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23.2.15

"The mask of Dimitrios"-Jean Negulesco




La mascara de Dimitrios 1944

Director: Jean   Negulesco  The mask of Dimitrios

Guión: Frank Gruber / Eric Ambler (novela:”A Coffin for Dimitrios”)

Música:  Adolph Deutsch

Fotografía:  Arthur Edeson

Montaje:  Frederick Richards

Producción: Henry Blanke /Jack L.Warner







Zachary Scott es Dimitrios Makropoulos


El personaje tan astuto que encarna Kelvin Spacey en Usual Suspects había probablemente visto La máscara de Dimitrios para dar vida en su imaginación a Kaiser Saucey. Estos personajes de leyenda inspiran por supuesto a los escritores. Es lo que pasó a Cornelius Leyden mientras estaba pasando unas tranquilas vacaciones en Estambul.  
Turquía 1938




Unos niños corren en la playa, gritan y, mientras la cámara sigue sus miradas, dan la vuelta tan pronto como habían llegado. La cámara se para encima de un cuerpo humano inmediatamente rodeado por unos hombres que se aseguran que ha muerto, apuñalado, y que, a continuación, le registran. Una primera secuencia en la que lo falso confirma el arte cinematográfico.

Kurt Katch es el Colonel Haki


El coronel Haki, jefe de la policía militar en Estambul,  decide cerrar así el caso Dimitrios Makropoulos antes de ir a la recepción en casa de la señora Elise Chávez. Ahí, ésta le presenta al escritor (y profesor de economía en la universidad de Amsterdam) Cornelius Latimer Leyden. Haki es un admirador de Leyden y de las novelas de detectives traducidas al francés por el mismo Leyden.

Peter Lorre es Cornelius Leyden


Pero, en las novelas, el asesino es mucho más simpático que en la realidad. “¿Ha oído hablar de Dimitrios Makropoulos? Un tipo sucio y cobarde. Crimen, espionaje, asesinato… Dimitrios no tenía relación con el asesinato en sí. Los de su especie nunca arriesgan el pellejo. No se manchan las manos. Pero para mí, lo más importante en un asesinato es descubrir no quién disparó el arma, sino quién pagó por la bala”.
Leyden, el escritor de novelas negras,  nunca ha visto un hombre muerto ni un depósito de cadáveres, ¡una visita que probablemente nunca olvidará!
Cuenta Haki que Dimitrios nació en 1889: le encontraron abandonado y fue adoptado por una familia pobre. Oyó hablar de él por primera vez cuando era jefe de la policía militar en 1922, en Esmirna, bajo la ley marcial… Nos tropezamos de pronto con un asunto histórico y, aunque sin muchas precisiones, podemos sospechar que el robo de objetos de oro que supuestamente Dimitrios debía hacer para un tal Konrad, rico negociante, estaría relacionado con el saqueo de los griegos, armenios y judíos en estas fechas en Turquía. El hecho es que Dimitrios, muy comprometido con ciertos delitos y con la idea de huir a otro país, no va a robar para Konrad sino robar al rico después de matarlo. Haki cuenta que el asesino huyó a Atenas donde adoptó el nombre de Talat, antes de refugiarse en Sofía. En 1926 se vuelve a hablar de Dimitrios en Belgrado en un asunto de robos de secretos militares y por fin, entre 1929 y 1931, en Paris, donde había conectado con una banda internacional de contrabandistas antes de delatarlos. Asesinato, traición… y el toque final: delación: ¡qué genio tan malvado era ese hombre, pero fascinante… un tipo maravilloso para una novela!, exclama el escritor Cornelius Leyden.

Sydney Greenstreet es Mr. Peters:
encontrará de nuevo a Zachary Scott en Ruthless (Traición-Edgar G.Ulmer-1948)


Mientras, un hombre se fija en el registro en la recepción del mismo hotel de Estambul donde Leyden habla con Haki. Lee en un periódico que se había descubierto el cuerpo de Makropoulos. Contrariado, el hombre se dirige al depósito de cadáveres,  pero se han llevado ya el cuerpo de Dimitrios. Está claro que el hombre tenía cita con él en el hotel donde preguntó por un tal Constantin Gallos. En Atenas, en la oficina de identificación donde se encuentra Leyden en su primera etapa de investigación con la perspectiva de una novela negra apasionante, el hombre también está, ahí al fondo, sin hablar. Evidentemente, los intereses de los dos hombres no coinciden…
Éste hombre es Sidney Greestreet y el escritor Leyden es Peter Lorre. Puede empezar el viaje de una de las parejas más famosa del cine negro por la oscura y confusa Europa de la entre-guerras, en las huellas de Dimitrios Makropoulos (DM),  uno de estos hombres que, por dinero, “permiten que cuelguen a inocentes, se convierten en traidores… Mienten, engañan, roban…  Podrían hasta matar. ¡Aparentemente, son brillantes, encantadores, generosos! Pero son simples mortales” como anuncia Jean Negulesco al principio de su película.

DM (Dimitrios Makropoulos) en Belgrado


Greestreet seguirá los pasos de Lorre que había visto el cadáver de DM. La investigación del escritor le llevará de Atenas a Sofia para encontrar a Irana Preveza (Faye Emerson), la mujer que DM engañó en 1923, después de un oscuro intento de asesinato político.

Faye Emerson  en el cine negro: Blues in the night (Anatole Litvak-1941), Lady Gangster (Robert Florey-1942), The mask of Dimitrios (Jean Negulesco-1944), Danger Signal (Robert Florey-1945), con John Garfield en Nobody lives for ever (Jean Negulesco-1946), aparece con su propio nombre en Un rostro en la multitud de Elia Kazan (1957)



Cornelius Leyden / Peter Lorre, con Greestreet en los talones,  seguirá la pista de DM a Ginebra donde Wladislaw Grodek (Victor Francen )…




… les contará cómo, en 1926 en Belgrado,  DM consiguió engañar a los servicios secretos y entregar unos planos de minas serbias a los servicios secretos italianos, corrompiendo a un funcionario yugoslavo, Bulic (Stefen Geray), que acabará disparándose una bala en la cabeza. Pero, no hay que ser sentimental, dirá Grodek…

Zacharie Scott /DM con Steven Geray (Karol Bulic)



Por fin, en Paris, el escritor Cornelius Leyden podrá reconstituir el puzzle completo de las aventuras de Dimitrios Makropoulos, mientras que el señor Peters, alias Eric Petersen / Sydney Greenstreet… pero eso es otra historia.

Bajo la batuta de John Huston se formó en 1941 la pareja Lorre-Greestreet con The Maltese Falcon (El Halcón Maltés).
Jean Negulesco trabaja aquí por primera vez con Lorre y Greestreet. Se reúnen de nuevo el año siguiente en la realización de Three Strangers (Tres extraños)- que se estrena en 1946 con un guión de John Huston y el mismo equipo para la música (Adolph Deutsch) y la fotografía (Arthur Edeson).  Con estas dos películas, la pareja tiene la posibilidad de tener los papeles principales.
Eric Ambler: Parece que hay una forma de honradez entre los bandidos. Los ojos de Dimitrios traicionaban una suerte de deshonestidad en segundo grado, tenían un no sé qué de excepcional, incluso en el hampa.
Los rasgos de un hombre, la estructura de los huesos y de los músculos son el resultado de un proceso biológico; pero él crea su cara. Ésta es la imagen de su actitud emotiva habitual; la proyección de sus deseos y de los temores que esconde de la mirada de los demás…  Es un vestido para su desnudez psicológica.

Ian Fleming: James Bond desató su cinturón, encendió un cigarro y de su elegante maletín sacó un ejemplar de La Máscara de Dimitrios. Esta frase de una novela de Ian Fleming es una prueba de que Eric Ambler ha sido una referencia en el mundillo de la literatura de espionaje inglesa. En la década de 1930, Eric Ambler realiza unos viajes a Paris y algunos países del Mediterráneo que inspiran sus novelas. Detrás de una aparente ligereza en la descripción de unos personajes de los que seguimos las pistas cruzadas, Ambler pone en evidencia este extraño sentimiento de una lúgubre noche que se extiende sobre Europa. Sus memorias, con el título irónico  “Here lies Eric Ambler”, describen un personaje insatisfecho, desgarrado… hermano de sus héroes desencantados, enfrentados con  el terror de un mundo en plena descomposición. El decorado de Estambul aparece como centro geopolítico donde se desarrolla una tragicomedia sórdida. Volveremos a encontrar este ambiente en Der Fall Cicero (Operación Ciceron), el libro de Ludwig Moyzisch publicado en 1950 (ver la película “Five Fingers” de Mankiewicz en este Blog). La Máscara de Dimitrios publicado en 1939 abre la puerta del cine a Ambler en el Reino Unido (Carol Reed, David Lean) y Hollywood. Htichcock piensa adaptar una de sus obras pero el proyecto falla por razones sentimentales: Ambler va a tener una relación con Joan Harrison (que volveremos a encontrar como productora con Siodmak) y que trabaja con Hitchcock en estas fechas. Conviene hacer notar que algunas novelas tratan de personajes acusados por error de ser espías y que, entre suspense y comedia,  tienen que encontrar al verdadero culpable. Sin embargo, detrás del tema preferido de Hitchcock de un “inocente en un mundo culpable”, hay en la obra de Amber un aspecto trágico relacionado con el ambiente político de Europa en la víspera del desencadenamiento de la barbarie.


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23.9.14

"Don't Bother to Knock"-Roy Baker



Niebla en el alma 1952

Director: Roy Baker  -    Guión: Daniel Taradash (Relato: Charlotte Armstrong) -  Música: Lionel Newman  - Fotografía: Lucien Ballard   - Montaje: t George A.Gittens  -  Productor: Julian Blaustein-20th Century Fox

Richard Widmark es Jed Towers
Marilyn Monroe es Nell Forbes
Anne Bancroft es Lyn Lesley
Donna Corcoran es Bunny Jones
Jeanne Cagney es Rochelle
Lurene Tuttle es Ruth Jones
Elisha Cook Jr. es Eddie Forbes
Jim Backus es Peter Jones
Verna Felton es Mrs. Ballew
Willis Bouchey es Joe the Bartender (Willis B. Bouchey)
Don Beddoe es Mr. Ballew




Richard Widmark y Donna Corcoran



Una curiosidad, muy al límite del género si no es por el equipo y la presencia de Richard Wdmark , icono del cine negro, y de Elisha Cook Jr. (ver Filmografía en el blog), presente en el cine negro desde The maltese falcon(Houston-1941), y con un papel memorable en Phantom Lady (La dama desconocida-Robert Siodmak-1944.
Anne Bancroft, la Mrs Robinson de El graduado,  tiene aquí 20 años y es su primera película. Pasó el año anterior rodando series para la TV. En el cine negro actúa en The Naked Street (Maxwell Shane-1955 con Farley Granger); sigue Nightfall (Al caer la noche-Jacques Tourneur-1957) tratada en el blog.
Anne Bancroft canta: How about You? –A Rollin’Stone –Manhattan –There’s a Lull in My Life –Chattanooga Choo Choo-
Donna Corcoran tiene 10 años. Actúa también, entre otras películas,  en Los contrabandistas de Moofleet (Fritz Lang-1955) y para series TV.
Para Richard Widmark, Elisha Cook Jr. Jim Backus y Don Beddoe: ver Filmografías en el Blog
Roy Baker (1916-2010)  trabaja en Reino Unido con actores como John Milles o Margaret Lockwood y empieza una carrera en los EEUU con The house in the square con Tyrone Power. En 1951 rueda Las nieves del Kilimanjaro y esta película, Don’t bother to knock. Siguen, dentro del género negro: Night without sleep (1952-con Linda Darnell y Gary Merrill), Inferno (1953 con Robert Ryan). Vuelve a Reino Unido en 1958 y trabaja con los estudios de la Hammer –Amicus, con algunos thrillers y películas de horrror. Notamos también que la película que nos interesa tenía que llamarse Night Without Sleep, título que fue a parar a otra obra de la Fox este mismo año. Se habló de Dorothy McGuire como actriz y de Jules Dassin como director antes de Baker.
Daniel Taradash es el guionista de Rancho Notorious de Fritz Lang, rodada justo antes de Don’t bother to knock y de algunas obras maestras como  De aquí a la eternidad, Picnic, escribe para el cine negro Knock on any door (Llamad a cualquier puerta-Nicholas Ray-1949 con Bogart),
La novela es de Charlotte Armstrong que ha escrito también para el cine negro: The unsuspected (Michael Curtiz-1947), Talk about a stranger (David Bradley-1952 con Nancy Reagan) antes de Don’t bother to knock.
Equpo técnico: George A.Gittens empieza en el montaje con esta película (ver filmogafía en el Blog). - Lionel Newman: hermano de Alfred Newman, a la Fox 46 años con 200 películas-Cine negro Road House (El parador del camino-Jean Negulesco-) Director musical de Marilyn Monroe en la Fox. - En cuanto a Lucien Ballard, no acreditado hasta 1946 a pesar de haber colaborado en Moontide o Laura, ha dejado su huella en este blog con películas como Correo Diplomático (Henry Hathaway),  La cas de la colina (Robert Wise), Atraco perfecto (Stanley Kubrick)… (ver filmografía en el blog).


La elección de Richard Widmark parece astuta: el actor ha establecida su fama de sádico-psicópata-carismático con Kiss of Death del mismo Hathaway, The street with no name de Keighley, Road House de Nuegulesco, Panic on the streets de Kazan, todas rodadas entre 1947 y 1950.
Esta fama predetermina la atmósfera oscura de la película aunque su personaje, impulsivo, a veces violento al principio, evoluciona hacia la actitud opuesta, una sorpresa para los fans de Widmark. Lentamente, la situación se orienta en efecto hacia la descripción del universo mental de una persona enferma: Marilyn Monroe, encerrada en una neurosis,  por momentos peligrosa para los que la rodean. O sea, un “bueno” Widmakr y un Marilyn “donde habita el peligro” – esta última cita voluntaria para recordarnos Where danger lives (John Farrow-1950) en la que comparamos la actuación sutil de Marilyn a la, torpe y forzada de Faith Domergue en un papel de enferma mental, también con pulsión de muerte… o de asesinato.


Marilyn Monroe ha tenido un corto papel llamativo dos años antes en The asphalt jungle (John Huston-1950) y acaba de rodar Clash by night (Encuentro en la noche-Fritz Lang-1952), un encuentro con Barbara Stanwick y Robert Ryan en el que tiene el papel de una empleada de una fábrica de conservas de pescado que llama la atención.. Don’t Bother to Knock es una producción que la 20th Century Fox proyectó para propulsar la carrera de  Monroe con esta interpretación de un personaje caracterizado por su atractivo físico y la ingenuidad de su expresión. Es su primer papel protagonista. Seguirá con NiaRiagara de Henry Hathaway al año siguiente.
En la época del rodaje de la película, las teorías psicoanalíticas están muy de moda y apreciadas por la industria cinematográfica: Sidney Greenstreet da un lección sobre el tema a Humphrey Bogart en Conflict (Retorno al abismo-Curtis Bernardt-1945) y el mismo Bogart tiene que dar cuenta de sus pulsiones asesinas en The two Mrs Carrolls (Peter Godfrey-1947). Hitchcock pide ayuda a Salvador Dali para representar los extraños sueños del doctor Edwards y su actitud con sus colegas psiquiatras en Spellbound. Lee J. Cobb, psiquiatra en los servicios de criminología del departamento de policía, se va a  encargar del caso del peligroso prófugo William Holden y aclarar su oscuro pasado en The dark past (Cerco de odio- Rudolph Maté-1948)… No olvidemos el desequilibrio mental de Faith Domergue en la ya citada Where danger lives y el caso de Jean Simmons en la excelente Angel Face de Preminger rodada el mismo año que la de Roy Baker.  Aquí, Marilyn Monroe demuestra su capacidad para la interpretación de la pasión amorosa atormentada o melancólica, con un grado de inocencia que contrasta con unos brotes de libertad frente a la sociedad machista. Lo demuestra magníficamente el mismo año en Clash by night en sus peleas con su novio y su defensa de Barbara Stanwick acorralada por dos hombres y con la misma necesidad de libertad. Su predisposición por este tipo de papel le permitirá,  unos años más tarde y después de su paso por el Actor’s Studio de Strasberg, volver a sacar todos estos matices de la caracterización de un personaje femenino en The Misfits (John Huston-1961).


La introducción de los títulos de crédito con la excelente música que ilustró la banda sonora de Panic in the streets acentúa la futura aparición programada de Widmark.  El primer plano ataca fuerte con Anne Bancroft cantando “I like New York…” en el dancing-bar del McKinley Hotel de Nueva York. Se llama Lyn en la película. Acaba de mandar una carta de ruptura a Jed, piloto en una compañía aérea. Le reprocha su falta de consideración y compasión con los demás. Lyn tiene veinte años, está claro que el amor suyo no es incondicional, llevan sólo seis meses juntos. Jed se ha instalado en la habitación nºx  del hotel, rompe la carta, la tira por la ventana y apaga el altavoz que transmite la música del bar. ¡Ah, la voz de Anne Bancroft! Si nosotros la disfrutamos,  no es el caso de Jed que apaga la radio.  Jed no tiene un comportamiento muy ecológico: tira las colillas en el suelo y los papeles por la ventana del hotel. Puro Widmark.


Mientras, en el hall del hotel se desarrolla una historia muy distinta: uno de los botones, Eddie, atiende a su joven sobrina Nell Forbes (en la novela se llama Nell Munro, apellido premonitorio). Le ha encontrado un trabajo de canguro  en la habitación nº y  para   la pequeña Bunny mientras sus padres están en un banquete en una de las salas del hotel. La ventana de la habitación “y”da a un patio interior del hotel, frente a la ventana de la habitación “x” de Jed. Pronto nos enteramos que Nell ha tenido un tratamiento psiquiatrico, que su tío Eddie se ha responsabilizado de ella. Más adelante, descubrimos que su novio murió en un accidente de avión en Hawai en 1940, causa del trauma y de los intentos de suicidio.


Empieza una ida y vuelta entre lo que pasa en el bar del hotel entre Lyn y Jed y en la habitación “y” entre Nell y Benny, donde suena la voz de Lyn en la radio. Se establece una atmosfera a puerta cerrada que nos conduce del bar a la habitación y nos llevará a la habitación “x” con unos breves momentos en el hall del hotel o la sala del banquete donde se encuentran los padres de Benny. Sin embargo, Roy Baker no consigue crear plenamente  esta claustrofobia centrada en la habitación y donde habita el peligro: la ventana indiscreta de la habitación “x” es un buen momento que pone en evidencia el imán que atrae a Jed hacia Nell.


Pero la atracción no se mantiene a causa de una puesta en escena muy clásica que, en algunas escenas, debilita la fuerza de los encuentros. El director no aprovecha plenamente el potencial dramático de los dos actores principales, Monroe y Widmark. La confusión mental de Nell, cada vez más frecuente, está únicamente marcada por la actuación de Monroe sin que las luces o los encuadres aporten algo más. La puesta en escena no es lo bastante imaginativa ni creativa como para dar cuenta de la complejidad del caso y poner en evidencia lo que envenena la atmosfera de la habitación, y, al final, de todo el hotel.  A pesar de estas reservas, la película ofrece a ratos una buena dramatización como, por ejemplo, este juego teatral de puertas entre Elisha Cook, Widmark y Monroe con la entrada en escena de la madre de Bunny mientras la niña grita en la otra habitación.


 Baker consigue también un fuerte suspense en la relación entre Nell y la niña Benny: la mano de Nell empujando ligeramente el cuerpo de Benny fuera de la ventana, el cuento de Nell para dormir a Benny,  los cambios incesantes del estado nervioso de Nell mantienen la tensión. La progresión del afecto entre Jed y Nell está tratada de manera clásica pero  con  precisión: la perturbación emocional que provoca en Nell la presencia física de Jed en su habitación, su condición de piloto de línea que también ha tenido un accidente de avión, le conducen a un nuevo trauma: Jed “es” su novio. A partir de este momento, hace de todo para “re” conquistarlo y no sabe cómo acabar con la desesperación que le provoca la actitud de Jed. Seguimos también la transformación de los sentimientos de Jed que pasan del deseo a la compasión, al descubrimiento en él de lo que le pedía Lyn:  es otro elemento de una caracterización de personajes bien conseguida.


Lo más interesante de la película se sitúa en algo más discreto en la narrativa: este personaje que entra en el hotel, frágil, evanescente, diseminando un extraño mal, poniendo en peligro otras vidas además de la suya, rompe el ambiente glamoroso de una sociedad adinerada, inversa los protagonismos, hasta que, gateando, gateando, deslizándose furtivamente entre puertas y pasillos de este hotel de lujo, se dirige hasta la salida para entrar en la fama y la leyenda a pesar de seguir viviendo las angustias del personaje de Nell.     


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24.7.14

"The Threat"-Felix E.Feist



Amenaza / La) 1949 

Director: Felix E. Feist threat (–The)  
Guión: Dick Irving Hyland (relato de Hugh King)   
Música:  Paul Sawtell    
Fotografía:  Harry J.Wild    
Montaje:  Samuel E. Beetley    
Dirección artística: Albert S.D’Agostino   
Productor:  Hugh King –RKO


En el año en que Howard Hugues toma las riendas de la RKO, empieza el chorro de películas de bajo presupuesto, casi todas de acompañamiento en sesión doble. Después de The clay pigeon, Follow me quietely, Strange Bargain, se estrena The threat en primera parte en algunas salas de Los Ángeles. La película es poco conocida pero su director, Felix E.Feist,  ha participado en el cine negro con películas como The devil thumbs a ride (Autostop al infierno-1947), The man who cheated himself (1950 con Lee J:Cobb, Jane Wyatt, John Dall), Tomorrow is another Day (Unidos por el crimen-1951-con Ruth Roman que vimos en La Ventana de Tetzlaff y con Steve Cochran). Notamos también el drama: This woman is dangerous (Una mujer peligrosa-1952- con Joan Crawford y Dennis Morgan) y la ciencia-ficción  (y horror): Donovan’s Brain en 1953 con un guión de Curt Siodmak(autor del relato), con Lew Ayres, Nancy Reagan.(Hay una foto de Fiest con Ayres y Nancy y Ronald Reagan de visita en el plató).… Pero Feist debe más bien su fama a algunos westerns.


Michael O'Shea (Ray Williams) y Virginia Grey (Carol)


Estos dos actores tenían una cierta fama entre los cinéfilos en las décadas 40 y 50 del siglo XX: a O’Shea, con cinco hermanos policías, no le quedaba más remedio que actuar de policía (tiene tres películas negras. (ver filmografías en el Blog).

Charles McGraw ("Red" Kluger)


La participación en el cine negro de Charles McGraw es más importante que la de los actores precedentes: si la situación internacional le conduce a actuar, como muchos otros actores, en películas bélicas, entra en el cine negro por la puerta grande con la secuencia de introducción de The killers (Forajidos-Robert Siodmak-1946): McGraw es uno de los dos hombres encargados de matar al sueco Burt Lancaster. Volverá a encontrar a Lancaster en Brute Force. Sus papeles de bruto, gángster o psicópata alternan con los de detective, inspector de policía (Ver filmografías en el Blog).

El guión – de Dick Irving Hyland y Hugh King , adaptado de un relato de este último que produce la película –  es de lo más clásico: la toma de rehenes. En un poco más de una hora, la película se divide en tres partes muy marcadas, separadas por unos cortos intermedios:

-Primera parte (unos 8 minutos)

Robert Shayne es el Inspector "Murph" Murphy


Corresponde a unas secuencias clásicas de las películas de propaganda de las instituciones estadounidenses que tanto le gustaba filmar a Hathaway (con más medios y los mismos resultados). Unos prisioneros se escapan de la cárcel de Folsom. La banda sonora musical, trágica, intenta cubrir el ruido de los disparos: ametralladoras, focos y pistolas se inmiscuyen entre los títulos de crédito.
Red Kluger se ha escapado: los medios de comunicación (telegramas, radios, teléfonos,…) se disparan. Felix Feist insiste con diferentes planos de radios, TV con informativos, venta de periódicos en la calle, títulos de diarios, locutores…  Informamos a la población de tener cuidado, que todos se mantengan en alerta,  tiene 37 años, está armado, fuerte complexión… Red Kugler ha avisado en su juicio que se vengará de los responsables de su captura: el fiscal MacDonald y el detective Ray Williams.
La policía llama al inspector Murphy que llama al fiscal MacDonald: te envío a unos guardaespaldas, no salgas de casa, espera.

Ray Williams y su mujer Ann (Julie Bishop)


Actuación bastante mediocre por parte de los dos, la típica pareja de las películas de policías y gángsteres: el policía para quien el trabajo pasa ante todo, la mujer que se queja de tanta consciencia profesional pero “orgullosa” de su hombre…. Roy está convaleciente después de una fractura de costilla (de lo que no se hablará más a pesar de sus acrobacias). Esperan a un niño. Ella le propone el nombre de Dexter; si te empeñas con Dexter, tendrán que apuntarme con una pistola! Llama Murph para avisarlo: Espera, se prudente…

-Un intermedio de poco más de un minuto

Nick (Anthony Caruso) y Lefty (el actor Frank Richards)


Excelente momento de cine negro: los raptos sucesivos de Ray, Carol (novia de Tony, socio de Kluger) y el fiscal Mac.
Dos hombres esperan a Ray en su coche y lo raptan. Nick, esbirro de Kluger,  espera a Carol a la salida del club y la rapta. Lo mejor es el caso de Mac: pequeña astucia de Kluger y sus dos acólitos, Nick y Lefty. Estos dos últimos, disfrazados de pintores en el edificio de la fiscalía, tapan la entrada de Kluger en el despacho de Mac (la violencia de la bofetada que da Kluger a Mac es memorable)… y su salida con Mac tumbado que envuelven en una lona.
Con este corto intermedio, Felix Feist nos pone del lado de la banda de Red Kluger, lo que pone su pimienta a la segunda parte. A propósito, un nombre que suena (¿por casualidad?),  un poco “rojo” y un poco “alemán”,  al pacto germano-soviético firmado 10 años antes, la gran amenaza que puso en marcha la máquina de guerra. Al fin y al cabo, el plan de Kluger es simple: antes de deshacerse de Ray y Mac el fiscal, utilizarlos para aclarar el papel de sus acólitos y en particular el de Carol y de su socio Tony en un asunto de robo que le ha mandado a él y él sólo  a Folsom.

-Segunda parte (unos 18 minutos)

Kluger con Carol, Nick, Lefty y,detrás,  Joe Turner (el actor Don McGuire)


El salón de una casa probablemente en los afueras de Los Ángeles. El efecto claustrofóbico lo dan las luces y el sonido continuo de la radio sincronizada a la frecuencia de la radio-policía, pero también y sobre todo estos techos bajos que permiten pensar que Feist es un admirador del Citizen Kane de Welles.
Kluger contrata a un chofer de camión, Joe Turner para ir a Palm Springs,(en realidad van al desierto de Banning). Nick y Lefty torturan a Mac (no lo vemos, por orden del censor Breen en la RKO, ¡pero lo oímos!) mientras Kluger interroga a Ray sobre lo que pasó y en particular sobre el papel de Carol. Ray revela que Carol fue la novia de Tony Anzo pero que no habló. “Sólo cuatro de nosotros sabíamos lo de aquella caja fuerte: Tony, Alex, tú y yo. Alex está muerto. Tony no lo haría. Yo no lo hice.” dice Kluger a Carol. Ella: “¿tú crees que estaría viviendo en un cuartucho si tuviera unos cientos de miles de dólares? Tú crees a tu socio Tony, ¿por qué no a mí?”
Ray confirma lo que dicee Carol: lo de la caja fuerte fue un soplón de Ciudad de Méjico.
Kluger llama a Lefty: ¿Tú crees que Tony habría pactado con el Departamento del Tesoro?
De todas maneras, si Tony tiene la pasta, ¿qué importa?, dice Lefty. “Mucho, mucho si yo no sabía nada de ello” contesta Kluger. Empiezan las sospechas entre los tres.
Preparan el camión: Carol con la comida, los dos polis en un coche metido dentro del camión. Joe se enrolla bien con ellos de momento.
En este momento, Kluger les informa que Tony vendrá desde Méjico con un avión al desierto para recogerles.

–Intermedio de 12 minutos



El viaje de noche, con el coche en el camión, permite varios suspenses: controles de policía, disparos… La policía ahora tiene la pista del camión y de Joe. Ocho minutos después de su salida el camión llega a un sitio donde sacan al coche y sigue el viaje, Joe conduciendo el coche. Mientras el avión de Tony sale de Méjico. El coche llega a la cabaña.

– Tercera parte: en la cabaña (poco más de 20 minutos)

Joe Turner, en un ataque de nervios, rompe el cristal de la puerta


Hemos visto unas cuantas películas negras con situaciones en exteriores, en general con la misma situación de dominación y rehenes. Pensamos al número que monta Richard Widmark en Road House de Negulesco, y también a Nightfall de Jacques Tourneur en una cabaña en la nieve. Pero Charles McGraw no es el sádico perturbado Widmark ni el forzudo y violento Brian Keith: Red Kluger es una sutil mezcla de los dos. Utiliza la calma, el dominio de los nervios cuando se trata de desmantelar una situación con riesgos o de demostrar su evidente dominación, saca toda su fuerza tranquila cuando le atacan. A Ray que se le ha echado encima desde el tejado, le aplasta en una lucha de la cual sabe que saldrá ganando y acaba con los gestos de alguien harto que el mosquito le pique: a pesar de la violencia de la escena, verle romper la silla sobre el cráneo de Ray con los gestos del superhéroe pone al público de su lado por la magia de este diablo de director.

A Kluger, el policía Ray lo tiene harto


McGraw muestra sus dones de actor en contraste con el clásico y aburrido O’Shea, aunque éste encabeza los títulos de crédito. Todavía más: no es el actor que muestra, más bien el monstruo que actúa. Empieza enseñando su porte elegante y a la primera bofetada (al fiscal McDonald atontado) nos permite vislumbrar su otra imagen. Sabe jugar con las dos imágenes en la segunda parte (el hombre de negocios con Joe Turner, el jefe de banda con Carol, preservando todavía a Nick, pero no a Lefty). En la tercera parte, la primera imagen está totalmente borrada, la fuerza bruta estalla por fin con la imagen del líder que pone en marcha la máquina eliminatoria.
  Distintos elementos van a potenciar la situación en crescendo:  la evolución de la relación entre los miembros de la banda, la violencia cada vez más incontrolable de Nick y Joe Turner, la claustrofobia aumentada por el fuerte calor, el alcohol, la espera del avión de Tony, las falsas alertas de los aviones de la policía que pasan por la zona, la radio… Joe Turner no aguanta más, rompe el cristal de la puerta, Kluger rompe el reloj de Nick que contaba los minutos… El detective Ray y el fiscal, en posiciones que rozan lo ridículo, las bofetadas de Kluger a Ray, a Carol que, en un último intento, decide ligar a Kluger para conseguir la clemencia y la libertad…


-Dame una oportunidad.¿Quién desea al que queda en segundo lugar? Añade hablando de Tony. Kluger la tira al suelo
La escena, violenta y sensual, contrasta con el plan siguiente, que nos aclara sobre las intenciones del guionista y de Feist: la ironía cuando se trata de la sociedad establecida en sus miedos y necesidad de seguridad potenciada por los medios de comunicación. Este plan que se opone a la imagen de Carol y Red Kluger es un grupo de mujeres haciendo punto en un salón con sus cortinas de volantes y hablando de pañales y del niño que va a nacer: ¡Dexter! Pero la escena tiene su sentido por supuesto en tanta violencia desencadenada… Carol, calor, cervezas, balas que se quitan de las pistolas, pistolas que se pasan de unos a otros u otra… Habrá todavía más disparos, bofetadas, sillas rotas en la cabeza de Ray que ha olvidado su fractura de costilla y empieza a andar por los tejados… Felix Feist nos regala unos travelings y unos encuadres que dan vértigo.



Una trama simple dicen algunos. Eso no es cine negro dicen otros… ¿Qué quieren más?  Con un potencial de violencia:   contenida por parte de los personajes que intentan sacar provecho,  pactando con este diablo de Kluger que les retienen;  declarada tanto por parte de los criminales – que no tienen ningún reparo para sacar sus pulsiones – como de sus víctimas cuando luchan por su supervivencia, la caracterización de todos ellos está justo desdibujada, limitada a lo esencial,  dando más fuerza a los hechos.

Michael O’Shea (Ray Williams) y Frank Conroy (fiscal MacDonald)



 Felix Feist consigue crear una falsa oposición entre “buenos” y “malos”: contrasta los personajes y las situaciones. Pasea al fiscal y al policía protagonista esposados y a veces en posición que les ridiculiza (por ejemplo, el poco carismático policía Ray llega a dar las gracias a Carol en el momento de arrestarla). Pone de relieve la fuerza del liderazgo: la de Red Kluger que realiza una interpretación memorable, provocando en el espectador una cierta empatía o, sino una risa (a veces nerviosa) frente a sus actuaciones exageradas pero que caracteriza la fuerza bruta que no conoce el miedo ni la inseguridad; por contraste,  la fuerza de liderazgo de las instituciones y los medias que instilan el miedo en una población que quiere estar asegurada. Esta representación por Feist de la sociedad estadounidense en estos años de posguerra es sólo un elemento más de una obra que actúa como un fuerte puñetazo en el arte cinematográfico.   La música, la fotografía y la dirección artística… se encuentran en mano de los buenos empleados de la RKO.



¡Ah, algo más después de tanto derroche de testosteronas! Las mujeres: Ann resuelve parte del problema (Ray), Carol, la otra (Kluger). Entonces, se aclaran las cosas sobre el contraste entre los “buenos” y los “malos”, la brusca oposición entre los planos sucesivos de la cabaña con la escena sensual Carol-Kluger y de la casa de Ann con mujeres hablando de pañales, la mirada de Ann a Ray cuando se marcha de casa, la mirada de Carol cuando decide resolver con revólver. Lo que parecía ser un contraste entre los dos polos de la sociedad  era al contrario una similitud que Felix Feist escenificaba: a la dominación y el liderazgo necesarios en los dos polos sociales habitados por seres que lo piden, se añade la similitud de la acción de mujeres cuando luchan por la supervivencia y la paz mientras los hombres se lanzan en la guerra y la competitividad.
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11.3.13

"Road House" de Jean Negulesco


Dossier CINE NEGRO / Parte III: En el corazón del cine negro

El Parador del camino 1948     Road House
Director: Jean Negulesco 
Guión: Edward Chodoroy / Margaret Gruen-Oscar Saul (relato)
Música: Cyril Mockridge
Fotografía:  Joseph LaShelle
Ida Lupino es Lily Stevens
Cornel Wilde es Pete Morgan
Celeste Holm es Susie Smith
Richard Widmark es Jefty Robbins


Sigo la huella de Ida Lupino después de un primer encuentro con esta fabulosa actriz en Pasión Ciega que acabamos de tratar en este Dossier, película que en 1940, como lo hace La carta de Bette Davis el mismo año, anuncia los grandes melodramas del CINE NEGRO con pasiones, celos, juicios…  de Barbara Stanwick a Gene Tierney. Eso me lleva a su encuentro con Jean Negulesco. Recordamos aquí la pequeña joya negra de este director,  tratada en este Dossier,  Three Strangers de 1946). Si Negulesco no ha acertado muchas veces en su filmografía –como por ejemplo el fracaso de cómo casarse con un millonario con Marilyn Monroe–, películas como  La Máscara de Dimitrios (1944) o Humoresque (1946- con John Garfield y Joan Crawford) demuestran su talento. Su contribución más notable al cine es este perfecto retrato de algunos elementos propios del cine negro hollywoodiano alrededor del personaje que encarna Ida Lupino en Road House.   

La actriz nos conduce así  del film negro social que es Pasión Ciega a este  film negro rural. Ni detectives, ni femme fatale, ni sombreros, ni pistolas… Camisas de cuadro, ambiente de cazadores en un pueblo, unos exteriores que encontramos en las   películas más negras de Jacques Tourneur:  Nightfall o Outof the Past. Como pasa algunas veces en el cine negro, tenemos  aquí una película que, como una botella de champán,  te deja alegre, casi borracho, diciendo "qué simple es hacer cine" (es probablemente lo que ha pensado un día Amenabar sin saber que se estaba equivocando). Todo gira en esta historia –simple: el guionista es también el productor– alrededor de Lily / Ida Lupino.   

En este pueblo fronterizo con Canadá, el Jeffy Road House, no es exactamente el parador en el sentido que lo entendemos, no tiene hostal sino bar y juegos, aquí una bolera. Necesitaba una nueva atracción según Jeffy –idea que no comparte el gerente Pete Morgan que conoce lo bastante a Jeffy para saber que eso siempre acaba mal. Sí que acaba mal… para Jeffy. Porque Pete  y Lily se han enamorado y Jeffy no lo puede aceptar, Como se trata de Richard Widmark sabemos que Pete  y Lily no lo tendrán fácil.

Una lógica de las intensidades

Profesional intransigente,  Lily es de las que corren mundo, vive en la lucha por la supervivencia y sabe bien lo que es moverse en el ambiente de los bares en medio de los hombres. Su pasatiempo es jugar a las cartas- No le gusta que la traten con familiaridad como lo hace  Pete, el gerente del local,  en el primer encuentro: lo llama por su apellido, pide ver a su jefe, Jefty, exige una habitación y el cumplimiento del contrato con Jefty, aunque reconoce que ha sido muy ventajoso para ella.

Lily deja que sus cigarros se consumen, quemando el piano de cola que toca, mientras canta  "Again", "The right kind", "There'll be some changes made" o este "One for my baby, and one more for the Road" que cantaba Fred Astaire en The sky's the limit (El límite es el cielo-Edward Griffith-1943) con la que se estrena en el Jefty's Road House con un éxito que promete. Estas canciones con olor a tabaco, esta imagen de la mujer  determinada, inteligente, frágil,  sentada delante del piano cada noche con esta voz tan especial,  electrizan al público –y al espectador – que se hace cada vez más numeroso en estos momentos compartidos antes de ir a tirar unos cuantos bolos en la sala de al lado.
Rara, independiente, diferente reconocen tanto Pete como Jefty. Aunque Jefty piensa que "todas las chicas quieren lo mismo: un hombre que las cuide". Jefty está tan seguro de sí mismo que, a veces, es crédulo. Pete, amigo fiel, paciente, honrado, dominado por su dependencia material de Jefty cuando volvieron juntos de la guerra. Está también Suzy, enamorada de Pete: es ella quien lleva la bolera y a veces el bar, y las cuentas…

Cuatro seres sufriendo por su soledad, por la necesidad de querer y ser queridos crean unos lazos de afecto y sufrimientos: Suzy hacia Pete, este hacia Lily que por fin encuentra con él amor… y seguridad, Jefty harto de su vida de soltero y que apuesta por Lily que no le responde, Jefty y Pete que arrastran un pasado de interdependencia, Jefty por no saber llevar el negocio sin Pete,  éeste porque el local es "su hogar". De secuencia en  secuencia, uno o una intenta agarrarse al uno o la otra.


Una película que sigue la lógica de las intensidades de unas relaciones afectivas, unos impulsos que ponen en evidencia los deseos de los cuatro protagonistas. La evolución de las relaciones se hace en función de la exacerbación de estos deseos, cada vez más exteriorizados. Hay la fuerte atracción física entre Lily y Pete, que pasan las primeras secuencias enfrentándose permanentemente,   jugando   a dialogar con  sobrentendidos, evolucionan hacia el amor y la ternura, Pete sabe lo que quiere: desde la primera secuencia se ha enamorado de Lily; actúa por impulsos en función de las circunstancias, es capaz de gritar, rechazar, enfadarse, puede pegar a Jefty, pero sus sentimientos de amistad y su amor para Lilys son constantes.    Hay los celos y la envidia de Suzy  frente a  Lily, pero, buena chica, sabe salir de la competición, o más bien Lily sabe imponerse y hacer que la competición no tenga sentido; pero Suzy llega al punto en que tendrá que protegerla de Jefty con un sentimiento de abnegación. Hay este deseo de Jefty hacia Lily que ha ido a buscar a Chicago. Suzy resume así a Jeffy: otro año, otra cabeza de alce en el bar, otra Lily… ¿cuando vas a madurar, Jeffy?

 Pero Jefty es más complejo: le supera la necesidad de provocar y provocarse, dañar y dañarse, se lanza como un niño hacia el objeto del deseo, lo quiere destruir si no le responde, piensa que todo le pertenece. Cansado de vivir solo, se va de viaje un tiempo y vuelve con una licencia matrimonial sin consultar a Lily, su fuerza de dominación le lleva a decidir por los demás. Un   deseo de dominación que evoluciona hacia la venganza, la pulsión de muerte, lo que Lily intuye desde  el principio.


 Hay por fin, la evolución de los sentimientos entre los dos hombres: constituye la trama del film. El  deseo de apoyo y de amistad por parte de Jefty hacia Pete se expresa en él en ordenes caprichosas y abrazos, hasta que Pete le informa de que es él quien se va a casar  con Lily. Puede entonces dar paso a su autocompasión, su violencia hacia los demás y organiza su venganza: dominar definitivamente a Pete y hacer imposible la relación entre todos.

  

Siguiendo las letras de las canciones

1-"One for my baby, and one more for the Road".

Cuando Lily ataca este tema jazzy que va a calentar la sala, está claro que Pete (que pasa el tiempo apagando sus cigarros) está ya muy excitado con este primer encuentro.  Para no dejar que sus emociones lo desborden,   se queja a Jeffy de tener problemas con sus atracciones traídas de Kansas, San Louis y ahora Chicago con esta "nueva adquisición": Lily. 
Jefty deja entender que no hay nada entre él y Lily,  lo que deja el campo libre a Pete que va intentar echarla del pueblo: siempre Jefty se emborracha y viene con una nueva conquista, y tengo que arreglar las rupturas. Puedo ser agresivo ¿es una provocación este intento de ser desagradable? Lily le da una bofetada y le trata de imbécil,  lo que excita más el deseo de Pete.

Ella se instala en el único hotel del pueblo:
Hotel antlers / Astas- ¿Astas? Supongo que es una trampa para alces dice Lily, un chiste que suena igual que en versión original.

2-"Again" y los bolos

Pete se disculpa: Lily es un buen negocio para Jefty'sRoad House… y algo más para él. Encuentro entre los tres con "Again" al piano. Lupino domina también esta secuencia. Cantando Again, está declarando a Pete que lo quiere. Él no puede más: se desahoga con los bolos. Intenta asegurarse de que  Jefty todavía no ha llegado a conquistarla ¿Serious? May be  contesta Jefty que tiene un doble lenguaje; está enamorado y juega a acercar  a Lily y Pete obligando a este a ser el entrenador de Lily a los bolos. Se divierte, seguro de ganar al final. Lily no se deja mandar ni por uno (la bofetada a Pete) ni por otro (yo sé vestirme, me matas de risa  ironiza) pero se está enamorando de Pete, aunque lo que le importa todavía es que le paguen.

Los Bolos: una clase de Pete a Lily donde vemos como ella juega con Pete haciéndole creer que no sabe jugar, un numero de ligue de los más sugestivos. "Creo que voy entendiendo". La mejor secuencia de la película.


3-"There'll be some changes made" : cazadores  y desayunos. 

 Jefty se va a la caza y se declara antes: exteriores de día y de noches del cine negro- le trae el desayuno. eres diferente. Ella va a jugar a los bolos, o sea, va a buscar a Pete: le trae el desayuno. La vida de un pueblo el domingo, ella ironiza… Jefty te ha pagado el hotel, estas con él-eres tonto, las mujeres pueden vivir sin los hombres…sólo quiero salir con alguien un domingo aburrido, picnic con Suzy donde Lily se impone definitivamente: -Suzy: Pete, ¡traer una chica de Chicago para agotarme!

4-"The right kind"

 Lily pide "lo correcto"  al amor lo que calienta el ambiente y estalla la gran pelea. Pete es "my hero". Pone a Wagner de música de fondo y le cuenta cómo perdió la voz cantando a la Butterfly. Pete está subyugado… Beso, Lily: ya no nos engañamos más, ¿verdad? Fin del juego, principio del amor- Negulesco sabe filmar el romanticismo en el estilo de Humoresque.

5-"Again": el juicio

 Vuelta de Jefty: con la licencia de matrimonio. Pete le dice la verdad. Jefty lo echa, prepara su plan: una trampa a Pete –acusación de robo – que le lleva a juicio y a la plena dominación por parte de Jefty a cambio de la libertad. "mi casa es su hogar" dice Jefty al juez,  Añade: dejarlo a mi cargo… Andas, chico, vamos a casa  a partir de ahora, somos gemelos, chico   Lily: algo anda mal, pero no sé qué..
Again: eso pasa sólo una vez canta Lily

Jefty está consiguiendo que Pete y Lily se peleen: Pete quiere huir hacia la frontera (estamos a unos kilómetros de Canadá) con o sin ella. Los instintos más primitivos se desatan por fin en el encuentro con la naturaleza: las pulsiones estallan, el cinismo y la provocación, la revuelta de Lily frente a la injusticia y la dominación, la lucha de los machos, los intentos inútiles de Suzy para calmarlos, el instinto de supervivencia de Lily que le lleva a elegir la huida hacia Canadá con Pete pero también el afecto entre Suzy y Lily, la no-violencia en Pete que destroza las armas… los tres huyen perseguidos por una fiera invadido por la pulsión de muerte: siempre ha sido él o nosotros dice Pete, llevando en sus brazos a Suzy herida. Suzy: come on, Lily.

Eso es, una historia tan simple, nada excepcional, pero la mecánica de Negulesco funciona de maravilla. Una estética y un ambiente opresivo, unos primerísimos planos,  unos ángulos de toma muy conseguidos con la ayuda del gran  Joseph LaShelle dan a la película su marca de cine negro. El talento del equipo transforma la persecución final en una lucha por la supervivencia, una secuencia propia del naturalismo de Buñuel o Kurosawa. Los actores están en el estado de gracia que tantas veces echamos de menos en el cine.  pronto Ida Lupino va empezar a dirigir películas y luchar contra la censura.