,  superan ampliamente las tentativas cinematográficas anteriores. La película más citada es la de Robert Montgomery, La dama del lago (1946) pero conviene hacer notar la utilización de la cámara subjetiva por Abel Gance en su Napoleón (1931) y por Robert Mamoulian en Dr.Jekyll and Mr Hyde. Sin embargo el equipo de Dark Passage realiza un trabajo muy por encima de lo visto hasta ahora. Eso se debe a la proeza técnica de un equipo de lujo: se trata de Sidney Hickox, director de la fotografía, y del montaje de david Welsbart. Para dar una continuidad a la experiencia que vivimos con los ojos del hombre –que ha anunciado que tiene unos 15 minutos –en una secuencia que dura poco más de 2 minutos, el montaje debe realizar unos cortes y collages, o sea unas elipses temporales, lo que conduce a unas elipses espaciales en la fotografía: en estos dos minutos, el recorrido real del hombre se vuelve igual también al salto de una garrapata, como lo hizo la cámara. Fuerza de la ficción cinematográfica, potencial de lo falso, aquí manejado con inteligencia por unos técnicos que han colaborado con Hawks, Walsh, Huston, Feist...

Pasajes: de la oscuridad a la luz


Esta primera secuencia es el primer pasaje desde la obscuridad hacia la luz, Dark Passage, el  (re)nacer de un hombre, cuerpo fragmentado que evoluciona en trozos espacio-temporales y cuyos ojos se han apoderado de los nuestros por la magia de una cámara-garrapata: los demás humanos nos miraran hasta que la cámara salga de su cabeza. Otros pasajes oscuros le esperan: el túnel de la entrada a San Francisco y, antes de que salga la cámara de su cabeza, la obscuridad total de la anestesia que le administra un médico, y de la que se despierta con alucinaciones de miles de miradas y de carcajadas. Por fin, lo vemos: han pasado 36 minutos 36 segundos desde la primera  imagen.

Baker /Clifton Young


Este hombre que se escapa de la cárcel de San Quentin se llama Vincent Parry; el hombre que para su coche cuando se pone a hacer dedo es un tal Baker. Vincent ha sido encarcelado por haber sido reconocido culpable del asesinato de su mujer. Su ropa y la descripción que la radio del coche transmite despiertan la sospecha de Baker. Vincent se libera de su chofer de un puñetazo.



Entonces aparece Irene Jansen. Aparece: tal un ángel de la guardia, sabe cual es su papel con este desconocido: Intento darte una oportunidad. El ángel seguirá a Vincent Perry a lo largo de su asombrosa aventura en busca de la justicia y la verdad.
 Irene conoce su historia por haberla seguido en la época de su juicio. Casualidad: su interés por los casos judiciales le viene de su propia experiencia: su padre había sido reconocido culpable de un crimen que no había cometido… Invita a Vincent a refugiarse en su casa.


Madge /Agnes Moorehead


Otra casualidad: aparece Madge, amiga de Irene, que ha sido amante de Vincent y que fue testigo de cargo en su juicio.



Cuando Vincent sale a la calle, nueva casualidad: Sam, un taxista le reconoce. Pero se muestra simpático y le aconseja cambiar de cara; él conoce a un cirujano, el Dr Coley,  que puede solucionar eso.



Vincent se instala en el piso de su amigo George Fellsinger hasta que se acabe el proceso de cambio de su fisionomía. Pero, nuevo mal asunto: cuando vuelve de la operación de cirugía estética a casa de George, éste está muerto, asesinado.



 Con sus vendas que le impiden mover la boca y hablar, consigue llegar a casa de Irene y se desmaya delante de su puerta. Irene lo va a cuidar.
Después de estos 36 minutos pasados en la cabeza de Vincent Perry, bombardeados por las miradas de los demás, sin poder discernir otra cosa que unos fragmentos corporales de este hombre, cuando la cámara salta fuera de su cráneo para devolvernos el cine de siempre con su propia mirada que nos cuenta una historia, nos quedan todavía unos cuantos  minutos más viendo a Perry vendado y mudo: veremos los ojos del hombre pero no podrá hablar. Las vendas le tapan la cara y protegen las heridas alrededor de su boca provocadas por la cirugía  estética… hasta que, una hora después de la primera imagen,  Lauren Bacall le descubre la cara: ¡era Humphrey Bogart!



El actor se enfrenta con un problema de salud durante el rodaje: a Lauren Bacall, se le queda unos puñados de pelos de Bogart en las manos cuando le acaricia: se le cae el  pelo por falta de vitaminas y, en los últimos días de rodaje,  tiene que llevar una peluca. Puede ser que eso explique su interpretación bastante aburrida, pesada, lo que beneficia a Lauren Bacall que ha podido demostrar su amor por su marido y por Vincent Perry sin demasiados esfuerzos.

La luz en la taberna mejicana
Pero acabamos de contar las aventuras de Vincent Parry: ahora que tiene una nueva cara, Vincent Parry piensa que puede más libremente conducir su propia investigación. 33 Bob /Bruce Bennett
Piensa que la relación de Irene con Madge y un tal Bob, enamorado de Irene, le va a facilitar el trabajo. Coincidencia (¿o no?), reaparece Baker con amenazas y chantaje. El camino de la libertad se ira cubriendo de cadáveres lo que significa que no se cruzará con el camino de la justicia. George, y ahora Baker –qué mala suerte este puñetazo tan fuerte al borde del acantilado –



…y Madge, ¿qué le ha pasado para tirarse así por la ventana? ¡Si por lo menos hubiese aclarado antes el asunto¡ ¡Tanta gana tenía de dañarle¡ Sus errores, el azar, su destino, hacen de Vincent Perry un compañero de viaje del protagonista del excelente Detour de Edgar G.Ulmer…



…con una notable diferencia: Vincent sabe seguir la línea de fuga y, a lo mejor, podrá encontrar la paz en su  consciencia y el amor de una mujer… Cuando ella entra en la taberna mejicana, anunciándose con la melodía que tanto le gusta a Perry (tan romántico como Rick en Casablanca) se nos despierta el recuerdo de esta otra imagen: Jean Greer entrando en esta taberna mejicana donde le espera Robert Mitchum…, un Retorno al pasado en este blog. Al fin y a cabo, nos encontramos con una paradoja cuando vemos a estos estadounidenses refugiarse en el patio trasero cuando las cosas les va mal o que aspiran a más libertad. De todas maneras, toda esta banda de la “alta” sociedad, con sus cigarros y sus whisky, incluyendo a Perry y la pintora Irene con su casa en los “altos” de San Francisco, son unos lobos que se entredevoran.



…Así que el truco de la cámara subjetiva que aquí deja al protagonista fuera de juego durante un tercio de película está compensado por la revelación de Bogart por Bacall en un intento glamoroso que calma las inquietudes de cualquier productor. Lo que pasa es que es justamente el truco de la cámara lo que da todo su interés a la obra, ya que la historia es muy poca cosa, previsible. Error judicial, evasión, intento de hacer justicia por uno mismo: son unos temas tantas veces vistos en el cine que podemos decir que todo el interés de la película reside en el tratamiento que da Delmer Daves de la narrativa que contó David Goodis en el Saturday Evening Post durante el verano de 1946.
A la originalidad del tratamiento de la narración en cámara subjetiva que potencia la pérdida de la identidad y la improbable búsqueda de una nueva, añadimos otros elementos de interés: las localizaciones en San Francisco permiten, como más tarde en The house on Telegraph Hill (Robert Wise) unas tomas de los exteriores que participan de la narrativa y contribuyen a airearla. Estamos en la época dorada de lo que más tarde será reconocido como género aparte: basta con echar un ojo a la filmografía del equipo, en particular la dirección de fotografía, de montaje, y el casting de actores y actrices segundarios, todos excelentes. Empezando con Agnes Moorehead que, después de su colaboración con Welles y Foster en Estambul (1943) contribuirá más tarde con su talento en el cine negro con Cromwell y Hathaway. Pero también Clifton Young que, este mismo año, trabaja en el género con Sherman, Walsh y Curtis Bernhardt, Bruce Bennett con Sherman y Walsh, o Rory Mallinson que trabaja en ocho películas negras en 1947.  ¡Franz Waxman compone y dirige la música de seis películas negras este mismo año!   
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28.3.14

"Tight Spot"-Phil Karlson



En un aprieto  1955 


Director: Phil Karlson  Tight Spot    
Guión:  William Bowers-Leonard Kantor    
Música: George Dunning    
Fotografía:  Burnett Guffey   
 Montaje:  Viola Lawrence   
 Productor:  Lewis J.Rachmil  



Actores:

 Brian Keith es Vince Striker Brian Keith: empezó su carrera a los… tres años. En el cine negro trabaja en Boomerang (El justiciero-Elia Kazan-1947), Fourteen hours (Henry Hathaway-1951), Tight Spot (En un aprieto-Phil Karlson-1955), 5 Against the house (Phil Karlson-1955), Nightfall (Al caer la noche-Jacques Tourneur-1957), Chicago Confidential (Crímen S.A.-Sidney Salkow-1957), Apointment with a shadow (Richard Carlson-1957).

 Ginger Rogers es Sherry Conley
Edward G. Robinson es Lloyd Hallett (Ver filmografía cine negro en este Blog)

El guión nos recuerda  The enforcer (Sin conciencia-Bretaigne Windust-Raoul Walsh-1951) en el que un fiscal intenta condenar al jefe de una mafia y, por eso, cuenta con un testigo que se suicida ante de ser asesinado por el hampa, lo que conduce al fiscal a una mujer que conviene convencer. En Tight Spot, cuando se le pide declarar en contra del gánster Benjamin Costain, el jefe de un gang del crímen, Sherry Conley tiene unas cuantas razones para resistirse a esta colaboración. Sale de la miseria, ha pasado por la cárcel por otro asunto. Pero, sobre todo, la mafia acaba de asesinar al testigo principal. El fiscal Lloyd Hallett fuerza su decisión y, dos días antes de sentar a Costain en el banquillo,  decide instalar a Sherry en un hotel, bajo la vigilancia de Vince Striker. La estrategia de Hallett de convencerla para que cuente una historia que compromete al gánster no parece funcionar, así que la deja en manos de Striker. El guardaespaldas intenta no dejarse influenciar por el juego de víctima que le hace Sherry.

  En esta escenografía prácticamente a puertas cerradas,  la interpretación contenida de Brian Keith,  la verborrea y los excesos de Ginger Rogers se apoyan sobre unos diálogos eficaces y unos encuadres de la cámara que dan a la confrontación los resortes que permiten pasar de los rayos y relámpagos al amanecer del flechazo. Estos dos acaban domando uno al otro: los intentos del hampa para eliminarla no impiden a Sherry enamorarse de su guardia.


  En este juego entre el calor del amor y el frío de la muerte, adaptado de la obra teatral de Leonard Kantor,  y principalmente con la excelente actuación de Brian Keith, Phil Karlson tiene los elementos que le permiten mantener un buen ritmo. Sin embargo no se satisface con este dúo Keith / Rogers:


 …a esta tensa atmósfera de encerramiento en el hotel, potenciada por los encuadres y la profundidad de campo, aprovecha el formato “wide screen” para el dúo y  añade un juego televisivo que tiene su papel en la acción. Se libera también por momentos de las secuencias en estudio con  unas cuantas escapadas. La primera secuencia en exteriores representa, con el manifiesto interés de Karlson para los detalles, la llegada del primer testigo en barco, temblando de miedo, hasta su caída mortal en unas  escaleras del tribunal por el disparo de un hombre en la sombra. 


   La persecución en coche del asesino,  los largos travellings en las escenas en la cárcel con Sherry…  
 

 ….o  en los pasillos del hotel detrás de Sherry que parece entrar en una nueva cárcel, la secuencia entre Lloyd Hallett y el abogado de Constain y, particularmente la paliza que recibe el corrupto policía Vince Striker en el sótano,  son momentos de ruptura que dan su carácter más negro a la película. 

  Si a Karlson no parece interesarle dar una clase de moral o de política, sabe en cambio retratar a los individuos dominados por la maquina infernal judicial.  Como lo señalamos en la biografía de Karlson, hoy en día, revistas como Positif  le inscriben en la lista de los  “pequeños maestros” como Tay Garnett o EdgarG.Ulmer, estos realizadores que no encontraron  las circunstancias que les permitieran  desarrollar una filmografía coherente y controlada. Tight Spot confirma esta calificación por lo menos en el marco del cine negro; pero conviene reconocer también la aportación de Burnett Guffey a la dirección de la fotografía. La parte negativa la tenemos con las muecas de la pesada comediante Ginger Rogers que ocupan más de la cuenta la pantalla. La actriz en decadencia, miembro de la iglesia Christian Scientist como Doris Day o Cecil B.DeMille y muy marcada a la extrema derecha del partido republicano,  sobreactúa y su presencia en el casting se debe probablemente a un orden de la productora.


  Eso hace más frustrante la limitación del papel de este grande del cine negro que es Edward G.Robinson, este ciudadano demócrata, que acaba de vivir la pesadilla del macartismo. A los 62 años este año, después de su vuelta al cine negro con Black Tuesday (Hugo Fregonese-1954),  el actor rueda cuatro películas más: The violent men (un western de Rudolph Maté), A Bullet for Joey(film negro de Lewis Allen, donde se reúne de nuevo con George Raft), Hell on Frisco Bay (un film negro de Frank Tuttle con Alan Ladd) e Illegal (otro film negro de Lewis Allen). Al año siguiente, empieza con la película negra adaptada de la obra de Cornell Woolrich,  Nightmare (Maxwell Shane)… Brian Keith es la buena sorpresa y rueda el mismo año con Phil Karlson 5Against the house con un guión de Stirling Silliphant que produce la película y que, dos años más tarde, escribe con David Goodis el excelente guión de Nightfall (Al caer la noche-Jacques Tourneur) donde Brian Keith  tiene el papel de John que persigue a Aldo Ray y Anne  Bancroft con la ayuda del temible Rudy Bond.
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