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2.10.18

Ver y Hablar: El Saber de unos Cineastas





"Vértigo": Ver



Aquí Ahora: estas dos palabras confirman un presente

Cuando escribo “Aquí Ahora” sobre la hoja en blanco de la pantalla del ordenador, las manos sobre el teclado, los ojos mirando las letras que aparecen, unas fuerzas dan movimiento a mis manos y a mis ojos, están en relación con las fuerzas que han ordenado las teclas y los programas que me permiten leer lo escrito. Todas estas fuerzas coexisten y expresan, con sus relaciones, un poder que circula entre estos objetos y mi cuerpo en el presente del Aquí Ahora.

La fuerza del presente es un Evento. Surge de la percepción y de la atención en mi relación con otros elementos materiales, seres vivos u objetos. El evento consiste en la relación entre elementos materiales, su selección, su coexistencia, su dispersión. La percepción y el efecto sensible del evento (afecto) se abren a la atención que descubre un tiempo interior a este evento, un presente.
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El cine es la representación de una cinética

Pero ¿qué es una fuerza? La fuerza es un dato virtual, esencialmente potencial; se actualiza cuando la integra un cuerpo cualquiera –en este ejemplo: mis manos, mis ojos, el teclado, los programas del ordenador…

 La cinética es la energía de un cuerpo material en movimiento: esta energía libera las fuerzas de este cuerpo para desplazarlo. En consecuencia,  el cine es la representación de las relaciones de fuerzas liberadas por la energía del cuerpo en su movimiento, se trate de un cuerpo sólido, de ondas luminosas o sonoras.

Captar las fuerzas en las partes de los cuerpos donde más se concentran en un instante preciso; captar el sonido en el hablar, en el medio ambiente, en la música: estas fuerzas que nos afectan, el poder que tenemos para afectar las cosas, seres vivos u objetos, me parecen  ser una perspectiva interesante en el estudio del Ver y el Hablar, de la imagen y el sonido cinematográficos.

La fuerza de un gesto, de una mirada, la fuerza espontánea de una palabra, un discurso o una confesión y, a veces, su sustitución por las ondas sonoras de un tema musical que refleja el pensamiento y los sentimientos,… etc.,: todas estas fuerzas expresan con sus relaciones, el poder que circula entre los cuerpos, penetrante o dominador, débil o sometido; este poder define unas estrategias de acción desde la reflexión o se muestra impulsivo, reactivo o resistente.
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La Voluntad de Poder del realizador




Hitchcock representa el Ver y el Hablar (ver fotos) con los títulos de crédito: la cámara se desliza acariciando el rostro de una mujer,pasa  de la boca a los ojos antes de enfocar un solo ojo que asocia a su nombre y al Vértigo. Visión y Vértigo están relacionados porque, como dice Orson Welles, lo que cuenta es la poesía, « el ojo en la cabeza del poeta »; solo así la película puede volverse« una cinta de sueños».

La voluntad de los realizadores para captar las fuerzas tanto en lo visible como en lo audible –con el enriquecimiento de la obra cinematográfica como finalidad –debe acompañarse de una percepción, una atención, en otros términos: una manera propia de ver y de escuchar. Eso significa también una cámara liberada, un encuadre móvil e implica un montaje adaptado al tiempo y el ritmo de expresión de estas fuerzas.

Con su Voluntad de Poder, el realizador nos hace Ver y hace Hablar; armoniza la imagen y el sonido a pesar de su diferencia de naturaleza. Así pues, se crea necesariamente unas relaciones de fuerzas entre la obra y el Vidente-Poeta. El Saber de los cineastas se define en estos términos.
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La pantalla como campo de fuerzas
La pantalla se vuelve un campo de fuerzas en el que estas fuerzas ordenan su centro de gravedad alrededor de un centro de percepción (Alfred Hitchcock), o forman un embrollo de centros, liberándose de la gravedad (Orson Welles). El campo de fuerzas de la pantalla pasa de un estado de energía cinética intenso a la más débil percepción de una excitación, de lo cinético a lo estático.

¿El resultado? Una representación del Aquí y Ahora por la puesta en escena del Evento, fuerza del presente: surgiendo de  la percepción y de la atención del cineasta Vidente-Poeta. Cuando su atención descubre un tiempo interior a este evento, la pantalla cobra entonces una tercera dimensión: un eje sale de la imagen en su encuadre hacia el espectador. El devenir de las cosas aparece así en los cambios, mutaciones que el evento provoca en la historia lineal de cada una de las cosas.



"Vértigo": Hablar

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Las películas elegidas para ilustrar este dossier corresponden aproximativamente a las décadas 1940-50.y analizadas en los dossiers Cine Negro y El Ojo de la Cámara. La importancia que doy a dos realizadores, Orson Welles y Alfred Hitchcock, deriva naturalmente del hecho que representan dos polos fundamentales del cine moderno. 

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Este Dossier comporta dos partes:

I –LA PANTALLA COMO CAMPO DE FUERZAS
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Ii –DOSSIERS ASOCIADOS Y PELÍCULAS MÁS CITADAS

1- Fritz Lang: La espiral del tiempo
Bifurcaciones y suspense en la duración
Ministery of Fear (Ministerio del Miedo-1945)
Hangmen also die! (Los verdugos también mueren-1943)
Scarlet Street (Perversidad-1945) y La Chienne  (La Golfa-1936) de Jean Renoir
Clash by night (Encuentro en la noche-1952)
Beyond a reasonable Doubt (Más allá de la duda-1956)

2- Hitchcock en el encuadre (Rebecca (1940) -Spellbound (Recuerda-1945) -Rear Window (La ventana Indiscreta-1954) -Vértigo -1958)

Sabotaje (1936) – Notorious (Encadenados-1946)– Stranger son a train (Extraños en un tren-1951) – Y Confess (1953) –  The Wrong Man (Falso culpable: El telar de Hitchcock-1956)

4-  Jean-Pierre Melville: Captura entre Ver y Hablar
Les enfants terribles (1950): Ver
Les enfants terribles: Hablar

5-  Joseph L. Mankiewicz: los bloques temporales

6-  Joseph Losey: Lo visible y lo enunciable
Blind Date (La Clave del enigma-1959)

7- Orson Welles: El desarreglo de los sentidos
Narración falsificante-Relaciones de fuerzas
Ver y Hablar: The Lady from Shangai (1947)–Mr. Arkadin (1955)
Touch of Evil (Sed de Mal-1958)

8- Robert Aldrich: disyunción de las fuerzas corporales
Kiss me Deadly (El Beso Mortal-1955)

9-Alain Resnais y el Olvido 
Hiroshima, mon amour (1959): 
1)El Olvido, tema musical
2)Ver y Hablar en la repetición

Nuit et Brouillard (NN-Noche y Niebla-1955)

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ENLACES

2- Foucault: Formaciones Históricas Curso de Vincennes 1985 de Gilles Deleuze
Foucault: El Poder Curso de Vincennes 1986 de Gilles Deleuze (ver Microfísica del Poder: Lenguaje de las fuerzas).


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31.5.17

"Eva"-Joseph Losey



Ver Dossier Joseph Losey) y Dossier Literatura

Eva (1962)



Director : Joseph Losey

Guión : Hugo Butler, Evan Jones, (novela Eve de James Hadley Chase)

Fotografía : Gianni Di Venanzo, assistido ppr Pasquale De Santis (encuadres)

Música : Michel Legrand

Montaje ; Reginald Beck, 

 Productores : Raymond Hakim, Robert Hakim 

Actores:





Eva (Jeanne Moreau) lee el libro de Tyvian Jones (Stanley Baker ) mientras Francesca( Virna Lisi ) se refleja en sus gafas.


“Eva”  en la trilogía europea en negro de Losey

La incorporación de Eva en el Dossier cine negro puede sorprender si nos fijamos en la fecha de su realización –más de una década después de las grandes obras que marcaron el género negro – y en su temática: un drama de las pasiones amorosas. Además, está ambientado en un grupo social mundano y decadente de la “Dolce Vita”  veneciana y romana y presentado con una estética propia de los años sesenta en una Europa ya influenciada por los jóvenes cineastas franceses con la musa Jeanne Moreau y el acompañamiento musical, por momentos demasiado protagonista. de Michel Legrand.  

Sin embargo, Eva se sitúa en la continuidad de las dos obras incluidas en este Dossier Cine Negro y rodadas anteriormente por Losey con Stanley Baker –Blind Date y The criminal – cerrando así una trilogía coherente dentro de la trayectoria profesional del actor, pero también del director.

Inspirado por la  novela de James Hadley Chase, Losey efectúa una restructuración  de la representación de la femme fatale de la que la actriz Jeanne Moreau participa, llevándola a su máxima expresión con una sutileza que Hollywood no podía alcanzar en la época dorada del género negro debido  a las codificaciones impuestas y  a pesar del talento de actrices como Bárbara Stanwick y de directores como Billy Wilder o Robert Siodmak. Conviene reconocer que las novelas de Chase constituyen una buena base para tal restructuración ya que el escritor sitúa frecuentemente a las mujeres en el centro del tablero policiaco, moviendo los hilos de las pulsiones y acciones masculinas de manera a programar la evolución de sus propios sentimientos, de la seducción a la traición… Este aspecto de la película de Losey es uno de los argumentos que permite situarla en el cierre de la trilogía europea en negro del director. Podemos citar algunos más:


Parece ser que el personaje de la femme fatale creado por James M.Cain a partir de El cartero siempre llama dos veces (1934) inspiró a James Hadley Chase. La adaptación de la novela de este último (Eve-1945) por Losey no trata de crimen y no toma en cuenta ninguna  semilla sembrada por el hombre (ver en este Blog El cartero siempre…de Tay Garnett-1946) . Con la vuelta a los orígenes (título bíblico) de la relación mujer-hombre,  o más bien a uno de sus mundos derivados, volvemos a encontrar uno de los fundamentos del cine de Losey: el naturalismo. . El mundo derivado es el de la separación total desde la venganza pura – ni amar ni ser amada dice Eva –sino una cruzada bajo la égida de Némesis (pensamos aquí a la película de Fritz Lang:  The Big Heat (Sobornados)

La coherencia de la trilogía en negro se ve confirmada por los personajes interpretados por Stanley Baker. El inspector Morgan,resentido en una sociedad corrupta (Blind Date), el criminal violento y machista (The Criminals), el usurpador humillado enfrentado con su soledad en Eva , tres temas que el actor conyuga como protagonista de una única historia, la de una película negra tan americana como europea. Con su sensibilidad y la inteligencia de una técnica cinematográfica perfectamente dominada, Losey hace una demostración asombrosa de la posibilidad de asociar dos formas de naturaleza diferente, la hollywoodiana y la europea que el exilio le ha permitido integrar con éxito en unas coproducciones entre Francia, Italia, Reino Unido…  The Criminal anunciaba esta asociación y Eva la realiza.


Un resumen
La adaptación al cine del libro de Tyyian Jones permite al escritor participar a su presentación en la Mostra de Venecia. Personaje sin escrúpulos y mujeriego, Tyyian beneficia de una fama usurpada: ha publicado con su nombre el trabajo literario de su hermano que acaba de morir. Cuando Eva surge en su vida, Tyyian, fascinado, la persigue hasta Roma. Progresivamente, ira aceptando todas las humillaciones. Intentará liberarse de esta pasión obsesiva y olvidarla, casándose con Francesca. Esta, a pesar de su amor por Tyyian, no consigue hacerle olvidar Eva… Seducir pero no amar ni ser amada: esa es la meta que se ha fijado Eva (¿para vengarse del daño que le han hecho los hombres?)

Dice Losey en una entrevista después del estreno de Eva en Francia: «Creo que Eva es mi film más personal, el más cercano y, por unas cuantas razones, el más inacabado (la película fue mutilada por los productores, pasando de155 a 104 minutos) . Uno sólo puede acercarse a lo que quiere expresar, a lo que quiere ser… No hago trabajar mis actores de la misma manera, cada uno debe ser dirigido según su propio carácter… Inquieto, pero no pesimista, lo peor puede llegar pero no desespero nunca… Un hombre y una mujer deberían ser felices juntos, pero están unidos en Eva y en otras de mis películas, por unos lazos usados, anticuados,.. Luchan para escapar pero no lo consiguen… están perdidos…» 

El naturalismo en Eva

En Imagen-Movimiento, el filósofo francés Gilles Deleuze, que citaremos a lo largo de este texto, escribe:
“El naturalismo de Losey le conduce a subordinar el tiempo a las pulsiones de unos mundos de los orígenes… No es tarea fácil conseguir una pureza de la imagen-pulsión, encontrar la apertura y la creatividad suficientes. Eso es lo que han hecho los grandes autores llamados “naturalistas”. Precisamente, de un nivel equiparable a Stroheim y Buñuel,  Losey (americano pero ¡tan poco!...) es el tercero en inscribir su obra dentro de unas coordenadas naturalistas renovadas a su manera…” (ver Gilles Deleuze-“Cinéma” en el Blog)

Con Eva, Losey sigue fiel a su visión “naturalista” que se notaba desde The Prowler y en las películas rodadas en Reino Unido citadas anteriormente. Con su enfoque particular de la lógica de las pulsiones, el director desarrolla sus temas fundamentales – las  identidades, las clases sociales– temas  tratados en este Blog para sus películas anteriores, así como el perfeccionismo en el decorado En la trilogía en negro con Stanley Baker, el cuestionamiento de la identidad de los personajes se presenta con insistencia como en una encrucijada de nacionalidades (personajes–actores de  nacionalidades distintas) o de clases sociales (Tyyian, hijo de mineros, evoluciona en un medio de la burguesía media-alta como el protagonista de Blind Date) o los dos a la vez.  Eve transforma esta encrucijada en un profundo misterio: el misterio de una mujer  y el de una ciudad, Venecia.

El misterio de Eva


Al juego del misterio de las identidades se añade  la estrategia de la territorialización, la de la  “garrapata” que tanto aficiona Losey. Para Gilles Deleuze esta estrategia se define simplemente a partir de tres elementos: la luz, la temperatura, la zona menos peluda del cuerpo.  Este tema, también tratado en The Prowler y retomado en Blind Date,  tiene aquí su representación más implacable: un personaje (Eva) se introduce en el espacio de otro personaje (Tyyian), efectúa una verdadera territorialización de su casa, su cuerpo, sus emociones y las de los que le rodean hasta conseguir la destrucción por agotamiento de todas las posibilidades. El tema tendrá su prolongación en otras obras maestras de Losey como The Servant o las rodadas con Elisabeth Taylor.
En The Prowler, tres secuencias y dos noches bastan a la “garrapata” masculina, el merodeador (Van Heflin) para apoderarse de la mujer (Evelyn Keyes) y de su casa después de haber matado al marido. La situación se inversa en Blind Date cuando la francesa Jacqueline (Micheline Presle) se fija en el joven pintor holandés (Hardley Krüger) para poner en marcha la máquina de guerra y de venganza contra su marido. Joseph Losey introduce así a Eva, la segunda actriz francesa, Jeanne Moreau, que no necesita de ningún crimen para agarrar su presa, Stanley Baker. Los elementos que definen su estrategia no son ni el deseo de un estatuto social del merodeador, ni la venganza de Jacqueline, sino la forma hombre en estado de deseo de posesión.

La garrapata (Van Heflin en The Prowlwer)


Sin embargo, la estrategia de la “garrapata” no corresponde únicamente a la mujer porque Tyyian, obedeciendo a la lógica de las pulsiones y no al frío cálculo de la ambición o la venganza, se va agarrar también a su manera, fracasando en su estrategia. La imagen de su pulsión reside en  una violencia contenida –aunque estalla en los primeros encuentros hasta llegar a pegar a Eva y tirarla al suelo –. El hombre obseso, enganchado al cuerpo de Eva, intenta forzar los lugares que ocupa: su piso en Roma, el casino, su piso en Venecia, para quedarse, al final ya,  definitivamente avasalladlo.

 Parece evidente que Stanley Baker es el actor predestinado para la obra de Losey, el cual sigue desarrollando su investigación de la adaptación a la narrativa y a la imagen de su visión naturalista: una puesta en forma artística que revisita constantemente a lo largo de su obra. La violencia estática de Tyyian entra muy pocas veces en acción pero “atraviesa los lugares ocupados por Eva como tantos  medios derivados de un mundo originario, perdido para él pero que Eva mantiene intacto. La perversión de Tyyian implica su propia degradación en su intenta de conquistar lo inalcanzable. Preso de su deseo se vuelve la presa víctima de su propia pulsión; su violencia contenida, la brutalidad aparente, no bastan para impedir el devenir de su propia degradación.



Las imágenes del naturalismo

 “La degradación es el síntoma  de esta pulsión de servilismo universal, a la cual corresponden, tanto como fetiches,   las estatuas y los espejos cautivadores”: ¡los espejos! Todos los decorados de las escenas de interiores incorporan uno o más espejos; hasta la araña de cristales de Murano colgada en el Casino refleja la imagen de Eva. Losey se las arregla para utilizar un espejo en los exteriores: reflejo de Francesca en las gafas de Eva o este espejo de bolsillo que saca Eva en una terraza de café en Venecia, proyectando su imagen sobre el pecho de su amante.

Tyyian,  fuera de campo, borracho, intenta aguantar las advertencias de Branco


“Los espejos biselados, cóncavos y convexos, los espejos venecianos… son inseparables de un circuito, como lo vemos en la obra de Ophüls y de Losey… Este circuito es un intercambio: la imagen en el espejo es virtual con respecto al personaje; sin embargo, en el espejo esta imagen es actual y el espejo deja al personaje una simple virtualidad, le deja fuera de campo” (Ver en el Blog +más+ de memento: El cristal en la imagen).


Eva "fuera de campo"


Eva está frecuentemente “fuera de campo”, se preserva en su mundo originario. Porque, escribe Deleuze, en el naturalismo de Losey, “las mujeres parecen adelantadas con respecto al medio, rebelándose contra este y también en el afuera del mundo de los orígenes de los hombres… a veces les utilizarán”, y a propósito de Eva, la describe como la que traza la línea de salida y conquista la libertad creadora, artística o simplemente práctica; no tiene ni vergüenza ni culpabilidad, ni la violencia estática que podría tornarse en contra de sí misma.


Losey filma por algunos momentos los personajes con máscaras. Tyyian acabará quitando el suyo para reconocer su naturaleza de usurpador, su deseo de poder y dominación. Eva guardará la máscara puesta hasta el final marcando una línea de salida improbable, creando más frustración y fascinación en el medio. Venecia en segundo plano, pero a veces protagonista absoluta, mistificada por la cámara en la selección de los encuadres ofreciendo unos paisajes fantasmales, desolados, donde los sentimientos y las pulsiones se vienen a perder, mientras doblan las campanas de la Iglesia de la Salud para Francesca. La cámara sigue, en un movimiento complejo, las góndolas en el  gran canal, los cuerpos vestidos de negro. La pulsión que proyecta a Francesca hacia la muerte en las aguas de la laguna se traduce por la imagen de la cara de Tyyian en primerísimo plano: una cara en la que se lee la culpa y la cobardía pero también una puñalada más que le lleva a la destrucción,.
En Venecia también, esta escena magnifica en la que Tyyian, escondido en la sombra, acercándose en la noche, prudente como un gato, para espiar a Eva (que lo sabe) desde la ventana de su apartamento donde se está deslizando  un gato negro. Eva se prepara a darle el golpe final: el látigo que lo proyectará en los contenedores de basura. Ninguna pulsión en Eva: la helada distancia con los sentimientos frente al deseo del esclavo: el hielo también quema decía Jacqueline en Bind Date…
Para Eva, los espacios en los que estalla esta violencia en acto, no contenida o impulsiva como le pasa a Tyyian, es la cama, el dormitorio: quiere estar sola, decidir ella sola si recibe o no al hombre. Así de simple. Para él, no hay mejor espacio para volverse en contra de sí mismo que lo afuera: de los bares, de la casa en la laguna; se cae a la puerta del ascensor, a salir del embarcadero, delante de la cancela de la casa… El medio en donde se manifiesta la pulsión es la casa, el hotel, el casino (en este último, se esconderá detrás de un biombo con una mujer para intentar satisfacer un deseo que Eva frustró unos instantes antes). Las cancelas, las puertas cerradas, ver a través de la cerradura, los cristales de las ventanas que Eva rompe con gana mientras hacen del hombre un mirón: esos son los límites entre el mundo de los orígenes y los medios de las pulsiones. Y, por supuesto, la orilla de la laguna, filmada con paciencia, define un límite más misterioso que separa la fluidez de Eva a la firmeza de la tierra de Adán.  


De la garrapata al bogavante

« Me parece que está olvidando por qué estamos aquí»: cuando Branco, el productor de cine, interpela con esta frase a Tyyian borracho en un bar, éste se desmorona. «Si te olvido…» ¿Qué pasó?, se pregunta el espectador, lo que justifica el relato el flashback con la voz en off  de Tyyian que acabará más tarde con las mismas palabras. La estructura de la película incorpora un flashback único que contiene lo esencial de la obra, lineal en la cronología que nos recuerda Double Indemnity (Perdición-Billy Wilder-1944)  por su impacto en el relato.

 « Me veía sobre las aguas de Babilonia…» dice la voz para introducir esta Dolce Vita del equipo que presenta en la Mostra de Venecia su película, adaptación de la novela de Tyyian Jones: Branco, Francesca, el director Arthur McCormick… Se adivina una relación íntima entre Francesca y Branco, pero se ve que Francesca está enamorada de Tyyian… Se habla de un nuevo proyecto de película después de que  Tyyian acabe su próxima novela…
Toda la primera secuencia de este flashback se sitúa entre dos imágenes casi subliminales, de Eva… Ahora la seguimos, de noche, seguida por un posible amante: fuerza la entrada de una casa en la laguna, llena la bañera, hurga por aquí, por ahí, envuelta en una toalla, en la cama, frente al espejo, otra vez en la cama… un cuerpo que le gusta saltar, sentir lo que le rodea, y sobretodo mirarse… En todos los espejos de la casa en la laguna (que es la casa de Tyyin). Habrá más espejos…
Un amante avasallado obedece… Eva, acompañada por la voz de Billie Holiday: Willow weep for me, ¡Sauce, llore por mí, inclina tus ramas hasta el suelo y envuélveme” …Tyyian tumba el amante avasallado en la escalera, le echa de la casa en la laguna. .. Eva no habla, ni una palabra, no contesta a las preguntas, el fuego en la chimenea responde a la frialdad de los espacios. Los cuerpos se encuentran por el intermediario de los espejos. Ahora, los dos cuerpos de negro sobre las sabanas blancas forman unas figuras: línea y punto, líneas paralelas..  Eva se levanta, le pega, le echa del dormitorio…
Eva y su colección de huevos… ¿Lo que ella quiere más en el mundo? : el dinero-¿por qué? Para comprar discos-… ¿lo que odia más fuera de los hombres?: las viejas señoras… dice a Tyyian que la ha seguido hasta Roma, sin éxito porque le cierra la puerta de su casa. Se ríe del hombre… “no te enamores” le dice cuando, por fin, le recibe en su cama mientras, tranquilo al lado de los huevos,  el Bogavante les mira… “Eres un perdedor, no quiero el dinero de un perdedor”: en el juego de la humillación, Tyyian conocerá un instante lo que se siente cuando te doblas para recoger el dinero que te han echado a la cara, aceptará el látigo y caerá en las basuras de Venecia… La intrusa ha tomado posesión del medio, ¡incluso de la pantalla!




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26.5.17

“Blind Date” (2): lo visible y lo enunciable- Joseph Losey





Puede esta imagen ser parte del relato de Jan o una representación de lo que imagina el inspector Morgan que acaba de volver a gozar de “La edad de oro” de Luís Buñuel?



¿Qué es lo que vemos? ¿Podría Jan ser cómplice de la cámara del director para despistarnos en esta primera secuencia en la cual todo le acusa de la muerte de Jacqueline? ¿Y quién habla en esta sucesión de flashbacks que cuentan la relación entre Jan y Jacqueline?¿Pueden estos flashbacks corresponder al relato verdadero hecho por Jan o a la imaginación del inspector Morgan?

 Lo visible y el relato, la imagen y los diálogos… Pero Ver no es Hablar y el uno puede capturar al otro si se da una relación de poder, unas fuerzas que afectan a otras fuerzas….   ¿Hasta que punto la imaginación del inspector Morgan consigue capturar   progresivamente el relato que le hace Jan, en total contradicción con el presente? ¿Cuáles podrían ser las relaciones de fuerzas que afectan el inspector Morgan para tal composición de imágenes?  ¿Y con qué propósito? ¿Confirmar su visión del mundo burgués dominador y corrupto o encontrar la verdad sobre Jacqueline?

Ver página anterior la primera parte de: Blind Date (Chance Meeting)


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Un divertimiento en dos actos
La carrera cinematográfica de Joseph Losey marca una evolución en la complejidad de la estructura narrativa y demuestra su interés por el decorado,  objeto de una notable atención, evidentemente relacionado con su experiencia teatral. Blind Date es un buen ejemplo de estas características del director. Utiliza una narrativa  de lo más clásica en el género negro, la culpabilización del “inocente en un mundo culpable” (según Hitchcock), para ofrecer un divertimiento en dos actos con dos decorados. Jugando con unos efectos teatrales voluntariamente muy exagerados,  un verdadero pastiche del teatro de bulevar en algunas escenas de la primera secuencia y en el final de la obra,



La coreografía de los personajes, el encadenamiento de las secuencias y el sentido del espacio potencian una narración que debe más a la imagen que al texto. Las investigaciones de Joseph Losey sobre la utilización del decorado son de lo más creativas en Blind Date: el contraste entre los exteriores con grandes panorámicas luminosas y el apartamento sobrecargado de muebles, ropas, espejos pretenciosos, permite potenciar la claustrofobia del primer acto en la casa de Jacqueline. Sin embargo, la acumulación de objetos (algunos dan muestra de  signos de riqueza) toman aquí todo su sentido porque desvelan progresivamente unas informaciones sobre la identidad de Jacqueline, punto clave del enigma…
 Volveremos a esta atmósfera claustrofóbica en la segunda parte: los interiores de estudio representando la comisaría – con sus tuberías de calefacción, sus ventanas de entresuelo, unos espacios que, por momento, se abstraen… , –  forman una serie de clichés voluntariamente exagerados de un ambiente de cine negro holywoodiano revisitado por Losey.



Los encuadres van a modelar estos decorados en función de la intensidad dramática: las paredes y el techo parecen encerrar progresivamente a Jan, el sospechoso rodeado de policías, bajo la presión de los interrogatorios. Los espejos le reflejan al infinito pero también le enmarcan, sumándose a la serie de señales que le hacen perder el sentido de las realidades que suceden a su alrededor, cayéndose continuamente en las trampas del inspector Morgan. El cuarto de baño prácticamente redondo y sobrecargado en sus pinturas murales se ve transformado en jaula donde se enfrentan dos leones: Morgan y su colega mandado por la jerarquía para vigilar el desarrollo de su investigación, ya que el caso es de lo más sensible: hay que proteger la fama de un alto funcionario y acabar lo ante posible con el asunto, Jan presentándose como el acusado ideal.  
Intercalados a lo largo del primer acto, los flashbacks iluminan la pantalla con un decorado (el taller del pintor) sobrio, casi aéreo, iluminado por todas partes. Aquí el espejo enmarca la pareja Jan-Jacqueline en los momentos de confidencias: “me espera un marido que tiene afición por el coñac y me pega cuando está borracho. Sí, la violencia no es patrimonio de los pobres. ¿No sabe lo que pasa en las casas de estilo Regency?...”



Además de la acertada utilización del espacio, el otro elemento interesante de Blind Date es reside en su construcción. Los dos actos están bien delimitados por los dos decorados. Los flashbacks del primer acto no son los únicos en inyectar los datos: este primer acto es un continuo movimiento de personajes entre habitaciones, salón, cocina y cuarto de baños: los policías, el jefe de Morgan, un médico forense… y el cartero que, en una escena  (cortada por la censura franquista) da unas indicaciones que cambian el rumbo de la investigación.
El segundo acto, con una corta interrupción en exteriores, es una encerrona que pasa de dos a tres personajes con una violenta tensión que se relaja en la imagen final que sirve de contrapunto a la primera imagen de la película: un autobús se lleva aJan con el mismo ritmo, el mismo ambiente musical,  que el de la primera imagen. El tono del divertimiento con el que Losey encierra su obra transmite la primacía de la libertad de un cuerpo joven sobre cualquier encadenamiento pasional: entre dos paradas de autobús, este Blind Date, esta cita imprevisible en un apartamento desconocido, no es nada más que un paréntesis en la vida de Jan.


Morgan y las ambigüedades



De hecho, tanto la estructura de la obra como los decorados sirven principalmente de molde a la evolución de los sentimientos del inspector Morgan en la elaboración de su investigación En Blind Date, La interpretación inteligente de Stanley Baker se traduce por una impresión de puro presente en un cuerpo arrastrado por la urgencia del instante. Además, el actor desarrolla toda la riqueza de los matices y relieves de su textura interpretativa para transmitir al espectador esta sorprendente aceleración de la mente del inspector Morgan. Una mente abducida por el relato del joven pintor, en busca de una verdad arrancada a la carne viva de los sentimientos y las pasiones de Jan y Jacqueline, que no para de reinterpretar a partir de su propia experiencia y su intuición.
Stanley Baker  podría haber sido un gran intérprete del cine de Luís Buñuel en su representación del fetichismo y de las pulsiones y de una violencia contenida que potenciará con dramatismo en The Criminal y Eve.
Por ejemplo, después de su entrada en escena  exageradamente teatral, el descaro de Morgan cuando registra el dormitorio de Jacqueline nos recuerda –por su total oposición – la actitud del detective Mark McPherson (Dana Andrews) registrando también  la casa de una mujer asesinada, Laura (Preminger-1944). En unos decorados igualmente muy cargados de objetos que participan de la revelación de las identidades, Mark contempla una realidad que le inspira deseo e inaccesibilidad. Mientras, el inspector Morgan se quita el abrigo y lo deja tirado, se tumba en la cama de la muerta, coge una ropa interior  y la manipula con nerviosismo, tira la combinación…. Jan le observa y empieza a tener tics extraños... Más tarde, en el cuarto de baños, Morgan su colega se tiran el albornoz  y ropa interior de la mujer a la cabeza… 



La imagen revela los estados emocionales y afectivos de los personajes, sus pulsiones profundas que les arrebaten desde un mundo de los orígenes para hacerles derivar hacia el fetichismo, la misoginia y el machismo, la atracción sexual y el deseo de venganza…Unos personajes resentidos, otros animados por el deseo y la vitalidad de la juventud, todos exacerbados por la soledad. Joseph Losey confirma su entrada en el club de los cineastas naturalistas como los define Giles Deleuze en Imagen-Tiempo, al lado de Luís Buñuel y Eric Von Stroheim. En particular, el tratamiento que el director hace de los  flashbacks constituye probablemente uno de los mejores ejemplo de la representación de esta tendencia tan específica de algunos autores. Losey aprovecha esta técnica clásica y muy convencional en la primera época del cine negro para realizar sus objetivos: desarrollar  libremente la utilización de la imagen-pulsión que caracteriza esta tendencia del naturalismo pero también para potenciar  sus temas favoritos: por una parte los problemas socio-políticos de clases y de dominación y, por otra parte,  el tratamiento de una de las situaciones que se repiten en su filmografía: la ocupación de un territorio por un personaje que lleva a la confusión de los sentimientos, al caos, a la muerte.
El drama social es lo que va a permitir una utilización original de los flashbacks. En efecto, el interés que tiene Morgan para el joven Jan, aunque disimulado por la ironía, encuentra toda su significación en el punto identitario que une los dos hombres: hijos de obreros en su resistencia al poder de dominación de la clase burguesa (representada por Jacqueline para Jan, por la jerarquía profesional y la complicidad con el poder político para Morgan). El relato que le hace Jan a Morgan es una verdadera transferencia del discurso de Jan en las imágenes de los flashbacks: la imagen captura literalmente el texto. La ambigüedad entre las primeras imágenes de la película que nos enseña un joven sensible que vive el impulso del deseo de Jacqueline con alegría y romanticismo y lo que descubrimos de violencia, resentimiento y vulgaridad en los flashbacks, cae inmediatamente cuando ponemos las imágenes que vemos en la mente de Morgan y no como la realidad que nos cuenta la cámara de Losey. Las imágenes de dominación de la mujer, las escenas erótica que desvelan el cuerpo de Jan más que el de Jacqueline no pueden ser una traducción del discuros de Jan: Morgan ofrece a la cámara su imaginación y probablemente un interés para Jan que va más allá de la condición social, En particular la escena en la que Jan enseña el hombro a Jacqueline para explicarle lo que es dibujar un cuerpo humano: imagen de La edad de oro de Buñuel- el machismo de Jan visto por Morgan… El intento de dominación de los cuerpos, la violencia contenida pero algunas manifestaciones de bruscas pulsiones: de Morgan hacia Jan en la realidad,  pero también de Jan hacia Jacqueline en la Tate Gallery cuando  la coge por detrás y le cierra los ojos, ella grita “no me toque”: Jan tiene el mismo grito  cuando Morgan decide registrarle con brusquedad o le tira un vaso a la cara y le tira en el suelo…



El segundo punto, la ocupación del territorio,  tan bien marcado en The prowler (El merodeador)  unos años antes, encuentra aquí una doble representación que da su título en inglés a la obra: la cita de Jacqueline con Jan en el apartamento en la realidad filmada, desencadenador de la investigación y, por medio de los flashbacks, la territorialización del taller de Jan por Jacqueline a partir de una cita inicial.
El ave de rapiña elige su presa: Jacqueline elige a Jan para realizar sus propósitos. La imagen de los flashbacks crea una nueva ambigüedad entre la realidad del apartamento de Jacqueline y la Jacqueline que da Jan en su discurso y que Morgan acepta inmediatamente:¿no debe Jacqueline representar la burguesa de clase rica que intenta pervertir al joven hijo de minero? La perversión: el tema del predador que va hasta el final de lo que se propone, explorando el medio que territotializa, hurgando en él hasta su agotamiento, hasta volverse contra sí mismo. Lo que Jan no ha visto en su propio discurso, Morgan lo imagina y nos lo enseña con la cámara de Losey. Unos flashbacks que ponen a descubierto las pulsiones y las perversiones de cada uno de los personajes, unas imágenes que capturan el relato para, más allá de las ambigüedades,  desvelarnos la verdad en carne viva.  


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